El Premio Nobel y alguno que otro afortunado incidente
El extravío de un libro puede hacernos leerlo de distinta forma la próxima vez que lo encontremos. Gabriel Duarte escribe sobre el Premio Nobel y Mr Gwyn de Alessandro Baricco

El extravío de un libro puede hacernos leerlo de distinta forma la próxima vez que lo encontremos. Gabriel Duarte escribe sobre el Premio Nobel y Mr Gwyn de Alessandro Baricco

Por Gabriel Duarte
Ciudad de México, 11 de octubre de 2026 (Neotraba)
Insensatos lectores: pensarán que estoy loco, y es muy probable que tengan razón, pero no saben qué ganas tengo de perder un libro que me traiga hecho un verdadero pendejo y tiempo después recuperarlo para poder concluir la lectura.
Me explico:
El año pasado estaba en las pendejas buscando algo que ver en la tele. De un momento a otro se me atravesó un sujeto que estaba hablando sobre Baricco. El individuo en cuestión opinaba que Seda era una gran lectura, pero estaba plenamente convencido que no era la mejor novela de Baricco.
En ese momento me sentí indignado y pensé: ¿y este pendejo quién es? ¿sabes cuántas veces he regalado Seda? A ver, cabrón, me voy a quedar escuchando lo que dices y ojalá algún día te tope por la calle para arreglar este asunto.
El programa continuó y el sujeto opinaba que la mejor novela de Alessandro Baricco era Mr. Gwyn. También dijo que tenía una segunda parte llamada Tres veces al amanecer.
Yo pasé de la indignación al desconcierto: ¿Mr. Gwyn? En mi vida había escuchado hablar de este libro, mucho menos del otro. Por lo tanto, me propuse leerlos.
El tema es que estas dos novelas, en realidad Tres veces al amanecer son tres cuentos concatenados, no se consiguen con facilidad, así pues, comenzó la cacería.
Me dirigí a algunas librerías de segunda mano: son una maravilla. Seguro conocen alguna, años atrás las visitaba con frecuencia. La calle de Donceles estaba repleta de ellas, por desgracia han ido cerrando.
Es lamentable lo que ha venido ocurriendo con estos negocios, poco a poco los estamos perdiendo. Por fortuna sobreviven bastantes. Les dejo acá una pequeña lista con algunas librerías de segunda mano que vale la pena visitar.
En el centro: “El Tomo Suelto”, “Bibliofilia”, “El Laberinto” y “La Regia”.
Roma, Condesa y Juárez: “Librería Jorge Cuesta”, “El Hallazgo”, “Librero en Andanzas”.
Acá hay algunas otras en distintos puntos de la ciudad: “Niña Oscura”, “Librería Novo”, “Librería Paseo de las Facultades”, “Compro Libros y Bibliotecas”.
Les aseguro que faltan muchas más, pero si se dan una vuelta por alguna de éstas no se van a arrepentir.
Y no sé qué piensen ustedes, pero a mí este asunto me desborda: yo no podría vivir en un mundo sin libros y creo que la mayoría de las personas ni siquiera se entera de estas desgracias.
En fin…
Volviendo al tema: estábamos en que necesitaba leer Mr. Gwyn para poder refutar al mequetrefe que vi en la televisión. Sin embargo, la novela no apareció en las librerías de usado y tampoco en el mercado negro: me refiero a ciertos tianguis y bazares de libro que conozco. Ya les hablaré de San Fernando, el Callejón Condesa, el tianguis de La Raza, Portales y algunos otros.
El asunto es que tuve que recurrir al mercado electrónico. Lo busqué en Amazon y nada, después en Abe books y tampoco, pero, Mercado Libre es infalible. Apareció. Lo pedí, lo pagué, llegó.
Comencé a leer y no podía parar. El tiempo de lectura que tengo es bastante limitado, por lo que iba avanzando poco a poco, pero el libro es una joya. Ahora el mequetrefe era yo.
Resulta que Mr. Gwyn es una novela breve, por lo que leía cada página con un sentimiento extraño: quería seguir leyendo, pero no quería que se acabara el libro.
Todo iba bien hasta que llegó el fatídico día de extraviar Mr Gwyn.
Manejaba mi acuamotito y venía hechomipinchemadre. Recuerdo haber colocado el libro en una bolsa del Oxxo junto con otros papeles importantes. Dejé la bolsa en la parte que está enfrente del asiento, allí hay un pequeño gancho.
Conducía feliz sintiéndome Pedro Infante en A toda máquina “parece que va a llover el cielo se está nublando, parece que va a llover ay mamá me estoy mojando, aprieta el paso que nos vamos a mojar, cuidado con esa curva que te puedes derrapar…”
Después de haber andado un buen tramo, el muy pendejo de mí dirigió la mirada hacia el lugar donde debería estar la maldita bolsa roja del maldito Oxxo y digo debería porque ya no estaba: salió volando.
Me valió harta madre y me regresé en sentido contrario sobre Cuauhtémoc unas 5 o 6 cuadras sin lograr encontrar el libro y los malditos papeles.
Resignado me fui a trabajar y nuevamente comenzó la cacería de Mr. Gwyn. La historia es espectacular y justo iba por la mitad de la novela.
Comencé con la búsqueda y para mi sorpresa apareció un ejemplar en Gandhi. Yo no lo podía creer. As soon as en chinga me lancé a la sucursal que está en Madero. Tenía la duda si de verdad existía o no el libro, aparecía en su inventario, pero nunca se sabe.
Les contaré una de las tantas manías que tengo: cuando entro a una librería me gusta buscar la novela que necesito. Normalmente los libros están acomodados por editorial y por autor.
Así que busqué el espacio de Anagrama, me dirigí a la letra “B” de Baricco y… y… y… allí estaba: con el lomo desgastado por la luz, pero nuevo e intacto. Lo vi, me vio, me lo llevé.
Seguí leyendo y el libro me despedorró la cabeza. En alguna ocasión ya les había comentado que la historia va de un famoso escritor que, en el punto más alto de su carrera, cuelga la pluma. Publica una carta en el periódico en la que renuncia para siempre a las letras. No más cuentos, ensayos y mucho menos novelas. La crítica no lo entiende.
Su editor no da crédito y piensa que sólo se trata de un juego publicitario o de una broma del mal gusto. No lo es. Después de mucho pensarlo se inventa un nuevo oficio: se convierte en “copista de personas”.
Básicamente hace retratos escritos de la gente que tiene a bien contratarlo por una cuantiosa suma.
La novela es una pasada. Me calló el hocico el crítico de la televisión. Sin duda es un gran libro. No sé si superior a Seda, pero sí sé que el argumento y la construcción de los personajes es extraordinaria.
Por otra parte, tampoco sé muy bien cómo explicar esto, pero la interrupción que sufrí al perder el libro le dio a la novela un color distinto. Fue como haber escrito mi propia historia a la orilla de la trama de Mr. Gwyn.
Y como les decía en un principio: tengo hartas ganas de perder un libro que me traiga hecho un verdadero pendejo y volverlo a recuperar.
En otros temas:
Resulta que el día de hoy se designó el Premio Nobel de Literatura. El galardón es para Anne Carson, poeta y ensayista.
Nació en Toronto Canadá el 21 de junio de 1950. Es profesora de literatura clásica y comparada por la Universidad de Michigan. Es considerada por la crítica como la poeta viva más importante de las letras anglosajonas.
Ya en 2020 fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias.
Sus cinco obras fundamentales son las siguientes:
Autobiografía de Rojo.
Eros, el dulce-amargo
La belleza del marido
Nox
Decreación
Les diré que aún no he leído a Anne Carson. Habrá que revisar algunos títulos. Debo confesar que me gusta mucho leer poesía y de vez en vez me rifo algún ensayo. Si se me atraviesa y compro algún libro de la recién galardonada Anne Carson ya les diré qué tal.
Para finalizar les dejo por acá los demás Premios Nobel que se han otorgado hasta el momento:
Medicina: Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel. Por desarrollar la optogenética, una técnica que utiliza la luz para controlar neuronas y estudiar cómo funciona el cerebro.
Física: Francis Halzen. Por sus contribuciones decisivas al observatorio IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía
Química: Henri B. Kagan y Kenso Soai.
Al momento de escribir este artículo quedan pendientes el premio Nobel de la Paz, que sin duda será para el imbécil de Donald Trump, y el Premio para las Ciencias Económicas.
Sin más por el momento me despido. Hace mucho frío y me pienso rifar unos churros con chocolate. Cambio y fuera. Se me portan bien… no quiero quejas.
Cualquier duda o sugerencia con esta columna que quiere perder un libro para volverlo a encontrar, favor de mandarnos sus comentarios, honorable damita, inmaculado y prístino caballero.
