Mercado de Huejotzingo. Foto de Alain Cervantes.
Mercado de Huejotzingo. Foto de Alain Cervantes.

Por Alain Cervantes

Huejotzingo, México, 07 de mayo de 2020 (Neotraba)

“Vergüenza, robar”, me dijo un señor con el que discutí en el mercado. “Vergüenza culpar al gobierno de tu irresponsabilidad”, le respondí quedando como un pretencioso y un mitotero, pero como alguien con poco sentido común.

Sábado 2 de Mayo de 2020, un fin de semana como cualquier otro en Huejotzingo, los encargados de los puestos de carnitas están acomodando los bancos y las mesas a la mitad de la banqueta. Las calles comienzan a llenarse de blusas que puedes comprar en oferta (tres blusas Adidas, que el vendedor afirma que son originales, por cien pesos), las señoras que venden verduras ya están colocando las lonas en el suelo para poner su mercancía, y los niños corren entre los puestos del mercado, alegres de salir un poco de su encierro. Lo único que difiere este sábado de los otros es que nos encontramos en fase tres de una cuarentena.

La necesidad me obligó a salir para llenar mi despensa de víveres que solamente encuentras en el mercado, obviamente salí con las medidas de prevención obligatorias para evitar un contagio. De no ser así, no me atrevería a hablar de este tema como lo estoy haciendo ahora.

Doña Lupe, una señora de avanzada edad, la cual es tan amable como testaruda, con una voz tan deteriorada por los años, me dijo lo que la mayoría de personas presentes en el mercado de Huejotzingo, posiblemente, pensaban y muy pocos se atrevían a decir:

“El coronavirus es solamente un invento del gobierno para darnos en la madre a los de Huejo.”

Al ser parte de la clase trabajadora, al igual que Doña Lupe, puedo comprender el motivo del pensamiento que tiene esta señora, que vive día a día, con lo justo, sin oportunidad para lujos, que se gana la vida vendiendo memelas, que debido a la situación actual considera que todo el gobierno de México está en su contra. Pero, ¿qué justificación nos pueden inventar los necios?, aquellos que sacan a pasear a sus hijos, llevándolos al mercado para comprar alimento para el perro –está de más decir que, obviamente ninguna de estas personas tenía las medidas de protección obligatorias–, los que salen para atragantarse como si nada.

¿Tanta es la necesidad de esta gente de comerse un taco de carnitas cada sábado? ¿Qué excusa pueden dar los que hicieron y también los que asistieron a una fiesta sonidera tan grande que tuvieron que cerrar la calle para evitar que pasen las patrullas? O los que asistieron al torneo de futbol juvenil, ¿tan siquiera ganaron?

Esta clase de noticias son aquellas que con una facilidad alarmante podrían ser memes, cualquier persona con sentido común podría entender qué significa la frase “Quédate en casa”, y si llegas a salir que sea solamente por necesidad y con las medidas de protección necesarias; no que salgas con tus bendiciones al zócalo para comprarles un BonIce de cinco pesos. Las risas y las burlas terminan cuando recuerdas que es por este tipo de personas que seguimos en cuarentena, que la necedad de unos es la carga de otros.

Pero claro, los once casos confirmados de COVID-19 y los tres muertos en Huejotzingo, también son un invento del gobierno para robarnos el líquido de nuestras rodillas y controlarnos mediante las antenas 5G.

Sin más qué decir, te quiero recordar que un taco de carnitas no vale más que tu vida; una tarde con tu pareja no valdrá nada si después ya no podrás verla, y un ratito de encierro no le hace daño a nadie. Quédate en casa, así como te quedaste con el varo que tu amigo te prestó. Por ti, y por los tuyos.

Foto de la fiesta del cuarto barrio, tomada de la página de Facebook  “Huejo News”
Foto de la fiesta del cuarto barrio, tomada de la página de Facebook  “Huejo News”

Lo último en Neotraba

  • Selección de Haikús
    Presentamos una selección de Haikús de Wilfrido Terrazas, músico mexicano, originario de Ensenada
  • El eco silenciado de 1922: el caso de Jacinto Benavente
    Cada generación reescribe su propio canon. En ese tribunal silencioso, compuesto por el tiempo, la memoria y los lectores, ningún Nobel garantiza la inmortalidad. Javier Gutiérrez Ruvalcaba escribe sobre Jacinto Benavente, un Premio Nobel olvidado
  • El sembrador de caos
    El sembrador de caos aparece en toda la historia de la humanidad. Ha desatado guerras y merma la moral. Un cuento de Ronnie Camacho Barrón
  • Messi: la princesa de la FIFA y el trato de favor que indigna al mundo
    Javier Claure C. realiza algunos señalamientos sobre la forma en la que la FIFA favoreció a Argentina
  • El mito de Casandra
    Casandra tuvo el don de prever el futuro pero la desgracia de que nadie le creyera… ¿qué tiene esto que ver con la IA? Gabriel Duarte nos lo explica
  • Loa a Jorge Torrealta, magno escriba de las letras poblanas
    Isaac Gasca Mata escribe sobre Jorge Torrealta, escritor poblano, una larga loa como las que ya no hay y nos invita a asomarnos a la obra de un autor angelopolitano como pocos
  • Apuntes cetológicos sobre Melvill, novela de Rodrigo Fresán
    David Marín escribe sobre Melvill, de Rodrigo Fresán: es una novela sobre la paternidad, la soledad, la incomprensión, el fracaso, la angustia creativa y la rapacidad cruenta del capitalismo
  • Una ventana inmensa: María José Munguía
    Poemas de la autora que fue becaria del PECDA 2022 en Sonora en el área de poesía y que ahora se publican en la sección que coordina Manuel Parra Aguilar
  • La escritora que busco y que siempre me noquea
    Qué importa que Dios exista es una novela sobre mujeres que reconstruyen su espiritualidad desde el deseo, el cuerpo y el dolor. El título mismo es provocador: no importa si Dios existe en los términos tradicionales; lo que importa es vivir una experiencia vital, sensual, trascendente, aquí y ahora. Iván Cerdán Bermúdez escribe sobre la novela de Isa González Bretón
¿Te gustó? ¡Comparte!