Patear al perro de Carlos Bortoni: ¿por qué atreverse a atacar al mejor amigo del hombre?, porque el perro ataca primero. Quizá
Fotografía de Paolo Estrellado a través de Unsplash
¿Te gustó? ¡Comparte!
Por Carlos Bortoni
Ciudad de México, 9 de marzo de 2026 (Neotraba)
Tiempo de lectura:
para Renato
No tendría más de cinco o seis años. La escena se repitió en un par de ocasiones, quizá más. Sucedía cuando, por azares del destino, el camino de nuestro perro –que en ese entonces no tenía permiso para estar en la planta alta de la casa– se cruzaba con el suyo justo en ese punto en el que se une la escalera con el piso, justo en lo que algunos llaman descansillo. Cuando el perro pasaba por ahí, sin importar si lo volteaba a ver o no, si reparaba en su existencia o lo ignoraba, si continuaba su camino –normalmente de su cama a la cocina– o si se desviaba, y él terminaba de bajar las escaleras, lo pateaba con la fuerza suficiente como para no lastimarlo, pero dejarle claro que no lo quería cerca. Si alguien le preguntaba, a manera de llamada de atención, ¿por qué había pateado al perro? Él, sin darle importancia a la pregunta, ni prestar mucha atención al inquisidor, respondía que tal vez el perro lo quería morder.