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Ciudad de México, 1 de diciembre de 2025 (Neotraba)

Tiempo de lectura: 4 minutos

En este mundo traicionero

Nada es verdad ni es mentira

Todo es de acuerdo al color

Del cristal con que se mira.

Proverbio mexicano.

Ella es Martha, tiene una gatita blanca llamada Aria a quién le cuenta lo que le pasa. Él es Pedro, tiene un perro café de nombre Canelo, y es su confidente para todos los sucesos.

Un día Martha y Pedro se conocieron y empezaron a salir.

MARTHA

Aria, ¡fue una cita estupenda! Fuimos al cine a ver Harry Potter, la película me encantó, estuvo muy divertida y con muy buenos efectos. Se apegaron mucho al libro que es uno de mis favoritos. Después fuimos a cenar, un lugar maravilloso y la comida exquisita.

Cuando regresamos a casa nos llovió, nos tuvimos que esperar en la entrada de una tienda a que pasara la lluvia, él me tapó con su cuerpo así es que no me mojé, ¡fue tan romántico!

PEDRO

Ay Canelo, tuve una cita con una chica muy linda, pero todo salió mal, la llevé al cine, y no me gustó mucho la película, como que muy infantil, no es mi estilo, pero bueno, creo que a ella sí. Después la llevé a cenar a mi restaurante preferido pues quería que probara los camarones a la irlandesa que son la especialidad de la casa pero ya no tenían y tuve que pedir unos camarones al mojo. Ni hablar, no siempre se gana. Y ya de camino a casa que nos llueve, tuve que cubrirla con mi cuerpo para que no se mojara pero yo sí me mojé, espero no enfermarme, ¡qué mal día!

MARTHA

¡Aria!, ven chiquita, déjame te cuento, ¡Pedro es maravilloso! Es la segunda vez que salimos. Me llevó al malecón y tomamos un helado, pasamos la tarde viendo los yates y platicando, me contaba cada aventura, ¡es tremendo! Después fuimos a un bar a tomar una copa, lástima que no le gustó el ruido porque nos tuvimos que salir casi de inmediato. Como la noche estaba muy agradable nos vinimos caminando, me la pasé súper bien.

PEDRO

Canelo, esto no marcha bien, llevé a Martha al malecón y le invité un helado, estuvimos viendo los yates y yo ya no sabía qué contarle para impresionarla; yo creo que no me creyó ni la mitad. Después le invité una copa, pero me di cuenta que no llevaba mi cartera, la olvidé aquí. Tuve que inventarle que el ruido era insoportable. Y para colmo, nos tuvimos que venir caminando, espero que no se haya molestado.

MARTHA

¡Me encanta este chico!, siempre dispuesto a complacerme. Hoy fuimos a un concierto: yo elegí ir a ver a Serrat. Estuvo padrísimo, muy emotivo. Cantó todas las canciones que me gustan y al final dijo unas palabras muy bonitas a México, pues era su gira de despedida. Qué lástima, me encantan sus conciertos, ¡no me he perdido ni uno!

PEDRO

Martha y yo fuimos a un concierto, estaba entre Homenaje a los Beatles y la Gira de despedida de Serrat. ¿Qué crees que eligió Martha?, sí, adivinaste, a Serrat. Y no estuvo mal, ¿eh?, tiene muy buenas rolas, pero la verdad es que ya no canta. Martha coreó todas las canciones. Pero yo tenía ganas de ir al otro, ya sabes que soy un beatlémano empedernido. En fin, será en otra ocasión.

MARTHA

Aria, Pedro y yo ya llevamos seis meses saliendo. Decidí invitarlo a comer con mis padres pues siento que nuestra relación va viento en popa. Llegó muy animado, se le veía contento. Todo parecía ir bien y parecía que se iba a poner mejor. Aprovechando que nos quedamos solos me dijo que necesitaba hablar conmigo. Me preguntó qué pensaba de la relación. Creí que ya estábamos listos para el siguiente paso y le dije, eres el último hombre con quien yo quiero estar en mi vida. Puso cara de consternación y se fue, desde entonces no lo he vuelto a ver.

PEDRO

¡Tenía tantas esperanzas en esta relación! Incluso esta tarde me presentó a sus padres. Estaba tan contento y pensé que sería el momento para formalizar, pero me llevé una gran decepción. Martha me encantaba e hice todo porque las cosas salieran bien, pero creo que no fue así. Le pregunté directamente que pensaba de la relación y solo dijo, eres el último hombre con quien yo quiero estar en mi vida. No soporte esa respuesta y me fui. No la volveré a buscar. Creo que no era para mí.

Martha y Pedro ya no están juntos, continuaron sus vidas por diferentes caminos. Ambos son felices con sus actuales parejas, pero de vez en vez, cuando evocan recuerdos de su pasado, todavía se preguntan, ¿qué fue lo pasó?

Martha aún está convencida de que Pedro era el hombre perfecto con quién estar en el final de sus días, tal como se le dijo en su última cita y, Pedro no puede entender que Martha no quisiera vivir con él hasta el último día de su vida.


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