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Monterrey, Nuevo León, 2 de abril de 2025 (Neotraba)

Pues bien, hay varias cosas que necesito decirles

Pongámonos en contexto: Rosario traía vueltos locos a todos los poetas de la época, entre esos a Manuel Acuña; un mal día del año 1843, enfermo y pálido de tanto no dormir, fue a declararle su amor. Llegó a su casa, pero la Chayo no estaba, andaba arreglando asuntos de su boda. Manuel se fue desconsolado, escribió su último poema y acto seguido se suicidó con cianuro de potasio.

El día que mataron a Rosalino Sánchez cantó por supuesto Nocturno a Rosario que tiempo atrás había tallereado con maestría, convirtiéndolo en uncorrido romántico; no entraré en detalles sobre los arreglos de la canción, que son maravillosos y contundentes, pero les daré un ejemplo que está en el comienzo de la rola: *Sánchez cambia la expresión interjectiva (que son las que ya no describen actos, ni sentimientos sino impresiones) Pues Bien…, por un encantador Mi bien…

Presentación de Chayito de noche de Julio César Félix
Presentación de Chayito de noche de Julio César Félix
La musa fulminante y los que amablemente contribuyen a forjar mitos

“Nocturno a Rosario” era el poema favorito de la suegra del cantante que no dudó en grabarlo, en el interludio; Chalino manda este mensaje a la madre de su esposa: Un saludo a San Marcos Jalisco pá la señora Rosario Bolaños de Vallejo.

Una periodista y locutora de nombre Chayo Espinoza fue la última persona a la que el cantante le concedió una entrevista.

Juan Gaytán fue el primero que versionó el “Nocturno a Rosario” a finales de los años 30 y principios de los 40 (de ahí parte la versión de Chalino); Gaytán es también autor de “El contrabandista”, grabado en 1934 y considerado uno de los primeros narcocorridos.

En la versión grabada de Chalino lo acompaña el grupo “Los amables del norte”.

Estos son datos obtenidos del artículo “El Nocturno de Acuña y el rey del corrido”, de Juan Domingo Arguelles.

Me vuelvo a encontrar en otra noche, cada noche cantando

En este ejercicio poético de diálogo e intervención sobre algunos versos del “Nocturno a Rosario” de Acuña, Julio César recalca la vocación de todo poeta a la que hay que hacerle aclaraciones: dialogar no es confrontar, intervenir no es pretender mejorar lo otro, ser influenciado no es copiar, seguir una tradición no es una zona de confort, retomar no es un facilismo.

Félix amparado en la noche –no en la oscuridad– nos ofrece no su versión, sino sus locos y ardientes desvaríos sintonizados cual versos en la misma alma empolvada de días y noches de música; también lamenta, se divierte con su propia condenación y evoca, regresa, jamás regresa y siempre regresa; su canto nace del amor y del terror, de la fe que les tiene a sus pasiones:

Descanso en el olvido y en este canto. Chayito.
Este rumor de noche desvelada por los ecos;
Atarantada de mares y recuerdos y oleajes.
la fiebre cesó hace mucho
pero mi voz continúa al acecho de tu sombra.


Me había prometido ya no cantar
ni velar por ti a través de las ventanas
de tus mundos y los desiertos en la madrugada.
Y no sé porque sigo en este caracol de espera.

Los que escriben poesía quizá no tienen una misión, pero si tienen una tarea, llevar a la vida con el trato del lenguaje no a hacerla más fácil de vivir sino más digna, porque uno es digno cuando se confiesa y aquí vuelvo a las aclaraciones: la poesía no es un asunto de sentimientos, es cuestión de inscripciones; no es tampoco asunto de deudas es menester de vinculaciones.

Presentación de Chayito de noche de Julio César Félix
Presentación de Chayito de noche de Julio César Félix
Una tarde esplendorosa de nubes deshilachadas

El alma es música inacabada, permanente paisaje, como las despedidas que se dicen y se escriben y nunca se despiden en nuestra memoria.

Lo cierto es que cada noche cuando un pone sus sienes en la almohada, y se encuentra con la geometría cósmica del cuerpo amado, está obligado a entonar, escribir/intervenir al poema, convencido de que en su voluntad radica el deber de salvar la pureza.

Pensaba yo en que Julio Cesar Félix es buen poeta (y que además es parte de un grupo de poetas mujeres y hombres que están publicando cosas potentes desde Coahuila) y lo pensaba porque bajo la sensible superficie de la nitidez encuentro extravagancia en sus versos: “Recorro lentamente/ el camino de estrellas/ que dejaste en mi cuerpo.” Además de ordenamiento del caos como uno de los alcances de la esperanza humana, entonces la noche sostenida por su propio impulso es capturada por el poeta y de nuevo alguien vuelve a aparecer en nuestra alma. Siendo así, no nos queda más que reinventarnos, que para eso está la noche.


Armando Alanís Pulido (Monterrey, Nuevo León, 1969). Poeta y promotor cultural. Fundador del Proyecto Acción Poética. Estudió Informática en la UANL. Entre otros, ha ganado el Premio Nacional de Poesía Joven Ubaldo Ramos, el Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén, el Premio Nacional de Poesía Experimental Raúl Renán de la Bienal Nacional de Literatura. Ha obtenido la medalla presea Diego Montemayor que otorga la Ciudad de Monterrey a sus ciudadanos distinguidos y la medalla presea Estado de Nuevo León, máximo reconocimiento que ofrece el estado a personas destacadas. Parte de su obra se encuentra incluida en Poetas de Tierra Adentro II y Poetas de Tierra Adentro III.


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