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Villa Elisa, Argentina, 22 de octubre de 2025 (Neotraba)

Plegarias de hospital
   Conocí la soledad entre esa gente cotidiana
con ojos de escorpiones o gallinas.
Una música perfecta, el aroma del cedrón,
plegarias de hospital, mujeres hechizantes,
mujeres revestidas de cielo,
mujeres ataviadas para la lujuria,
el frío inexpresable del suicidio,
la nostalgia anticipada del adiós.

Conocí los arrepentimientos junto al ataúd,
la extraña realidad de los sueños,
el diamante del perdón, brujas espurias, hombres valientes,
hombres devorados por delirios opacos,
hombres perdidos como monos siempre en celo.

Conocí la cobardía y su graznido,
la vanidad vociferante,
lugares arrasados por la perversión,
personas como hienas siniestramente felices.

Conocí la pasión infecunda, promesas estériles,
el sol invencible que nutre la raíz del entusiasmo,
mercachifles sin color como semillas agrias,
una bondad sospechosa, mariposas enfermas,
un gesto de ternura repleto de luciérnagas,
un niño que entregaba alegremente
su único bocado.
Lenguaje mágico

                                                  “Por favor, digan algo”

                                                            Enrique Symns

   No hay más verdad que lo espontáneo
lo que resuena dentro
lo que viene de las vísceras expuestas
riesgo de paracaídas y leones
gangrenosa piel del odio
vergüenza que arde en la cara
el aplomo en el valle de las sombras
coraje amurallado
cariño esculpido duramente
cópula en orgía del veneno y la mentira y la banalidad
un aire humedecido por jazmines
una hiena despiadada durmiendo en el rencor
los precipicios del sexo
los dedos del amor y sus milagros
ternura hecha de flores y conejos
innumerables tentáculos de la demencia
lenguaje mágico de los abrazos
placeres negociados de la prostitución
una lluvia y su concierto de nostalgia
la más alta maravilla de los besos
la soberbia con sus ojos vacíos
lo sagrado que nunca tuvo precio.
Desgracias
El sufrimiento que no enseña.
Pasivos corderos violentamente ahogados en la cobardía
(cobayos con temor en jaulas controladas)
Deambular con somnolencia en dramas inútiles.
Debatirse sin control en pensamientos sombríos.
Animales degollados en ofrendas al diablo.
Horas malgastadas volviéndose costra.
La falsa amistad de buitres eventuales.
La bondad llena de ulceras como un violín quebrado.
Bestias carroñeras olisqueando la entereza
buscando ávidamente una oportunidad
para dar sus zarpazos.
Una niñez con hambre y zapatillas rotas.
Ranchos de adobe con vinchucas.
Confusión de ciudad a toda marcha.
Gente sonámbula siguiendo lo superfluo.
Evadirse en pastillas o jeringas.
Desoír la música del propio latido.
Maravillas
Una granja bajo el sol a salvo de alimañas.
Una mujer con tempestades en la sangre
con una magia esplendorosa desligada de la realidad.
Una mezcla de verduras y caldo de huesos.
Un corazón sin la metástasis de la avaricia.
Un samurái completamente acorralado
que alza su espada.

Un crepúsculo ambarino en primavera.
Un cielo de un turquesa ilimitado.
El extático perfume de las azucenas.
La felicidad inefable de amantes a solas
en su reino luminoso para siempre.

Una voz como una brisa cargada de colores.
El vivo milagro que se gesta en el vientre.
Un ser que es libre a pesar de cualquier sombra.
Mi abuela María Inés entregándome una rosa blanca
en la clara dimensión de un sueño lúcido.
El cariño con su tacto suavísimo
de un ángel que atraviesa el arcoíris.
Un prado con luciérnagas y pavos reales.
La valentía inmortal de 300 espartanos.
La mirada transparente de un caballo
su santidad que impresiona.
Lugares
En la oscura inmensidad de la tristeza
en la idiotez tan implacable que marea
en la dicha repentina con pájaros celestes
en el magnífico tigre de la perseverancia
en el pantano de la vida donde moran energúmenos y cucarachas
en la tibia desnudez y sus portales a otro reino
en el breve paraíso de la borrachera
en las miradas asfixiadas de desesperación
en el látigo feroz de la inconsciencia
en el último delirio hacia la nada
en el frío de la soledad o los temores
en la úlcera escarlata de lo incomunicable
en la dura obsesión de decir en cada verso
en la belleza sublime de delfines y gaviotas
en la sagrada inocencia a la intemperie
en los frenéticos cangrejos del resentimiento
en la dulce luminosidad de la alegría.

Damián Jerónimo Andreñuk nació en City Bell en 1986 y reside en Villa Elisa, ambas localidades ubicadas en el partido de La Plata, Buenos Aires, Argentina. Publicó once libros, todos a través de certámenes en diferentes editoriales: Omisiones (Raíz alternativa, 2010), Portales al vacío (De Los Cuatro Vientos, 2011), Formas concretas (Hespérides, 2013), Silencio de crisálidas (Literarte, 2015), Metástasis (Luz del alba, 2015), Vértigo insondable (Mis Escritos, 2017), Música del polen (Hespérides, 2021), Yamila (3K, 2021), Donde orinan los lobos (Fela, 2021), Dimensiones de lo breve (Mis Escritos, 2022) y Pelear contra la niebla (Trinando, 2023). Además, a nivel nacional e internacional, obtuvo distinciones en concursos y fue seleccionado para colaborar en revistas y antologías.


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