Poco a poco se ha reestablecido el rigor protocolario de la costumbre, a pesar de que se mostró que tantas actividades podían prescindir de un traslado presencial que involucrara quemar gasolina y gastar en comida fuera de la casa.
Seamos ateos o no, vivimos en una cultura permeada por lógicas judeocristianas. Disponemos de expresiones y palabras cuyos orígenes etimológicos o culturales nos remiten al teísmo, cuando no al pensamiento católico.