Guaymas

“En el vuelo” esta semana nos trae una visita a Guaymas: Maestro, hacía cinco años que no escuchaba el mar. Alumnos de talleres de escritura, una tostada de callo y camarón, una máquina de coser y la historia de la niña del baño. Incidir en la vida de los que leen y escriben. Por Carlos Sánchez.

Guaymas. Foto de Carlos Sánchez

El ciervo

Nadie escapa, dice una voz. Un joven y un ciervo parecen mezclarse en un ambiente lúgubre, pero ¿qué hacen en medio de la autopista? Un cuento de Antonio Rojas Silverio.

Fotografía de Philip Swinburn Unsplash

Yo, el perro. Me llamo Rojo. Orhan Pamuk

¿Cómo concibe occidente a los perros turcos? Isaac Gasca Mata escribe en Cínico, su columna sobre lomitos en la literatura: El perro de Pamuk es un animal grosero, semisalvaje, que en reiteradas ocasiones presume la libertad que los de su raza gozan en los países musulmanes pues les permiten vagar a sus anchas, en jaurías, sin una correa que impida su libre tránsito.

Me llamo Rojo de Orhan Pamuk

Pay de espinacas

Juan Jesús Jiménez escribe en su columna una alegoría entre la cocina y la derrota francesa del 5 de mayo de 1862: Las espinacas y el conde de Lorencez tienen algo en común. Porque por sí solos no parecen tener sabor, es más, amargan.

Fotografía de Engin Akyurt a través de Unsplash

Estrella fugaz

Orfilia Arvizu Trujillo nos presenta un cuento en donde aparece una estrella fugaz, ¿ya saben que le pedirán cuando vean una? Hay que estar preparados para cuando esto ocurra.

Foto de Vincentiu Solomon a través de Unsplash

El metro

Evelina Iniesta nos presenta un cuento que emerge del Taller de Cuentos Libertad. Moby Dick es el motor de este cuento en el que tres personajes observan una misma historia desde tres perspectivas en el transporte colectivo.

Esqueleto El metro. Imagen por cortesía de Estela Uribe Iniesta