Recorrer la ciudad enclavada en el sur del estado, es volver a la reminiscencia de las páginas de una novela de Federico Campbell. Hay un olor a guamúchiles sobre las aceras, una charanga que carga sandías y dentro de la cabina sus tripulantes son la sonrisa debajo de un día con nubes. Una crónica de Carlos Sánchez.
No conocí a Armando Palomas de antes. Puede que haya sido diferente. Quizá los excesos le han consumido la batería social. Ningún artista se debe a su público, se debe a su obra. Una crónica de Clars.
¿Cómo reconocer a una persona que se roba los libros? Emmanuel Moreno nos platica cómo identificó a un fardero vestido de marinero, pero se llevó una sorpresa.
La obra tiene más de cien años publicada y frecuentemente se escuchan referencias a ella, muchas sin que en realidad guarden una relación muy clara con la motivación de su autor. Entre ellas, creer que el mensaje representa una idea vaga o indirecta. Un ensayo de Edinson Martínez.
Un cuento de Víctor Parra Avellaneda en donde el cambio de rostro puede cambiar la historia: Aún recuerdo el filo de su cuchillo entrando en las capas del tejido, desde mi nuca hasta el cuello, y cómo tras esta tortura ya no sentí nada sobre mi cabeza. De repente me vi cubierto de sangre y lo vi a usted tomar las pieles de mi cara en actitud triunfante, como quien captura una bandera enemiga.
Leer este libro es tanto un reto como algo placentero, la autora convoca y hace posible que nuestra impresión de la lucidez sea la de “un cálculo matemático perfecto que, sin embargo, no se necesita”. Una reseña de Ricardo Solís.
Javier Claure hace una revisión de las formas en las que el conocimiento humano se ha desarrollado, comenzando por la mayéutica hasta llegar a Piaget y Vygotski.
Camila R. H. escribe sobre la soledad, la muerte y los ojos rojos de los conejos: no me gusta esta oscuridad escurrida desde los rincones hasta las puntas mordidas de mis dedos, donde se hospedan, se cuelan en las heridas frescas, infectan.