Más allá de la colectividad o destruyendo el mito del escritor solitario
Jorge Tadeo hace una crítica al escritor solitario y nos plantea ejemplos de escritura colectiva desde Italia hasta llegar a Wu Ming Foundation

Jorge Tadeo hace una crítica al escritor solitario y nos plantea ejemplos de escritura colectiva desde Italia hasta llegar a Wu Ming Foundation

Por Jorge Tadeo
Desde el autoexilio de Ankh-Morpork, 7 de octubre de 2025 (Neotraba)
Uno de los mitos más presentes en la literatura, es aquel que presenta a los escritores como personas hurañas, solitarias que pasan el día metido en un estudio escribiendo. Es decir, este mito plantea que la escritura es un ejercicio –o un arte– que se lleva a cabo solo.
Y como todos los mitos tiene algo de verdad.
Al momento que escribo esto –por ejemplo– estoy frente a mi laptop, acompañado solo por Pimienta, la perra mestiza que me adoptó como su humano, desde hace tres años. Lo que quiere decir que básicamente que escribo desde la soledad, como es posible que lo haga el noventa por ciento de aquellos que de una forma u otra usan la escritura para sacar lo que sienten o expresar una idea.
Sin embargo, existe, muchas personas en el mundo que usan la escritura más como un ejercicio colectivo. No me refiero a los cientos de miles de talleres que existen en el mundo donde “se nos enseña” a escribir. Escribo sobre aquellos que han hecho de escribir un ejercicio colectivo, lejos de los egos y otros vicios que se presentan muy seguido en aquellos que de una forma u otra se consideran artistas.
En algunas escenas del movimiento Punk, la colectividad es una práctica común o al menos se intenta, Crass en su momento intento ir más allá de las personas para ser solo un colectivo. Lamentablemente con su desintegración, algunos de sus miembros comenzaron a (sobre)vivir de la fama del colectivo; Chumbawamba es otro ejemplo de un colectivo que desde lo musical se involucro en otras movidas hasta el final de sus días como banda, priorizando el trabajo colectivo por sobre el individual.
Podríamos decir que desde la música es mucho más fácil construir en esa forma, o para decirlo desde estos mitos, la literatura –de cualquier género– es un ejercicio solitario, claro después se involucran mas personas al momento de la edición y eventual publicación, pero el arte de crear historias se presume como un trabajo solitario. Un mito que inicios de este siglo un colectivo de italianos decidió echar abajo, al menos desde su forma de concebir las formas –y técnicas de escribir.
Conocí a Luther Blissett por el libro Manual de Guerrilla de la Comunicación que escribieron junto a Sonja Brunzels en el año 2000. Es un libro sobre las distintas formas de usar los medios de comunicación no solo para la difusión de ideas, sino también para sabotear acciones injustas del capitalismo.
Este libro lo leí en 2004, una buena amiga española me lo regaló, por lo que busqué más información de los autores, con lo que me enteré de que Luther Blissett era un colectivo de artistas –principalmente escritores– italianos que desde la idea de la guerrilla de la comunicación habían entrado al activismo altermundista a mediados de los noventa.
También me enteré de que, en 1999, Mondadori les había pagado “un montón de dinero” para que publicarán una novela con ese sello editorial en el cual el fascista Berlusconi tenia nexos. Eso me hizo un poco de ruido, desde mi lógica –en ese momento– estaban tratando de cambiar el sistema desde adentro, después me enteré de que no era su objetivo, sino tomar ese dinero para usarlo en su activismo. No era esa ingenua idea de cambiar al sistema, sino una practica que los Chumbawamba ya habían puesto en marcha en esos años y era usar esos recursos para financiar acciones de grupos activistas.
Me compré el libro. Desde el punto de vista como lector me parecía una idea interesante. Es un libro escrito por cinco personas desde una idea de lo colectivo, es decir, no tenía ningún plan de que alguno de ellos figurara. Luther Blissett era quien lo estaba publicando. Como escritor me parecía un estupendo ejercicio de ir rompiendo el mito del escritor solitario y como activista me llamaba la atención ver que es lo que harían.
El resultado –desde mi crítica– es que lograron el objetivo y nos dieron una estupenda novela (no) histórica donde hacen una crítica a las resistencias y como muchas veces estás son debilitadas por las infiltraciones desde el poder. Un libro que si bien, para muchos críticos no es muy bueno –en lo personal, me parece un gran libro– su carácter como parte de la propaganda y como ejercicio de la guerrilla de la comunicación me parece que es donde radica su importancia.
Su activismo desde la guerrilla de la comunicación, en el ultimo lustro de la década de los noventa, fue muy amplio, al punto que era difícil distinguir quienes eran los que participan dentro del proyecto literario y quienes solo se dedicaban a las acciones de activismo. Fue justo a inicios del siglo XXI, cuando cuatro miembros de este colectivo anónimo deciden dar una entrevista para tomar la autoría de la novela Q.
Sus nombres son: Federico Guglielmi, Giovanni Cattabriga, Luca Di Meo y Roberto Bui, quienes además dejaron claro –aunque siempre con la duda– de que ellos no son ni el cuatro por ciento de todo el colectivo. Fue justo después de esa entrevista que nace el proyecto Wu Ming Fundation, desde donde se han dedicado a la creación literaria entre otras actividades artísticas y/o activistas.
El nombre que tomaron tiene un par de significados según su pronunciación al momento de escribirlo desde su origen chino. Puede significar “anónimo, “cinco nombres” o la histórica firma que han usado los activistas chinos al momento de firmar denuncias, posicionamientos políticos o cualesquiera acciones contra el sistema.
Los participantes de este colectivo, que no han ocultado sus nombres han decidió usar el seudónimo de Wu Min 1, 2, 3, 4 y 5 al momento de firmar sus novelas individuales, pues desde el colectivo han decidido privilegiar la obra sobre el artista, pasando este a ser solo parte del colectivo.
Como Wu Ming han publicado la novela 54, una compleja novela sobre la cultura popular, la resistencia italiana, la relación de Estados Unidos y Europa en el siglo XX. Yo Yo Mundi y Wu Ming trabajaron en un disco de Folk conceptual sobre esta novela.
Para el 2004 se publica New Thing, la primera novela firmada de forma individual por uno de los miembros del colectivo. Novela que habla del fenómeno titulado como el nombre de la novela que se movió en la escena del jazz estadounidense, una crítica al racismo gringo disfrazado de historia de la música. Es posiblemente la novela más tradicional del colectivo.
Para el 2007 publican su proyecto más ambicioso. Manituana. La historia se desarrolla en Estados Unidos a finales del siglo XVIII, en el cual se incluyó desde música, arte digital, comics, para darle mayor fuerza colectiva a todo el proyecto.
El ejército de los sonámbulos (2016) es una novela –de nuevo en colectivo– histórica y coral que presenta distintas versiones de la revolución francesa. Una critica al poder y las formas de actuar de los lideres de las revoluciones.
Wu Ming 4 se ha dedicado a escribir más sobre literatura fantástica. En México se publicó El pequeño reino, un homenaje a Tolkien y sus mundos fantásticos.
El colectivo Wu Ming ha dejado claro que sus nombres no son importantes, son conocidos, pero no están buscando ni la fama, ni el dinero, pues la mayor parte de sus ganancias las usan para financiar sus actividades activistas que siguen muy presentes a la hora de resistir contra el sistema.
En sus propias palabras: “buscamos un equilibrio misterioso entre una reconstrucción histórica cuidadosa y la exploración de dimensiones fantásticas, que para nosotros incluye lo visionario, lo onírico, lo psicodélico, lo mitológico y lo sobrenatural”. Desde ahí es que accionan su forma de ver la literatura y el objetivo que –para ellos– tiene.
No intento hacer ni una crítica literaria, ni un extenso recorrido sobre sus libros o música, misma que han hecho desde la banda Wu Ming Contingent con quienes han grabado dos discos. Este texto es un recordatorio de que existen escritores que rompen con esos mitos –basados en verdades– de cómo tiene que ser la literatura.
Son parte de una generación que soñó otros mundos posibles y se accionó sobre ellos y lo mejor de todo es que aún, a pesar de tener todo en contra se mantienen firmes en su idea y sus sueños, mismos que siguen afianzado en lo colectivo.

Jorge Tadeo. Profesor, traductor, escritor, anarquista, ex-Activista, pero sobre todo panadero casero y padre de Ximena. Hay días que viajo a Mundo Disco.
Construyo mi caja de herramientas para la supervivencia.
