Una de Vaqueros

Los Buenos, Malos, Feos y Raros, manipulación digital de Óscar Alarcón

Los Buenos, Malos, Feos y Raros, manipulación digital de Óscar Alarcón

 

Por Iván Farías

 

El saber popular dice que cuando alguien nos cuenta una historia que pretende ser real, pero que por diferentes razones sabemos que es mentira, contestamos que mejor nos cuenten una de vaqueros. En Torreón dicen que una charra, que para el caso es lo mismo. Y es que la gran épica norteamericana ha sido contada en las cintas de vaqueros o westerns de manera exagerada. Esa épica de peregrinos que se enfrentaba al terreno árido y a los indígenas americanos que deseaban defender su tierra del invasor. Irlandeses, alemanes, polacos, y mexicanos mezclados en los polvorientos y precarios pueblos hacinados en Arizona, Texas y parte de California.

El western es el género gringo por antonomasia. El que glorificó a los bragados hombres que decidieron jugarse la vida para poder tener un futuro mejor y colonizar esas tierras sureñas (es decir, joderse a sus legítimos dueños). Es un género que motivo un lenguaje cinematográfico específico. Por ejemplo, la llamada toma americana, que va de los muslos a la cabeza, era para que se pudieran ver las pistolas amarradas a la cintura de los duelistas. Y esas contra tomas aceleradas de una plano general a un close up a los ojos es muy propia del género para crear tensión.

A pesar de que se deja ver desde los inicios del cine mudo, es con John Ford que adquiere carta de naturalización y deja de ser relleno en los cines. Junto a John Wayne hacen una de las parejas más importantes dentro de la época dorada de Hollywood. La Diligencia (USA-1939) marca época por su desarrollo de personajes, por la cara seca de Wayne, por la crudeza de la historia y por las secuencias que luego se volverían moneda corriente en el cine posterior.

El personaje de Ringo, es decir, el cuatrero de alma de oro, vagabundo, obligado a hacerse justica por propia mano, sería retomado por otros cineastas en diferentes formatos. El héroe solitario gringo, que debe romper las reglas para hacer justicia no dejaría de aparecer hasta nuestros días con mejor o peor suerte.

Los westerns de esta época dorada marcarían una generación, la que sufrió la segunda Guerra Mundial o Gran Guerra, y se convertirían en un icono para otros cineastas de lo más disímbolos. Desde Alex de Iglesia hasta Francis Ford Coppola.

En los sesenta se viviría una nueva época de este género, pero en Italia. Debido a la facilidad de hacer películas en Europa, con actores que parecieran norteamericanos, con algún actor que en verdad lo fuera, y ambientada en ciudades cosmopolitas o, como en el caso de los westerns, en los desiertos de Almería.

El amo absoluto de este revival es Sergio Leone, quien con su trilogía del dólar influenció lo mismo a Robert Rodríguez, Alejandro Jodorowsky y Takeshi Miike. Su creación de personajes, la forma en que los desarrolla, sus movimientos de cámaras y la dirección de actores hacen de sus películas piezas maestras. Leone se permite burlarse del género, hablar sobre la avaricia, la estupidez y lo absurdo de la guerra.

Debido al espacio no podemos ahondar en muchas cintas, pero hay varias de esa época que deben de verse con detenimiento como Django (Italia-España 1966) de Sergio Corbucci, La pandilla salvaje (USA-1969) de Peckinman y El topo (México-1970) de Alejandro Jodorowsky.

El género ha querido revivir, con algunos trabajos aislados: Los imperdonables (USA-1992) de Clint Eastwood, Rápida y mortal (USA-1994) de Sam Raimi y claro, la saga de El pistolero de Robert Rodríguez; que son westerns ambientados en la época actual y muy en deuda con el trabajo de Leone. Tarantino anuncia que hará un remake a su manera, claro está, sobre la clásica Django, esa donde un enfebrecido pistolero cargaba un ataúd muy extraño. Y qué decir de ese remake de El Bueno, el Malo y el Feo (Italia, España, Alemania-1966) en versión coreana llamada El bueno, el malo y el Raro (Corea-2008). O Takeshi Miike y su versión de Sukiyaki Western Django (Japón 2007).

 

Iván Farías habita en: http://difamacion-y-conspiracion.blogspot.com/

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Neotraba, Ojo Líbido

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