2016 no fue tan glorioso

Mirna Coreliel en Muertecita apunta: Con la llegada de dos mil veintiséis apareció una erotización absurda, un pequeño delirium tremens, por quienes fuimos en dos mil dieciséis: La nostalgia es la cruz más cristiana para toda criatura con tripa, cerebro, corazón y sexualidad

Foto sin título por cortesía de Mirna Coreliel

El monstruoso Rage Bait

En El monstruoso Rage Bait, Mirna Coreliel nos habla de este cebo de ira en redes sociales y la web: Nomás criterio, tantito cerebro: identifica cuándo detenerte. No te hagas daño deslizando el dedo. La rabia no es inevitable y el monstruo ya está hecho

Fragmento de una impresión de Los cuatro ángeles vengadores de Alberto Durero. Fotografía de Mirna Coreliel

Pornografía de Año Nuevo

Pornografía de Año Nuevo de Mirna Coreliel es una crónica, un texto de ficción, una carta de deseo para el 2026. Una recapitulación de lo que todavía es

Dibujo de Mirna Coreliel

Cuerpos que no importan en la México-Puebla

Mirna Coreliel escribe esta semana: Llevamos apenas nueve horas y Elon Musk ya nos presume la privatización de la opinión. Lástima por nuestros cuerpos que no importan, chillones como puercos bajo la vigilancia del ricachón.

México Puebla. Fotografía de Mirna Coreliel

Las mujeres son un mito

Esta semana en Muertecita de Mirna Coreliel: Honestamente, prefiero no entrar con esta holgura en ningún sitio que caber en el nosotros. Continuar poniéndole una “o” a mi apelativo significaría, en términos menos elegantes que los de La Bruja, esclavizar mi apetito, mi pelo, mi brazo, mi entrepierna, la palabra.

Foto de Polina Kuzovkova a través de Unsplash

Crónica de un cuerpo en venta

Esta semana en Muertecita de Mirna Coreliel: ¿Quién se tragará la almendra? ¿Quién la enjugará en su boca, hinchada, hasta hacerla cautiva de la textura adecuada para saciarse? ¿Qué cuerpos merecen placer?

Fotografía de Mirna Coreliel para Crónica de un cuerpo en venta

El placer es un dolor exquisito

Mirna Coreliel estrena columna y escribe sobre el erotismo y el dolor: El cuerpo es brutal. Una brigada de químicos y quimeras. Entre la ciencia del rigor mortis y lo sacro de la descomposición, este embalaje de fragmentos heridos nunca deja de ser cuerpo.

Fotografía de Mirna Coreliel