Románticos, es un cuento de la columna de Doña Clito. Verónica González nos presenta la historia de dos personas que, a veces, cogían en la calle y otras, en un hotel: En mi romance mis fuegos artificiales son las luces parpadeantes que rodean el espejo en el techo de la habitación del hotel. Nuestros ramos de flores son las cosas que le regaló de mis clientes que sé que son de su talla: una sudadera, un suéter, una chamarra o unos calcetines limpios