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Desde el autoexilio de Ankh-Morpork, 18 de noviembre de 2025 (Neotraba)

Después de la victoria en Seattle, que podríamos decir fue el bautizo de lo que a la par se conocería como altermundismo o el movimiento por la justicia global, los movimientos comenzaban a revolucionarse. Para muchos, especialmente aquellos activistas que desde los setenta y ochenta estaban en las barricadas, esa idea que se convirtió en mantra de “otro mundo es posible” comenzaba a cobrar sentido e incluso para ellos se veía como el final del horizonte.

La próxima parada de estas altercumbres, era Génova, Italia, donde el G8 se reuniría en el verano de 2001. Comenzaban los preparativos de las ONG’s y los activistas para hacerla caer como a la OMC en Seattle o eso era lo que se esperaba.

Viajar a Génova no estaba en mis planes. No era OENEGERO y no tenía el dinero para costearme un viaje de ese tamaño. Le daría seguimiento desde casa, o aprovechando que tenía un trabajo de medio tiempo de editor en un periódico, aprovecharía el internet para estar al día. Ese era el plan hasta que Turtle me habló por teléfono para avisarme que la gente del Sierra Club iba a patrocinar dos boletos a los activistas de Earth First! y se había decido que fuéramos él y yo. Solo debía tener mi pasaporte y visa en orden y con eso se encargaba de lo demás.

Tenía un mes para conseguir que me despidieran y así tener un mejor finiquito, algo que conseguí esa misma semana, con un par de errores de nombre en unos políticos y fue más que suficiente. Ya estaba listo para ir a la altercumbre del G8.

Nuestra certificación oficial era como parte de la comitiva de Sierra Club, eso nos abriría ciertos espacios que estaban destinados a las ONG’s, pero tanto Turtle como yo íbamos al espacio anarquista, donde confluían en esos años los sindicalistas en su mayoría y los punks; a nosotros nos tocó alojamiento en una escuela secundaria que gestionó el sindicato de obreros de la educación junto a otros colectivos anarquistas, además que había buscado una certificación para el centro de medios, que era gestionado por la red Indymedia, desde ahí podía hacer mi trabajo periodístico. Fue la primera cumbre/altercumbre que cubrí.

Italia tiene una de las fuerzas publicas más violentas de todo el mundo, nadie que conozca a los carabineros puede contradecir esta afirmación. La detención por parte de ellos es más que seguro que terminará con algún acto de violencia física o verbal, por lo que todos los participantes en la altercumbre estaban preparados para lo que se venía. O eso creíamos. Al final la realidad nos sobrepasó.

Salimos de Tucson el dieciséis de junio, rumbo a Roma, desde donde nos uniríamos a un colectivo anarquista para irnos a Génova en autobús. Después de un viaje de casi doce horas, unas cuantas pequeñas botellas de vino tino y mucha música en el Sony Walkman de un Giga que me había regalado mi madre por mi cumpleaños, llegamos al aeropuerto de Roma sin contratiempos, nos movimos a una casa okupada, donde participamos en una charla sobre los movimientos anarco ecologistas en el norte de México y Estados Unidos. Escuchamos a Negazione, Kina y otras bandas anarcopunk italianas. El dieciocho estábamos llegando a Génova para todos los preparativos.

Por la mañana me fui al centro de medios a buscar el espacio de los Indymedia, donde hay periodistas y activistas de todo el mundo usando los recursos que las organizaciones italianas había conseguido, con el objetivo de difundir lo más posible lo que estaba pasando en la cumbre. No sabíamos hasta donde llegaría este trabajo. Pase muchas horas de mi viaje en ese lugar.

En las reuniones preparativas se fueron armando los grupos. De nuevo, al igual que en Seattle, rechacé estar en el bloque negro para poder moverme a discreción y cubrir la marcha y las acciones directas. Turtle se unió al grupo de activistas ecologistas y quedamos de vernos en el centro de medios para da ahí movernos al espacio donde dormiríamos. Después de eso salimos a la calle. Como lo esperado –y lo inesperado– la brutalidad de los carabineros no se hizo esperar. Nadie estaba a salvo, al menos no de las golpizas, las detenciones ese día no fueron tantas como las que podíamos esperar, lo peor vino después ese mismo día.

Por la noche, cansados, golpeados, aun con los ojos ardiendo por los gases lacrimógenos, los cuales usaron como si tuvieran que justificar su lugar en el presupuesto, Turtle me anunció que Napalm Death tocaría en Génova ese día –un claro ejemplo de que la música y el activismo no siempre van de la mano. Estaban de gira con su disco Enemy of de Music Business, el ultimo que grabaron con Jesse Pintado en la guitarra y que le daba un sonido más técnico sin perder la brutalidad. Mi disco favorito de los ND en su etapa metalera.

A petición de Turtle –que además pagaría el boleto– decidí dejar mis cosas en el centro de medios e ir a ver a los pioneros del Grindcore en plena revuelta anti-G8. Dejamos las cosas, tomamos el metro y nos fuimos a vivir la vida Punk en Italia.

No puedo decir que fue el mejor setlist de los de la banda de Meriden. Era la primera vez que los veía en vivo, pero ha sido la más memorable e inolvidable por muchos motivos, principalmente porque gracias a ese concierto nos evitamos la tortura y la detención que ocurrió en el espacio en que nos íbamos a quedar esa noche. Los carabineros llegaron por la noche, destrozaron las puertas y a punta de macanas, patadas, golpes y mucha violencia verbal detuvieron a cerca de sesenta activistas de todo el mundo. Mientras eso pasaba, yo gritaba y bailaba a ritmo de canciones que me han acompañado por décadas en mis barricadas y resistencias personales.

No me enteré hasta la mañana siguiente cuando en el centro de medios comenzó a correr el rumor de lo que había pasado en muchas casas solidarias para recibir a punks y anarquistas, donde los carabineros/pícolos entraron con lujo de violencia y destruyeron todo, golpeando y detuvieron a todos los que pudieron.

Comenzó la búsqueda de información, la movilización para saber los nombres de los detenidos. Algunos de los que estuvieron en estos lugares llegaron al centro buscando apoyo y es posible que esto hubiera sido la nota, pero lo que ocurrió después modificó por completo toda la altercumbre, convirtiéndose en un fracaso, no porque no supiéramos qué hacer, sino que la movilización se mantuvo buscando que las dudas fueron resultas y que hubiera justicia.

A horas de comenzar las marchas y acciones directas, un carabinero disparó asesinando a Carlo Giuliani, un activista genovés que no conforme con el disparo recibido fue atropellado por un vehículo antimanifestaciones de la seguridad pública de Génova. El caos se apoderó de todo el centro de medios, la represión en las calles continuo.

No salí a la calle en todo ese día, estuve traduciendo, haciendo de interprete entre italianos y gringos, buscando respuestas de lo que había pasado. Respuestas que aún hoy en día no existen. Defensa propia de parte de quien disparó es ridículo y estúpido como para decir algo más.

Los días siguientes los recuerdo de forma brumosa. Todo continuo como si nada hubiera pasado, claro, las ONG’s y los movimientos internacionales tomaron la muerte de Carlo como un estandarte, pero hasta ahí. Turtle y yo nos quedamos esos días en el centro de medios y el veintitrés regresamos a Roma, para nuestro regreso a Tucson. No hablamos mucho. Para mí fue el entender que la muerte está más cerca de lo que pensábamos.

Había que redimensionar el activismo que hacíamos y pensar hasta donde queríamos llegar. A dos años de la victoria de la batalla de Seattle, el sistema nos había dado una lección: si este mundo/realidad iba a caer, lo haría llevándose a muchos de nosotros antes.

De regreso, me puse la camiseta de Napalm Death que me había comprado en el concierto, en el Sony Walkman una selección de sus canciones, intentando olvidar, o al menos musicalizar la decepción, la rabia y la ganas de mandar todo al carajo pensando en Carlo y las decenas de detenidos, golpeados, torturado que dejo la cumbre del G8 como recordatorio de que el sistema seguía fuerte a pesar de la derrota a inicios de siglo.


Jorge Tadeo. Imagen tomada sin permiso de su cuenta de FB

Jorge Tadeo. Profesor, traductor, escritor, anarquista, ex-Activista, pero sobre todo panadero casero y padre de Ximena. Hay días que viajo a Mundo Disco.

Construyo mi caja de herramientas para la supervivencia.


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