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TURBOSÍLABAS

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Libro de Leo Lobos, poeta chileno
Leo Lobos mirando ángeles eléctricos. Fotografía de Emilio Arnes, con permiso para abartraba

Por *Antonio Arroyo Silva

A Benjamín, esa inocencia que ilumina.
No sé por qué los libros de poesía son a veces tan especiales. Quizás lo sean aquéllos que nacieron de una palpitación, o que a lo largo de los años su existencia ha alcanzado un alto nivel de energía. Hay palabras que nacen muertas porque, de pretenciosas, agotan su decir; en cambio, otras, que recién nacidas apenas son un soplo, con los años adquieren la fuerza de un huracán. El caso es que, cuando tenemos la fortuna de leer uno de estos libros, sentimos un impulso de emoción inmenso y, al intentar abordarlo desde un punto de vista mínimamente crítico, podemos caer en la tentación de la exaltación deformante. No es exactamente lo que me ocurrió con esta antología que recopila los poemas del poeta chileno Leo Lobos, desde 1986 a 2003, bajo el título Turbosílabas. Poesía Reunida. Muchos viajes que median en el autor desde una fecha a la otra (Francia, Estados Unidos, Brasil, México….) le han dado ese talante universalista de ciudadano del mundo, aparte del que heredó de sus antecesores de la poesía chilena. Un poeta que trasciende no sólo las fronteras físicas, sino las del mismo idioma, y hace que se sumerja en la traducción de poetas brasileños con la misma soltura y mimo que si escribiera sus propios textos. En este sentido, Leo Lobos no es el típico traduttore tradittore sino alguien que capta la respiración de otro poeta y la conduce a su lengua. Un traductor conciente y defensor de un lenguaje universal de la poesía y, además, poeta. Otra frontera que cruza es la de la palabra misma, la electricidad que produce la palabra al ser articulada. De ahí la otra cara de su obra: la poesía visual. Un número infinito de sugerencias nos trae a la mente esta faceta del autor; pero ahora ocupémonos de Turbosílabas.

Inventar paraísos e infiernos a través de la palabra es narrar, es llevar la mente humana más allá de donde el pensamiento pueda alcanzar. Sin embargo, de la necesidad de narrar la vida de una persona surge la magia de la poesía. No se trata, pues, de fijar géneros literarios ni de dilucidar la adscripción de esta obra.

Es cierto el tono narrativo que comenta la autora del prólogo del libro, como ciertos son el profundo lirismo que va más allá de la metafísica de manual al uso. Se trata de la vida, donde (es un hecho) está y debe estar todo el referente de la poesía, que nada dice al que no se deje llevar por la inocencia primigenia. En este punto, la intención del autor es inversa al del simple narrador: no la gran mentira expansiva de la ficción narrativa sino la verdad desnuda de todo saber ulterior al hecho de la vida misma. Aunque esta verdad sea contradictoria.

El mismo poeta, desde el principio, nos hace una declaración de intenciones enfocada siempre hacia y por la vida. Testimonio de un trabajo –dice—que a ratos me parece puede llamarse poesía, ideas líquidas como la sangre, barcos que silenciosamente se estrellan contra la nada, delirios, augurios, amor, cartas que se escapan de la mano, botellas arrojadas al mar durante años, humo y alcohol, voces, libros, sueños, vigilias, partidos y caballos negros de ajedrez, películas, profecías, viajes, dinero, soledad, fotos y óleos, dibujos, sol y tormentas, amistad, música, palabras, signos, enigmas regresando del olvido.

No la vida a partir de la escritura anterior, sino escribir con el cuerpo este que cargamos.

Leo Lobos en Marnay, Francia. Fotografía de Cristiane Grando (2003), con permiso para abartraba
De esta manera, despersonalizando el hecho literario, dejándolo desnudo a la intemperie del vivir, llega la palabra inaugural a la poesía de Leo Lobos. Palabra que regresa del olvido; pero llega acompañada de todos esos objetos y acciones que bordean el existir y forman parte de su aura. Palabras que con el roce de los objetos recuperan su música y fluyen como ríos de energía vital y dada su vocación líquida no renuncian a su expansión hacia el mar próximo, que no separa sino une, porque nos trasciende. No vivir vidas de ficción y derrochar energías ocultándose en el texto sino expandir la vida propia para buscar ese Uno que somos. Una idea orientalista que no parte de los conocimientos previos sino que forma el tejido de la respiración del autor: sin bien saberlo, haciéndolo bien. Asimilación, diría yo, rechazo de la batuta de la tradición literaria, ésa que se construye a base de recortes celulares para encontrar la razón del vacío.

Si que hay una tradición que Leo Lobos recoge en su escritura, tanto de sus lecturas de Jorge Teillier, Enrique Lihn, Nicanor Parra, Gonzalo Rojas… como del entusiasmo que estos autores le transmitieron en vida, el hálito de sus poéticas, ese extrañamiento y alejamiento crítico de la literatura oficialista para ahondar en un coloquialismo que les confirió mayor vitalidad a la expresión.
También hay que matizar la importancia que nuestro autor le ha dado a los grandes novelistas de ciencia ficción. Ya los escritores norteamericanos de la beat generation vieron en este género, no ya una literatura de evasión y entretenimiento, sino una búsqueda de utopías posibles o imposibles. Nova Express de William Burroughs es un ejemplo. Deleuze buscando la pulsión del rizoma en la expresión. Pero, además, tenemos la presencia de Frank Herbert e Isaac Asimov.

La ciencia-ficción, en principio considerada un género narrativo menor por la Academia, cobra en la poesía de Leo Lobos entidad de utopía como las de Platón, Tomás Moro o Erasmo de Rotterdam. El poeta ve en ellos no la evasión romántica hacia mundos imaginarios y fantásticos, sino la presencia de unos visionarios que ven a la humanidad expandida por el universo buscando la inocencia de la cuna primera o paseando entre las dunas de su propia desolación proyectada hacia un futuro lejano, donde, a pesar de todos los obstáculos, el ser humano encontrará una salida en su propia energía vital. De esta manera, Leo Lobos no pestañea a la hora de citar a estos autores junto a los poetas chilenos, citas, por cierto, desmadejadas de toda intención academicista o postmoderna. No en el sentido que le dieron los llamados novísimos españoles de los años 80. Es su manera de que estos personajes participen en el poema-vórtice posterior. No personajes, como dice el prólogo, sino integrantes de una conversación intemporal que se extiende a los lectores. Voces corales estratégicamente situadas en el tejido epidérmico del poema. Visionario, pues, el propio poeta. De esta manera apunta al hombre de la ciudad, como un ser contradictorio (como humano que es) que unas veces se ve como un pequeño dios y otras la criatura más ínfima de la creación en toda su finitud y desasosiego, que ni siquiera se para a pensar en su infinitud

Cuando pase nada,
y el cielo se estrelle sobre nuestras
cabezas, y entremos a empujones al
cementerio, como
vacas muertas
al vividero.

He aquí la urbe donde el ser humano se transforma en homúnculo, que se diluye entre la multitud y se despersonaliza, donde más que la muerte realmente le aterra la vida. Es la primera muerte de la que habla el poeta, la inanición de la conciencia del uno cuyo destino es integrarse en una totalidad también unitaria. Sin embargo,

No habrá en el
paraíso otra
muerte.

No la habrá, desde luego, porque el ser pierde de esta manera su entidad, está perdido del decir, porque


Cuántas veces después
de morir
has sentido ganas de vivir,
y probar qué se siente.

Es lo que el poeta llama la muerte grande. Nótese la agilidad que producen los encabalgamientos que no sólo se dan en estos ejemplos sino a lo largo de todo el poemario. Una utilización que va más allá de lo retórico y nos sitúa en el plano de lo visual. De esta manera, por ejemplo, el cielo cae sobre nuestras cabezas o hay una disociación entre el paraíso y su concreción, pues entre él y paraíso aparece un abismamiento visual, como si se cortara el cordón umbilical entre el hombre y su deseo de trascender. Textualidad que aspira y llega a los niveles del caligrama. Es un mirar-leer, como dice Leo Lobos, es la voz que se toca. No es extraño que el poeta irrumpa en el territorio de lo visual, pues, en este sentido, esta otra faceta viene a ser no la otra cara de la misma moneda, sino dos aspectos que se intercomunican y complementan.

A todo esto hay que sumarle ese ritmo sincopado que nos remite al jazz. Otra vez lo urbano y la forma posible de liberación de las cadenas alienantes de las grandes ciudades. Una música que procede de los esclavos rurales negros norteamericanos que acallaban sus penas con el soul y sonreían a pesar de todos sus males. Sonrisa de jazz para que el ser humano pueda recuperar la individualidad de su conciencia que una vez estuvo apegada y en consonancia con la naturaleza.

Mirar el ojo de ese halcón y asustarse/ No del ojo, sino de su alegría”. En este díptico de El hombre de la guitarra azul de Wallace Stevens veo un resumen de lo que vengo diciendo y que Leo Lobos manifiesta de esa manera tan sugerente a lo largo de su viaje por las calles de todas las ciudades del mundo que recorre, en el poemario y en su vida. Asustarse de los sentimientos que surgen del centro de cada cual, asustarnos de mirar al espejo y ver que a pesar de todo brillamos. Miedo no de conocer sino de conocernos. Y todo porque los seres humanos observan la triangular estructuración de la vida que no dice nada a nadie descalzo de preguntas. Quizás cuando todas las palabras pierdan su sentido primero, sobrevivan los latidos eléctricos de unas sílabas cargadas de electricidad latiente de un corazón vivo que irradie energía y luz desde un lugar tan lejano como nosotros mismos.

*Antonio Arroyo Silva: nacido en Santa Cruz de La Palma, Canarias, España, en 1957. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de la Laguna y profesor de Lengua y Literatura Española. Ha sido colaborador de revistas en papel, como Artymaña, La menstrua Alba (de Canarias), Zurgai (de Bilbao) y de revistas como la Sociedad de Escritores de Chile, Cinosargo, la Antología de Poesía Mundial de Fernando Sabido entre otras. Ha publicado los libros de poemas: Las metamorfosis (Cabildo Insular de La Palma, 1991) Esquina Paradise (El Vigía Editora, 2008) y Caballo de la luz (El Vigía Editora, 2010). En preparación tiene los siguientes poemarios: Symphonia, Marzo, Fila Cero, Poética de Esther Hughes y Casi luz. Fue 2º premio en el concurso de poesía de Granadilla (Tenerife), en 1981. Ha participado en el Festival Internacional de Poesía encuentro 3 Orillas (Tenerife 2009) y en el Homenaje de Poetas del Mundo a Miguel Hernández (junio de 2010). Actualmente es vocal de la Asociación Canaria de Escritores.



Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba

Entrevista a Blanca Edna Alonso

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Me gusta mucho divertirme en el proceso de experimentar

Blanca Edna Alonso, foto de Ricardo Tapia, cortesía de Blanca Edna Alonso para abartraba

Por Óscar Alarcón
29 de septiembre de 2010.

Revisando tu obra pictórica me pareció que existe un rescate de lo mexicano, pero no como un baile folclórico al que estamos acostumbrados, sino una reinterpretación de la mexicanidad, ¿está presente ese rescate en tu obra?
Sí está presente. Como artista te enfocas en catalizar la época en la que vives, las situaciones. Creo que tiene mucho que ver cómo resiento la situación del México actual —por eso la imagen del cerdo— y me gusta mucho plasmar la situación que vivo.
El colectivo “Los Tamalistas”, es una reinterpretación de lo mexicano en el sentido de tratar de rescatar nuestros valores, que no son otra cosa que una súper mezcla, pero llevarla a la contemporaneidad en el arte, en la música. Siento que en Puebla es un poco estancado. Tiene un mucho de rezago. Y hay una élite que siempre expone. Sin meterme mucho, por ejemplo, Lazcarro, que son instituciones. Piensas en arte en Puebla y viene a tu mente Ramos Brito, que son buenos en los que hacen, pero que hay otras células de jóvenes que no se les toma en cuenta.

No me llames cerdo (tinta china y acrílico sobre papel. 130×76 cm. 2010)
A final de cuentas es como la célula vieja
Sí, con todo respeto. Veo la obra de Lazcarro y de Ramos Brito y las sigo considerando modernas, abstractas y siguen siendo parte de la ruptura. Y es válido porque es gente que desde hace mucho está trabajando su obra de esa manera. Pero siento que se intenta salir un poco, con el Encuentro Estatal de Arte Contemporáneo por ejemplo, y se logra medianamente porque si bien es cierto que hay mucha gente que hace arte contemporáneo, también hay mucha gente que hace ocurrencias y le pega.

Blanca Edna Alonso. Foto Óscar Alarcón.
¿Hacia dónde apunta el arte en Puebla, lo ves en bloque o segmentado?
Yo lo veo muy segmentado. Hay dos células básicas: la que quiere ser muy contemporánea, que parte de los movimientos que se dan en Cholula, en la Universidad de las Américas, en La Perrera, y la que tiene la gente que estudia artes visuales —de donde yo salí— que todavía es demasiado moderna. Tú entras a la academia de artes visuales y te encuentras con pintura, grabado, escultura, historia del arte. Una historia del arte, cabe decir, que se queda en el Modernismo, rayando a veces en el pop art. De repente hay alguien que tiene la inquietud y saca a colación el arte contemporáneo pero no te informan.
Yo salí de artes visuales y de no ser por mi tesis, no me hubiese informado de lo que es la contemporaneidad en el arte. Y es muy importante porque no tiene 10 años.
Entonces estas dos corrientes se disputan a los espectadores en Puebla.

Y el poblano es muy difícil porque tiene un tipo de carácter ligado a lo convencional. Acepta con facilidad lo que está probado. Si ven un cuadro figurativo —ahora que está de moda el hiperrealismo— está bien. Pero como ciudad no hemos tenido el proceso evolutivo del arte moderno. Nos saltamos del costumbrismo de Arrieta, de los bodegones, cúpulas, fachadas a Lazcarro y Ramos Brito, que hacen arte moderno, hasta nuestro momento en el que se quiere jalar hacia la contemporaneidad. Entonces entra los encuentros de arte contemporáneo, la Bienal de la Universidad Iberoamericana, que son movimientos que quieren quitarse ese lastre.
Pero hay mucha gente que sigue viendo al arte en Puebla como el Barrio del Artista. Con todo respeto, lo que se hace ahí es artesanía. Los que están ahí dibujan perfecto una manzana, una cara y lo han hecho toda la vida. Pero siento que va más allá. En el arte hay otro tipo de discursos. Y en Puebla hay muchos artistas que están tratando de cambiar las cosas. Pero como ciudad, nos falta mucho.

Monopoly (Tinta china y acrílico sobre papel. 100x155cm. 2009)
¿Este estancamiento no crees que se deba al priísmo?
¡Además del priísmo, la liga de la decencia! Un maestro de artes visuales intentó hacer una exposición de arte sacro pero muy actual, cambiando expresiones. Tenía el cuadro de una virgen en el que se dibuja un poco el seno y la liga de la decencia se encargó de satanizar la exposición. Y Puebla ha tenido un gobierno priísta que por mucho tiempo no dejó que vinieran otras expresiones a inundar. Y la gente que tiene dinero para comprar arte se enamoró del minimalismo y de la abstracción. Y compran mucha obra de pintores oaxaqueños.
Aunque hay mucha gente que quiere hacer algo, por ejemplo Los Tamalistas no es un grupo de arte contemporáneo, sólo retomamos tradiciones y les damos un enfoque nuevo. Aunque sí hay gente que se enfoca a hacer arte contemporáneo, que hace video, instalación multimedia y que utiliza nuevos soportes y eso es bastante plausible.
El problema ahora es quitar el monopolio que existe no sólo con la gente que vende arte sino en las becas y en los apoyos que da CONACULTA.

Foto de Ricardo Tapia, co
rtesía de Blanca Edna Alonso para abartraba

¿Tú crees que las becas producen pintores?
En el caso de la pintura es excepcional, si te dan una beca es porque has demostrado que eres un pintor con mucho trabajo. Tienes que mostrar fotos y otros antecedentes de tus trabajos. Y depende mucho de quién te dé la beca. Porque si en el jurado de CONACULTA está Teresa del Conde o Raquel Tibol se va a apuntar hacia el modernismo. Pero eso es a nivel federal. En Puebla hay mucho monopolio.
Let’s make money (Mixta sobre tela. 100×80 cm. 2010)
¿Entonces tampoco en Puebla, las becas producen pintores?
Yo creo que no. El caso del arte en Puebla es que está muy ligado a la pintura, a pesar de que actualmente le arte puede ser todo y tiene muchas otras manifestaciones, la pintura aquí sigue siendo una institución. Muchos artistas pintamos. Personalmente nunca he solicitado una beca, pero sí conozco gente que lo ha hecho. Y curiosamente los resultados siempre son hacia la misma gente. Aquí la beca de pintura sólo te produce el catálogo, te da dinero si eres consagrado, si eres alguien nuevo se enfocan más a ver tu obra.

Mesa de trabajo. Foto Óscar Alarcón para abartraba

¿Entonces para qué tener becas?
Creo que son un incentivo que te da el gobierno para pararse el cuello y decir que se está haciendo arte en Puebla. Depende del jurado para saber a quién se la van a dar, depende de la región del estado que quieran resaltar. Creo que el favoritismo en Puebla está ligado al conservadurismo. Aunque conozco a muy pocos artistas que han ganado una beca porque realmente son buenos.
Creo que los artistas se quejan de la institucionalidad del arte. Y muchos de ellos por eso deciden tomar el arte. Aunque para ser artista hay que ser autogestivo pero también hay otros que sólo llenan a la perfección los requisitos para obtener una beca. Y varios artistas viven de ganar becas.
Pero otros hacen arte porque es lo único que saben hacer. Por ejemplo, el festival de día de muertos surgió de la nada y ya vamos en la cuarta edición, y éste es el primer año en el que nos apoya el FOESCAP (Fondo Estatal para la Cultura y las Artes del Estado de Puebla).
Danza (Litografía. 56×40 cm. 2010)
¿En estos dos polos que me dijiste, en dónde se coloca tu pintura?, ¿perteneces a alguna escuela?
Yo creo que no. Tomo el soporte clásico de la pintura pero me gusta mezclarlo con las expresiones del arte contemporáneo. No es que sea algo transgresor, pues estoy utilizando al bastidor, o a veces al papel.

No es trasgresor en cuanto a técnicas o materiales, pero ¿las temáticas?
En las temáticas me gusta mucho que lo que veas cuente una historia, una situación, una denuncia, una nota del periódico.

Foto Óscar Alarcón para abartraba
Descubrí eso en tu pintura, ¿hay una reinterpretación de algunos conceptos, como la religión?
De la religión no me puedo despegar completamente. Tengo una formación católica de familia, pero no creo en la institución. Hay ciertas reminiscencias de la religión, pero no de manera consciente. Soy una persona muy espiritual pero no tanto religiosa. Sólo una vez participé en una bienal de arte sacro en donde el tema era totalmente religioso, pero era una reinterpretación.
Y aunque el mexicano es religioso, tenemos que ver de qué manera es religioso. Por ejemplo tenemos al poblano que es doble cara, que va a la iglesia todos los domingos pero va a criticar al de junto. La religiosidad es un fenómeno que nos envuelve como mexicanos y más como poblanos.
La revancha

¿Está en tu pintura?
Conscientemente jamás he querido ligar mi pintura a la religión. Ni siquiera en forma de reinterpretación. Obviamente como forma de la mexicanidad en alguna pude haberlo plasmado, pero no de forma consciente. Me gusta más el aspecto social en el que va inmersa la religión.
Me gustan más los temas políticos.

¿Y lo lúdico? Tenemos dos casos en tu obra, uno en donde aparece un toro, que el ritual puede entenderse de dos formas: una fiesta o bien un hecho sangriento; y otro un dibujo en el que los chavos están jugando Monopoly, y que no dejan de lado la parte lúdica.
Lo lúdico está presente en mi obra en tanto que me gusta jugar con mi obra. No tengo una técnica pictórica, no uso el óleo como se debe usar el óleo, no uso el acrílico como me lo enseñaron en la escuela. La finalidad es la expresión, para mí. ¿Cómo lo hago? Con lo que tengo en la mano: embarrar, ensuciar, chorrear, eso me gusta mucho. No me gusta cuidar la técnica. Esa parte es lúdica de mi obra, pero sólo para hacerla.

¿El proceso creativo?
Exacto. Me gusta mucho divertirme en el proceso de experimentar. Y en la obra, en el caso del Monopoly, se representa jugando porque el juego es parte del ser humano, como una actividad recreativa. No puedes jugar Monopoly y hacerte el tranza de Wall Street, tienes que jugar con las reglas del juego. El juego forma. Y el arte tiene mucho de juego. Con lo lúdico me refiero a jugar con los materiales.

¿Si no te diviertes no puedes jugar?
No, yo no.

Sin título (obra en proceso al momento de la entrevista). Foto Óscar Alarcón para abartraba

¿Y también es un medio catártico?, Lo que querría decir que tu obra y tu ser no están separados.
No, no están separados. Yo creo que son un complemento. Tú que eres escritor sabes que si te fue de la fregada lo escribes. O puede ser que cuando me siento mal me pongo a ver la tele y ni pelo a la obra. Hay que ser honestos, yo encabronada no llego y ataco la obra, sólo me encabrono y ya. Después me acuerdo de lo que sentí y del por qué me enojé y entonces ya lo puedo plasmar. Y hasta me divierto en el proceso.

¿En qué momento del día pintas?
Es indistinto. Tengo una libretita y cuando tengo una idea la anoto. Sea de foto, video, pintura. Anoto la idea que tuve y el soporte en el que la quiero realizar y ahí la tengo. Comienzan a salir las ganas de pintar y listo. No soy visceral, no es que “ahorita lo sentí, me vino la idea y me voy a mi casa a pintar”. Las ideas te vienen del trabajo; la inspiración es algo que te agarra en la calle. Puedes ver un letrero que te llame la atención, la anotas y cuando tienes las ganas, la ejecutas.
La mayoría de mi obra es de dibujo porque es con lo que he interactuado más desde pequeña. Aunque la foto y el video me fascinan, la mezcla de ellos. Haciendo cortometrajes y soportes digitales me llaman mucho la atención.
Pero con lo que más identifico es con la gráfica. Mi acercamiento con el arte contemporáneo es muy reciente, casi desde que salí de la escuela. Pero de cinco años hacia atrás mi fuerte era el dibujo.
Siempre tenía la inquietud de qué decir con la pintura. Por ello no tengo cuadros en los que puedas admirar la técnica. Dame pintura y yo embarro, pero no en pos de la técnica. Jamás me ha interesado.

Sin título
¿Se puede decir que eres una pintora atípica?
Pintora; artista no. A la pintura la veo como una herramienta para expresarme. El dibujo igual. Me interesan como herramientas. Pero también me gusta la música, la instalación, algo que recree algo. No uso pintura, uso sonidos u hojas de árboles. Texturas y que eso te envuelva en la emoción que te quiero transmitir. Aunque a veces no te quiera transmitir nada. Sólo te doy los elementos y quiero saber tú que me das a mí, le lanzo las herramientas al espectador para saber qué me da a mí. En ese sentido el arte es lúdico. Por eso es que la técnica no me interesa como tal, no me importa dibujar excelente.

¿Entonces la pintura es un mero recurso para crear atmósferas?
Sí. Para hacer historias, para hacer denuncia social. Lo que yo quiera decir dámelo y lo embarro. Para mí así debe ser la pintura. Respeto a la gente que hace pintura. Pero a mí, si me das óleo pongo óleo, si me das lápices de colores, los uso.

La pintura es mucho más trascendente en cuanto a su durabilidad, ¿qué es lo que sucede, en tu caso, con lo efímero en expresiones como el performance, happening, instalaciones?
El performance, el happening, la atmósfera son expresiones muy ricas del arte porque no están completas hasta que no hay quien las ve. La expresión se forma entre el artista y el espectador, y hasta que ese momento pragmático no está presente, la obra no está completa. Y la persona que lo registra en video la conserva, pero la obra es ese momento.

Foto Óscar Alarcón para abartraba

¿Y si la obra no puede registrarse, no importa?
Yo creo que no. Lo que al artista le importa es que se haya llevado a cabo. Hay muchas obras de performanceros que no se registran. Y queda el recuerdo. Como expresión se redondea cuando alguien la ve.
Si una persona hace un performance encerrado en su casa no hizo nada. Hizo un pancho, se hizo wey. Pero alguien que comparte esa expresión con la gente sí hace una obra.

Hace poco tiempo hubo una exposición en el museo Amparo, muy chistosa que eran los videos de muchos performances. Creo que eso es un poco incoherente, es como el letrerito que está afuera de la galería de arte contemporáneo que dice: “Museo de Arte Contemporáneo” ¿cómo puedes tener un “museo” para este tipo de arte? El performance es el momento, y que tú lo vivas.
Hay performances que están pensados para el soporte digital y que los llevas por muchas galerías en el mundo y la gente se mete. Eso es rescatable. El arte que maneja la interacción con la gente, que es pragmático, me gusta mucho.

Foto Óscar Alarcón para abartraba
Que alguien registre el performance es punto y aparte, pero tú, ¿tienes la intención de que tus expresiones sean registradas?
Sí, sí la tengo. Pero imagínate en los 60’s, no todo mundo tenía cámaras para grabar el performance, pero ya se hacía. Después viene el videoarte y entonces el performance se convierte en videoarte. Pero creo que desde el artista performancero que no le importaba tener el registro y lo hacía, se cumplía la intención.
Creo que el videoarte es algo por lo que todos los artistas deberíamos discurrir, no puedes vivir en la época del internet y no usarlo.
Pienso que actualmente no debes tener una formación académica especializada para ser un artista. Si eres una persona sensible y de verdad te interesa expresarte, puedes tomar video o foto, pintar, aunque no tengas esa formación académica artística. Esa formación es más inútil que el Bicentenario.
Yo tengo una formación artística porque no me imaginaba haciendo otra cosa. Entré a la facultad de medicina y a la semana me dije que eso no era lo mío y me salí.
Creo que no necesitas una licenciatura en arte para expresarte.

Pero si necesitas un background académico para entender el lenguaje fílmico, performancero o plástico.
Eso, a final de cuentas, va a determinar si tu obra trasciende o no. Si tienes ese background se va a reflejar en tu obra, puede ser la diferencia entre algo muy bueno y algo que es mediano. Eso sí.
Si tú quieres trasgredir con la pintura pero no sabes nada de pintura, primero tienes que aprender a construir y después lo haces pedazos.
Hasta en un rayón se puede ver cuando hay algo detrás, existe gente que cree que no, pero sí se puede una tener una idea de lo que quieres trasgredir. No puedes trasgredir algo que no conoces.
A mí no me interesa la pintura, pero sé pintar porque estuve en una universidad de artes plásticas.

Pero eso no te hace ser artista.
El ser artista no te lo da ni te lo quita la academia. También hay gente que estuvo los mismos cinco años que yo y ahora no hace nada.

Cama de repollitos (Acuarela y tinta china. 35.5×47 cm. 2009)
¿Hay una crisis en las instituciones, en los museos?
Sí. Si hablamos de las Bellas Artes ya no existen. No existen porque no tienen vigencia, sabemos de ellas porque siempre vamos a tener museos que nos recuerden las épocas gloriosas de cómo era el mundo.
Lo que está de más es usar el museo para hacer arte contemporáneo. El museo es un lugar donde se guarda el arte consagrado. Hay unos muy bonitos que fungen como museo y galería.
El arte contemporáneo no está ligado a la institución. El arte es un proceso dialéctico de lo que está, de quien viene y le rompe la madre y nuevamente se convierte en institución. El museo jamás dejará de ser una institución a la que puedas ir y observar arte consagrado. Puedes ir al museo de arte moderno y ver un Tamayo y disfrutarlo.
Pero si quieres ver un performance tienes que ir a la calle, porque tiene su espacio.
Las instituciones existen para el arte contemporáneo pero no lo configuran.

Pero a Gabriel Orozco lo encuentras en los museos
Sí pero también a Duchamp lo encuentras en los museos y los detestaba. Pero precisamente eso es el proceso dialéctico del que te hablo. Aparece el Ready-Made como una protesta hacia la institucionalidad en el arte. Pero después se vuelve famoso y se pone en la galería y en el museo y todos se ponen a hacer Ready-Made, como una copia. Lo que lo vulgariza es la reiteración.
Toda la contracultura es absorbida por la cultura. Es como la música punk, en donde se plantea “vamos a darle en la madre a la música”, pero se comienza a hacer una industria del punk, discos, grupos, y se vuelve cultura. Y ahora tenemos new punk o punk pop.
Este proceso es inherente a todas las manifestaciones artísticas. A Gabriel Orozco no lo metería en un museo pero va acabar ahí. Ya estuvo en Bellas Artes.
Es como la imagen del Che, que está en todas partes, en la ropa, tasas, calzones. Y ahí por ejemplo el graffiti, Basquiat lo hacía en bastidores y lo metió al museo.
El proceso es.

Foto Óscar Alarcón para abartraba
¿Estaríamos hablando de que el arte es para los museos y las expresiones artísticas para lo que no se encuentra en él?
No lo había pensado pero puede ser. A las expresiones artísticas yo las considero como todo lo referente al arte y sus quehaceres. Pero el mismo concepto de arte se ha modificado.
Actualmente el arte es mucho de reinterpretaciones, y no sólo el pasado remoto sino el pasado inmediato. O bien, el mismo presente. Toma de todo y lo vuelve a sacar.
Puede ser que el museo conserve las tradiciones artísticas u obra de personas consagradas, no necesariamente muertas, con cierto renombre. Aunque esa persona tenga 38 años, como Takashi Murakami.
Y el arte urbano, el arte emergente, busca espacios. Una persona que está empezando no estará en un museo, para ello está la galería, las escuelas, las calles, los pasillos del metro Balderas.

¿Qué tanto está la reinterpretación de la poblanidad en tu obra? ¿O ni siquiera está?
El poblano se me hace una persona curiosa. Yo nací aquí y no los entiendo. Mi relación con personas de otras ciudades es más entrañable.
No me siento apoblanada. No me interesa el snob.
En Puebla hay cuatro galeristas que mueven obra de gente pesada —tuve la oportunidad de trabajar con dos de ellas— y lo que veía mucho es el bluff: “no sé que dice pero me gusta mucho” o “he escuchado que Toledo es buenísimo, me voy a comprar uno porque está caro”. O compran obra de Lazcarro sólo porque es él. Y su escuela tienes a veinte señoras que pintan por las tardes. Y como tienen lana, exponen.
No sé qué
tan sano es, pero hay señoras que pintan y que exponen. En muchas hay trasfondo pero en otras, no.
El poblano se maneja mucho por el bluff, por el “está de moda”, y a mí eso nunca me ha identificado. No me interesa.

Al ver tus obras encontramos una temática actual, una búsqueda de una identidad como individuo del mundo.
En Espiritualidad New Look le puede quedar al poblano. Lo que está de moda, lo que cuesta. Pero es un fenómeno que sucede en el mundo, aunque al poblano le quede la camisa.
Me gustaría llegar a la madurez en la que se pueda reflejar una realidad actual, sin ponerle el acento a México. Es una ambición posible por el proceso global del mundo. No hay nada que suceda en Estados Unidos y no recorra el mundo, llámese una moda, una noticia. A pesar de sus enormes diferencias, el mundo tiene ciertos puntos en común, que lo configuran dentro de un todo.
El internet es un fenómeno muy interesante para usarlo como un soporte. Y ya hay webart. No arte en la web, porque claro muchos artistas utilizan el internet para darse a conocer. Sino arte creado para la red.
En una etapa mucho más madura me gustaría desligarme del dibujo y comenzar a utilizar sólo soportes globales, como el internet, el video. Aunque el dibujo sea parte de mí pero no reiterado.
Muchos de los dibujos que estoy haciendo ahora tienen que ver con las redes sociales, el facebook, twitter. Es algo actual, y que no sólo está aquí, sino en Indonesia o China. Y que te obliga a tener ciertos parámetros para decir “me gusta” “ya no me gusta”. Y eso lo haces tú y lo hace un chino.
La situación en México me abruma y lo tengo que expresar. Me gustaría llegar a ese punto en el que alguien vea un dibujo o un video y una foto y le remitiera a algo conocido en su ciudad, en su país. Me gusta el arte sin muros.
Foto Óscar Alarcón para abartraba

¿Entonces estás trabajando sobre este proyecto? ¿Es el más reciente?
Estoy metida en las redes sociales, con la nueva comunicación virtual. La nueva comunicación entre los seres humanos, está evolucionando hacia un sentido casi abstracto. Es un proyecto personal.
Y estoy muy enfocada con la reinterpretación del día de muertos, del festival del 2 de noviembre, estamos en los detalles finales.
En el plano personal, estoy con las ganas de hacer mi maestría en arte contemporáneo. Como artista estoy trabajando con los nuevos soportes. Estoy buscando hacer documentales, testimoniales, instalaciones.

Que sí las he hecho, pero en mis pininos era arbitrario. No tenían una línea. Y ahora sí quiero que todo lo que vaya a hacer se enfoque a la virtualidad, como parte de esta etapa de mi vida.
Quiero saltar y explorar a la instalación y el internet. Me interesa mucho la colectividad. No se trata de que si me rompieron el corazón, lo que siento o lo que pienso. Me interesa el sentir en una colectividad. En el dibujo del cerdo es mi sentir pero refleja una colectividad, como decir “qué pasa con el narco, con los asesinatos, con los sicarios”. No sólo a mí me afecta, sino a mucha gente. Poder trabajar por el sentir de una colectividad.

Diseño, edición y texto: Óscar Alarcón para abartraba

Fallece Friedrich Katz

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Reconocido por su aportación a la cultura y las ciencias de México

Resalta su trabajo sobre la vida de Francisco Villa, pero no podemos olvidar la contribución en el terreno científico pues era miembro de la Academia Mexicana de Ciencias.
Impulsor y amante de la cultura de nuestro país su legado intelectual, con su desaparción física, comenzará a redimensionarse.

Un poeta solitario atraviesa la ciudad:

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Algunos poemas de Roberto Piva

Literatura brasileña contemporánea
Traducción, selección y notas
Leo Lobos

“Piva define el momento. Un poeta con cara de niño atraviesa solitario la ciudad rompiendo un himen gigantesco. Poesía de sangre, que genera una flor en el sexo de la adolescencia. Visión de Piva, antropófago, São Paulo en la boca, madrugada en el diente, poesía en el estomago. Un poeta con cara de niño atraviesa la ciudad. Tirando la juventud.”
Thomaz Souto Corrêa
SP, Brasil 1963

Jorge de Lima, panfletario del caos

Fue el día 31 de diciembre de 1961 que te comprendí Jorge de Lima
mientras caminaba por las plazas agitadas por la melancolía presente
en mi memoria devorada por el azul
supe descifrar tus juegos nocturnos
sin disfraz entre las flores
unísonos en tu cabeza de plata y ampliadas plantas
como tus ojos crecen en el paisaje Jorge de Lima y como tu boca
palpita en los bulevares oxidados por la niebla
una constelación de ceniza se desintegra en la contemplación inconsútil
de tu túnica
y un millón de luciérnagas que traen extraños tatuajes en el vientre
se despedazan contra los nidos de la Eternidad
es en este momento de agitación y agonía que te invoco gran alucinado
querido y extraño profesor del Caos sabiendo que tu nombre debe
estar como un talismán en los labios de todos los pequeños


Jorge de Lima: Médico, ensayista, profesor, historiador, político, traductor, novelista, pintor, escultor y poeta brasileño nacido en 1893 en la ciudad de União dos Palmares Estado de Alagoas y fallecido en Rio de Janeiro en 1953. Entre sus libros de poesía podemos mencionar: A Túnica Inconsútil (1938), Poemas Negros (1947), Invención de Orfeo (1952). Místico y visionario, Jorge de Lima, es admirado y venerado como gran maestro por poetas de diversas generaciones y estilos. Una obra cargada de ternura por el ser humano y de desenfrenado lirismo, que anticipó las principales cuestiones del siglo XX. (Nota del traductor).

Los ángeles de Sodoma

Yo vi a los ángeles de Sodoma escalando
un monte hasta el cielo y sus alas destruidas por el fuego
abanicaban el aire de la tarde.
Yo vi a los ángeles de Sodoma sembrando
prodigios para que la creación no
perdiera su ritmo de arpas.
Yo vi a los ángeles de Sodoma lamiendo
las heridas de los que murieron sin
alarde, de los suplicantes, de los suicidas
y de los jóvenes desaparecidos.
Yo vi a los ángeles de Sodoma, creciendo
con el fuego de sus bocas saltaban
medusas ciegas.
Yo vi a los ángeles de Sodoma desgreñados y
violentos aniquilando a los mercaderes,
robando el sueño de las vírgenes,
creando palabras turbulentas.
Yo he visto a los ángeles de Sodoma inventando
la locura y el arrepentimiento de Dios.

Stenamina boat

“Prepara tu esqueleto para el aire”
Federico García Lorca

Yo quería ser un ángel de Piero della Francesca
Beatriz apuñalada en un oscuro callejón
Dante tocando el piano en el crepúsculo
yo pienso en la vida reclamado soy por la contemplación
desconsolado miro el contorno de las cosas copulando en el caos
yo reclamo una leyenda instantánea para mi Mar Muerto
Tiempo y Espacio posan en mi antebrazo como un ídolo
hay un hueso cargando un dentadura
yo veo a Lautréamont en un sueño en las escaleras de Santa Cecília
él me espera en la plaza de Arouche en el hombro de la estatua de un santo
hoy por la mañana los árboles estaban en coma
mi amor escupía brazas en el trasero de los locos
había tinteros medallas esqueletos vidriados copos dalias
explotando en el culo ensangrentado de los huérfanos
niños visionarios arcángeles del suburbio entrañas en éxtasis alfileteados
en los urinarios atómicos
mi locura alcanza la extensión de una alameda
los árboles lanzan panfletos contra el cielo gris

Paranoia en Astrakan

Yo vi una linda ciudad cuyo nombre olvide
donde ángeles sordos recorren las madrugadas tiñendo sus ojos con
lagrimas invulnerables
donde crios católicos ofrecen limones a pequeños paquidermos
que salen escondidos desde las tocas
donde adolescentes maravillosos cierran sus cerebros para los tejados
estériles e incendian internados
donde reconocidos nihilistas distribuyen pensamientos furiosos y tiran
la descarga sobre el mundo
donde un ángel de fuego ilumina los cementerios en fiesta y la noche
camina en su hálito
donde el sueño de verano me tomó por loco y decapite el otoño de su
última ventana
donde nuestro desprecio hizo nacer una luna inesperada en el horizonte
blanco
donde un espacio de manos rojas ilumina aquella fotografía de pez
oscureciendo la página
donde mariposas de zinc devoran las góticas varices de las venas del ano
de las beatas
donde las cartas reclaman drinks de emergencia para lindos tobillos
arañados
donde los muertos se fijan en la noche y aúllan por un puñado de débiles
plumas
donde la cabeza es una bola digiriendo los acuarios desordenados de la
imaginación

Leo Lobos (Santiago de Chile, 1966) poeta, ensayista, traductor y artista visual. Laureado UNESCO- Aschberg de Literatura 2002. Realiza una residencia creativa en CAMAC, Centre d´Art Marnay Art Center en Marnay-sur-Seine, Francia los años 2002-2003 con apoyo Fondo Internacional para la Cultura y la Fundación francesa Frank Ténot. Ha realizado exposiciones de sus dibujos, pinturas y una residencia creativa los años 2003 hasta comienzos del 2006 en el centro de cultura Jardim das Artes en Cerquilho, SP, Brasil. Como traductor desde el portugués ha realizado versiones en castellano de autores como Roberto Piva, Hilda Hilst, Claudio Willer, Tanussi Cardoso, Helena Ortiz y José Castelo entre otros. Sus dibujos, poemas visuales y pinturas forman parte de colecciones privadas y publicas en Chile, México, Estados Unidos, Brasil, España y Francia. El 2003 recibe la beca artística del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes del Ministerio de Educación de Chile y el 2008 la beca de creación para escritores profesionales del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile. Forma parte del equipo productor del Encuentro Internacional de poetas CHILEPOESIA, uno de los principales festivales de poesía de Hispanoamérica. Trabaja en la actualidad como gestor y productor cultural en la Corporación Cultural de
Peñalolén en Santiago de Chile.

Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba


revolucien

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Instalaciones e Intervenciones de Arte
de abracadabra
Tierra y esperanza

Una vez que la euforia de la fiesta por el Bicentenario ha pasado, es el momento de detenerse y hacer una reflexión sobre este acontecimiento histórico, que no sólo se vive en nuestro país, sino que es compartido por varios países de América Latina. Por lo tanto la reflexión es compartida, pero cada nación tiene sus particularidades.
En México la búsqueda continua de la identidad es una asignatura pendiente. Y aunque muchos no crean que ya existe una, aún se siguen preguntando ¿de qué está hecho el mexicano?
Vía Muerta

Vía Muerta

El colectivo abracadabra decidió montar una serie de instalaciones en la Capilla de Arte, en la ciudad de Puebla (2 norte, número 6, Col. Centro) siguiendo con la temática de la Revolución, para reconstruir y construir nuevos campos semánticos, los cuales nos trasladan de una época a otra, retrotrayéndonos hacia el presente, y ver que no ha cambiado nada, quizá.
El valor del tiempo
¿Quién soy?
Como en otras exposiciones que se han dado este año, ésta es una resignificación de muchos lugares comunes que nos siguen dando identidad. Que pueden llegar a constituir un discurso contestatario y que da lugar a múltiples interpretaciones.

Emblema de Acero.
Imaginar Patria.
Dentro de la exposición nos encontraremos con elementos presentes en el Arte Popular, con técnicas conocidas de sobra por todos -como el arte textil o el maguey- y que sirven de marco para re-pensar el significado de la nueva mexicanidad.

Todos a la bola
30-30 Tiro al blanco

En las instalaciones realizadas no sólo están presentes los lugares comunes sino también el espacio para la reflexión: ¿son estos los símbolos o imágenes que aún nos siguen representando como mexicanos?
¿Hacia dónde ir cuando no nos queda otro asidero, mas que los viejos clichés fabricados de sobra por los medios de comunicación?
Cananas

Cananas (Detalle).
La respuesta se encuentra en el veedor que no es engañado, a lo mucho transportado a un espejo partido en pedazos, cuyos restos no se han caído del todo de aquél muro que parecía infranqueable, el muro del tiempo; y que continúa siendo una máscara de felicidad pero con un rostro debajo de ésta, demasiado gastado.
Entre paísanos

La exposición permanecerá hasta el 31 de octubre de 2010.


Fotografías, texto, edición y diseño: Óscar Alarcón para abartraba, 2010.

Premio Nobel de Literatura 2010:

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Tal vez recordado por una frase que le costó la salida de México:
El PRI es la dictadura perfecta“.

El escritor nacido en Arequipa, Perú declaró sentir un poco de vergüenza por haber recibido el Nobel sin que Jorge Luis Borges lo haya recibido.
Pese a ello, al autor de novelas como Los Cachorros y La Fiesta del Chivo, tiene un motivo para celebrar. Y es que la Academia suiza decidió premiarlo con el máximo galardón de literatura. Además de ser un premio para Perú, es un premio para Latinoamérica.
En horabuena.

Texto, edición y diseño: Óscar Alarcón para abartraba

Takashi Murakami en Versalles

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El pasado 14 de septiembre se inauguró la muestra del artista japonés, Takashi Murakami, en el palacio de Versalles.
Imagen obtenida de: http://25gramos.com/expo-takashi-murakami-en-el-palacio-de-versalles/
Por Blanca Edna Alonso

El universo creativo de Takashi Murakami es el resultado de la mezcla entre el arte tradicional japonés, las corrientes contemporáneas niponas —como el anime o el manga— y movimientos artísticos como el pop art americano y el surrealismo europeo.

Imagen obtenida de: http://25gramos.com/expo-takashi-murakami-en-el-palacio-de-versalles/
En sus primeros trabajos de la década de los noventa, Murakami, explora su propia identidad. En 1995 funda Hiropon Factory, que bajo su dirección crea imágenes y figuras perfectamente elaboradas y ordenadas, y de la cual surge un estilo propio: Superflat, que se caracteriza por imágenes basadas en la animación, colores planos y un fuerte contenido sexual fetichista, lo que acaba produciendo un efecto de superficialidad como el del mundo pop: de mercancías e íconos.
Imagen obtenida de: http://25gramos.com/expo-takashi-murakami-en-el-palacio-de-versalles/
No resulta prosaico para los confines traslúcidos del arte contemporáneo superponer la colorida obra de Murakami —que nos remite a la producción industrial de los objetos merchandising—, a la fastuosidad de las formas clásicas y barrocas del Palacio de Versalles.
Muy por el contrario basándose en las reglas no escritas de dicho arte, la muestra entera cae en la re-utilización, la re-interpretación y la descontextualización, del espacio mismo.
Imagen obtenida de: http://25gramos.com/expo-takashi-murakami-en-el-palacio-de-versalles/
Sin embargo eso no es propiamente un atrevimiento del artista japonés. El año pasado el turno de “trasgredir” el hermoso palacio, fue del artista Jeff Koons —autor del simpatiquísimo “Michel Jackson y su mono Bubbles”—; lo que nos lleva a preguntarnos, ¿el acercamiento de Versalles con el arte contemporáneo propone una trasgresión suprema de contextos y épocas distantes? O simplemente ¿la creciente demanda de las subastas de arte encabezadas por Christie’s y Sotheby’s, que acarrean fortunas de millones de dólares, han convertido para sus fines ostentosos un escenario igualmente imponente en una galería más?

La monstruosa industria del arte contemporáneo tiene la respuesta.

Imagen obtenida de: http://25gramos.com/expo-takashi-murakami-en-el-palacio-de-versalles/
A nosotros, simples mortales, no nos queda más que deleitarnos en la pecaminosa fiesta de colores y texturas que se entremezclan en la obra del artista japonés; en temas que sugieren al mismo tiempo ternura y perversión, reflexión y banalidad, industrialización e hiper-consumismo.

Apenas puedo contener la emoción.

Imagen obtenida de: http://25gramos.com/expo-takashi-murakami-en-el-palacio-de-versalles/


Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba

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