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Ciudad de México, 15 de junio de 2025 (Neotraba)

Insensatos lectores: nunca les ha pasado que se dirigen alegremente a comprar el periódico, regresan a casa, preparan café y basta con hojear la primera página del diario para pensar: c-o-m-o-q-u-e-e-s-t-o-y-a-v-a-l-i-ó-h-a-r-t-a-m-a-d-r-e. De verdad que no puedo creer que después de que el ser humano llegara a la luna, y con ello demostrara que es la especie de mayor inteligencia pisando el planeta, pueda actuar del modo más irracional y estúpido que cualquiera pudiera llegar a soñar.

Me explico: como todos sabemos, en estos momentos hay una oleada de deportaciones en EU. El deseo de Trump es extraditar a 11 millones de personas. En estos cuatro meses de mandato sólo han sido deportadas 139 mil personas. A ese ritmo, y con el desmadre que se está generando, sólo cumpliría con el diez por cierto de su meta al finalizar con su segunda etapa como presidente, pero ¿se imaginan el desmadre que se va a armar en el momento que se ponga a hacer cuentas y vea que los números no le dan? Si acelera el ritmo actual de sus operativos quizás logre la meta que se propuso, pero creo que de menos se va a desatar una guerra civil.

Por si no fuera suficiente, los indocumentados representan 4.8% del PIB en EUA. Esto es demasiado y si pierde esa fuerza laboral, aparte del descontento de muchos votantes, y del mundo entero, generaría un desastre económico (¡bravo, imbécil!).

Me surge una duda: ¿quién chingados va a hacer el trabajo que los indocumentados hacen?, ¿qué pasará con las industrias que pierdan a esos trabajadores?

Para chingarla de acabar, el angelito color naranja está organizando un desfile militar por el día de su cumpleaños que es justo hoy (ayer si estás leyendo esto el domingo). En realidad, es una celebración por el aniversario del Ejército, pero está realizando el mayor evento que se haya hecho desde 1991: helicópteros, pinches mil soldados, armamento, tanques de guerra y cuanta madre. A mí me parece que más bien es una forma de sacar a relucir el músculo ante los migrantes y una clara muestra de poder. Seamos honestos: esto es una vergüenza, un verdadero absurdo y una demostración del mayor narcisismo que una persona pudiera evidenciar.

¿Deportaciones? ¿Es en serio? No puedo creer tanta imbecilidad. Primero del electorado en EUA por haber elegido a Trump y en segunda instancia, del sujeto más estúpido y racista que haya gobernado al vecino país del norte.

Veamos qué ocurre con las marchas, las redadas, las extradiciones y con la ausencia de mexicanos del otro lado de la frontera. Espero que los madrazos no nos agarren en el baño.

Por si con esto no fuera suficiente para sentir que los cosas no van bien, resulta que Irán e Israel están echando putazos y bombazos para arreglar sus pequeñas diferencias. Es verdad que la industria de la guerra es un gran negocio, pero me pregunto: ¿no habrá otra forma un poco más normalita de generar riqueza? ¿Será necesaria tanta muerte y tanto balazo para obtener ganancias? ¿En verdad se necesitan tantos millones de dólares en los bolsillos de algunas personas? Neta, yo no entiendo ni mierdas.

Se supone que Israel atacó objetivos militares iraníes para frenar los planes de Teherán para producir armas nucleares. Según esto, esa producción de armamento era inminente. La embajada israelí en México aseguró que Irán acumuló grandes cantidades de uranio, las suficientes como para crear nueve bombas nucleares (¡chale y recontrachale!).

Tal parece que nos urge ponerle en la madre al mundo. Apenas estábamos viendo en qué termina el desmadre entre Rusia y Ucrania y ahora esto. En fin, veamos ahora qué sucede con esta ooootra pinchi guerra.

Para finalizar con estas señales que precederán al fin del mundo, en nuestro país parece que se está gestando el segundo diluvio universal. Estoy pensando hacerla de Noé y construir una barca para preservar a la humanidad y a las especies de la naturaleza. De una vez les advierto que los imbéciles se van a tener que ahogar, como podemos ver ya son un chingo y hay que depurar un poco las cosas.

¡Qué manera de llover! Veía unas imágenes donde había coches flotando en pleno viaducto. Aquello parecía el festival de carritos chocones de Venecia. Seguro que se despedorraron. Ni modo. El mío se descompuso y no lo estoy usando, pero dejé de quejarme y le di las gracias al destino porque justo ese lunes llegué a mi casa, en grúa, pero vivo y con los calcetines y los calzones como recién salidos de la secadora.

En otro orden de ideas (esta expresión le mama a la gran Adrianela. Muchos besos: ¡muacks!), debo reconocer que me he convertido en el sujeto más piojoso que pudieran imaginarse. ¡Qué trabajo me cuesta hallar un libro que me atrape y me obligue a seguir leyendo! A lo largo de estos meses he tenido unos cuantos naufragios: Abel de Alessandro Baricco, Hamnet de Maggie O´Farrel, un libro de Carrère, otro de Roland Barthes y otro de Samanta Schweblin, por mencionar algunos. La lista es extensa y también incluye a Borges, pues, aunque leí El Aleph,la verdad no lo disfruté.

Me he vuelto súper quisquilloso y mamón: que si el autor no es latinoamericano, que si el lenguaje es muy barroco, que si el libro es muy extenso y que si la historia no es contemporánea y que si la trama es inverosímil y que si la prosa está sobreadjetivada y que si su chingada madre… ¿Será algo que tiene que ver con la edad?

No sé en qué momento me ocurrió esto. Aún recuerdo aquellos años en los que estudié: si me pedían que leyera a Alejo Carpentier o a Lezama Lima, hasta me parecía que escribían de un modo ligero y ameno.

El asunto es que pensé que sería un buen momento para recurrir al gran Henry Miller. Me gusta mucho la literatura de este sujeto. Escribe con una desfachatez y un cinismo envidiables (y mira que lo digo yo). Sus obras más conocidas son Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio, las leí hace mucho tiempo y dejé pendientes algunos libros como Sexus, Plexus y Nexus. Estos tres son mejor conocidos como “La Trilogía de La Crucifixión Rosada”.

Por otro lado, el primero libro de Miller, Trópico de Cáncer, se prohibió en Estados Unidos por lo que su publicación tuvo que realizarse en Francia. La obra causó un total revuelo. La vendían con una leyenda que rezaba lo siguiente: “Not to be imported to Great Britian or U.S.A.” Hace un tiempo me dio por preguntarme: ¿cuánto costará una primera edición de ese libro? Y resulta que investigué y una copia en muy buenas condiciones, de la edición de 1934, alcanzó un valor de un millón doscientos mil dólares. Más o menos unos 23, 24 millones de pesos (y yo quejándome porque los libros en Gandhi están bien pinches caros). ¡Chale!

Henry Miller nació en Estados Unidos, concretamente en New York. Su obra se compone de novelas semiautobiográficas, en las que el tono crudo, sensual y sin tapujos suscitó una serie de controversias en el seno de un Estados Unidos puritano que Miller quiso estigmatizar denunciando la hipocresía moral de la sociedad estadounidense, criticando de paso el devenir de la existencia humana, desnudando su cinismo y sus múltiples contradicciones.

Fue censurado por su estilo provocativo y rebelde tomando como referencia la creación literaria de su época, sus obras influyeron notablemente en la llamada Generación Beat”.

Chéquense usted, damita, caballero, cómo arranca una de sus novelas llamada Primavera negra (escribí algo acerca de esto recientemente) hasta donde entiendo es un libro que se escribió entre Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio:

Soy un patriota del Distrito 14 de Brooklyn donde me crie. El resto de los Estados Unidos no existe para mí más que como idea, historia o literatura. A los diez años fui arrancado de mi tierra natal y llevado a un cementerio… pero yo nací en la calle y me crie en la calle lo que significa vagar toda tu vida y ser libre.

Los muchachos que adoré en mi niñez permanecen conmigo toda la vida. Son los únicos héroes verdaderos. Napoleón, Lenin, Capone, son todos una ficción. Para mí, Napoleón no es nada comparado con Edie Carney, que me puso el primer ojo morado.

No he conocido a nadie que me parezca tan regio y noble como Lester Reardon, quien por el simple hecho de caminar por la calle inspiraba miedo y admiración. Julio Verne jamás me llevó a los sitios que Stanley Borowsky se sacaba de la manga al anochecer. A Robinson Crusoe le faltaba imaginación comparado con Johnny Paul.

Todos esos muchachos del Distrito 14 todavía tienen para mí un sabor especial. No fueron inventados o imaginados: eran de verdad. Sus nombres aún resuenan como monedas de oro en mi mente…

Con este párrafo me dio por pensar en mi niñez, en los amigos que tuve. Me pregunto qué será de todos ellos. No cabe duda de que el tiempo corre en patines, cuesta abajo y no hay quien pueda detenerlo. Y, dicho sea de paso, Henry Miller siempre me obliga a pensar, a darme cuenta de lo sencillo que es vivir si se sabe cómo hacerlo. Cortázar diría: “todos los hombres: el hombre”. Y creo que los grandes escritores nos orillan a sentirnos reflejados con sus vivencias y con la idea personal que tienen del mundo.

Mientras tanto, seguí hurgando en mi biblioteca para encontrar algún libro que atemperara mi necesidad de leer. Porque ya leí varias veces Primavera negra. En esas estaba cuando me encontré con mi ejemplar de Sexus y al hojearlo di con otro párrafo que me trajo algunas otras ocurrencias:

Lo mejor de escribir no es la tarea en sí de colocar palabra tras palabra, ladrillo sobre ladrillo, sino los preliminares, la labor preparatoria, que se hace en silencio, en cualquier circunstancia, en sueños igual que en vela. En resumen: el periodo de gestación. Ningún hombre consigna nunca lo que se proponía decir; la creación original, que no cesa en ningún momento, tanto si escribimos como si no, pertenece al flujo primario: no tiene dimensiones, ni forma, ni componente temporal…

Me parece que es cierto: se escribe antes de escribir. A mí me da por narrar las cosas que me sucedieron, hablar de ciertas películas que vi, hablar de mis obsesiones, escribir algunos recuerdos que se quedaron arrumbados en el cuarto de los triques, y por supuesto, escribo sobre cosas que he leído, ya sea en el periódico o en los libros que me han gustado.

Últimamente me ha dado por escuchar algunas entrevistas de ciertos autores que cuya literatura me parece muy buena. Hay una en particular que me ha obsesionado. Se trata de Pedro Mairal. Comenta, incluso ante distintos medios, que tardó diez años en escribir su último libro, otra cosa es que lo escribiera en seis meses, es decir, la historia estuvo rondando en su mente durante una década. El mismo Mairal afirma que escribe utilizando las cosas que le suceden y también las cosas que no le ocurren, pero que pudieron haberle ocurrido.

Es verdad que los escritores sienten una pulsión por comunicar algo. Un deseo intrínseco de que otros lo escuchen. Pero también es verdad que para algunos es suficiente con tener un diario o con escribir para sí mismos y eso al final me parece que es la postura más indicada. Escribir sin saber a dónde irá a parar tanto palabrerío.

Y no sé, pero a mí lo que me gusta es sentarme frente a mi computadora y escuchar el sonido que se produce al presionar el teclado. Verter ese cúmulo de ideas que me da por pensar. Y sentir que la vida merece la pena por el simple hecho de hacer eso. Ya después si puedo compartir algún texto estará bien y si no creo que también estará bien.

El caso es que seguiré leyendo al gran Miller. Les dejaré por acá la contraportada del libro: “En términos generales en Sexus la vida del protagonista da un vuelco a raíz del encuentro casual con una bailarina, con la que durante siete años mantendrá una devastadora relación (me suena un poco familiar).

Sólo Henry Miller podía hacer de semejante anécdota el arranque de una novela inmortal. La combinación de una prosa de inusitada fuerza poética, una sinceridad perturbadora y una lúcida reflexión sobre la sociedad mezclada con un efervescente sentido del humor. Todos estos ingredientes convirtieron esta novela en un libro de culto y a su autor como un renovador del arte narrativo a la altura de Proust, Joyce, Woolf o Faulkner, si bien él tuvo que enfrentarse a una férrea censura debido a la crudeza y detalle con el que describe las escenas sexuales.

Una novela de alto voltaje que convirtió a Miller en maestro de la literatura del yo” (suena bien mamalona la síntesis del libro, ya veremos).

No sé si todo esto sea verdad, pero lo comprobaré. Por ahora voy en la página 54 y aún no aviento la novela, así que, la cosa no pinta tan mal.

En fin, que ya me voy porque me urge largarme por unas gorditas de chicharrón con carnitas (Gorditas y Carnitas Zacazonapan Avenida Río Churubusco 135, Benito Juárez CDMX). Aparte de todo ya escribí 4 cuartillas y me parece que este sermón se extendió demasiado. Se me portan bien, no quiero quejas.

Cualquier duda o sugerencia con esta columna que está contemplando el fin del mundo y seguirá buscando algo que pinches leer, favor de dejaros sus comentarios, enjundiosa damita, vigoroso caballero.


Gabriel Duarte. Ciudad de México 1972. Es Licenciado en Mercadotecnia por la Universidad Tecnológica de México. Estudió literatura en SOGEM. Está por publicar su primera novela.


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