Si se hubiera omitido ese paso…

Foto cortesía de Christian Galicia Muñoz de Cote

Foto cortesía de Christian Galicia Muñoz de Cote

 

 

Por Iván Gómez (@sanchessinz)

 

Agradezco muchísimo la confianza de Mitzi Hernández

por contarme esta historia.

 

I

1985 fue el año en el que México conoció las denigrantes condiciones laborales en las que trabajaban muchas empleadas textiles en extensas jornadas, con míseros salarios. Cuando ocurrió el temblor muchos “patrones” se preocuparon más por sacar de los escombros las máquinas de coser (causantes de varios derrumbes) que a sus empleadas. Después se desaparecieron. El epicentro de fábricas textiles clandestinas se descubrió desde el centro histórico hasta la calzada de Tlalpan, del entonces DF, hoy CDMX.

Debido a eso se creó el Sindicato Nacional de Trabajadoras de la Industria de la Costura, Confección, Vestido, Similares y Conexos 19 de Septiembre. 32 años después es un sindicato débil, según datos de Sin Embargo, en 2015 contaban con sólo 300 afiliados.

 

Han pasado más de 3 décadas y una empresa de ropa para mujer, New Fashion, se ha visto envuelta en una serie de cuestionamientos sobre las condiciones laborales que la empresa ofrecía a sus empleados; hasta la fecha se mantienen diferentes versiones sobre las irregularidades del edificio identificado con el número 168, en la calle Simón Bolívar, esquina con Chimalpopoca, en la colonia Obrera.

 

En el ’85, fue uno de los edificios más dañados. El Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), delegó las responsabilidades sobre sus reparaciones y con el tiempo se olvidaron sus daños al grado de permitir que se le agregaran más pisos y se le colocara una gran antena de radiocomunicaciones en el techo, generando mucho más peso. Hasta antes del sismo del 19 de septiembre de este año era sede de 4 empresas, no se tiene la certeza de cuáles, según el portal animalpolitico.com era la empresa Dashcam System México S.A de C.V, dedicada a la bisutería de vestidos, Asia Jenny Importaciones, SEO Young International y la empresa de ropa para mujeres New Fashion. Sin embargo, datos de Proceso arrojan que las empresas eran, en el primer piso New Fashion, Comercializadora Regalomex en el piso 2, SEO Young International y ABC Toys en el piso 3, mientras que el cuarto Dascham System, empresa de cámaras de seguridad, y oficinas del empresario argentino Jaime Asquenazi.

 

La contradicción de información muestran las irregularidades de arrendamiento del inmueble.

 

Foto cortesía de Christian Galicia Muñoz de Cote

Foto cortesía de Christian Galicia Muñoz de Cote

 

El temblor suscitado el 7 de septiembre de este año evidenció la debilidad del inmueble cuando se encontraron con que el techo estaba inclinado. No soportó otro sismo: el 19 de septiembre cayó. Murieron alrededor de 22 personas. Maricruz Hernández fue una de ellas.

 

II

Apenas tenía un mes de haberse re incorporado a ese: su empleo de toda la vida. Estuvo incapacitada algún tiempo por el nacimiento de su tercera hija: Adasha, quien actualmente tiene sólo dos meses de nacida, a ella le siguen Dira, de 10 años, y Danae, de 14. Entre tantas mujeres laborando era muy fácil distinguirla a ella por varias razones: sus labios gruesos que parecían húmedos todo el tiempo hacían contraste con sus pequeños ojos, resguardados por sus lentes ovalados; además, era supervisora y la única compañera con su marido en la misma empresa.

 

Alrededor de la 1 de la tarde su esposo salió a comprar la comida, tal y como lo hacía todos los días en el mismo horario. No se despidieron. Sólo dijo “ahorita regreso”, mientas le daba la espalda a Maricruz. Pasaron 14 minutos con 40 segundos. El temblor lo agarró con la comida en la mano. Hay un hueco en su historia: no puede recordar donde estaba, intuye que no muy cerca de la fábrica en realidad. El temblor fue largo: 2 minutos, ¿cuánto tardó en caer el edificio? No se recuerda cerca de la fábrica, no se recuerda caminando durante el temblor pero sí recuerda ver la caída, partes de escombro cayendo en sus zapatos.

 

Posiblemente el edificio se vino abajo unos minutos después del temblor, por eso vio el colapso. Pero no está seguro; y buscar en diferentes medios no le ha funcionado, algunos le dan la razón: se cayó después del temblor; otros afirman lo contrario: fue durante.

 

Ya no sabe nada más que una cosa: los cristales eran oscuros. No vio más que su reflejo, ¿ella sí lo habrá visto?

 

En cuanto inició el movimiento, Maricruz indicó que desalojaran de inmediato con un grito imponente, para ganarle al ruido de las máquinas. Le debió parecer eterno poner su huella digital en la primera puerta; más eterna la demora para que se abriera. Ya antes alguien había reportado el fallo: la demora entre los segundos en los que el sistema reconoce la huella y se abre la puerta es mucha: 30 segundos aproximadamente. Luego, la segunda puerta y con la misma falla.

 

“La familia de mi tía cree que si se hubiera omitido ese paso habría tenido tiempo de salir”, me dice mi amiga, relatándome la historia en la escuela, mientras el bullicio de la hora de salida apenas si me deja escucharla.

 

Lo cierto es que la desesperación que habría sentido para que la puerta se abriera debió de haber contrastado con la tranquilidad que la albergó al verse muy cerca de la puerta de entrada al casi tocarla e imaginar el aire golpeando su rostro. Pero no llegó, por más cerca que ya estaba no llegó. El dictamen arrojó que estaba a unos metros de la puerta cuando se desplomó la construcción, le cayó una parte del techo en la cabeza, su muerte fue instantánea. ¿Maricruz vio a su esposo a través de los cristales por fuera oscurecidos? Nadie podrá saberlo jamás.

 

Su esposo la buscó con evidente desesperación a lo largo de varias horas, con ayuda de otros removía los escombros más pesados y cercanos al piso, con la ilusión de no verla ahí.

 

Halló su cuerpo sin vida junto al de una amiga y su hija hasta la 1 de la madrugada.

 

“Dicen que la fábrica se cayó en menos de 15 segundos”.

 

A la familia de Maricruz le entregaron el cuerpo a las 3 de la madrugada. Planeaban enterrarla: no pudieron debido a la excesiva saturación de los panteones. Decidieron entonces cremarla. Con todo el caos en la ciudad no pudieron hacer más que eso. Todo fue muy rápido.

 

Desde el 19 de septiembre ni el viudo ni sus hijas han vuelto al departamento en el que vivían: está inhabitable. El bebé, por las mañanas está con la familia de Maricruz y en las tardes con él. Lleva los mismos zapatos del martes 19. Aún están empolvados.

 

La información mostrada al principio del texto fue obtenida de Proceso, Animal Político y Sin Embargo.

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Surtido Rico

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