Queremos respuestas cuando llamamos a una línea telefónica o cuando escribimos, los chatbots son ahora quienes nos responden. El problema ya no es que nos neguemos a hablar con las máquinas, sino que anhelemos sacarles una respuesta. Por Juan Rivas
Atribuirles a las máquinas características y conflictos humanos sin considerar la complejidad de nuestra propia naturaleza no solo es inexacto, sino que limita nuestra capacidad de comprender tanto a la inteligencia artificial como a nosotros mismos. Un artículo de Ana Gabriela Banquez Maturana.