Clars estuvo en el concierto de despedida y nos presenta una crónica: la piel que se eriza al primer acorde de una canción entrañable, y lo más difícil de describir: la sensación sin nombre de estar aquí.
Armando es dura introspección a la realidad nauseabunda. Esa parte que más detestas de tu historia de vida. Los aromas deleznables de recuerdos malos y duros. Un recuento de intentos de suicidio y a la vez el intento por sobrevivir.