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Álamos, Sonora, 6 de noviembre de 2025 (Neotraba)

Introducción a este lado de la historia de no amor que vivimos
Quererte me dolía, tratar de huir fue tropezar a cada paso, fue volver a rastras a ti, quererte era fingir equilibrio; si esta ciudad contempló tu belleza, yo te viví. Quererte fue como una penitencia, quererte fue como un castigo en el nombre de mi vanidad, quererte… quererte fue como correr con stilettos.
Lope de Vega no es Lope de Vega
Quisiera que te salieras de mí en un vómito inducido como a los 17 años. Que corrieras por la sangre de mi muslo, como a los 19. Ojalá te hubieses desvanecido con los moretones de mis brazos, ojalá ya te hubieras reducido a nada como el hematoma en la parte posterior de mi cabeza. Ojalá ya te pudiera olvidar y pudiera expulsar de mis entrañas al desfile de mujeres que llegaron a ti antes de mí. Ojalá, si te marcharas, te llevaras la duda de si las hiciste tan miserables como a mí.
Quisiera que te fueras como mi tinte negro, y que tardaras en agarrar fuerza como mis raíces claras. Vete, porque tengo el perdón muy fácil, y una palabra tuya basta para matarme.
Nunca supe qué penitencia estaba pagando contigo. Le pedía a Dios porque ya no quería escribirte más poemas, y le pedía por ti, aunque éramos dos hijos rebeldes de diferentes religiones. Lárgate de mí y arrastra con tus pasos las 31 tardes de agosto que te amé.
Lope de Vega será Lope de Vega
Ya no habrá ocasión en que tu olor me acelere el latido, ni por miedo ni por amor. No serás otra cosa además de tu pobre y real nombre, absurdamente común. En el futuro, cuando alguien escupa las sílabas que entonces odie, vendrá a mi mente un verdadero poeta antes que tu cara.
Otros dolores: A mis hombres nunca les ha dolido dejarme
Yo no fui nada, yo fui un beso de repente, un impulso. Hubo indiferencia, luego violencia, luego indecisión. Los padecí, los padezco, herida tras herida, no sano y luego clavo una navaja nueva y dibujo con nuevo trazo una forma nueva.
En la memoria RAM

Junio 2024

No podría encontrar su cinismo en tu cara, aunque me esfuerce, aunque con eso intentara lastimarte. Lo que sí hallé fueron las líneas de tu frente y en ellas mis ganas del autoengaño, tus años, tu nombre, su inicial y la mía, encontré la novedad del dolor con no violencia y encontré tus ojitos arrugados.
No recuerdo qué pensé cuando me habló de ti por primera vez; como un presagio, una venganza, como si en el previo descaro lo supiera todo sobre mí, como si supiera que sí, que sí iba a adorarte, que todo camino terminaba en ti, que mi vida terminaba en ti, que podías crearme más dolores más intensos que los suyos. Sí pudiste.

Alejandra Liera Hurtado (Álamos, 2001). Licenciada en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Sonora, ex secretaria del Instituto Municipal de la Mujer de Álamos, para el desarrollo del plan de los 100 días. Fue Instructora del taller literario Rosa Primitiva en la Biblioteca Fernando Pesqueira.


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