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Portada de Periodismo de Emergencia de Vicente Leñero, foto Óscar Alarcón para Neotraba
Portada de Periodismo de Emergencia de Vicente Leñero, foto Óscar Alarcón para Neotraba

 

Por Óscar Alarcón (Twitter: @metaoscar)

 

El periodismo ha contribuido a entender la historia del México reciente. Son ellos los nuevos historiadores: cronistas, reporteros, fotoperiodistas, articulistas quienes cuentan la historia con honestidad. A veces la realidad nos devuelve una mueca poco agradable de soportar y sin embargo los periodistas están ahí con la pluma —o el teclado a últimas fechas— desenfundada para no perder detalle. Lo mismo investigando para construir el perfil de un personaje que transcribiendo entrevistas.

En Periodismo de Emergencia encontramos a uno de los maestros del periodismo en México, Vicente Leñero, quien se mete en la piel de distintas personas para ocupar sus voces y contarnos lo que ocurrió en los últimos 30 años en nuestro país. Este recorrido va desde lo político hasta la vida cotidiana sin olvidar los temas de la cultura y del espectáculo.

Por las páginas de esta compilación aparecen personajes como el Sub Comandante Marcos y la primera entrevista que dio a tres medios —los periódicos El Financiero y The New York Times y el semanario Proceso— y su posterior alejamiento de la revista que Leñero también dirigió. O un personaje como María Félix, que con la ceja levantada invita a Leñero a recorrer su casa en donde no había habitación en la que no hubiese un dibujo, una pintura que retratara a La Doña, para rematar con una frase que parecía regir su vida: “prefiero hablar muy bien de mí misma, en lugar de hablar mal de la gente”.

El libro reconstruye pasajes que nos hacen comprender varias etapas fundamentales del país: “El PRI de ayer” y “El PRI de antier” nos llevan de la mano a las entrañas del partido que se fue y que regresó después de 12 años. Con estas crónicas aparece un personaje al que Vicente Leñero le dedica varias páginas: Carlos Salinas de Gortari, y la resistencia que Julio Scherer y Proceso mantuvieron.

Las crónicas y entrevistas del libro nos hacen ver el enorme trabajo periodístico de Vicente Leñero, quien hace hablar a una fan de Raphael o a un niño en un recorrido por Pátzcuaro. Con este libro, Leñero revela que el periodismo no es un género para pasar el rato mientras llegan las ideas y escribir literatura. Es un libro que se lee rápido a pesar de su volumen —390 páginas—, y esto se debe a que el periodismo se ejerce todos los días, a todas horas, sin importar el personaje o la máscara que trate de ocultar a su entrevistado.

 

Vicente Leñero escribió este libro para abrir camino al periodismo narrativo, el nuevo periodismo mexicano, el que debe practicarse en pleno siglo XXI.

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