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Puebla, México, 6 de junio de 2025 (Neotraba)

Todas las fotografías son de Ricardo Castillo Moreno

Confiesa, está escribiendo un libro sobre el desabasto médico. Ha entrevistado a mucha gente. Todo comenzó porque su esposo se enfermó en abril de 2022. Tuvo que llevarlo en ambulancia al Hospital General en la colonia Doctores de la Ciudad de México. El sitio se lo recomendó una amiga. No esperaba escribir sobre el tema, menos, hacer un libro.

–Como nos sacaban a esperar una llamada de los médicos. Me acuerdo que me llevaba una cobija. Había un campamento. Un señor, tenía una esposa que falleció de cáncer y estaba agradecido con el hospital porque la trató muy bien. El caso es que ya tengo mucha información sobre la medicina en México.

–El mes de hospital, los familiares tuvimos que “dormir” –era imposible– en la calle junto a las rejas del Hospital General durante aquel abril de 2022. El sereno de las 3:00 am era tremendo. Por más que investigué no supe a qué se debía que nos sacaran de las salitas de descanso cuando intentábamos descansar en las sillitas azules. A la calle íbamos a dar. Los dulceros del puesto de enfrente nos ofrecían café, cobertores, sillas… Y pasábamos mucho tiempo platicando sobre nuestros “pacientitos” como los llamaban las enfermeras. En algún momento, a gritos o vía altavoz, gritaban el nombre de nuestro familiar para avisarnos que requerían una radiografía o algo más y nos levantábamos como resortes.

Habla y sin querer, hace una crónica.

–Llevamos siete años sin medicinas en México, es el colmo, es el colmo. Vi mil cosas –dice la periodista.

Su esposo se pasó un mes en su camita y ella, en una sillita. Nos retrata la clásica escena al interior de cualquier hospital público en México. El que menciona, pertenece a la Secretaría de Salud. Es claro, estamos ante una de las mejores cronistas del país. Le bastó un mes y se dio cuenta: en el hospital hay fallas graves. A las personas no las atienden como se debe. Y advierte, el próximo va a ser un libro muy crítico.

Magali Tercero y Óscar Alarcón. Fotografía de Ricardo Castillo
Magali Tercero y Óscar Alarcón. Fotografía de Ricardo Castillo

Es miércoles 4 de junio del 2025. Estamos a mitad de semana. Ese simple hecho me permite estar ahí.

Acompañamos y escuchamos a Magali Tercero, quien estuvo en Puebla para presentar la Antología de Crónica número 5 que editó la UNAM en 2023 y que ella compiló y prologó. En su vestimenta predomina el color negro. Usa unos lentes con un aumento notable. No la esperaba diferente. Cumple el perfil de una lectora apasionada.

Al referirse a la publicación, dice no comprender el por qué la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) le da poca importancia a una colección que los cronistas adoramos.

Llegó al primer patio del edificio Carolino unos minutos antes de las siete de la noche. Acompañada por dos de sus amigos en Puebla, a quienes también les apasiona contar historias. Son fundadores del Centro de producción de lecturas, escrituras y memorias (LEM). En el templete, conversa con Óscar Alarcón García, periodista y profesor de literatura de la Emiliano Zapata, una de las preparatorias de la BUAP.

Magali Tercero y Óscar Alarcón. Fotografía de Ricardo Castillo
Magali Tercero y Óscar Alarcón. Fotografía de Ricardo Castillo

El recinto debería estar abarrotado de lectores, curiosos y diaristas, preguntando por el futuro de la crónica en México. Lo pienso y lo lamento. Al mismo tiempo, caigo en cuenta, voy a poder hacerle preguntas a Magali Tercero. Me lanzo, sin miedo, sin temblar, como en mis inicios como reportero.

¿Cómo ves la violencia actual, comparada con la que retrataste cuando escribiste el libro Cuando llegaron los bárbaros?

–Yo escribí Cuando llegaron los bárbaros, vida cotidiana y narcotráfico, en 2011, porque en 2009, la revista Letras Libres me pidió una crónica sobre la violencia en Sinaloa. Ahora, ya no me aventaría a hacer una crónica sobre eso. Y en efecto, ya no me gusta leer nada sobre violencia y a muchos ya no nos gusta –sentenció.

Sin embargo, recordó a los presentes, algunos de los pormenores que enfrentó para lograr aquella crónica que se volvió libro y la catapultó como una de las mejores cronistas a nivel nacional.

Viajó seis veces a ese estado. Primero a Navolato que está a una hora de Culiacán. Luego a Los Mochis a dos horas y media. Un poco después a la famosa tierra del Chapo Guzmán. Se quedó en casa de una prima porque el menor de sus problemas era conseguir un lugar donde dormir.

–Era interesante desayunar todos juntos. Era interesante y doloroso porque a los seis días yo ya traía un bajón emocional. Todo el tiempo de lo que se hablaba era violencia. Por supuesto, busqué a Javier Valdez, lo conocí. Me dolió mucho que lo mataran, nos dolió mucho a todos.

–En este momento, ha sido muy fuerte para mí, todo el tiempo pensar en esa época del libro. Terminaba casi con ganas de llorar todas las noches. Cada vez se fue volviendo más intenso cada viaje. Y es terrible porque la situación actual es mucho peor que nunca. Antes hubo manera de que se acabara. Pero hoy no hay voluntad de terminar con esa violencia. La verdad es tremendo lo que está pasando.

Tras esa respuesta contundente, Magali Tercero se dedicó a mencionar a otros cronistas latinoamericanos como Leila Guerriero, Felipe Restrepo, Julio Villanueva Chang, con sus revistas Etiqueta negra y Etiqueta verde. Sonrió al recordar que a ella le agrada el periodismo norteamericano y leer el periódico español El País.

También rememoró su paso en sus inicios por la Revista Claudia que pertenecía al periódico Novedades, aquel que un día dirigió Vicente Leñero, amigo de su propia madre.

Además, mencionó a los cronistas mexicanos Jorge Ibargüengoitia y José Revueltas. Este último tiene una gran crónica que va sobre la erupción del volcán Paricutín. No se olvidó de José Joaquín Blanco con su gran crónica sobre Plaza Satélite.

–En él sí me di cuenta, no entrevistó mucho, más bien se imaginó mucho y tenía muchos prejuicios de orden económico, dijo. Al recordar, Blanco tenía frases que versaban sobre unas señoras y las calificaba de copetudas. Pero, escribe muy bien –aclaró.

Magali Tercero recordó en su introducción a la presentación del libro, el género de la Crónica se puso de moda gracias a Gabriel García Márquez y sus alumnos. Entre ellos estaban los periodistas Cristian Alarcón, chileno, quien dirige un medio en Argentina y el colombiano Alberto Salcedo Ramos, entre muchos otros.

De acuerdo con Óscar Alarcón, salimos del recinto a las ocho y media de la noche. Ya cuando los stands de la Feria Nacional del Libro en la BUAP estaban cerrados. Los demás asistentes, tuvimos una clase magistral con Magali Tercero y para eso bastó escucharla hablar.


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