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Winifreda, La Pampa, República Argentina, 4 de septiembre de 2025 (Neotraba)

Todas las fotos aparecen por cortesía de Fernando “Catuto” Ojeda

Un militante popular político, farmacéutico, escritor, un constructor de afectos, un soñador que nunca renunció a las utopías por un mundo donde quepan muchos mundos, donde el para tod@s todo fuese posible.

Armando Raúl Inchaurraga –o simplemente “Basko”, en euskera o lengua vasca o vascuence– nació en Winifreda, La Pampa, Patagonia, República Argentina. Fue en el verano de 1936, el 4 de febrero. Su papá se llamó Armando Inchaurraga –el Basko viejo– tuvo un almacén importante para el pueblo y su mamá fue Carmen María Mendizábal, maestra en la Educación Pública, viejos pobladores la recuerdan como una maestra buena, recta y afectuosa.

El Basko creció con dos hermanas Carmen (Pirucha) y Beatriz, su hermana menor a la que llaman de apodo “Pocha”.

En la primavera del año 2016 contacté al popular “Basko” Inchaurraga, lo llamé por teléfono y le expliqué que necesitaba hablar con él sobre su padre.

Mi intención era averiguar sobre los anarquistas que habían vivido en Winifreda.

Este que escribe, aquel año 2016, había regresado de vivir 4 meses en San Marcos Sierras (norte de la provincia de Córdoba), era invierno. Por las noches me reunía a charlar con mi amigo Hugo Villalva –Maestro Mayor de Obras– en su estudio. Hugo solía dibujar planos durante las horas nocturnas. En esas visitas me tocaba armar el mate y surgían charlas. Una noche surge el tema del anarquismo y de los anarquistas en La Pampa y en nuestro pueblo, Winifreda.

“En Winifreda hubo anarquistas”, es la afirmación que me quedó una noche luego de una charla con Hugo. Durante las noches de ese invierno siguieron las charlas en torno a este tema. Cierta noche, Hugo me comentó que “Basko” Inchaurraga –sí, Armando Raúl Inchaurraga “El Basko”– nuestro escritor y poeta winifredense, afincado en la ciudad de Santa Rosa desde hace años, podía darme más datos sobre ello. Así fue que lo llamé por teléfono y acordé un encuentro. Ocurrió un primer encuentro donde no hubo grabación de la charla. Pasaron otras semanas y volví a acordar una nueva charla con Basko, esta vez iba a ser grabada, acción que pudimos realizar gracias a la colaboración y solidaridad de Paula Inchaurraga –hija mayor de Basko– que dispuso de su tecnología para poder registrar dicha charla.

Llegó el día de la charla, contaba este que escribe con algunos datos, entre otros que un tal Fortunato Fernández era anarquista y que, además, había sido amigo del padre de nuestro entrevistado. Fortunato Fernández había sido preso político en otro pueblo pampeano llamado Alpachiri, corrían los años 1920, época de las grandes huelgas en Argentina llevadas adelante por anarquistas en nuestra Patagonia.

Una charla con Basko Inchaurraga, el anarquismo en Winifreda y su devenir político

Fernando Ojeda. Basko todo esto comienza con una charla sobre el anarquismo en Winifreda, nuestro pueblo, uno de estos anarquistas fue Fortunato Fernández. Tal es la información que incluso sale en el libro de Jorge Etchenique donde aborda la cuestión del periódico anarquista Pampa Libre.

Una de las cosas que nos llamó la atención que muchos anarquistas en el transcurso de los tiempos terminaban afiliándose al socialismo…

Basko. El socialismo en esa época era una filosofía aceptada por los sectores medios de la sociedad. Cosa que no sucedía con el anarquismo. Uno escuchaba hablar del anarquismo y lo asociaba a hechos con bombas, tenían una clara acción del manejo de la violencia, entonces los sectores que tenían “algo” no lo podían tolerar, por eso si aceptaban al socialismo, ellos hasta ahí aceptaban.

FO. Bueno tu viejo tiene que haber llegado a Winifreda alrededor de 1920, años en que el anarquismo estaba en su apogeo en toda la Patagonia y nuestra provincia es parte de esta Patagonia convulsionada.

Basko. Sí, papá primero llega a General Pico –norte de La Pampa–, ahí pasa unos 3 o 4 años y luego otros 4 o 5 años en Eduardo Castex, pueblo que está a 35 km al norte de Winifreda. Ahí es uno de los fundadores del Racing Club de Eduardo Castex. Luego cuando la Casa Zamarbide –casa de ramos generales– decide abrir una sucursal en Winifreda lo mandan como responsable al pueblo.

FO. ¿Te acordás donde quedaba la Casa Zamarbide en nuestro pueblo?

Basko. Creo que sí, era un viejo galpón de chapa, abajo tenía mucho construido, tenía depósitos, sótanos le decíamos en esa época. Del cine de José (Cine y Hotel Cervantes), seguís como que vas para la plaza, ahí todo eso es Zamarbide. En frente quedaba Casa Fernández, cruzado, sobre calle Sarmiento. En la esquina estaba la mueblería de los Isa, en la esquina cruzada de enfrente estaba “El Polvorín” de Rojo y Antón, dos gallegos.

FO. Volvamos a tu papá ¿cómo era la relación con tu papá?

Basko. Papá era un tipo reservado.

FO. Tu papá ¿te habló alguna vez del anarquismo?

Basko. Cuando me metieron en cana a mí, que fue cuando se conoció la muerte del Che Guevara, en el año 1967. Yo caí preso en La Plata. Hubo una gran movilización de la que formé parte. Fuimos como 15 adentro, todos éramos conocidos, o reconocidos por nuestras actividades. Todos ligados a la Universidad Nacional de La Plata. Yo era el presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Farmacia. La cosa que el Decano terminó yendo a reclamar por nosotros. Ese día hubo asamblea y en asamblea se tomó las facultades. La cosa que cuando le explican a mi padre porque estoy preso junto a los compañeros, él les dice “puta a mí me metieron preso por anarquista”; ahí me enteré yo de que él fue anarquista.

A parte, él fue el primero en hablarme de la matanza de las mujeres obreras de una textil en EEUU que fueron asesinadas mediante el incendio que la patronal causó porque estas estaban en huelga por mejores condiciones de trabajo y aumento de sus salarios. Ahí me di cuenta ante quien estaba cuando lo escuché hablar a mi padre. Encima, en La Plata era un volcán de movimientos políticos, estaba problema entre Rusia y China, el viejo partido comunista se empezaba a romper, nosotros éramos parte de un pedazo del partido comunista que se va con el chinoismo, maoísmo mejor dicho, todo un quilombo viste, y además estaba el peronismo. En medio de todo eso lo escucho a mí padre y me doy cuenta de que tenía mucho más conocimiento de lo que yo creí que tenía. Ahora él, en general, era un hombre muy reservado, en esas cosas. Mi padre siempre tuvo una posición de la cosa igualitaria. Todos sus trabajadores siempre los tuvo muy bien, pagó siempre hasta el último mango.

FO. ¿Qué hacía tu papá?

Basko. Él tenía una despensa, vendía de todo, pero no llegaba a ser una casa de ramos generales. Él, claro, tenía mucha relación con los centros de poder, atendía mucho al chacarero que venía con los animales, pavos, gansos, aves de corral, entonces él se los compraba, tenía una quinta de 7 hectáreas en las afueras del pueblo. Ahí criaba a todas estas aves, cuando tenía cierto número mandaba a pedir vagones con pichoneras y así cargaba los bichos y los mandaba a Buenos Aires. Mi viejo trabajaba muchas variedades, trabajaba los ramos generales. Tenía 3 tipos de harinas cuando otros solo tenían un solo tipo de harina, lo mismo con las galletitas, cuando mi papá trabajaba 20 clases de galletitas los demás trabajaban sólo una clase. Cuando venían las festividades todo el mundo pasaba por lo de papá porque había un gran surtido.

FO. ¿Dónde estaba ubicado el almacén?

Basko. Viste donde está la Sede del Club Social y Deportivo Winifreda, bueno seguís como para la esquina de la panadería, que era de Dal Santo, y ahí quedaba nuestra casa y el almacén, y después seguía lo de la familia Dahir.

En esa época todo pasaba por el movimiento del tren, de pasajeros y de carga. Cada tren que llegaba tardaba dos días en volver a Buenos Aires. Ahí en el ferrocarril estaba unos corrales y la manga, ahí dejaban a las vacas durante todo un día y al otro día las cargaban. Cuando no había nadie nosotros íbamos a jugar ahí, nos encantaba esa parte, había un bosque de caldenes.

FO. Bueno vos abordas en varios de tus cuentos y relatos todo lo que significaba esos años, vos siendo niño, los años de la seca en Winifreda, en La Pampa… en el cuento “La pequeña muerte de Basilio Kanchef” todo eso está muy bien contado, uno puede ver todo y hasta siente aquello de crecer en un paisaje así.

Basko. Bueno todo eso que digo era la forma en que nosotros veíamos al pueblo siendo niños. En nuestra cabeza estaba el mito que después de las tormentas de viento pensábamos que debajo de todo aquel arenal iban a surgir los viejos tesoros o joyas enterrados por años, fantaseábamos como locos, jaja todo lo que conseguíamos era llenarnos de tierra, de greda. Sería alrededor de 1943, andaría yo en los 6 años. Todo esto visualiza una infancia donde el país era fuertemente conservador, con toda una estructura conservadora. Después llega el peronismo. En aquella época quienes gobernaban hasta la llegada del peronismo todo era fuertemente burgués y, nuestro pueblo Winifreda, no estaba exento de ello.

Había una estratificación tremenda de la sociedad. Las clases pudientes solo eran consecuentes con ellas mismas. Detrás de esa clase había una cantidad inmensa de campesinos empobrecidos, todo era muy pobre.

FO. Decime Basko y ustedes en esos años de la niñez, iban a la biblioteca popular, podían ir, ¿cómo era el trato que tenían con el bibliotecario o bibliotecaria?

Basko. Empezamos a ir más de grandecitos, lo que pasa que cuando se abrió la biblioteca popular se hizo con toda la gente muy solemne. Hay cuestiones que tiene que ver con el contexto de la época y las condiciones habitacionales en la que estábamos. Para poder hacer uso de la biblioteca popular, buscar un libro y llevártelo a tu casa tenías que contar con luz eléctrica en tu casa, si no cómo hacías para leer los libros… Olvidate de cómo es ahora, hay que pensar en cómo era todo aquello en aquel tiempo.

El sol marcaba una vida, la vida de la gente. La vela alcanzaba para terminar la tarea de la escuela, qué vas a leer un libro. Además, el tiempo y los horarios estaban muy marcados, a las 9 de la noche los chicos ya tenían que ir a la cama a dormir. Era un mundo diferente. En algunos cuentos todo eso lo he contado y está bastante bien logrado. La gente vieja que me ha leído me ha dicho que así pasaba. Nosotros empezamos a ir a la biblioteca con temas relacionados a tareas escolares, tendríamos unos 10 años. Cuando íbamos, la primera pared era el bibliotecario. Nos marcaba de cerca, cuidado con los libros, guarda con tocarlos, no mancharlos, toda una serie de cosas que era un impedimento para poder relacionarnos con los libros de una forma más amable.

Los primeros bibliotecarios fueron todos maestros, con conceptos duros, muy bien formados en términos culturales. Eduardo Parada fue uno de los bibliotecarios. Todos esos maestros formados por la historia de Mitre, la educación de Sarmiento. Cuando llega el peronismo todo ese sector no logra entender o si lo entiende se ponen en la posición contraria al peronismo.

FO. ¿Y tu papá tengo entendido que también fue parte de la comisión de la biblioteca?

Basko. Si, papá también estuvo. La gente se sumaba a estas instituciones porque la cultura era un valor de las nacientes civilizaciones que se estaban creando. La cultura había que entretejerla. La llegada a La Pampa de los maestros puntanos –provenientes de la ciudad de San Luis, capital de la provincia de San Luis– fue muy importante. Eran maestros mejor formados que los maestros que ya estaban en nuestro territorio. Tenían un conocimiento más profundo de lo que pasaba en el mundo y en nuestro país.

FO. Bueno algo de eso me habías contado, que tu padre cuando vivió en Eduardo Castex, siendo empleado de la Casa Zamarbide, por las noches se “escapaban” a unas clases con un maestro puntano…

Basko. Si eso me lo contó él, con el último cliente se cerraba la cortina metálica, llegaba el momento de tender los colchones sobre los mostradores, porque era el único lugar que tenían para dormir. Esto fue claro mucho antes de que mi padre viniera a Winifreda. Bueno la cosa que cuando ya estaban todo en calma, el sereno dormido, los más jóvenes saltaban el tapial y se iban a la escuelita que se llamaba “Claridad” en donde estaba el Maestro que era puntano. Ahí el maestro le daba clases sobre lo que fueron las primeras ideas revolucionarias en Europa. Con el pensamiento ácrata como se lo llamaba en esa época. De ahí que luego surge el socialismo. La escuela se llamaba así porque era un concepto anarquista. Una de las primeras editoriales en Argentina que publicaba textos anarquistas fue la Editorial Claridad.

FO. ¿Tu papá recibía algún tipo de prensa relacionada con el anarquismo?

Basko. Hasta donde yo supe no, si lo que le pasaban de vez en cuando era La Vanguardia, que era socialista. Se la pasaban por un agujero que estaba en la pared del fondo, había un ladrillo que se sacaba y se ponía, estaba suelto, mirá lo que me haces acordar, ahora nunca supe quién se la pasaba, papá la leía y una vez que la terminaba la volvía a dejar en el mismo agujero… (risas) Era un acto libertario.

Basko Inchaurraga es uno de los pueblerinos que pudo irse a estudiar a la ciudad de La Plata.

Basko. Estudié farmacia en La Plata, Buenos Aires y en los últimos 3 años ya entro en la Farmacia Gremial del SUTE, que era la farmacia más grande sindical del país en ese momento, estaba en Ensenada, Buenos Aires, ahí estaba YPF, la destilería, eran miles de personas trabajando. Bueno, en un momento se arma un gran despelote, y yo voy como delegado del sindicato, yo ya estaba militando en el “maoísmo” y me enfrento con la patronal sindical, que era terrible, no me acuerdo como se llamaba el capo –que era muy reaccionario. Fijate vos, en ese momento la aristocracia obrera eran los trabajadores de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales, hoy es una Sociedad Anónima mixta donde parte de su capital es compartido: el Estado 51% y 49% cotiza en la Bolsa de Comercio, por lo tanto, ya no es más estatal como en lo fue en su fundación bajo de la dirección del General Mosconi y bajo la presidencia de Hipólito Yrigoyen).

Esos trabajadores eran los mejores pagos, las mejores vacaciones, y no los tenían como los tenían que tener a sus trabajadores, entonces nosotros nos organizamos y se armó un gran quilombo. Así fue que un día el capo me dijo: “mientras yo viva vos nunca vas a pasar del lugar en el que estás ahora”.

Yo igual seguí, no le di importancia. Pasó un tiempo largo y me terminé cansando y me fui. Llego a Buenos Aires, porque es que me voy a Buenos Aires, me había cansado un poco la ciudad de La Plata. Frente para mí ya no quedaban en La Plata, en esta ciudad ya era un tipo muy “fichado” –marcado en términos políticos–, ya había caído dos veces preso. No me había pasado mucho porque como yo tenía estudio la “cana” te pega menos, hasta en eso se fijan, porque saben que perteneces a otra clase. ¡Clarito lo tienen eh! Bueno la cosa que llego a entrar a la Farmacia Franco Inglesa.

FO. En esos años en Buenos Aires, ¿cómo fue tu relación con la cuestión política?

Basko. En esa época Montoneros tuvo una aceptación impresionante en toda la gente, toda la izquierda –incluido yo– quedamos hablando en el aire. Además, nosotros los grupos de izquierda éramos 4 por decirte algo, había varias izquierdas, las troskas, las que quedaban sobrevivientes del PC, y las maoístas, que eran dos, una era Vanguardia y la otra que era el PCML (Partido Comunista Marxista Leninista), y solo éramos un puñado; en cambio Montoneros era algo a nivel nacional.

FO. Y hablando de esa época, ¿cómo viste a ese corto período en que Campora fue presidente? Lo que se llamó “La primavera Camporista” en términos de cultura, educación, salud.

Basko. Yo creo que en esa época no hubo posibilidades de hacer muchas otras cosas, avanzaron hasta donde pudieron. Lo que se olvida la izquierda es que siempre hubo una pared, que fue la oposición. Vos fijate lo que ocurrió con Cristina, hizo hasta donde pudo. Ahora mismo, por ejemplo, porque no se habla de que país queremos. Por ejemplo, yo te digo, primero bajar de un solo sopapo a toda la gran burguesía financiera, bancaria que se afana al país y se la lleva y se la trae. Otra cosa, quisiera poder inaugurar 2 millones de chacras nuevas en el país desde La Quiaca a Río Grande allá al fondo, viste, y así solucionar el problema del hambre en Argentina. Tenemos todo un latifundio al pedo y la gente amontonada en las grandes ciudades y no tienen para comer.

Hay que hacer un gran plan productivo de acuerdo con cada provincia o con cada región. ¿Por qué no volvemos a los principios básicos y elementales de una Salud para Todos? como tuvimos en una época. En el primer gobierno de Perón todo eso fue una maravilla al lado de todo lo que vino después. ¡En nuestro pueblo los pequeños arrendatarios acceden a tierras y eso ocurrió en 1946-1947, y ese reclamo venía desde 1880! Esto te lo digo para que dimensiones lo terrible que fue todo.

FO. ¿Ejerciste el periodismo alguna vez?

Basko. Sí, cuando estaba a cargo de la secretaría de mi organización, cuando estaba en La Plata…

FO. ¿Te gusta esa ciudad? ¿Vas cada tanto a La Plata?

Basko. Sí… aunque ya no quedan muchos, muchos se fueron, otros murieron. Tengo un cuento donde hablo de mis compañeros, son los muertos míos, son los que más cerca tuve, todos compañeros de militancia. Réquiem para los pájaros perdidos.

Aquel día la charla concluyó con una lectura compartida de algunos de los textos de Basko. Con el discurrir del tiempo nos fuimos encontrando por diferentes motivos, en esos encuentros Basko me fue soltando pequeñas historias, pequeños grandes pensamientos sobre cómo veía el mundo, sobre sus compañeros, sobre el país y siempre preocupado por cuidar la ternura que siempre está a la intemperie soportando guerras, hambrunas, y acechos de conceptos fascistas y neoliberales.

Obra Restauración de las pequeñas cosas Armando Basko Inchaurraga
Obra Restauración de las pequeñas cosas Armando Basko Inchaurraga
1961 Armando Inchaurraga en La Habana, en la Cuba revolucionaria, junto al Che.

Basko Inchaurraga estuvo ligado a la política desde muy joven al maoísmo en los años 60, luego su mirada e interpretación política del mundo le permitió pensar y trabajar con el peronismo como movimiento popular de nuestro país. Tenía 25 años cuando tuvo la oportunidad de ir a Cuba a compartir formación política con la triunfante Revolución Cubana “de los barbudos”, entre los que se encontraba Ernesto Guevara de la Serna, el Che, con quien compartió jornadas de teoría y práctica, y el trabajo voluntario en aquellos tempranos años revolucionarios (1961) de nuestra querida hermana tierra de Cuba.

De aquellos días en Cuba, junto a los revolucionarios entre los que se encuentra el Che Guevara, hay una foto en el libro titulado Tania. La guerrillera inolvidable, –que recorre la historia de la revolucionaria Argentina– en donde se lo ve a Basko junto al Che Guevara, los dos con el torso desnudo, luego de una jornada de trabajo voluntario en la construcción de una escuela patrocinada por la UIE, en La Habana; claro que en la foto hay otros compañeros y compañeras entre las que se encuentra la popular revolucionaria Tania.

Basko me comentó que El Che, en uno de esos días, le advirtió que sería bueno que como hombre de izquierda tratara de trabajar con las bases del peronismo, pues allí residía la reserva política como para poder transformar nuestro país.

Basko Inchaurraga regresó al país, luego de haber estado poco más de un mes, en la Cuba revolucionaria, fue mediante una escala en el hermano país del Uruguay. En esa oportunidad los uruguayos –Basko cree que eran compañeros anarquistas– lo cobijaron durante un mes hasta que lo dejaron continuar vía Entre Ríos, desde donde finalmente viaja a su ciudad de entonces, La Plata, con previa y breve estadía en la ciudad de Buenos Aires. En aquel entonces, Basko era un avanzado estudiante de Farmacia y militante político universitario en la Universidad Nacional de La Plata.

Basko y Che
Basko y Che

Basko Armando Inchaurraga fue parte de la A.P.E. (Asociación Pampeana de Escritores), allí durante el año 1991 fue presidente y allí forjó amistades entrañables como con Edgar Morisoli, Teresa Pérez, María Alejandra Naunchuk “Mañu” –escritora winifredense–, como así también con el artista visual Juan Jorge Harb, entre tantas otras amistades.

Armando “Basko” Inchaurraga fue parte del Estado del Gobierno de La Pampa –como funcionario–, del Ministerio de Bienestar Social de La Pampa, como Director de Educación para la Salud; lugar que conformó con artistas visuales, músicos y poetas, no solo con profesionales de la salud, con el objetivo de brindar una mejor atención en la prevención para la salud.

El Basko como escritor nos ha dado obras literarias memorables como Testimonio de esta tierra, el primero publicado en 1992 (tuvo una segunda edición en 1994); Los días del tren (obra de teatro 1993-2004), Los pequeños pueblos. Navegantes del silencio (2000). Restauración del tiempo; Restauración de las pobres cosas (2007); Tierra atardecida (2014) y un libro de poemas llamado Poemas de olvido (el lenguaje los convertirá en memoria) del año 2016.

En los textos de Armando “Basko” Inchaurraga vamos a encontrar relatos que nos remiten a Winifreda, sus narraciones tienen un manejo del lenguaje popular, sin caer por ello en el costumbrismo. Sus textos nos invitan a reflexionar sobre los hechos de nuestra historia reciente en términos políticos, sociales e ideológicos, como así también muchas veces rozan lo que en américa latina fue una marca de los ‘70, el realismo mágico. Cada libro de Armando “Basko” Inchaurraga fue prologado por quien fuera su amigo, uno de los máximos exponentes de la literatura pampeana, Edgar Morisoli.

En una de las charlas que tuve con Basko Inchaurraga se nos cruzó un tren por nuestra visión de nativos de un pueblo fundado a partir de la llegada del ferrocarril en 1913 y Basko me dijo: “Sabes nosotros seguimos esperando la vuelta del tren”.

Debo confesar que me conmovió su mirada romántica y utópica y no por ello menos real. Porque con el tren los pueblos no mueren, al contrario, crecen, se desarrollan de otro modo.

Quizás sea posible un pequeño mundo más justo, menos cruel, más social y nos permitan pensar más concretamente políticas de transporte y comunicación más equitativas donde los pueblos no se encuentren tan desamparados por las distancias no solo geográficas, sino en materia de distribución de las riquezas que se generan desde las entrañas de los pequeños pueblos. Donde hay tren hay una comunidad que bien sabe convivir y soñar con un mundo más amable.

Todos los libros que publicó Basko Inchaurraga
Todos los libros que publicó Basko Inchaurraga
Basko Inchaurraga y Fernando Ojeda (Catuto) con uno de los libros publicados por la investigadora de Nilda Susana Redondo
Basko Inchaurraga y Fernando Ojeda (Catuto) con uno de los libros publicados por la investigadora de Nilda Susana Redondo
La media tarde se quema

Armando “Basko” Inchaurraga

a Efraín “Chango” Villa, pintor-cantorajusticiado por el Gral. Bussi.

Desde la cocina miro
el pasa- pasa del viento,
la media tarde se quema
rayos rojos incendiados.

Plato blanco, pan oscuro
cuchillo largo acerado
la media tarde se quema
en la noche del pasado.

En La Pampa fue pintado,
cuadro de muchos colores
reluce por la pared.
Marco de ilustre madera,
tres figuras, solo tres.
Calor de febrero arriba,
a espátula trabajado,
ibas a Salta, la tuya
arcoíris apurado.
Sonrisa de plata y oro.
Gorrión de vuelo muy alto
hermano de alma tan grande
cuánto tiempo lo pasado.

Plato blanco, pan oscuro
cuchillo largo acerado
Las madres ya están de luto
por el país derrumbado.

La Plata en oscura noche
dicen que dicen ayer,
dicen que dicen mañana
asesinaron al sol
en la selva tucumana.
Un oscuro general,
general de generales,
artero tiro en la nuca
apagó luz y color
acalló las musicales.
El cuadro quedó ¡tan solo!
en blanca pared colgado,
miro y escuchar quiero
el llanto triste de ausencia
de tres figuras de hielo
de corazones cansados.

Plato blanco, pan oscuro
cuchillo largo acerado
maldigo la noche negra
de milicos entorchados.
(21/09/2009)

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