Carta a la infancia

Carta a la infancia de Fabiola Arellano: Aprende a ir al baño, no te enteres del dolor. Trepa árboles, olvida los gritos de los vecinos. Pinta la mesa. Aprende a lavarte los dientes, no te comas la pasta, sigue pensando que las pelusas que vuelan son burbujas de jabón

Fotografía de Immo Wegmann a través de Unsplash

Carta a la adolescencia en prisión

Carta a la adolescencia en prisión por Fabiola Arellano: Ojalá que sigan a tiempo de escapar de las violencias de los barrios, que puedan alejarse de las sustancias adictivas que son un camino certero al deterioro, que el resentimiento no los mate, que aprendan a defenderse sin tener que convertirse en monstruos, que no les gusten las armas, que sepan que estudiar no es aburrido, que trabajar aclara la mente, que mostrar gratitud, alivia

Fotografía de Aakash Dhage a través de Unsplash

Breve Manual del Racista Exitoso

¿Usted quisiera dejar de sentir tanta rabia ante la injusticia que se genera cuando le es otorgado el poder a otro, a costa de usted? Pase a leer el breve manual del racista exitoso de Fabiola Arellano

Fotografía de Faith Esele a través de Unsplash

Tu hijo acaba de morir

¿Qué necesita una mamá que acaba de perder a su hijo? Quizás lo que necesita está en ese espasmo, en ese shock, en ese limbo que parece pausa, mientras que la vida regresa para seguir aprendiendo a continuar. Una crónica de Fabiola Arellano

Fotografía de Marie Bellando a través de Unsplash

Al cuerpo

Somos el aviso del cuerpo y también el abandono al que lo sometemos. Pudiendo convertirnos en personas expertas de la escucha del cuerpo, solemos trabajar en ser expertas para enmudecerlo, ensordecerlo, sometiéndonos al sometimiento que ya estaba mucho antes de que nosotras llegáramos. El cuerpo traduce, grita, lo agradezco. Por Fabiola Arellano

Fotografía de Inge Poelman a través de Unsplash

Un año con Mariana: acompañamiento en el autismo

Fabiola Arellano lee una carta para Mariana: aprendí a conocerte como el lugar seguro que eras, aprendí a comprender la vida ritualizada que te daba calma, a cuidar tus audífonos que te protegían de los ruidos.

Mariana. Fotografía por cortesía de Fabiola Arellano

Fati

Fabiola Arellano lee una carta para Fati y se acompaña de una misiva de la tía de Fati: porque no merecía morir de esa forma, porque nadie lo merece. 170 años por lo que no se puede reparar...

Fati. Fotografía por cortesía de Fabiola Arellano

Al activismo anticarcelario

Fabiola Arellano escribe una carta para recordarnos que la cárcel es una ciudad en donde todo se intensifica y que podríamos desafiar ese guion que no permite abrazar a los cuerpos que han sido descartados

Fotografía de Pawel Czerwinski a través de Unsplash

Carta

Fabiola Arellano escribe una carta para alguien que ha lastimado a otras personas: ¿Qué hará falta para que dejes de justificar tu presente con las historias de tu infancia? ¿Has notado que te vas convirtiendo en tu padre?

Fotografía de Meg Aghamyan a través de Unsplash