Una ventana inmensa: Olga Margarita Araux
Poemas de la autora de los libros Ecos; Trazos de piel; Trozos de voz y que ahora se publican en la sección que coordina Manuel Parra Aguilar.

Poemas de la autora de los libros Ecos; Trazos de piel; Trozos de voz y que ahora se publican en la sección que coordina Manuel Parra Aguilar.

Por Olga Margarita Araux
Sonora, México, 14 de agosto de 2025 (Neotraba)
Con el polvo de los rincones condimentaba el guisado, espolvoreaba la ropa limpia y colmaba la talquera, logrando la piel mortecina del marido próximo a desaparecer.
Con la crema limpiadora pretendía eliminar los restos del recién adquirido maquillaje: la sombra dentro de los ojos, el calor entre las mejillas, el temblor negro bajo las pestañas y el pulsante rojo de los labios.
La espuma resbalaba por los hombros. Usó el shampú para proteger la cabellera. Mientras, las ideas ya lacias, ruedan por la espalda sin sensualidad ni brillo.
Sin el acostumbrado permiso masculino, abandonó el reinado de las rejas con jardín y cambió cucharas, platos y detergente por lápiz, hojas, café sin azúcar y su transparencia en el último rincón de una oficina.
Con la indiferencia pintada en las largas y rojas uñas, las manos se rebelaban contra el cavernícola de corbata que esperaba servicio doméstico completo.
Dos aspirinas y té de tila y azahares con dos terrones de azúcar en la tacita de porcelana. Es la receta de la mañana y el remedio para la noche… Y entre taza y taza pasa de largo el día, mientras la noche tampoco se detiene entre las sábanas blancas donde los sueños no se atreven.
Dentro de la cacerola humeante quedó su historia a medio cocer en un caldo lánguido. Ausentes, la perspicaz pimienta, la sal de los infieles y demás hierbas de la indecisión y del coraje. Aun así, en el guiso aguardaba el sabor de lo quemado.
De Eva de Rojos (2000)
No sospechas la tragedia de traducir en imagen tranquila y cotidiana esta agitación que sacude con temblor las piernas; con frío, el cuerpo y con un terrible zumbar en los latidos. La cercanía traiciona la buena compostura. La se alerta 360 grados, el oído escucha detrás de la frente y el calor invade la yema de los dedos. Pero la distancia existe con la fuerza de lo invisible y el transcurso de minutos que impacientan. Los pasos se alejan hacia este cuerpo, ahora extraño, que no reconozco pero es el mismo, el mío. Entonces, con labios nuevos te dibujo húmedo y te recorro tibio.
En el aire del día te reúno; es el comienzo de la travesía hacia la noche de estos labios que con húmeda nostalgia te recorren cada vez que atraco en tu cuerpo.

Olga Margarita Araux. Licenciada en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Sonora, con Maestría en Educación en la Universidad Pedagógica Nacional. Ha sido docente en diversas instituciones de nivel media superior y superior en Hermosillo y Ciudad Obregón. Actualmente es miembro del Consejo del Diario del Yaqui. Parte de su obra ha sido incluida en distintas antologías, como Voz literaria de hoy; Cantos de minerva; Cosecha poética, entre otras. Libros: Ecos; Trazos de piel; Trozos de voz.
