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Musica de los suburbios: The Suburbs de Arcade Fire

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Portada The Suburbs

Portada The Suburbs

 

Por José Luis Dávila

 

The Suburbs, el tercer disco de estudio de Arcade Fire, fue lanzado el 2 de agosto del año pasado. Se pensaba que sería difícil superar la producción anterior (Neon Bible, 2007) pues habían llegado a la cúspide de su creatividad en cuanto a la mezcla de sonidos y la incorporación de instrumentos no muy frecuentes en las bandas de Indie rock, sumado a lo anterior estaban las letras con tintes de crítica social que expresan el desencanto ante la posmodernidad. Sin embargo, la banda —fundada por Win Butler y Régine Chassagne— ha demostrado lo contrario pues formó parte de las listas de los mejores discos de 2010, encabezando varias de ellas y superando a los álbumes de bandas como LCD Soundsystem, Vampire Weekend, Kings Of Leon, The National, Editors, Gorillaz, Ok Go y The Flaming Lips, entre otras.

Pero, ¿qué tiene para ofrecer The Suburbs? En retrospectiva, desde la salida al mercado de Funeral (2004), primer disco de la banda, el éxito fue brutal debido entre otras cosas, a la armonía que lograban en cada pieza así cómo al innovador modo de dar conciertos, en donde los integrantes cambiaban de instrumento entre tema y tema;  incluso poco tiempo después, David Bowie grabó con ellos un EP en vivo. Luego, con el mencionado Neon Bible y el DVD Miror Noir —en el que se muestra el proceso de producción del disco y gran parte de la gira para promocionarlo—  su popularidad aumenta y sus canciones parecen inmejorables. En este punto es donde se comienza a creer que lo que viniese en trabajos futuros no sería comparable a canciones como “Rebellion(Lies)”, “Wake up” o “No cars go”. Y, entonces, viene The suburbs.

En este nuevo disco, integrado por dieciséis temas,  escuchamos un Arcade Fire entre vital y melancólico: nostálgico ante las vista del pasado, receloso del tiempo que se ha ido. Todo bajo el concepto de los suburbios y la vida que se desenvuelve en ellos, los recuerdos de la niñez y de las personas que no se han visto en años.

 

Arcade Fire

Arcade Fire

Desde la primera canción nos vemos transportados a un espacio distinto a través de la música, un espacio en el que el sonido es joven, en el que la simpleza del riff se contrapone a una letra desesperanzadora y a la voz que se agudiza en el coro. Durante una hora con cuatro minutos y seis segundos todo es un subir y bajar de emociones. Más adelante, en “Rococo”, denuncian la pérdida de esa niñez ingenua ante la voracidad de la cultura de masas; “Month of may” nos recuerda al punk de los ochentas y deja ver una faceta más agresiva de la banda; por otro lado, “We used to wait” es un tema de introspección sobre lo que nos hace cambiar y sobre lo que queda intacto en nosotros, puro de entre todo lo que nos contamina. Casi al final llega un poco de luz, en “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)”, canción en la que nos damos cuenta de que siempre cargamos nuestro barrio, nuestra historia va donde vayamos sea porque el mundo es tan pequeño —ese barrio es todo nuestro mundo—, o porque el mundo es tan grande que sólo alcanzamos a conocer una minima parte de la que nos apropiamos y llamamos nuestra para sentirnos más seguros.

 

Basta prestar un poco de atención para que la sensibilidad despierte y encontrar uno de los discos conceptuales más fascinantes que se hayan producido recientemente.

Por el momento es imposible asegurar que éste vaya a ser su mejor trabajo, pero es indudable que con The suburbs, Arcade Fire ha alcanzado un nuevo grado estético, un estilo que se queda grabado en quien lo escucha y un reconocimiento mundial como una de las grandes bandas de los últimos años.

Al Principio del Agua. Un Acercamiento a la Poesia de Elsa Lopez

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Elsa López

Elsa López

 

 

Por Antonio Arroyo Silva

 

Esa Avenida Marítima de Santa Cruz de la Palma ha tejido cientos de mitologías. El omnipresente bar “El Faro” de tertulias y encuentros que el tiempo y la crisis han borrado de sus paseos. Muchas veces estuve sentado ahí tomando una cerveza y contemplando cómo el mar se imponía con fuerza al pequeño malecón que imaginamos similar en miniatura al célebre de La Habana, donde los grandes poetas se sentaron a imaginar otros malecones y otros trasiegos.

Un día de esos que mi leyenda particular ha ido hilando y pespuntando en el recuerdo, un buen amigo me dijo que llevara mis poemas y que lo esperara allí sentado, como siempre, pues me iba a presentar a una persona especial que iba a leerlos con el mismo entusiasmo que él me demostraba. Yo, por ese entonces, no tenía mucha fe en lo que escribía. Siempre me quedaba en el paladar un regusto a falta de sal o de azúcar. Sabía muy bien que el tiempo y la vida me iban a proporcionar esos ingredientes y, de hecho, ya empezaba a atisbarlos en un puñado de versos. Sin embargo, siempre siguiendo los buenos consejos de mi amigo, acudí. Allí estaba con la persona que iba a conocer, persona familiar que andaba por las calles de la ciudad como si fuera su casa. Incluso era profesora de Literatura del Instituto donde hice el Bachillerato: el “Alonso Pérez Díaz”.

Era Elsa López. Tengo una sensación de calidez y bienestar cuando evoco ese encuentro. No sé definirlo: su voz, su respiración acompasada y llena de ternura… Por supuesto que leyó mi manuscrito. Y hablamos, hablamos. A mí nunca me han gustado los halagos complacientes, de hecho mi sentido de la ética siempre me ha hecho ver la verdad detrás de las palabras. Lo que sí me halagó entonces fue la sinceridad de mi nueva amiga.

Quizás ése sea la verdadera intención de la poesía: hacer que la palabra sea el epicentro de una energía arrolladora y positiva independientemente de su forma más o menos literaria y sujeta a tendencias y cánones.

 

Es más, cuando lo segundo supera a lo primero, la palabra calla o chirría para no decir siquiera el silencio. Ella me dijo lo que mi sangre ya sabía sin bien saberlo: no temas derramar tu vida en el poema. No el trazo de la lluvia que viste las alas vacías como ámbar amarillo de luz que se clavara de improviso en la rosa como espinas de esa rosa vital que tiene sangre de río en sus entrañas de papel. No eso, sino al contrario: no llenar la vida de tinta, sino de palabras vividas como espinas que puncen o pétalos que desbocan. No sabe Elsa el bien que me hicieron sus palabras. Esa espina que yo imaginaba clavada en el albor de la página y que la hacía sangrar ámbar de luz era la misma que el tiempo  ha clavado en mi propia carne. Esto Elsa entonces lo sabía: tan grande su espina como su amor a la literatura, o, sencillamente, al amor mismo.

Es precisamente éste un tema central, un vórtice de la poesía de Elsa López. En esos tiempos que corrían entonces y en éstos que corren ahora, hablar del amor en poesía pareciera una aventura trillada, desgastada o incluso una involución en la marcha de la literatura. Se dice que todo está dicho bajo el sol, pero no es así. Si acaso todo está escrito, reescrito, institucionalizado y caducado, todo lo que se ha quedado en fórmulas y estereotipos. Todo no está dicho si consideramos que las fuentes de la poesía emanan de su coloquialismo y su balbuceo. Cuando una poeta es consciente de este principio, ya no le importan las modas ni las críticas. Ha hallado su voz con la fuerza del huracán, ése que arrasará con todo lo superficial.

No el amor a secas, un amor que regresa con el verso impregnado del olor, el sabor, el tintineo y el crepitar de los objetos y lugares que rodearon el acto mismo del amor. También el temor a la pérdida del ser amado y aún más. El temor a lo desconocido tras ese momento, el miedo al fin o a un comienzo sin saber hasta dónde y sin tener la llave de esa puerta que se abre a la luz. Dicho con otras palabras: la destrucción o el amor, pero vistos desde la piel de una mujer que siente y sabe verter o inaugurar ese sentimiento sobre la piel del poema. En Inevitable océano, de 1982, el primer poemario de Elsa López ya se atisba claramente la incertidumbre que produce el amor a pesar de poseerlo

Te he querido, tú bien lo sabes.

Te he querido y te quiero

a pesar de ese hilo de luto que me hilvana

al filo de la tarde.

Y tengo miedo.

De la lluvia, del pájaro de nubes,

del silencio que llevo conmigo a todas partes.

Tengo miedo a la noche,

a quedarme encerrada entre alambres del sueño,

a la palabra olvido

y a tus brazos en forma de barrotes dorados.

 

Miedo a recorrer la casa y saberla vacía,

o a quererte, de nuevo, mucho mejor que antes.

No me abandones en esta larga ausencia.

Recuerda lo que he sido para ti otros inviernos:

el tiempo de querernos indefinidamente,

el mar,

los barcos que llegaban sin muertos a la orilla,

el ruido de las olas al fondo de la casa.

Y el viento,

recuerda el viento, amor, doblando las esquinas.

 

Esa no certeza es precisamente lo que le da fuerza poética a su primer poemario. Además, nos encontramos con una poeta que domina a la perfección los materiales que le dan forma a esa expresión. Véase el uso de los tiempos verbales, entre una acción acabada y la misma en transcurso lo cual hace que se mantenga el ritmo de esa duda y mantiene en suspenso al lector. La perplejidad en la sintaxis. Al final, esa duda más bien parece existencial, pero quién sabe.

Mujer que ama y duda y vuelve a creer. Mujer que necesita definirse y reafirmarse, fundarse en el texto, desde esa penumbra que ha sido la vida de la mujer histórica. No sólo la autora, el sujeto poético femenino y, si se quiere feminista, ha de transformar el paisaje institucionalizado por el hombre y ha de llenarlo con su respiración y su sentir. Y el mar, el mar siempre presente en nuestra literatura. La mujer que se asoma al balcón a oler el mar, a respirar la maresía. Lo que Balbuena Prat definió como sentimiento del mar se hace concreto en la mujer que lo percibe quizás como su espacio de sueños y escape del marasmo, su opuesto. Sin Ulises posible con tapones de cera en los oídos para no escuchar su canto. Alfonsina Storni, Juana de Ibarbourou, Gabriela Mistral, Josefina de la Torre, Pino Ojeda… todas ellas acompañan a Elsa en su penumbra de ser mujer y poeta: penumbra iluminada por dentro que sólo pide un poco de ternura. Decirlo de tantas maneras sabiendo que en el mundo que les tocó vivir a lo largo de la historia, las ha desposeído de algo quién sabe qué, y quizás sólo el poema les devolverá.

 

Ha averiguado el nombre que le ha correspondido

y se define ausente, exiliada del sueño,

emigrante, perpleja, desgajada,

sin billete de vuelta.

 

Se declara sin fuerzas

y pide con vergüenza un poco de ternura.

Que le devuelvan, por favor, el mar.

Penumbra (1985)

 

Dice Jorge Rodríguez Padrón en su artículo “El barco de la luna. Clave femenina de la poesía hispanoamericana(1) que en la mujer-poeta no existe otro propósito que el atrevimiento, sin conocer lo que le espera al final. Y esto viene muy a propósito de la poesía de Elsa López, es una constante, un leiv motiv. Atravesar lo oscuro sólo con la lámpara de su voz y perderse en su penumbra no es temor, sino impulso natural. Se establece, de esta manera, una diferencia dialogante no sólo con la literatura del hombre, sino con el sistema mismo de percepción masculina que regenta el sistema de valores patriarcales. Así se instala una manera distinta de poetizar, con una conciencia total y absoluta de los riesgos que corre y asume su condición fronteriza en medio de las fuerzas centrífugas contrarias. Fuerzas que han dejado de lado a la mujer. La cuestión, entonces, es fundar este impulso en el lenguaje desde esa condición fronteriza antes aludida.

 

Desorden, sinrazón, duda pasan a ser los principios de una visión poética que oscila entre lo objetivo y lo subjetivo, no del referente, sino del supuesto yo poético que ya prefigura su destino: la locura  o la muerte, la destrucción o el amor, incluso ambos al unísono.

La pretensión de querer tener razón desvía el pensamiento y lo convierte en una rígida estatuaria mental –decía el poeta argentino Roberto Juarroz (2). En cambio, contenerse en la llamada sinrazón permite vislumbrar otros territorios más fértiles de la creación humana pues llevan a una noción de razón más absoluta, más real. El orden, la razón y la certeza no son buenas herramientas a las que recurrir. Ya lo ha hecho el hombre. Nuestra poeta lo sabe, no sólo por su (digamos) instinto creador, sino porque en su fuero interno lee que ese orden establecido no es el huracán que siente por dentro como mujer. Intuye que la realidad que quiere y necesita instaurar en su poema no es materia de la razón antropocéntrica, sino de la conjunción de todos los sentidos (internos y externos), de su comunión. No Polifemo, sino Ariadna.

 

Cuando tu lengua escarba mi cuerpo lacerado

que fue tan sólo tuyo durante un tiempo espeso,

inmortal y perfecto.

Entonces tú terminas y yo comienzo a amarte.

El amor imperfecto (1987)

 

Y como Ariadna, poeta que conduce a Teseo a los montes de un mar (su mar) sin minotauros. Un amor realmente inexplorado por el hombre, cuyo sextante sólo puede poseerlo Afrodita que se funde con todos los elementos de la naturaleza y que transforma en naturaleza a la mujer. “Manifiesto”:

 

Hoy declara que os ama porque oléis a madera,

porque habéis socavado en su cuerpo una brecha

por donde corren ríos

y vienen a romperse los cristales del sueño.

Las palabras son vuestras

y son vuestras las manos y el miedo que sostienen.

Y son vuestros los nombres

y la pena que lleva por dentro de la sangre.

Son vuestros el paisaje que guarda en la mirada

y el que tiene plantado delante de la casa,

el mar, los aguacates,

y esos amaneceres que esconde en la cocina

y enseña algunas veces tan sólo a quienes ama.

La fajana oscura (1990)

 

Como la poeta brasileña Hilda Hilst (3), Elsa López habla desde una orfandad de las palabras, ya que, como siempre ocurre y ya casi he apuntado anteriormente, el lenguaje que le tocó aprender y aprehender a la mujer no contiene y, a veces, no respalda lo que ese yo femenino se atreve a decir, pues sólo nombran el afuera. De ahí ese acercamiento a una suerte de misticismo y despojamiento de la vida mundana que hace que en Hilda Hilst se resuelva planteándose el sentido de la muerte y llegando al verdadero sentido de la vida fundiéndose con la naturaleza.

 

Descansa.

El hombre ya se hizo

el oscuro ciego rabioso animal

que pretendías.

Hilda Hilst, Amavisse (1989) Trad. Leo Lobos.

 

No el descanso del guerrero, sino de la guerrera, la diosa madre. En cambio. Elsa López opta por una posible reconciliación con el amor del hombre, o, más bien, no renuncia en su tarea de búsqueda de ese amor ideal.

 

El que se arroja al agua con su cuerpo magnífico

y luego deja gotear el mar por sus caderas y las mías

como una prueba incontestable de perfección y afecto.

Aquel que me sonríe

desde la hilera mágica de su terrible boca,

inocente guerrero,

putrefacto montón de espléndida hermosura,

el único que sabe cómo he perdido la batalla

y por eso me observa, todavía,

con una cierta sombra de dulzura.

El que arrastra mi cuerpo por el campo de batalla

despedazado el tronco y la plateada cabellera,

y aún tiene conmigo la deliciosa costumbre

de besarme los pies,

ese es el que amo.

Cementerio de elefantes (1993)

 

He aquí la posibilidad del encuentro con esa esquina del paraíso llamada Amor, donde el uno no entorpece la presencia de la otra, donde sólo el silencio puede crear ese diálogo constante. Silencio de una isla- mujer, que aspira más bien a un amor terreno pero transcendental de ese sentir aquí en el poema y en su carne viva.

Sujeto femenino que dentro de su idealismo sabe bajar a la realidad circundante de lo rutinario e imponer sus dulces y sensitivas reglas al receptor amado, a veces de forma rotunda:

 

Me importan un carajo las mareas,

el aire que respiras

y ese montón de hormigas

que pisas al mirarme.

(A mí lo que me importan son tus piernas,

el tono algo inquietante de tu melancolía

y esa forma que tienes de quererme

cuando estás frente al mundo)

Al final del agua (1993)

 

Muchos poemarios y poemas llenos de matices y diálogos con otros mundos y otras mujeres. Activismo el de Elsa que va más allá del poema mismo, que hace, deshace e investiga todos los recovecos del espíritu femenino a través de la historia y la memoria y que la hacen acudir al ensayo antropológico y a la narración.

Muchos temas se manifiestan con fuerza y vigor en la poesía de Elsa López, temas que le dan ese toque singular a su condición insular con ansias de universalidad más allá de la balconada que mira al mar.

Hace mucho tiempo me encontré con Elsa y aún resuena su voz en mis tímpanos a la hora de escribir esta semblanza-reseña o como quieran llamarla. Desde luego, no me inspira el espíritu academicista que tenía como una fina capa sobre mi piel por ese entonces tan lejano y que tanto Elsa López como otros queridos amigos y compañeros contribuyeron a espantar. Nunca me pongo tapones de cera ni me ato al mástil de mi nave cuando emprendo una singladura, y menos cuando el final de ese viaje es la ilusión por llegar a la isla, sabiendo que en ese ahí no hay descanso y que llegaremos con el arco astillado; pero llenos de humanidad y con la fuerza del asombro en nuestros huesos.

Como dice Hilda Hilst en uno de sus poemas visionarios pertenecientes a Pequenos funerais ao poeta Carlos Maria de Araújo,

 

Tu sueño no es un sueño común.

Extiendes la vigilia

Y aprendes a través de la oscuridad.

También así

El mar reposa.

Hilsa Hilst (trad. Leo Lobos)

 

 

 

NOTAS:

(1) Jorge Rodríguez Padrón, “El barco de la luna. Clave femenina de la poesía hispanoamericana.” Fundación para la Cultura, Caracas, 2005.

(2) Roberto Juarroz, Casi Razón, de Poesía Vertical.

(3) Para este acercamiento entre la poesía de Hilda Hilst y Elsa López he utilizado con el permiso debido las traducciones que el poeta y artista visual Leo Lobos realizó de la poeta brasileña Hilda Hilst (1930-2002) en la universidad de Campinas y que figuran en los archivos de Proyecto Patrimonio de la Universidad de Chile. El que escribe no tiene noticia de otra traducción al castellano de la poeta brasileña y por ello le corresponde a Leo Lobos el honor de traernos a la luz de nuestro idioma la poesía de Hilda Hilst.

Las doradas Manzanas del sol: Ray Bradbury

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Portada de Las doradas manzanas del sol

Portada de Las doradas manzanas del sol

 

Por Marina Gavito

 

Ray Bradbury es conocido por ser uno de los maestros de la ciencia ficción, con cada palabra a logrado trasportar a sus lectores al caluroso y seco Marte, al siempre verde y lluvioso Venus, o simplemente nos ha dejado ver una perspectiva del futuro.

En Las doradas manzanas del sol, tenemos una serie de relatos que salen de la conocida temática de Bradbury; se atreve a tocar temas sobre lo fantasmagórico, lo mágico y de historias individuales de los locos, los marginales, en fin los que aún sueñan o que protegen la poca humanidad que les queda; aunque sin duda no se pudo resistir a incluir algunos relatos de su tema favorito.

Veintiún relatos conforman el libro, pero antes de esto encontramos una dedicatoria que de golpe nos lleva ya al mundo de la ficción. Uno de los temas que domina estos relatos es la soledad. “El peatón”, ubicada en el año 2052, nos presenta un mundo donde salir a caminar resulta algo extraño, prohibido y antinatural,

 

¿para qué caminar si están las pantallas, el canal siete, el canal cinco? ¿Por qué mirar la luna, o simplemente conversar?

El ruido, la inmersión en mundos falsos que nos libran de una forma simple y vacía de la realidad, nos han privado de momentos de soledad. Y es entonces cuando nos preguntamos por qué negarnos a estar solos, a buscar un espacio de silencio.

La bruja de abril”, es un cuento que resulta atractivo y hermoso, porque además del tema amoroso, es plausible la magia en nuestro entorno, un momento en el que la vida cotidiana se confunde con el misticismo y con lo sobrenatural. Una joven bruja no puede casarse con ningún mortal ya que perdería sus poderes, entre los cuales está su habilidad para viajar entre las diversas dimensiones, así que decide vivir el amor por medio de otra chica. Una relación  llena de pureza, que para los románticos irremediables resulta sumamente atractiva.

Una clásica y eterna pregunta acerca de los viajes en el tiempo: ¿cómo afectaría nuestra presencia en el pasado?El ruido de un trueno”, es la respuesta que obtenemos de Bradbury, leemos como una simple y hermosa mariposa cataliza un mundo alterno. Incluso este cuento fue adaptado en Los Simpsons.

Sol y Sombra”, una calurosa y polvorosa tarde en México es el escenario de un relato que pone en evidencia la forma en cómo un país rico ve la pobreza; la falta de recursos económicos se transforma elemento decorativo, en algo curioso que le da una fuente de arte a los extranjeros, ansiosos de panoramas pintorescos. De pronto un hombre se niega a ser un objeto a que su entorno sea profanado por la frivolidad. Y por medio de una táctica consigue hacer que su mundo no sea denigrado.

A lo largo del libro podemos ver la increíble capacidad de Bradbury para transportar la condición humana, con todos sus problemas, sueños y necesidades a cualquier lugar del mundo o del universo.

Ray Bradbury, Las doradas manzans del sol. Ed. Minotauro. Col Autores, España 2002.

I lose myself in flashing colors!

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Friendly Fires, foto de tomada desde NME

Friendly Fires, foto de tomada desde NME

Por Jorge Durán.

La escena londinense es tachada de buscar siempre the next best thing, pero su música no tiene nada que ver con las tendencias, ni la moda; sólo se trata de buenos discos. Álbumes-debut de una banda que los consolida como una de las propuestas más interesantes y curiosas, no sólo de su país natal, sino de todo el mundo.

Este es el caso de Friendly Fires.

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Rita Ferrando

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Rita Ferrando

Rita Ferrando

Por El Pulpo Variete

Una muchacha que apenas está pisando los 16 se perfila como otra artista que no disfrutaremos porque está instalada hace algunos tiempos ya en Canadá, pero esta su obra, que además no es mucha, no hay un EP o un disco, encontramos temas sueltos en su página oficial, en su Myspace y grabaciones caseras en Youtube.

Tiene algo de indie-pop con ciertas intervenciones Folks, encajaría perfectamente en la escena platense de músicos agrupados en los sellos independientes Laptra o Mandarinas Records. El timbre de su voz se confunde en algunos pasajes al de Fiona Apple, aquella primera Fiona por demás con su interpretación dramática de los temas que compone, una voz delicada y profunda, llena de una apaciguada expresividad, cuando las palabras se suceden una tras otra bajo un frenético equilibrio nos propone imágenes y sensaciones a las cuales no podemos hacer más que sucumbir.

Mas allá de su faceta musical, Rita, deambula por el mundo de las tres visuales con una series de cortos entre contemplativos, paisaje de autor y otros que conjugan poesía recitada con secuencia de imágenes, muy buenos por cierto.

Para escuchar y ver los videos de Rita:
http://www.wix.com/sharon_clash/RITAS-SITE
http://www.youtube.com/user/ritaferrando
http://www.myspace.com/520729648

 

El Pulpo Variete habita en: http://pulpovariete.blogspot.com/

Entrevista a Guillermo Rubio

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Guillermo Rubio, pintado por Gustavo Monroy en el cuadro La Última Cena (fragmento)

Guillermo Rubio, pintado por Gustavo Monroy en el cuadro La Última Cena (fragmento)

“En México puedes hablar de lo que sea y todo está relacionado, hasta al último, con corrupción o tráfico de poder o impunidad, en la cultura, en la política, en la policía,  nuestra república es de película.”

Por Óscar Alarcón

21de diciembre de 2010

Óscar Alarcón. ¿Cómo vives la literatura actual, la escritura de los jóvenes tomando en cuenta lo que se ha escrito recientemente y a lo que se le ha llamado “el cartel de los escritores”? ¿Qué piensas de este tipo de literatura, sobre todo por el estilo en el que tú escribes?

Guillermo Rubio. Pues mentiría si te dijera que la conozco, pero ahorita es lo primero que me vas diciendo y no tengo, sinceramente, mucho tiempo para dedicar a la literatura nueva. Lo último que leí fue un libro de un escritor que hizo El cadáver andante o El cadáver ambulante, de Gonzalo Matré. Y me lo dieron en la feria del libro del zócalo, lo leí y en la dedicatoria, Matré escribió que esa era la primera narconovela.

Regresando a tu pregunta, nuevamente, mentiría si te dijera que he leído algo, de género negro específicamente, de la nueva ola.

ÓA. ¿Ni a Orfa Alarcón?

GR. La chava de Perra Brava; no, no he podido leerla, pero entré en contacto con ella. Parece que es una novela del tipo Pasito Tun Tun, pero en mujer, hay que leer ese libro. Me apena mucho no poder contestar específicamente sobre eso [risas].

ÓA. ¿Qué te parece que los jóvenes se acerquen y hagan este tipo de literatura? ¿Crees que si le das difusión a esa literatura, validas la violencia?

GR. Por lo menos sirve de denuncia. O de jugar con la imaginación y con los personajes de nuestra política, que entran como inmaculados y salen envueltos en los peores lodos de nuestra sociedad. Pero deberíamos practicar la literatura de crítica cuando menos para burlarnos de alguna manera de ellos. Imaginar cosas que después pueden ser ciertas, que jugáramos con cualquier personaje. Que pudiéramos jugar con la maestra Elba Esther [Gordillo], que se presta para hacer mil novelas, todas del género negro.

O un puedes agarrar a un gobernador al azar, un jefe de la policía, y tomar como molde a un diputado o a un senador, que hoy es un promotor de la decencia y la cultura y a los pocos días, meses o años es un depredador, como una persona que nos fustigó con los sueldos con los que cobran, que dan risa y pena. Me acabo de enterar que les van a dar trescientos ochentaitantos mil pesos a cada diputado.

Entonces eso es un aliciente para ir a tocar al FONCA y decirles “quítenles la mitad y dennos algo“.

Guillermo Rubio

Guillermo Rubio

ÓA. ¿De esta manera construiste el universo narrativo de Pasito Tun Tun, imaginando y trastocando la realidad?

GR. Lo hice con toda la mala intención de tomar las notas que fueron importantes en su época; cuando se encontraban en la opereta de que salían más cómplices y de que no encontraban al compadre Raúl Salinas [de Gortari], todo se prestó como magia. No hay ni la más mínima investigación para recrear a un tipo de pasaje de nuestra historia.

ÓA. ¿Qué tanto de autobiográfica tiene la novela Pasito Tun Tun?

GR. Nada, absolutamente nada. Al contrario, es un buen ejercicio de escritura usando la imaginación y el entorno del periódico, porque Pasito Tun Tun salió del periódico, de la televisión, de las revistas, porque fue un tema que durante meses nos metieron como una telenovela, como muchas que nos dan en México.

ÓA. ¿De dónde surge “el Yaqui”?

GR. Había que tener un pretexto para ponerle un nombre al personaje, pero podría haber sido “el Poblano” o “el Veracruzano” podría ser cualquiera.

ÓA. Cada vez que platico contigo, me recuerdas mucho a Bukowski, un tipo que llega avanzado de edad a la literatura.

GR. Sólo que él era muy borracho [risas] y además era poeta. Sí, yo llegó bastante avanzado de edad, entro a finales de mis 40 años. Es muy conocido que fui encargado de la seguridad del periódico La Jornada y de ahí, como digo en el libro, entro en contacto con escritores, cineastas, escultores, poetas, hasta a un presidente de la república conocí, premios Nobel, y eso fue como un acicate, aunado a los informes que hacía en Gobernación, y sobre todo que hacía unas novelas casi diario, porque tenía Ruta 100, que era un sindicato que estaba conceptuado quizá como el más conflictivo en el Distrito Federal, y me tocó su época de oro.

Elaboraba diariamente de 3 a 4 informes, pero extractando eran de 2 o 3 cuartillas cada informe y eran como novelas. Eso me dio un poquito de formación y sobre todo la imaginación, que conjuntado con la doble vida de la policía—o sea entre la vida clandestina y la vida oficial, que se acostumbraba en ese entonces que en tus horas de servicio fueras servidor y en las horas de no servicio, no servidor.

Durante la presentación de Pasito Tun Tun en la policía auxiliar del D.F.

Durante la presentación de Pasito Tun Tun en la policía auxiliar del D.F.

ÓA. ¿En la que cabía de todo, incluso ser escritor?

GR. No. Escritor era de manera oficial. Porque es muy diferente usar la pistola a usar la pluma. Como policía político, el arma, en vez de ser la pistola era la pluma.

Regresando al mundo de La Jornada, después de conocer a ese gran personaje como fue don Carlos Payán, y después de esa apertura a ese mundo de corte comunista-socialista, tienes que hacerte un lugar en donde estás. Yo traté de congraciarme con él y con todos los de su entorno, y más o menos lo logré, pero fueron años de rechazo de editoras y años de correcciones, de volver a hacerlo. Fue una buena experiencia que hasta la fecha sigo cosechando, de ese sencillo texto que logré hacer.

ÓA. ¿Mientras duró la convivencia con Carlos Payán, cuáles fueron tus influencias, qué leías?

GR. Había una dirección, que leyera a Dashiel Hamet, que leyera a Chandler. No creas que le hice mucho caso.

ÓA. ¿Payán te los recomendó?

GR. Sí, e incluso me los regalaba. Payán me recomendó a Paco Ignacio Taibo II ¡imagínate! [Risas]. Mi capacidad para asimilar algunas lecturas no es universitaria, entonces me iba más hacia lo que me gustaba.

Desde antes de entrar a trabajar a La Jornada, por raíces familiares me inculcaron la lectura. Empecé leyendo a los clásicos juveniles, sobre todo las novelas y después lo policíaco y aventuras. Eso me fue mostrando una ruta: lo que me gusta terminarlo, y lo que no me gusta abandonarlo a las 3 o 4 cuartillas. Así he abandonado a gente que quizá tengan premio Nobel, pero que no me pueden llenar el gusto por leer.

ÓA. ¿Qué estás leyendo en este momento?

GR. Terminé un libro que se llama Los 30’s, que es un análisis sobre escritores mexicanos, en el que están José Emilio Pacheco y Poniatowska, un libro editado por Chema Espinaza, o sea de Ediciones sin Nombre, de la colección “La Centena”, que son unos libros pequeñitos.

Hay veces en los que entro en baches de lectura, y ahorita estoy precisamente en uno de esos. Pero sí busco, tengo en lista de espera 2 o 3 libritos, los títulos no los recuerdo pero siempre tengo en reserva.

Firmando libros

Firmando libros

ÓA. Quizá la respuesta pueda ser obvia, pero ¿por qué escribir sobre temas violentos? Entiendo que es tu contexto pero ¿por qué escribir sobre ello?

GR. Porque es lo primero que domino. Porque hay una especie de revancha de tipo personal hacia la gente que alguna vez tomé como referencia, que en cuestión de rectitud, sin saber que ellos llevaban una doble vida al igual que yo, y con una gran ganancia que era el reconocimiento popular, y era el reconocimiento por medio de votos; por ello la literatura que trato de hacer, y que siempre estará restringida por las editoras. Por los mismos personajes que inclusive están dentro de sus funciones en este momento, para mí es muy fácil imaginar las peores atrocidades porque se dan a conocer día con día.

ÓA. ¿Son parte de tu imaginación o son una experiencia vivida?

GR. No, todo es un ejercicio mental, nada más. Imaginarme que cierto personaje puede ser drogadicto, a lo mejor no lo es, o tal vez sí. Pero por mientras me gusta aventurarme, porque las acciones pueden concordar con las de una persona que ingiere drogas.

ÓA. Resulta tremendo que tú te imagines una tortura y que cuando lees la revista Proceso o lees el periódico es similar a lo que te imaginaste, cómo la realidad supera a la ficción, eso es más terrible.

GR. Como somos mexicanos y tradicionalmente tenemos una gran atracción hacia lo mal habido y sobre todo que los personajes que llegan a encumbrarse los corrompen mentalmente, es fácil llegar a los excesos más aberrantes y el aparato que los rodea es un mecanismo que los impulsa a borrar todas las buenas intenciones que tenían desde el principio. ¿Qué ejemplos te podría poner? Hay decenas de ejemplos que te podría poner de nuestra vida política, policíaca, de todos nuestros ámbitos de la sociedad, siempre hay un negrito en el arroz.

ÓA. ¿Podríamos decir que mucha de la decadencia cultural del país es culpa de la manipulación de la mente del ciudadano de a pie, por parte de los medios de comunicación?

GR. En cualquier estrato en que te desenvuelvas hay ciertos intereses entendibles. Maridajes entre gobierno-periodismo, periodismo-política. Está visto que también en la cultura, por ejemplo el FONCA, que está visto que es un círculo de becados, te dan ahora la beca y en tres años te la vuelven a dar. Y hay una cola de gente que tienen verdadero talento o verdaderas carencias y no se les respeta.

ÓA. ¿En México las becas producen escritores?

GR. Pues no se ve mucho. No sé. Ni idea tengo porque no hay difusión de los trabajos que se hace en tres años. En los pintores se ve un poco más porque presentan dos o tres exposiciones al año y con eso validan el dinero que les dieron; a los escritores me imagino que deben ser libros, pero libros que sólo leen ellos, y que pueden ganar premios. Hasta suena a revancha política [risas].

En México puedes hablar de lo que sea y todo está relacionado, hasta al último, con corrupción o tráfico de poder o impunidad, en la cultura, en la política, en la policía,  nuestra república es de película.

ÓA. ¿Cuál es el papel social de la literatura delante de los medios de comunicación? No puede competir con el cine, con la televisión, mucho menos con las telenovelas…

GR. La denuncia. Si yo fuera apóstol todos los días saldría a decir “hagan un cuento sobre Ebrad, sobre el Peje o Calderón” para tratar de narrar lo que nosotros nos imaginamos. Y serían unos cuentos fabulosos para cuando menos descargar nuestro afecto o desafecto a quien sea. La literatura es un buen camino para expresar lo que traes adentro de la cabeza y hay gente que nos volvemos puntillosos hacia lo que está ocurriendo. Pero también habrá escritores que publicarán novelas de amor y de aventuras y de todo.

Yo creo que la literatura que estoy haciendo es imaginar mi entorno político-policíaco, porque tengo gran influencia de ese contexto. Y como lector y como visor de televisión me da bastantes ideas para crear personajes dentro de nuestra vida nacional.

ÓA. ¿Ahora que liberaron al Jefe Diego, se te ocurrió algo?

GR. Me impresionó el tipo que no deja de ser valiente y un caballero —aunque sea de otro partido—, me impresionó el mensaje que les mandó “ahorita me agarraron pero no me vuelven a agarrar, me agarraron papando moscas”. Un tipo valiente, me quiero imaginar los diálogos si es que estuvo secuestrado por alguna célula guerrillera, esos debates eran para haberse grabado y para reproducirlos.

Exactamente ahorita me estás dando una idea como para hacer un cuentico —como si fuera colombiano— de esos seis meses. No está mal la idea: un líder guerrillero y un personaje que es odiado por la mitad de la población, y también manipulado. Ya bien lo dijo él “me secuestraron por la mala información de que soy el abogado más rico del mundo” y sobre todo de los malos manejos que se le atribuyen. Pero es un hombre valiente.

Creo que sus enemigos lo han de respetar por las declaraciones tan coherentes que hizo.

En la FIL del zócalo del D.F.

En la FIL del zócalo del D.F.

ÓA. En la pasada feria del libro del zócalo presentaste un texto incendiario, ¿crees que hubo censura?

GR. Hubo una total y completa censura porque abarcaba desde gobernadores, obispos, personajes del entorno, y a la vez era una invitación, a todos los que me escucharon, a jugar con los personajes sin temor, a los tiempos de los priistas. Lo que sugerí era imaginar mínimo una madriza o una desaparecida. Me di cuenta que parece que lo eché al olvido pero eso es bueno, porque ya me di cuenta de que de todos modos aunque existan tiempos de apertura de pensar, de jugar con la imaginación, serán panistas, priistas, perredistas, hay una censura visible. Lo bueno fue que era una invitación a pensar, si hubiera hecho un taller regresábamos a los tiempos priistas aunque estemos en la ciudad del perredismo.

Hay censura y te das cuenta cuando empiezas a rastrear la minuta y las notas del día: se dedicaron a leer la contraportada de Pasito Tun Tun, y todo lo que dije —que no ralla en valentía sino en desfachatez— era una franca invitación a que nos atreviéramos a tomar esos temas, no a inventar a Juan Pérez o el Shame de Taibo, qué caso tiene si puedes inventar personajes cotidianos, que en lugar de esos sea el jefe de la policía o el procurador.

Estamos en México para aprovechar los personajes y explotar lo que tienen, te podrás equivocar en 1 o 2 porque la honestidad no está muy bien conceptuada por nuestros gobernantes, especificando culturales y políticos.

“Hubo una total y completa censura porque abarcaba desde gobernadores, obispos, personajes del entorno, y a la vez era una invitación, a todos los que me escucharon, a jugar con los personajes sin temor, a los tiempos de los priistas.”

ÓA. Ahora que entré a la librería me encontré con el libro más reciente de Élmer Mendoza, ¿buscas ser un escritor de éxito?

GR. Órale, mano. Pues yo busco divertirme, jugar con mi imaginación, con el entorno cotidiano, inventar las historias con base en la realidad. Creo que El Asesino Solitario es su mejor libro; Balas de Plata es un libro para intelectuales. Considero que debemos ser menos adornados para la literatura. Élmer, Taibo, hay una generación de escritores que tienen todos los reflectores puestos en ellos pero creo que hay otros que estamos en la espera de que nos pasen la batuta tantito [risas].

Me estoy encontrando con un texto que me mandaron sobre mi novela, Visitando al Diablo, que dice “la novela necesita una radical revisión de estilo”, que eso ya lo sé. Pero ¿por qué son tan puntillosos los editores siendo, que hay textos que son perfectamente armados y son unos bodrios, que se dedican sólo a describir cómo estaban las escaleras, cómo estaban puestos los libros? Y en eso se pueden pasar tres cuartillas.

Puedes describir que te metes una línea de coca pero pasas a escenas y a escenas, pero los editores hacen la literatura con una formación como si hubiera sido con Cervantes, en los tiempos en los que era impecable la redacción.

Cuando llegas como nuevo personaje hasta una coma les molesta: “el autor tendría que poner nombres ficticios para obligarse a crear un poco más de realidad en el texto y no depender de una presunta carga testimonial o de un efecto de lo real muy fuerte, le falta ambientación propia”, entonces los editores se vuelven unos dictadores para determinar qué le puede gustar a un lector, siendo que los lectores van evolucionando en su lectura y les importa poco que esté bien construida una frase. Sí ayuda la fluidez y la buena construcción, pero tengo entendido que antes a un narrador se le podía ayudar quitándole las cursivas o acomodándole una coma. Ahora no, ahora te ven como un enemigo de la literatura y publican libros que no te llevan a ninguna parte. Pero quizá estén bien construidos y los ven como un trabajo impecable.

De izquierda a derecha: Óscar Alarcón, Mauricio Bares, Guillermo Rubio, México, D.F., 2010

De izquierda a derecha: Óscar Alarcón, Mauricio Bares, Guillermo Rubio, México, D.F., 2010

ÓA. ¿En México sobra adjetivación y faltan tramas? ¿Quién las escribe?

GR. No; sobran tramas. Y debe haber de sobra quién las escriba pero se han de estar imposibilitados, como yo, porque no están bien construidas, porque abusan del antagonista o del protagonista, pero sí hay. Me imagino que debe estar repleto de temas interesantes, escalofriantes, sorprendentes por escritores que no son escritores.

Ahora que he terminado el bloque de escritura me estoy encontrando que, en Visitando al Diablo, tengo que cambiar los nombres de los personajes, ¿por qué? Porque el editor lo quiere. Tengo que cambiar las escenas porque las consideran inverosímiles y aparte hay que revisarlo estilísticamente, bueno eso se acepta. Pero si llega don Élmer Mendoza lo reciben con aplausos y como su novela está bien construida, como es un académico, indudablemente el libro estará bien escrito pero de interesarle sólo le va a interesar a las personas que lo conocen de ganador de un importante premio.

ÓA. ¿Qué editorial fue la que te mandó este correo?

GR. Es Terracota.

“Sobran tramas. Y debe haber de sobra quién las escriba pero se han de estar imposibilitados, como yo, porque no están bien construidas, porque abusan del antagonista o del protagonista, pero sí hay. Me imagino que debe estar repleto de temas interesantes, escalofriantes, sorprendentes por escritores que no son escritores.”

ÓA. ¿Crees que sería mejor publicar en editoriales pequeñas?

GR. Lo que estoy pensando es que voy a ser famoso cuando me haya muerto, porque los textos no los voy a cambiar. Y más ahora que voy sobre la segunda novela en la que yo soy el personaje, inventando mis propias historias, ligadas con la política, con el entorno de México y sobre todo el que me interesa: el policíaco.

ÓA. Los editores siguen siendo los castigadores

GR. No encuentro qué decirles. Pero para la próxima aventura que voy a escribir me voy a disciplinar por lo menos en lo estético y en lo máximo posible de bien construido y estilizado.

ÓA. Estaba pensando en Mario Bellatin, que se ha olvidado de las editoriales y ahora él mismo imprime y vende sus libros en el parque México.

GR. Pero no me gustaría llegar a eso. Quiero dejar plasmadas mis horas de escritura para que no se pierdan, porque ya son más de mil cuartillas. Mil cuartillas mal escritas ante los ojos de cualquier editor, pero son varias historias que son cotidianas, de dominio popular y de humor negro. Tienen comicidad, algo estoy aportando a la literatura nacional.

ÓA. Eso es lo que te iba a preguntar, ¿hacia dónde va la literatura de Guillermo Rubio?

GR. Primero va divertirme con una trilogía en la que yo soy el personaje. Después unos cuentos enfocados a los problemas de corte político, va a los excesos, a cierta aceptación a las drogas y a divertir. Esa es la idea.

Alguna vez me preguntaron que si quería dejar algún mensaje. Bueno pues el mensaje es divertir nada más. Divertirme con lo negro, con lo oscuro, con lo que nadie se atreva, y sobre todo dejar de creer que nuestros personajes son intocables, y que los podemos tocar con la imaginación.

ÓA. ¿Qué es para ti la literatura?

GR. Es la huella que vas a dejar, es tu firma para toda la vida. El cuerpo se muere pero las letras no van a morir, y si son medianamente legibles pues tienes para ser recordando por muchas generaciones.

Guillermo Rubio es autor del libro Pasito Tun Tun, Tiempo Extra Editores, México, 2006.

Estoy reposando de la muerte

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Neotraba | Leave a comment

Por Omar Kuri

Estoy reposando de la muerte, del trance del amor,

Estoy reposando de su silencio rudo, de su mala cara,

Escupo una música de sufrimiento y trago rones de saliva

Sus notas se vuelven entusiasmo maldito y santo

Ya lo dijo Borges todo al mismo tiempo es aprender

Estoy a punto de darle más que cuatrocientos golpes

A la puta tristeza tan corriente que está por destruirse

Mientras observo una locura tan fuera de este mundo

La que quiere corromper al abandono y alzar su cabeza

Trofeo sereno y antiguo para aquellos que tocan fondo

He ido a dar una vuelta a mi pasado

A congratularme con esos amigos que no envejecen

Y sólo aparecer para decirte no hay otra esperanza

He ido a dar una vuelta a mi pasado

A comprar libros que quizás no lea

A despejarme de esta puta soledad también

Y pienso que podría decir mil veces puta y no cansarme

Estoy por ver en DVD una película maldita

Se llama la pasión de Camille Claudel

Y me siento tan noble y desenfadado

Que lo mío ya parece basura de otros días ya pasados

Que la mentira es la pasajera preferida

De los vulgares que no saben del presente

Porque recogen las miserias de su futuro falso

Estoy reposando de la muerte, del trance del amor,

Y veo el rostro de esa mala cara un espejo de reconcomios

Reflejando la tardanza infinita porque has dejado de ser

El olor que tu partida comprimió

En sólo una sonrisa que ya no te mira

Y que comparto con los demonios de la despreocupación

Y también desde esta tecnología

Con todos ustedes amigos cercanos o de ocasión o de fracaso

Y con otros seres que me comparten

Con libertad sus rutas de indolencia

Omar Kuri

Omar Kuri

Omar Kuri ha publicado 40000 versos a través de libros, revistas y blogs dedicados a la creación literaria, además es profesor, aficionado de los ojos y los pumas.

Los Canadienses: Vol. 2

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Neotraba, Pulpo Variete | Leave a comment

Los Canadienses

Los Canadienses

Por El Pulpo Variete

Tiempo atrás se me hacía extraño escuchar bandas con un sonido tradicional de Bluesgarss y Folk-rock Americano, sentía una lejanía cultural que no me pasaba con otras músicas del mundo, un estúpido complejo que pude superar. Hoy esta movida es cada vez mas grande y Los Canadienses representan de alguna forma el espíritu de esta escena donde Johnny Cash, Neil Young y Dylan se hacen presentas. Yendo al disco contiene 5 temas propios instrumentales en los cuales se respeta un estructura única: introducción al tema puente, de vuelta a la intro y el final; esta fórmula se vuelve una obviedad cuando nos percatamos que tienen una ajustada formación de guitarra, bajo, batería, además creo que la música que hacen no necesita de ambiciosos arreglos esta en su naturaleza ser simples sin mucha vuelta, que capturan de la mejor forma el momento creativo.

Las canciones de Vol.2 fueron grabadas en su mayoría en una sola toma y con toda la banda al mismo tiempo generando un sonido directo, frontal como si fuera un trabajo en vivo. Una idea constante en el imaginario de Los Canadienses es crear temas y subirlos a la red para que la gente lo descargue de forma gratuita, como lo hicieron con este disco, a través del sello Soy Mutante.

Por otra parte y hacia el final nos encontramos con dos covers de bandas generacionales: “Serve the servance” de Nirvana y “Sunday Morning” de La Velvet Underground and Nico, en un plano irreconocibles, es bueno arriesgarse a deformar un clásico hasta el extremo y darle una nueva identidad. Un cierre magnífico para un disco excelente.

Portada de Vol. 2, de Los Canadienses

Portada de Vol. 2, de Los Canadienses

1. El Frances (free) 03:07
2. Benny hill va al rodeo(free) 01:43
3. Sojisma (free) 02:06
4. Solfa (free) 02:26
5. El punkito feliz (free) 01:26
6. Sunday morning (free) 03:02
7. Serve the servants (free) 02:48

Para escuchar el disco te dejo este link:
http://soymutantenetlabel.bandcamp.com/album/007-los-canadienses-vol-2

El Pulpo Variete habita en: http://pulpovariete.blogspot.com/

¡We Are From Mars, We Like Cars!

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Neotraba, Niño Átomo | 2 Comments

Por Jorge Durán.


Plastic Revolution, foto tomada por Juan Arturo García @ El Imperial

Plastic Revolution, foto tomada por Juan Arturo García @ El Imperial

Nueva semana, nuevo texto. Ahora es el turno de una agrupación formada en el 2007 originaria de la Ciudad de México. Díganme, ¿Qué mejor que formar una banda con tus amigos de la infancia?

Cuates que desde pequeños tenían la inquietud de tocar algún instrumento. Cada uno de ellos formaron sus propias bandas y esto hizo que sus caminos se bifurcaran, encontrándose un par de años atrás, y así formaron The Plastics Revolution.

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Puebla: nuestro lugar comun

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Fotografia, Neotraba | 1 Comment

Por Martha Vivar Coyotl

En esta primera entrega que Martha Vivar Coyotl nos recuerda los lugares comunes de la ciudad de Puebla, y nos recuerda que en el siglo XXI, la fotografía aún tiene vigencia.

“Todo el tiempo, las personas se fotografían para recordar aquellos momentos que capturamos para salvaguardar la experiencia de la precaria fiabilidad de la memoria sin darnos cuenta de la precaria fiabilidad de la imagen.”

Catedral de Puebla I, foto de Martha Vivar Coyotl para Neotraba

Catedral de Puebla I, foto de Martha Vivar Coyotl para Neotraba

Catedral de Puebla II, foto de Martha Vivar Coyotl para Neotraba

Catedral de Puebla II, foto de Martha Vivar Coyotl para Neotraba

Catedral de Puebla III, foto de Martha Vivar Coyotl para Neotraba

Catedral de Puebla III, foto de Martha Vivar Coyotl para Neotraba