"Me he percatado que algunos me miran con extrañeza e incluso hasta con horror. Pero esto no seguirá por mucho tiempo", nos dice Eliot Panzacola en un cuento con un extraño habitante en el cuerpo del narrador.
Mani, un periodista, testigo de un acontecimiento terrible desaparece y a partir de este hecho comienzan a ocurrir situaciones trágicas en el cuerpo policial y del periódico para el que trabajaba. Un cuento oscuro que nos mantiene a la expectativa del desenlace.
Una mujer despierta en el hospital y nota que a su lado se encuentra un actor famoso. La ficción nos lleva a una entrevista, cortes de escena y diálogos que parecen una ensoñación con el ritmo de las películas de uno de los directores más reconocidos de oriente.
Una niña intentará a ayudar a su amiga a escabullirse de una situación poco agradable. El cerro sirve como escenario para la amistad y la toma de decisiones.
Mientras Aurelia está a un tris de cortarse las venas, el Padre Betancourt amaneció sonriente. Ambos se encuentran a punto de transgredirse y, por las enaguas de María Magdalena, quizá les guste.