Nos vemos luego

Sobre la muerte de una mascota escribe Juan Jesús Jiménez: A decir verdad, mientras sostenía a Candy deseaba equivocarme respecto a Dios, porque si Dios existe, pienso que lo menos que puede hacer es sentarse con nosotros, abrir una caguama y explicarnos todo lo que pasó. Candy, en ese caso, se haría del baño en la sala de Dios. Y me daría mucho gusto que lo hiciera.

Candy. Fotografía de Juan Jesús Jiménez

Bobi. Mira lo que tengo. José María Valtueña

El perro Bobi gusta de oler el trasero de una jovencita de dieciséis años que lo enseña a comer chocolates directamente de su vagina y a penetrarla en una posición por todos conocida. Texto polémico que pertenece a la colección La sonrisa vertical de la editorial Tusquets. Cínico, columna de Isaac Gasca Mata sobre los lomitos en la literatura occidental.

Mira lo que tengo de José María Valtueña

Medusa

En la oficina en la que trabaja González hay una chica. González comienza a engordar desde que está enamorado de ella. ¿Cómo le dices a un demonio que ya no lo quieres ver? Un cuento de César Pineda.

Fotografía de Claudia Salamone a través de Unsplash

Fauna del Estado de Puebla narrada por niñas y niños

Con la presencia de Enrique Glockner Corte, Secretario de Cultura de Puebla; Daniela Rivera Marín, Coordinadora General de Alas y Raíces Puebla; el ilustrador David Espinosa “El Dee”; Diana Vallejo y de niños de las comunidades de Izúcar de Matamoros y Xochiapulco, se presentó el libro que reúne el trabajo gráfico y literario de más de 50 niñas y niños poblanos.

Portada de Fauna del Estado de Puebla narrada por niñas y niños. Ilustraciones de David Espinosa El Dee

Apuntes sobre Anónimo Hernández, novela de Mauricio Bares

En el acto de forzar el lenguaje hacia un territorio atrabancado y rítmico, atropellado y locuaz, se halla el cariz más grato: un fondo musical que intensifica las honduras existenciales y literarias de Anónimo Hernández. Reseña de David Marín.

Anónimo Hernández de Mauricio Bares, publicada por Nitro Press y la BUAP

CDMX

Un viaje a la capital del país para disfrutar de la exposición de 31 minutos en el Museo Franz Mayer: desde meses antes la alcancía inició su curso hacia el camino de la realización. Luna y Manu enfundados en el traje de la emoción recorren los pasillos, una y otra sorpresa los asalta: un guion del programa se adhiere a su sonrisa, caminan, los ojos se les abotagan de tanto no saber para donde mirar. Por Carlos Sánchez.

CDMX. Fotografía de Carlos Sánchez