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Chihuahua, Chihuahua 25 de diciembre de 2025 (Neotraba)

Cantina Los Tres García
Fumé antes de entrar en la esquina.
Las varillas de la ventana
formaban el nombre del lugar
medio torcido.
Me tragué el apellido con el humo
y quemaron levemente
las marcas de familia entre las brasas.

Los tuétanos asados
se comían con los ojos:
invitación para borrachos
y perros de banqueta.

Saludé a los cinco de la barra,
mientras Raúl, sesgado,
dejaba una oscura
noche de viernes y boquitas pintadas.
Deteniendo en la cara
la misma sonrisa de mi madre,
pasé los ojos por el calendario de La Trevi,
cachuchas polvorientas
y un deforme retrato del dueño
parecido a Churchill
sosteniendo su cadera.

Todo supo tan bien que me dio miedo
y la mueca de mi madre se hundió
en el mundo ajeno de la cantina.
Yo busqué nuestro apellido
debajo del tololoche
pero mi cara era su cara
reflejada en cien botellas.

¿Qué sé yo del alcohol en las heridas?
¿Qué sé de su soledad gota a gota en mi cabeza?
¿Qué de su risa histriónica entre cristales y sillas?
¿Qué sé del arrullo en el auto zigzagueando,
el arrullo de su vientre?
¿Qué sé yo de este apellido pendenciero en las ojeras,
en el delirio, el pasaporte?

Pero siempre hay un poco de belleza
mordiendo los talones.

En la repisa de la abuela
cada domingo miré la foto,
como se mira el vacío en los ojos de los gatos:
los tres García, abrazados compartiendo los lunares,
la demencia, el castigo.

Preferí ocultar el nombre para no escuchar
el espejo roto en la lista de la escuela:
-No traje la tarea, maestra, pero le juro
que hago lo mejor que puedo.

(De la antología Mancha urbana)

Primero fui hombre
Un cinturón de agua 
escondía entre la espuma
la mitad de mi cuerpo,
como la charca a los cerdos.

Jugué con pájaros de hule.
Mi mano cabalgó el gallo de lunares
en el montículo de la rodilla:
pequeña isla desnuda.

Dicen que inventé la risa,
una ciudad flotante entre la espuma.

Yo primero fui hombre,
creatura batiendo los collares de gotas
en el cuarto de baño.

Pájaros y pájaros,
el agua estuvo llena de pájaros,
plumas de goma que distorsionaron
la ardentía de mi voz.

Yo primero fui hombre.

Ahí estuvo y no lo supe,
mi reflejo más limpio,
más transparente.

Fuera del agua corrí
como animal sin nomenclatura
hasta la cama:
nocturno brillo de infancia.

Mi madre señaló mi nombre al espejo,
cepilló mi cabello a través
de la profundidad de un rostro
perdido.

Yo primero fui hombre hasta que no.
Mi imagen oscura
se la tragó el desagüe.
Pleamar
Te sumergí con todo e isla. 
Tu tronco trasnochado
desapareció en silencio
debajo de mi cabello
luego del escampe.

Como es arriba es abajo.

Suave y sordo
golpear de las olas contra el espigón.

Te sumergí con todo e isla
y solo conocías de mí,
la ropa de un día anterior.

Como es adentro es afuera.

Te sumergí con todo e isla
para imantar bajo el agua
la punta de tu aguja.
Malecón
De noche los pescadores arrojaban los 
anzuelos
para que no se hundieran los ojos de la niña
pero era un perro flotando su vestido,
un rabo en sarna su mirada.

El aire se hundía en su propia sombra
y gemían las sirenas en su lecho:
marino telón de los aplausos.

Sobre el piano de roca
cantaba el semen de los negros
un son de hirsutas hebras.
En el último acorde,
apagaban los ojos,
prendían su boca.

Con la mujer enroscada en la corona
se dormitaba una pesadilla entre la muela.
El pezón de plata
salpicaba de flores marchitas
la misma ideología.

No existían los nombres de los peces
ni el tiempo en la muñeca de la niña,
ella ahogaba el enojo
en el interior del
agua.

(Poemas del libro Ojo de agua, 2024)

Escenas venatorias
Quisiera saber qué piensan mis perros 
cuando tú y yo hacemos el amor.
Parecen cuidarnos en su inocente duda,
e inmóviles, los ojos rojos les brillan en la oscuridad.
Casi no hacen ruido, pero no fingen dormir.
Sus manchas
forman figuras extrañas
que logro distinguir con los sedales de luz
a media noche.

Nos reviste un encaje de sombras y destellos.
A mí me da un poco de vergüenza y no hago sonidos.
Nunca te digo nada.

Yo quiero saber qué piensan mis perros
cuando tú y yo,
a veces,
hacemos el amor.
La gota larga del fregador cuenta en su caída
los compases de tus piernas
y van chorreando entre mis sienes
tus cercanas palabras.
Nunca me dices nada.

Acurrucados entre cobijas,
parecen saber la distancia.
Ellos huelen la ternura muerta,
el deseo pintado.
Lamen nuestras heridas de bestias disfrazadas
y nos llevan de paseo hasta la orilla,
el borde de la cama.

Sin mirar atrás
recordamos a Lot en su marcha salada,
y caemos uno sobre el otro
entre ramas secas,
uvas y manzanas verdes.
Naturaleza muerta desde siempre,
escenas venatorias,
tazones con frutos y moscas,
tulipanes afiebrados.

Derrumbada en la cama repito el acto,
narrando de memoria mi memoria,
como la Vierge folle.
Los perros,
recuestan sus cabezas en el suelo frío,
abanicándose con la lengua los malos pensamientos.
Algún día van a crecer también
y como los conejos
se reproducirán por centenares.
Fuera de la cuna
Todos queremos que nos encuentren, 
aun cuando huyamos al filo del horizonte
y los desperdicios de pan
se acaben a mitad del camino.
Cuando juguemos al bote volado
a orillas del basurero municipal
y la luna no brille.

Todos queremos,
queremos que nos busquen,
al cazar camaleones en el baldío de atrás
y la cena ya esté lista,
cuando el viejo del costal se esté acercando.

(Poemas del libro Fata Morgana)


Alejandra Torres García (Chihuahua, Chihuahua, 1988). Egresada de la Licenciatura en Letras Españolas por la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACh). Candidata a grado de la Maestría en Artes en la misma universidad. Ganadora en la convocatoria PACMYC 2021; reconocida con la placa “Orgullo CEDART como egresado destacado”; ganadora de la beca FOMAC por el Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua; Premio Nacional de Poesía Tijuana 2024; ganadora en el Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico 2025 en la categoría de Creadores con Trayectoria. Actualmente trabaja en la UACh como agente cultural en Alas y Raíces, programa de la Coordinación Nacional de Desarrollo Cultural Infantil, así como, desarrollando proyectos independientes que promueven el arte y la literatura en espacios alternativos con el colectivo Zato. Libros: Fata Morgana, Contubernio, Ojo de agua, La oscuridad es amarilla por dentro.


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