¿Y si despedorramos la ciudad? ¿Y si sí?
Gabriel Duarte se pregunta por la destrucción de la ciudad. Hoy juega México vs Inglaterra y si pasa a cuartos, quizá Javier Aguirre sea candidateable a la presidencia: ¿y si sí?

Gabriel Duarte se pregunta por la destrucción de la ciudad. Hoy juega México vs Inglaterra y si pasa a cuartos, quizá Javier Aguirre sea candidateable a la presidencia: ¿y si sí?

Por Gabriel Duarte
Ciudad de México, 5 de julio de 2026 (Neotraba)
Insensatos lectores: “La CDMX ha desaparecido”.
The New York Times lunes 6 de julio
“Sólo quedan cenizas y algunos recuerdos de la que años atrás fue una de las ciudades más grandes e imponentes del mundo. La CDMX ha colapsado. El Ángel de la Independencia permanece enterrado debajo de los escombros.
Todo comenzó con un festejo por el futbol. La Selección Nacional derrotó a su similar de Inglaterra y la ciudad se desbordó. Millones de personas saturaban las calles mientras caía la lluvia.
Al parecer el problema más grave tuvo que ver con el alcantarillado. Una mezcla de espuma y Ron Bacardí inundó las avenidas de la megalópolis, como resultado la ciudad se encuentra bajo el agua y el cascajo, pues antes de la gran inundación los fanáticos enloquecieron.
Una horda salvaje comenzó a golpear todo a su paso: automóviles, construcciones, iglesias, casas e incluso policías. Los edificios quedaron hechos polvo, no hay una sola vivienda en pie.
Algún meshica proveniente Tultepec, donde se encontraban las mayores fábricas de cohetes, pensó que prender un “torito” dentro de una gasolinera sería una gran idea. Lo anterior provocó un incendio y los ductos de gasolina y gas que conectaban la ciudad fueron explotando uno a uno.
La humanidad entera llora, pues México era el país más alegre y desmadroso del mundo y ha quedado demostrado”.
Reconozco que tal vez exageré un poco la nota, pero, al paso que vamos, los temas anteriores perecieran muy probables. Me pregunto cuál será el encabezado de los diarios el próximo lunes.
No sé ustedes, pero ese asunto de que se hayan muerto 4 personas durante los festejos por asfixia a mí me parece gravísimo. Creo que no hay festejo que valga una vida humana, mucho menos cuatro.
La verdad es que no quisiera ver las cosas de un modo tan oscuro y me gustaría ser un poco más optimista, pero, si soy honesto, me da terror que gane México. Aunque si llegara a perder tampoco sé muy bien qué podríamos esperar.
Ante una derrota de la Selección creo que mucha gente se quedaría en casa, y sería lo más recomendable.
Sin embargo, supongo que habría montones de personas con un nudo en la garganta en busca de algún desahogo, que bien podría consistir en despedorrar una patrulla, madrear a un poli (o varios), incendiar algún camión de la basura, apedrear una pantalla en Reforma o simplemente chingar al prójimo.
La verdad es que la banda está bien pinches loca.
Por lo pronto sigo rezando y pidiéndole a Dios que nuestro equipo nacional gane. Aunque quizás sea más conveniente que pierda. Ya no sé qué es mejor.
Qué viva México y espero que el Señor todo poderoso no nos abandone que, con tanto desmadre y tanto hombre de Neandertal manejando microbuses y viviendo en esta ciudad, lo vamos a necesitar.
Mientras esperamos el partido del domingo y con la ilusión de que el lunes todo se encuentre en su sitio, pasemos a la siguiente nota que me encontré recientemente. No todo son desgracias:
Reforma, miércoles 1 de julio
“Dos hermanos que se perdieron entre la multitud, ayer por la noche durante los festejos en Paseo de la Reforma, se reencontraron con su madre tras el apoyo colectivo de los aficionados.
Entre la desesperación y el llanto, la madre comenzó a gritar el nombre de sus hijos y pidió a la multitud hacer lo mismo.
Al unísono, los nombres retumbaron en Reforma hasta que ambos menores fueron localizados.
Para regresar con su familia, cada uno “flotó” entre las manos de los aficionados, que también aprovecharon para llenarlos de espuma.
Luego de unos minutos, el abrazo del reencuentro fue celebrado casi igual que la victoria nacional”.
Una gran noticia, provocada por tanta algarabía mexicana. Yo sólo recuerdo que el martes llegué a mi casa después del trabajo y pensaba ir con el gran Iñaki a ver el partido.
Comenzó a llover como si Tlaloc nos odiara, de hecho, recuerdo que como a eso de las 5 pm el cielo se oscureció y el alumbrado público se iluminó y parecían las 10 de la noche.
Llegué a pensar que alguna tribu meshica proveniente de la Colonia Moctezuma había secuestrado a algún ecuatoriano y habían hecho un sacrificio azteca.
Pensé que tal vez lo llevaron a algún altar de piedra y le arrancaron el corazón para que nuestros 11 guerreros ganaran el juego de pelota.
Al parecer no sucedió, creo que no se reportaron ecuatorianos perdidos y que, salvo los desmadres en Reforma, no ocurrió nada grave con las personas extranjeras que visitan nuestro país.
El asunto es que me quedé en mi departamento. Se retrasó el juego por una hora, misma que aproveché para hacerme bien uei.
Dieron las 8 pm y todo listo, arrancó el partido.
El equipo mexicano terminó convenciendo a todo mundo y ganando de una manera contundente.
Lo que me da risa de estos asuntos es que cuando pierden son el peor equipo del mundo, una verdadera basura, una porquería. Javier Aguirre tendría que ser encarcelado en una prisión de máxima seguridad.
Pero cuando gana resulta que la Selección es el equipo de todos y está jugando un gran futbol y Javier Aguirre debería ser presidente.
La neta es que yo no entiendo ni madres. Para serles sincero y, como diría Jorge Valdano (que no Borges, por amor de Dios): “El futbol es lo más importante de lo menos importante”.
No olvidemos que sólo se trata de un juego, me parece que no hay que darle tanta importancia o quizás sólo la necesaria. Hay que pasarla bien, tomarse unas chelas, empedar un poco y divertirse ganen o pierdan.
No nos va a cambiar la vida a menos que seas uno de los jugadores, a ellos sí que debe importarles: mejores contratos, mayor prestigio, más fama y más dinero.
Si eres el entrenador sin duda que saldrás beneficiado, incluso hasta a los aguadores y a toda la gente que está involucrada directamente en el proyecto: psicólogos, doctores, nutriólogos y chalanes.
Es más, al dueño de Panini supongo que este desmadre le viene de maravilla o a todos aquellos que están vendiendo playeras piratas de la Selección.
Pero al ciudadano de a pie, ¿en qué nos va a modificar la vida? ¿en qué nos va a beneficiar?
No entiendo por qué nos tenemos que apoderar de un esfuerzo de otros y convertirlo en una batalla personal. Me parece que cada quien debería pelear por su proyecto de vida y celebrar o lamentar cada pequeño logro muy a su modo.
En fin, tal vez esté medio loco, pero al final del final sólo es un partido de futbol, tan importante como el waterpolo, el ping pong o el frontenis.
En fin. Dejando a un lado este asunto del Mundial y sus locuras y, para finalizar, quería contarles una extraña historia:
Sucedió en Francia con una mujer llamada Jeanne Pouchain. En 2017, un tribunal francés la declaró oficialmente muerta, aunque estaba viva y podía demostrarlo.
Todo surgió con una disputa legal relacionada con una deuda. Lo verdaderamente kafkiano es que un juez aceptó que estaba muerta sin que existiera un certificado de defunción.
A partir de ese momento comenzó una pesadilla burocrática. Como para el Estado ya no existía, no podía usar cuentas bancarias, realizar trámites normales ni ejercer muchos de sus derechos civiles.
Cuando trataba de explicar que estaba viva, se encontraba con el problema absurdo de que los registros oficiales decían lo contrario. Era una persona físicamente presente, pero administrativamente desaparecida.
La pregunta de fondo resulta inquietante: ¿qué pesa más, la realidad o el expediente? Si un documento oficial dice que no existes, ¿cuánto trabajo cuesta demostrar algo tan evidente como que sigues respirando?
Me parece que este asunto da para mucho. Lamentablemente el futbol por ahora nos tiene bien apendejados.
Sólo les diré que algunos años atrás leí El Proceso de Franz Kafka, es un libro desesperante, cuya trama podría resultar un tanto absurda, pero es tan absurda como la realidad y como esta historia.
La próxima semana prometo profundizar un poco más en el asunto. Por ahora, me urge ir por unos tacos de chicharrón en salsa verde, dos de picadillo y uno de chile relleno.
Se me portan bien, si van al Ángel, no quiero quejas.
Cualquier duda o sugerencia con esta columna que vive aterrada esperando el resultado del partido contra Inglaterra, favor de mandarnos sus comentarios, aguerrido caballero, incansable damita.

Gabriel Duarte. Ciudad de México 1972. Es Licenciado en Mercadotecnia por la Universidad Tecnológica de México. Estudió literatura en SOGEM. Está por publicar su primera novela.
