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Puebla, México, 7 de noviembre de 2025 (Neotraba)

Mar Alaffita coordina el círculo de lectura Amanoche, es poeta, gestora cultural, tiene su base de operaciones en Puebla. Tarotista, obsesionada con los frailejones, coordinó las antologías Ruge como niña I y II. Maestra en Estética y Arte por la BUAP, es autora del libro Transgresiones Divinas y esta semana se echó unos tacos con nosotros: le entramos a los de pibil del Taconazo en Coatzacoalcos bebé.

1. Ruge como niña II tiene un antecedente, ¿cuál de las dos antologías disfrutaste más al editarlas?

Ambas antologías han sido muy importantes para mí, no sólo por volverse el referente de un proyecto que llevamos años trabajando con el mismo nombre, sino porque reúnen a grandes escritoras que hoy puedo decir son mis amigas.

Peeeero, si tuviera que escoger una, sería definitivamente la primera. Varios de los textos que se postularon a esa convocatoria ya los conocía; los había escuchado en escenarios, eventos y hasta manifestaciones. Fue más fácil editar y corregir desde el conocimiento de cómo se sentían y cómo se debían transmitir.

2. Cuéntanos una travesura de tu niñez.

Soy del sureste de Veracruz, específicamente de una comunidad a lado de Coatzacoalcos llamada Nanchital (la ciudad del nanche, para lxs cuates). Como estamos a nada de la costa, el calor se vuelve un compañero perpetuo, tanto en el día como en la noche.

Mis abuelos, para reducir su estridente presencia, plantaron un árbol de mango frente a la casa. Con el tiempo, nuestro querido mango alcanzó un tamaño considerable que superaba el primer piso.

Durante las vacaciones de verano, mi prima Liliana, mi hermana Valeria y yo solíamos subirnos a cortar frutos, amarradas con una cuerda de seguridad improvisada que iba desde el tendedero hasta el balcón. Meche, mi abuela, siempre estaba en pánico porque sabía que esa idea servía para dos cosas.

Cuando nos canceló la hazaña dejamos de treparnos a la parte más alta del árbol y empezamos a jugar en el área cercana al tronco. Ahí descubrimos que podíamos esconder cosas que asustaran o sorprendieran a la gente que pasara por ese lugar. Así, encontramos una nueva manera de preocupar a la abuela.

3. ¿Qué fue lo último que soñaste?

Fue algo curioso. Últimamente escucho una canción del querido Iván García, La cita, que tiene una frase que me gusta un montón: “[…] tengo una cita con Satán, pero por hoy puede esperar”.

Al principio de la rola también menciona a San Pedro, pero en mi sueño, asumo, me quedé clavada con la frase anterior, porque me veía a mí misma echando unos cocteles con el mismísimo Belcebú, charlando sobre por qué haber llegado hasta ese cotorreo era lo mejor:

–Pronto llegarán otros compas artistas –decía.

Mar Alaffita. Fotografía por cortesía de la autora

4. Si te encontraras con un extraterrestre, ¿qué le dirías?

“Te tardaste mucho en llegar. Por tu culpa tuve que soportar que me llamaran loca.”

5. ¿Cuáles son los mejores tacos del lugar donde vives?

Tengo dos favoritos: los tacos placeros del andador francés –específicamente los de chile relleno de queso– y los de la “Taquería Viviana” sobre la 8 Oriente, entre la 4 y la 6 Norte.

Pero mi true love son los taquitos de cochinita del Taconazo, en Coatza bebé.

Tacos de cochinita pibil El Taconazo de Coatza
Tacos de cochinita pibil El Taconazo de Coatza

6. ¿Te pegaron alguna vez con la chancla cuando eras pequeña?

Jamás. Pero mi abuela me aventó un palo de escoba una vez que hice llorar a mi hermana. Suena violento, pero no me hizo daño. Salí corriendo. Hoy nos reímos mucho de esa escena.

7. ¿Por qué realizar piñatas poéticas en lugar de posadas poéticas?

Para tener el pretexto de hacerlas un par de veces al mes, hahahaha.

Hace unos años, Rafa Taboada y yo pensábamos que lxs poetas slamerxs son como infancias esperando el turno para pasar al centro y romperla en el escenario. La tradición de los encuentros poéticos no siempre se trata de competir o recibir premios, sino de hacer comunidad.

En la euforia de la palabra, los dulces y los libros, las piñatas son una celebración que encuentra belleza en los textos que nacen en las tarjeas más sucias hasta en las academias más renombradas.

La poesía, entonces, se vuelve la niña del cumpleaños.

8. ¿Qué es más difícil, aprender a leer el Tarot o a interpretar un poema?

Ay, qué respuesta tan complicada. Creo que interpretar un poema.

Para leer el Tarot unx debe entender que son 78 personalidades –con características únicas y distinguibles– que interactúan entre sí para dar una respuesta en particular. Ya con eso la armas.

Con lxs poetas nunca se está cien por ciento segurx de qué quieren decir (broma).

9. Si no fueras escritora, ¿a qué te hubiera gustado dedicarte?

A la danza, principalmente a la clásica.

10. ¿Alguna vez has visto a un fantasma?, ¿cómo fue?

He tenido varios encuentros cercanos con fantasmas y entidades. Pero uno que me dio mucho miedo fue en una casa en San Manuel. Vivía con una ex pareja, en un lugar que tenía la fama de cargar con energía extraña y pesada.

Suelo tener el sueño muy pesado, por lo que, cuando me duermo, no despierto en toda la noche así haya un apocalipsis zombie afuera. En esa ocasión desperté, no recuerdo una hora específica.

Frente a la cama en la que estábamos durmiendo, vi una entidad negra que se extendía a lo alto del cuarto. Muy delgada, de brazos larguísimos que terminaban en unas manos de uñas afiladas. Sus ojos eran penetrantes y tenía una sonrisa sardónica.

Cuando me percaté de que podía moverme, comencé a agitar como loca a mi ex. Jamás se despertó. Al día siguiente, cuando hablamos, se acordaba de lo sucedido: mis gritos, el ajetreo, todo. Pero me dijo que, sabiendo que algo pasaba, no se podía despertar.

Después de eso armamos un ritual de limpieza y protección.

A los días, vi a su papá –quien había fallecido años atrás, trágica y sospechosamente–, sentado en la recámara de huéspedes, descansando de la misma forma en que lo hacía cuando llegaba del trabajo.

Al describirle la escena logró confirmar quién era. Sospechamos que esa presencia pudo haber sido él, buscando luz o compañía, quizás ayuda para llegar al otro lado.


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