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Obregón, Sonora 18 de septiembre de 2025 (Neotraba)

La vida es de papel de estraza

A Ruth Rodríguez

Larga vida a los que al margen del libro escribieron poesía
Larga vida a esos que viajaron en vehículos pintados a crayola por niños más allá de las concesiones
Larga vida a los que taparon su rostro para que los viera el mundo y construyeron una casa de todos que ni el recuerdo rescata
Larga vida a esos ángeles de la calle abriendo sus alas para abrazar a desconocidos que pudieron perder la existencia al roce de navaja por el triste valor de una cartera vieja
Larga vida a quienes quisieron darle color rojo a una eminente urbe azul
Larga vida al ruido del martillo y el chang ching de muy pocas monedas nostalgia de enrabiados en fundida agonía
Larga vida a ese tronar del bat de un juego más que perfecto de los morros del barrio
Larga vida ciudad trajinera colmada de huellas hechas andar al centro en silencio buscando autonomía
Larga vida a los errantes reales que siguieron la tradición bastarda sin golpear Palestina
Larga y muy larga vida a un reino que sabía despertar con un pie izquierdo y con ese mismo bailar al son del obrero hasta llegar al réquiem cervecero que cantó un himno de guerra al viaje de la liga
¡Ya basta de alargar!
La vida no es una banda elástica
No se contrae, en algún punto colapsa
Por eso larga vida a todos y todas ellas que de alguna forma entendieron
Estando o dejando de estar
Que la vida aquí no es más que papel de estraza.
Criados por cuervos
Escaramuza silenciosa de paz electrodoméstica
Estafa dulce
gran regalo que nos escupieron los hijos de la guerra
Nos quitaron el frío con el fulgoroso destello de una pantalla que vende, compra
y roba con jingles pegajosos
Entre coloridas barras nos doblegaron los parpados ante el sonido blanco de la
vacuidad continua.

Nuestros sueños: un levantón más
sin cuerpo ni delito
expertos lapidarios sin diablo y sin pecado nos dieron existencia.

Su inmaculado índice nos señaló que la vida
sólido puño que a nadie respeta y de piedad no conoce
iba a pegarnos duro y el bunker perfecto para eludir tempestades
era tener familia.

Muchas campanas tronaron y el dolor nos encontró confundidos
demostrándonos setenta veces siete que esa mano invisible que todo mueve y
nos dejó morada el alma
era precisamente la misma que nos abrochó los tenis
en la primera infancia.

Ahora la realidad yace en la misma fosa común donde aventaron a Dios como
a un perro con moquillo al que se le mandó a dormir para que no pueda enfermar a
nadie…

Pero que listillos que fueron reinventando todo el cuento con sus largos picos obscuros,
donde la sangre [aún caliente] escurría frente a las cuencas vacías de sus
difuntos ancestros.

Lindos y maniqueos construyeron a detalle una utopía sin Edipos,
Gran plan maestro:
Criaremos hijos ciegos, pero nada es perfecto, aprendimos andar a
tientas y con el oído intacto,
preparados para aullar el esencial réquiem que
quisieron silenciar…

Somos tormenta que atormenta
a las aves de mal agüero
y nos gusta verlos caer
como lluvia negra en parvada agonía.
Desmontando la sed
A mí me escurre una idea más allá del sistema
Eso que está en vilo no incrementa el azul
La espuma en el vaso no explicará lo líquido
Pues pensando en cascada
No todo brillo es oro

La humedad en el aire no ha de ser refrescante
ya perdió la pureza por conocer al viento
En viaje nebuloso que parece cortina
Sin refractarios recuerdos
Innecesario quedó el vidrio y si acaso hasta el barro

Nos robaron la sed con algo que no es agua…
Pirómano del yo
Entre la mueca boba y la absurda risotada
el silencio es mi voz
No ser feliz del todo
No estar del todo hundido
En una tierra que no parece tierra

Hoy me encontré más grande que mi sombra
Extenso como el viento
Perfectamente bueno
Tan bueno para nada
Soy Dios y de mí hurgo

¿Cómo no estar enfermo?
Anclado en el desahucio
con tanta claridad
y sin lugar a dudas
Certeza
Impostergable asesina de todas las mañanas



Arpegios de Nerón
las llamas son el otro
arder no es la tragedia
pues yo de las cenizas
me quedo con la luz
El valor del subcielo*

A Isadora Montelongo

y sus orugas

Nos sentimos monarcas
polinizamos
el aire
la tierra
lo desierto
con movimientos caos
aleteos de acero

Descubrimos la seda
olvidando la pupa y al gusano
Volar es una trampa del mundo en taxidermia

Coraza corazón capullo abrazo
volver a lo larvario
no saber de crisálidas trincheras
bañarnos con la luz de las enanas blancas
apolillar relojes
retornar al origen
arrancarnos las alas para encontrar el alma

Las orugas entre más retroceden
más bellas se tornan
azules
como flama
en el último aliento de la pira

Capullo corazón coraza beso
¿Qué sería del cielo sin gusanos?
Mariposa sin reino

*De Ciudad Monstruo, 2018


David Cano (Saltillo, Coahuila, 1981) creció en Obregón, Sonora. Licenciado en Ciencias de la comunicación. Ganador del Concurso Internacional de Cuento Breve de Latin Heritage Foundation 2011 (Washington, NJ). Ha publicado en diversas revistas y periódicos mexicanos y extranjeros tales como: Playboy (México), Generación, El Informador, Lenguaje Perú, Oficio, Prisma Volante, entre otros.  Libros: Ciudad Monstruo.


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