Entrevista a Fernanda Melchor.


Una charla con la autora de Temporada de Huracanes, por Óscar Alarcón. En donde nos cuenta sobre el proceso creativo de esta Sigue leyendo

El pájaro en el césped.


¿Recuerdan cuál fue el acontecimiento que marcó el fin de su infancia? Iván Gómez habla de la primera vez que vio un muerto, quizá ese sea su Sigue leyendo

Abducción.


Becca Durán regresa con su columna semanal y nos explica por qué estuvo ausente tanto tiempo: fueron los ovnis los causantes de su Sigue leyendo

Astor Piazzola.


Libertango de Astor Piazzola es el disco que revolucionó la forma de hacer tango. Eduardo Hernández nos habla sobre este emblemático Sigue leyendo

Por fin.


La cuarta ficción de Israel Rosas tiene que ver con un recuerdo doloroso y liberador. Un texto breve que nos recuerda de qué se trata estar Sigue leyendo

Entrevista a Francisco Segovia.


Francisco Segovia platica con Óscar Alarcón sobre la poesía, el silencio, los talleres y sobre su trabajo como Sigue leyendo

Mero en la fuente.


El zócalo de Puebla es uno de los lugares emblemáticos del Estado. Iván Gómez escribe una ficción histórica sobre lo que ha ocurrido en la plaza Sigue leyendo

Propuesta.


Propuesta es la tercera entrega de las historias que Israel Rosas nos está contando cada semana en Sigue leyendo

Revista Crítica no. 176


La revista Crítica, cuyo último número impreso es el 176,  ha demostrado bimestre tras bimestre un serio rigor editorial en la selección y cuidado de los textos que la componen, al grado de convertirse Sigue leyendo

La novela del tranvía y otros cuentos.


Manuel Gutiérrez Nájera fue un escritor conocido principalmente por sus cuentos. Si bien su vida no fue prolífica, su obra sí, Iván Gómez escribe sobre el autor Sigue leyendo

30 años de la muerte de Johnn Lennon

Posted on by Oscar Alarcon 1 Comment
Lo recordamos en el Breve Espacio (7 norte No. 8, Centro, Puebla, Puebla, México)

El próximo 8 de diciembre se cumplirán 30 años de la muerte de Johnn Lennon, el Café-Bar, El Breve Espacio ha decidido organizar un festival de artes plásticas, cine y música, en el que se podrán ver una muestra colectiva de artistas poblanos. Destaca la participación de Blanca Edna Alonso, querida colaboradora de abartraba, y de Alberto Huerta, Javier Rejón, Fernando Figueras y Jonathan Rodríguez.

El programa de actividades comienza el 8 de diciembre a las 18:00 hrs. con la inaguración de la muestra colectiva. A las 19:00 hrs. se proyectará la película La muerte de Johnn Lennon. Y en la música estarán Ramón Alamillo; y posteriormente Confort Sueño y Broken Wings (cover $40 pesos).

El jueves 9 de diciembre, comienza con la la película: EU VS John Lennon a las 19 horas y los conciertos de Ramón Alamillo a las 21 hrs; Fush band y Confort Sueño a las 22 horas (cover $50 pesos).

El viernes 10 de diciembre se proyectará la película Imagine a las 19 hrs. y los conciertos serán de Ramón Alamillo a las 21 horas; Liverpop y Cuarto Blanco a las 22 horas (cover $60 pesos).

Costo total bono por asistir los 3 días 20%: $120
Nota: programa sujeto a cambios por cuestiones de organización.

Más información: http://www.elbreve-espacio.com/
Diseño y Edición: Óscar Alarcón García para abartraba

Bienal de Cartel en Puebla

Posted on by Oscar Alarcon Leave a comment
Se llevó a cabo del 29 de octubre al 2 de noviembre de 2010, en el Complejo Cultural Universitario de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México.
Silla logotipo de la Bienal de Cartel 2010

Fotos e Información: Martha Vivar Cóyotl, para abartraba

Cartel de Toulouse Lautrec

En el primer día, Xavier Bermudez organizador de la Bienal en Puebla, dio la bienvenida a los asistentes, y se guardó un minuto de silencio por Shigueo Fukuda (Q.E.P.D).

La primera conferencia estuvo a cargo de Vladimir Chaika; a continuación vino una plática con Raquel Pelta y Eric Olivares tratando el tema de los carteles españoles; la tercera conferencia estuvo a cargo de Kenya Hara, sobre la innovacion del cartel en Japón.
Y la última conferencia del primer día, la impartió Finn Nygaard, diseñador danés.

Exposición de carteles en el lobby del Complejo Cultural Universitario de la BUAP
Durante la grabación de la entrevista con Apex Lin
En el segundo día de actividades se desarrollaron las conferencias de Vicente Ferrer, ilustrador de libros de la editorial Media Vaca, en Valencia, España.
De Fang Chen, diseñador gráfico, taiwanés.
Y de Dóra Keresztes, ilustradora de libros en Hungría.
Además de la exposicion de Carteles Históricos Rusos.

En la presentación de Vicente Ferrer

En la conferencia de Dóra Keresztes
Carteles Históricos Rusos

Al cierre del evento se presentaron Michel Bouvet, diseñador, radicado en Paris y Luba Lukova.
Además de Alejandro Magallanes, de la revista Chilango.

Durante la entrevista de Luba Lukova
“Say it loud”, cartel de Luba Lukova
“El amor acaba cuando empiezan los pedos”, cartel de Alejandro Magallanes

Fotografías e información: Martha Vivar Cóyotl
Diseño, edición: Óscar Alarcón García, para abartraba

Entrevista a Andrés Acosta

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Entrevistas | Leave a comment
“Hay una visión esquizofrénica; en México todo mundo tiene sentido del humor pero a la hora de hacer los libros, hay que ser serios. Es una visión decimonónica.”
Andrés Acosta en la librería “Rosario Castellanos” del Fondo de Cultura Económica, ciudad de México. Foto: Óscar Alarcón García para abartraba
Por Óscar Alarcón García
1 de julio de 2010

¿De dónde crees que viene tu vocación como narrador?
Al principio no era mi intención hacer libros sino escribir y hablar de las cosas que me pasaban durante el día, pero no como un diario formal, sino pequeños apuntes, viñetas.
Y escribiendo, de manera completamente inconsciente porque ni siquiera tenía la menor intención de ser escritor, y ni siquiera tenían forma publicable. Eran una forma de autocomunicación; siempre se habla de la literatura y más de la narrativa como una forma de expresión, y yo pienso que más bien es una especie de autoconocimiento, como para sacar lo que estás viendo y leer tus pensamientos.
Ya después viene el asunto de la comunicación con los demás, pero para mí nació como un centro de autoexplicación, para saber lo que era y qué estaba pasando en aquellos días.

¿Cuántos años tenías cuando comenzaste a hacer estos ejercicios de escritura?
Estaba en la secundaria. Tenía 14 o 15 años. Ahí entré a un concurso de cuentos y entonces fue la primera vez que hice un cuento, con la idea de competir. Pero aún así no lo veía como un mismo fenómeno, para mí escribir era algo muy personal, y lo otro era como hacer una tarea, algo sobre pedido.

¿Tienes algún ritual antes de sentarte a escribir? Recuerdo a un escritor del siglo XIX que se comía un pollo entero antes de escribir, o gente que toma mucho café…
No exactamente un ritual pero tal vez una forma de transición para ponerse en la frecuencia de escribir. Que puede ser distinto dependiendo de la época del año, de la situación o del lugar donde esté.
Puede ser una caminata previa, el laguito de los patos aquí en el parque México [en la colonia Condesa del Distrito Federal], caminar hacia donde voy a escribir, tomar café, fumar. Hace muchísimos años fumaba puro, pero era para ponerme a tono, para entrar en la frecuencia.

Creo que el valor del ritual —o más que el ritual— es que puede cambiar o puede ser cualquiera para una misma persona, inclusive; es esa facultad que te dice “ya estoy en el estado de ánimo para empezar trabajar” —de diferenciar lo que haces antes, por ejemplo: cumplir con tus labores del día.
Patricia Highsmit recomienda que cuando tienes muchas preocupaciones cotidianas, lo primero que hagas es resolver dos o tres, nada más; dedicarles una parte pequeña del día: pagar la renta, la luz, los impuestos, los recibos y luego ya empezar a trabajar. Porque con eso ya cumpliste y descansas del estrés de las preocupaciones y te metes al trabajo.

Andrés Acosta. Foto Óscar Alarcón
¿Y también te conviertes en una especie de pararrayos? Recuerdo que Guillermo Samperio decía que cuando te sientas a escribir, te conviertes en uno y comienzas a absorber ideas y a escribirlas.
Eso es cuando tienes suerte, porque hay días en los que amaneces y te cae del cielo, como la manzana de Newton, y nada más la recoges.
Pero hay ocasiones en las que no, y entonces tienes que trabajar de todos modos, ya sea porque no has terminado el capítulo que tienes que entregar o no tienes el avance que deseas; o por lo menos ya decidiste que cierto día de la semana te sentarás a escribir y a lo mejor no te caen las ideas, pero ya tienes el tiempo y no lo puedes perder porque ya libraste todos los obstáculos para tenerlo.
Entonces es cuando entra la disciplina: a pesar de que no tenga ganas de escribir, de que esté deprimido, de que esté cansado o no se me ocurra nada, comienzo a escribir y entonces la escritura arranca mecánicamente: dos personajes se enfrentan y algo tiene que pasar, le dice una cosa que tú no esperabas, y entonces el otro personaje le responde, y el texto comienza a agarrar vuelo por sí mismo, sin que se te ocurran a ti las cosas, simplemente aparecen.

Tenía un maestro en la universidad que decía que en el trabajo, 90% es disciplina y 10% talento, ¿crees que en la escritura sea así?
Sí, la verdad sí. Ese asunto de la inspiración, del talento, de las capacidades es un engaño y puede hacer mucho daño a los que comienzan a escribir, pensando en “¿yo tendré talento?, ¿seré capaz de escribir una obra como la de este gran escritor?”.
Por otra parte, cuando acabas de escribir un buen cuento y la gente dice que eres un buen escritor, entonces piensas: “bueno, entonces ya tengo talento, ya la hice.” También es un engaño muy fuerte porque el trabajo es más importante a corto y a largo plazo. El trabajo es más importante que el talento porque prácticamente cualquier persona tiene talento.
Si tú eres un buen coordinador de taller y pones a la gente a hacer ejercicios, escriben cosas impresionantes, cosas muy buenas, que ni se la esperaban, es realmente conducirlos. Pero de ahí a que alguien haga realmente una carrera, publique un libro o escriba una novela, la diferencia es el trabajo.

¿Has escuchado sobre la generación inexistente, o también llamada la generación atari?, es la generación de los escritores que nacieron en lo
s 70’s y que dicen que no tienen padres literarios, ¿qué opinas de ella?

Siempre existe la intención de los escritores de romper con las generaciones anteriores, y es sano. Porque si fuera una simple continuación de los anteriores, entonces sería aburrida. Si le encuentran los defectos a los anteriores y no los quieren continuar es una buena actitud.
Pero siendo realistas eso no existe. Porque todos los escritores somos resultado de los anteriores, de lo que se ha leído, de la tradición la conozcas o no, directa o indirectamente y de la cultura que te permea y en la que vives inmerso.

Como actitud puede ser algo fructífero para un escritor decir “yo voy a romper con todo y voy a tratar de escribir algo nuevo”, que no puede ser nuevo completamente. Pero en la realidad, el escritor está hecho de lecturas y de la asimilación de otros lectores. La capacidad de escribir depende realmente de las lecturas. Las experiencias, es obvio; porque no existe alguien que no tiene experiencias en su vida, aunque no salga de su casa, tiene experiencias porque está vivo. Pero las lecturas no son tan gratuitas como las experiencias.

Creo que cada generación tiene la intención de marcar su territorio, de ponerse nombre para distinguirse. A algunos les gustan los grupos, a mí no me gustan, pero hay algunos que sí les funcionan. Al que le funcionen que se meta en uno, al que no, entonces que haga su trabajo en solitario.

Es importante sentirse cómodo.
Sí, porque no es una obligación ni estar solo ni estar en grupos. Lo que le funciona es lo importante para quien escribe, porque a cada uno le acomodan cosas distintas. Entonces más que generación, yo hablaría de grupos. Porque no todos los de los 70’s están en un grupo, hay unos que ni se conocen. Hay otros que sí se juntan mucho, que publican en alguna editorial, que comienzan a hacer antologías. Lo que sí es que ganan espacios, eso sí es un trabajo de relaciones; pero la verdad es que pasan 20 o 30 años y las cosas se van acomodando, y a lo largo de los años quedan pocos escritores de una generación.

Portada del libro Olfato (Premio de novela Gran Angular, 2009, ediciones SM, 2009)
¿Por qué decidiste escribir Olfato, una novela sobre vampiros? No existe una tradición literaria en México que hable sobre vampiros, ¿por qué arriesgarse a escribir una novela así?
Se me hizo algo muy interesante porque precisamente no había tradición de literatura sobre vampiros en México. Aunque hay una visión popular del vampiro que proviene de otras latitudes. El contexto era bastante adverso porque estamos en la época en la que domina el best seller juvenil, cuando los vampiros juveniles de Stephenie Meyer son la referencia, e inmediatamente cuando se publica una historia de vampiros se le tacha de best seller o cliché.

Pero me di cuenta de que el vampiro aparece prácticamente en todas las culturas, con distintos nombres y distintas características y en distintas épocas; y pensé “¿por qué no inaugurar una versión mexicana del vampiro?”. Que aunque a estas alturas lo mexicano lo entendemos como algo múltiple y ya no tanto localista.
Inclusive entre los griegos, que no es tan conocido, aparece un personaje femenino que les chupaba la sangre a los niños y después se convertía en serpiente. Eso nos demuestra que el cliché que tenemos de que el vampiro proviene de Drácula no es propio del vampiro, hay infinidad de imágenes. Entonces, abordarlo era un reto.

A los lectores jóvenes les llama mucho la atención este tipo de literatura.
Supongo que es atractivo para los jóvenes porque explora el lado oscuro, la sombra que aparece en todas las personas y que se manifiesta en la figura del vampiro. Todo el contexto de lo vampírico seduce a los jóvenes, ya que resulta una figura muy poderosa y por lo mismo muy difícil de manejar. Sobre todo porque se ha banalizado tanto, hay una visión de principio prejuiciada.
Pero eso es lo atractivo: contar la historia de un vampiro, el cual no existía con esas características.

Portada del libro El Complejo de Faetón (Mención Honorífica del Premio de Novela Juvenil Gran Angular, 2006, ediciones SM, 2006. Seleccionada para el programa Bibliotecas de Aula de la SEP 2008-2009)
¿Crees que los mexicanos, y en específico los escritores, tienen un complejo de Faetón?
Sí, porque es un complejo muy mexicano, todos los días los vemos. Recientemente con la selección de futbol, todos sabíamos que iban a perder. Ingenuamente algunos pensaban que podían ganar, pero no, eso ya estaba escrito desde antes. El ejemplo más preciso se dio en el partido contra Argentina y en la forma de pensar del mexicano. No sé si te diste cuenta que los mexicanos comenzaron jugando muy bien, dominando el balón, atacando; y los argentinos estaban desconcertados. Cuando viene el primer gol -que es la equivocación del árbitro y que les marca el gol en contra cuando no era así– ¿qué es lo que sucede? En lugar de seguir atacando más, se desmoralizan, pierden la concentración: mentalmente están acabados, en ese momento pierden el partido. Yo creo que sí estaban preparados, hacen ejercicio, juegan futbol, pero mentalmente no estaban preparados.

Eso es lo que pasa con los mexicanos, mentalmente se sienten derrotados. En distintos campos, tú lees el periódico y te das cuenta de que estamos viviendo un fracaso alarmante.

Y en el caso de la literatura me parece que sucede lo mismo. Se tienen no sólo a las glorias locales sino también a nivel nacional y son pocos los que logran trascender, no sólo de su lugar de origen sino de México.
En buena medida es porque estamos en condiciones muy difíciles. Tenemos falta de lectura, pocos apoyos reales, porque los que hay son ficticios. Una beca no es un apoyo, te hace sentir que estás viviendo como escritor unos meses o un año o tres años si bien te va, pero es algo ficticio porque la realidad no se vive así. Ese fenómeno del escritor fracasado se da mucho por todo el país y tiene que ver mucho con el contexto económico, pero también tiene que ver mucho con lo mental, desde el principio hay una derrota, por ejemplo los que escriben poesía se dicen “nunca voy a vivir de la poesía, no voy a ganar un quinto y no voy a vender un libro y únicamente me van a leer mis amigos”, porque en México no existe la visión de escribir en los géneros comerciales que posteriormente te den a ganar para escribir poesía.
O escribir una novela de éxito que me saque de la problemática que tengo y que yo pueda seguir escribiendo.
Aunque también hay muchos que escriben géneros históricos, fantasía, juvenil y que le encuentran el chiste y les puede dejar para seguir difundiendo su literatura o para formar una editorial. Pero creo que es una cuestión de mentalidad.

Portada del libro Cómo me hice poeta (Premio Bienal de Novela Juan García Ponce, 2008-2009, Ficticia, 2010)
¿Cómo fue el proceso de creación de Cómo me hice poeta?, ¿es una novela autobiográfica?
No, no es una novela autobiográfica. Pensé que sonaría autobiográfica porque está escrita en primera persona, y coincidimos en que los dos somos escritores, y pocas cosas de las que describo ahí me pasaron a mí, porque nunca estudié en una escuela de escritores como la SOGEM; coincide en el trabajo de la burocracia cultural.

Pero el personaje no tiene mucho que ver conmigo, más bien fue como meterse en la mente de alguien que quiere el extremo contrario al fracaso, que también es una forma de fracaso. Es decir, yo quiero ser un escritor de éxito pero no leo nada. La contradicción fue lo que me llamó la atención. Ni leo ni escribo nada pero yo quiero vivir de mis libros aunque no diga nada.
Es una visión crítica implícita del nivel de lectura de los escritores, de los que quieren escribir y que no se toman el trabajo de leer primero, de primero escribir correctamente y después tener influencia de grandes escritores.
En mis años de formación fui a uno o dos talleres literarios y se repetía mucho entre los asistentes la consigna de “no voy a leer a los otros escritores para no contaminarme y ser más original”, pero cuando leía sus trabajos me decía “¡mejor los hubieras leído para no cometer estos errores!” tal vez no serían tan marginales con sus errores.

Y esto está relacionado con lo que me preguntabas antes y que también es una forma de fracasar: “no voy a leer nada de mis contemporáneos porque creo en mi talento y en mis facultades mágicas de escribir textos perfectos sin conocer lo demás”, que eso tiene mucho que ver con la visión de algunos escritores que se hacen leyenda. Por ejemplo muchos decían de Rulfo que era un cuate muy campechano, medio campesino e ignorante que escribió dos súper obras magníficas. Y revisas y resulta que es todo lo contrario, que leía, que era un conocedor de literaturas de otras latitudes y de escritores. Y que tal vez no era tan farol para decirlo todo el tiempo.
Si revisas su fenómeno es un engaño hacerle creer a mucha gente que los buenos escritores no tuvieron una buena formación de lectores.

En México generalmente se tiene mucho respeto a los escritores consagrados, pero en Cómo me hice poeta, satirizas y en cierta medida te burlas y haces crítica de ellos. Por ahí aparece Juan Rulfo, hay algunas alusiones a René Avilés Fabila, ¿por qué escribir una novela tan irreverente?
Porque en México son demasiado solemnes. Parece que la literatura está casada con la solemnidad, con las cosas importantes que tienes que decir. Cuando tocas uno de estos temas como la escritura o la vida cultural en México, tienes que ser muy solemne para que parezca importante lo que estás diciendo.
Pocos se atreven a burlarse de lo que está ocurriendo, primero por el miedo a decir que es una novela fársica, irónica y satírica, pues estás haciendo una caricatura, y eso no lo toman en serio. Y eso es uno de los graves problemas de la literatura en México. Porque para que un libro parezca importante tiene que ser atormentado, trágico. Esa una visión muy antigua del escritor romántico, de cortarse las venas frente al lector para decir “miren estoy haciendo algo importante”.
Es muy raro porque en México hay un sentido del humor muy negro, cuando ocurre una tragedia, al día siguiente ya surgieron todos los chistes habidos y por haber, pero en la literatura pasa todo lo contrario: son solemnes, muy aburridos, muy serios. ¿Por qué son tan aburridos? No lo sé. Piensan que lo divertido está casado con el best seller, con las grandes ventas y con lo que, literariamente, no vale la pena.

Hay una visión esquizofrénica; en México todo mundo tiene sentido del humor pero a la hora de hacer los libros, hay que ser serios. Es una visión decimonónica.

Andrés Acosta. Fotografía: Óscar Alarcón García para abartraba
Somos muy poco festivos.
Sí, y las cosas importantes no sólo pueden decirse seriamente, sino en miles de tonalidades. Hay poca variación de tonos. Por ejemplo, predomina la novela histórica y casi toda es muy solemne, a excepción de Ibargüengoitia. Las excepciones son pequeñísimas.

Como te comentaba, hablando de Avilés Fabila, descubro en Cómo me hice poeta esa ruptura que tenía en Los Juegos. ¿Hay en tu novela una desacralización de la literatura y un rompimiento, al igual que en la de René?
No había pensando en René. No sé cuál de los personajes se pueda parecer a él.

Te lo mencionaba por lo del Museo del Escritor, que aparece en tu novela.
Ah, ya veo. Creo que eso debe ser una coincidencia, porque si te fijas en algunos personajes se funden características de distintos escritores. Por eso la novela se hace más verídica y más identificable, porque al no ser uno, se parece a todos al mismo tiempo y si no es éste, es el otro.

Como cuando mencionas al pequeño Hemingway, o lo del par de máquinas de escribir arrumbadas en el Museo del Escritor.
Ahora que me lo estás diciendo me estoy dando cuenta de eso. No lo había casado. Y fíjate cómo van surgiendo estas cosas, cuando estaba escribiendo la novela, en ningún momento pensé en el museo de René Avilés Fabila. Tal vez es inconsciente o es casualidad, algo que pudo haber sucedido en la realidad y se dio.

Andrés Acosta. Foto: Óscar Alarcón para abartraba
¿Qué opinas de la administración de la cultura en México?
Más bien es la administración de la burocracia de la gente que se dedica a los ámbitos culturales.
Tenemos un país en el que se trabaja, sin que digamos cuál es. Nos damos cuenta de que es del tercer mundo porque cree en jerarquías, en injusticias y en donde los menos importantes son los creadores, los artistas y los autores. En donde lo más importante son los señores de corbata que dicen pues este día vamos a comer acá, nos vamos en avión, regresamos, pagamos los boletos VIP, y luego les arrojamos unas migajas a estos mendigos para que se entretengan y se peleen como perros rabiosos por alg
una beca del sistema
, eso es lo que hace es sistema político, con sus excepciones. Hay algunos que sí trabajan bien pero de manera aislada.

¿Y de los escritores becados?
Pues quizá a los que criticaría son a los que tienen una beca y no trabajan. Y a los que cobran una beca y no la necesitan, y no porque trabajen mucho sino porque realmente no necesitan una beca. Hay escritores que dicen “yo tengo un departamento en Nueva York”, ¿tú crees que esos van a necesitar una beca?

Entonces ¿las becas no son un índice de buena salud en la literatura mexicana?
No hay conexión. Hay momentos en los que la beca impide la producción, interrumpe la carrera literaria de muchos escritores que entran al Sistema y entonces dejan de publicar. Yo creo que ese fenómeno es único. Obviamente no todos están mal, pero sí la mayoría coinciden en que dejan de trabajar y de publicar.
Y me lo explico porque después de que toda la vida estuvieron pedaleando, escribiendo y tratando de publicar, de repente les llega la beca y ya está más tranquilamente y no se tiene que escribir en forma, incluso con sólo entregar tus informes es suficiente.
Y algunos cuando llegan a tener una beca, comienzan a tener lo que nunca tuvieron y se dicen “¿ya para qué escribo?

Andrés Acosta. Foto: Óscar Alarcón para abartraba
Entonces sucede lo mismo con los premios literarios ¿hay mejores candidatos a ganar un premio entre los que son becarios?
En ocasiones sí. Pero ningún premio asegura una gran calidad literaria. Lo único que asegura un premio es que por lo menos el libro que ganó es el menos malo de los que concursaron.
Sería interesante echarse un clavado a los archivos del FONCA para ver qué fue lo que se entregó como avance y darnos cuenta de la calidad; en los premios no sucede esto, ahí por lo menos se premia al menos criticado. Esa es la diferencia entre los premios y las becas, es más riguroso el camino de los premios. Aunque si hay diez premios de narrativa en México anualmente, tampoco quiere decir que aparezcan diez libros magníficos al año, eso es imposible.

¿Qué opinas de los diversos polos literarios que se están dando en México?
Es interesante el mapa que está condicionado por la situación económica también. Alguna vez comentábamos tú y yo que el Norte y su posibilidad económica ha generado cierta calidad. Muchos escritores y muchas publicaciones. Además lo que más se escribe es novela, que es más difícil. Porque el cuento y la poesía son géneros mucho más digeribles, es más fácil que haya cuentistas y poetas que novelistas. Y eso se está dando en el Norte.
Caso contrario lo que ocurre en el Sur, en donde abundan los poetas y alguno que otro ensayista en el Centro; todo está relacionado con la economía y las posibilidades.
Por ejemplo en el estado de Guerrero es una cosa infame, no hay presupuesto, a nadie le importa la cultura y por lo tanto hay pocos escritores.

Pero esto parece ser un síntoma de casi todo México, por ejemplo en Puebla hay presupuesto pero hay pocos escritores de calidad.
Lo que me he dado cuenta es que en Puebla invitan a muchos escritores de otras partes a presentar libros, y eso genera una movilidad, que por lo menos a nivel social sí aparecen muchos escritores. En otras partes eso casi no sucede, no sólo por lo económico sino por la distancia.

¿Qué opinas del discurso oficial que expresa que “en México no se lee”?

La lectura es un fenómeno aislado, éste es un lugar muy especial [la librería “Rosario Castellanos” en la colonia Condesa del Distrito Federal] y donde efectivamente se concentran muchos escritores que son buenos lectores. Puedes encontrarte con escritores, periodistas, editores, diseñadores, gente relacionada con el mundo editorial que viene aquí, se toman un café y compran libros.

Pero esto es una burbuja, la realidad es que la gente de otras colonias, que no tiene tan cerca la librería, que no le interesa leer, no está leyendo. O lee otra cosa. Lee revistas. Si tú ves los tirajes de TV y Novelas son tirajes de doscientos mil que se agotan en una semana.
Y los libros de literatura son de mil o dos mil libros y que si se agotan en dos años ya fue mucho.

Y sólo el 2% de los municipios en México tiene librerías.
Sí, se ha dicho que tan sólo en una de las calles de España hay más librerías que en todo México. A veces la única librería que hay es la del Sanborn’s —y eso en los lugares donde hay uno. Por ejemplo en Chilpancingo no hay una sola librería; en Acapulco abrieron una Gandhi.
No hay librerías pero tampoco hay mucho interés por los libros.

Andrés Acosta. Foto: Óscar Alarcón para abartraba

Aparte de la literatura ¿qué otra arte o disciplina te interesa o desarrollas?
Me encanta la música. La pintura, el teatro, casi todas las manifestaciones.
De lo único que conozco menos es de la danza, es algo que me gustaría conocer más profundo.
Pero de practicar, sólo la Literatura.

¿Qué significa el cine en tu vida?
Me fascina. Desde que era pequeño me metía al cine a ver 2 o 3 películas toda la tarde. Cuando estudiaba en la carrera me escapaba al medio día, me iba a la cineteca. Y hasta la fecha el cine me encanta. La novela es el proto cine, no sé quién lo dijo. Pero las novelas sirven al cine y si te quieres hacer popular tienes que dar ese salto.

En Cómo me hice poeta nos encontramos con muchos fragmentos que son totalmente visuales y que tienen un lenguaje fílmico.
Sí, es influencia del cine. Me ocurre que muchas veces las escenas las veo en la mente y tengo que “bajarlas” a palabras.
Desde niño he sido aficionado al cine, desde siempre.

¿Qué estás leyendo en estos momentos?
Una novela policíaca de Boris Viant, que está en Tusquets. Y de literatura juvenil, estoy leyendo un libro que se llama Cruzada en Jeans, que se trata de un chavo que viaja en una especie de máquina del tiempo y llega a la época de la Cruzada Infantil que hubo en la Edad Media. Y a mí se me había ocurrido escribir una novela con este tema ¡y da la casualidad de que ya está escrita!

¿Qué es para ti la literatura?
Es un entretenimiento, es un refugio, es un mundo de posibilidades. Me da trabajo, me da satisfacción. Y es algo con lo que puedo vivir todos los días. Si hago el dictamen de un libro, me da trabajo. Si hago ficción, es lo que yo escribo y lo que me entretiene en las noches antes de dormir.


Para conocer más acerca de Andrés Acosta se puede consultar
aquí.

Diseño, edición y manipulación digital de las imágenes: Óscar Alarcón para abartra

Fito Páez en México

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Fotografia | Leave a comment
Se presentará el 6 de noviembre en el Auditorio Nacional para celebrar 30 años de carrera
Por Óscar Alarcón

Desde el disco Naturaleza Sangre, Fito Páez no nos había ofrecido un buen inicio para un disco. Algunos llegaron a decir que el rosarino había comenzado el declive de su carrera.

Pero al comenzar a escuchar la canción con la que abre el nuevo disco nos podemos dar cuenta de que se renovó; la primera canción “Confiá” tiene el feeling que se encuentra en las canciones que más éxito le han otorgado a me gustan de Páez, como “A rodar la vida”, “Dos en la ciudad”, y la nueva versión de “Polaroid de locura ordinaria” incluida en el disco Mi Vida con Ellas.

Y es que sólo basta revisar dos de sus anteriores discos, El mundo cabe en una canción y Rodolfo para entender de lo que estamos hablando. Sobre todo el último, al que podemos calificar con un sólo adjetivo: insufrible.

Sin llegar a la “redondez” que logró con discos como El amor después del amor o Abre, en Confiá, desde la primera canción notamos que Fito Páez decidió incluir nuevamente los metales, y aunque el disco tiene canciones que se sienten “van a la baja”, el material es respetable, pues Fito Páez sabe cómo arreglar para que la sección de las trompetas y los trombones se escuchen bien. Nos da muestra que probablemente esté de regreso, y que también, quizá, las canciones de este disco puedan ser coreadas en los conciertos, como el que ofrecerá el próximo sábado 6 de noviembre de 2010, en el que celebrará 30 años de carrera.

A pesar de que, como bien decía Sabina de él: “pero en rimas consonates, si me extrañas, mándame un fax”, el concierto promete ser uno de los mejores que se han presentado en el coloso del paseo de Reforma.
Fito Páez declaró que este disco se llamaría La Nave Espacial pero al final decidió cambiarle el nombre. Quizá porque es un nombre ya usado o porque podía no tener tanto marketin’, con ese nombre se podría haber pensado en una alusión directa a 2001 Odisea del espacio; y lo que es más, en el booklet del disco se incluye una ilustración de un hueso parecido al de la película de Kubrick.

Otro elemento que llama la atención es la portada. Supuestamente es un desdoblamiento en el que Páez se enfrenta a Páez. Algo que no es nuevo y que como pueden ver en esta imagen, George Harrison ya lo hizo hace mucho tiempo:

El disco de George Harrison se llama 33 y un tercio, que eran las revoluciones a las que giraban los discos L.P. en los tornamesas. El disco es de 1976.

Y del cual, Fito se haya inspirado en la portada de ex beatle para hacer la de este nuevo disco. Quizá:

Páez vs. Páez. Confiá

Creo que es un buen regreso. Desde noviembre de 2009, cuando Fito Páez estuvo en Puebla, nos dimos cuenta de que no había perdido la magia y en este disco la retoma; y aunque ya no se hace acompañar por los Killer Burritos, los músicos que lo acompañan le dieron buena batalla.

Aquí el track list, las recomendaciones son “Confiá”, “El Mundo de Hoy”, Tiempo al tiempo” & “Fuera de Control”, todas con buenos arreglos en los metales:

01.Confia
02.Tiempo al tiempo
03.M & M
04.La nave espacial
05.London Town
06.Limbo Mambo
07.La ley de la vida
08.El mundo de hoy
09.Saliendo de tu prision
10.En el baño de un hotel
11.Fuera de control
12.Desaluz

Pronto más noticias de este concierto.

Diseño, manipulación digital de las imágenes, y edición: Óscar Alarcón para abartraba

4 poemas de Egor Mardones

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Fotografia | Leave a comment
del libro Taxi Driver
Portada del libro Taxi Driver, de Egor Mardones. Imagen cortesía del autor para abartraba
Les presentamos 4 poemas de Egor Mardones de su libro Taxi Driver publicado por Al Aire Libro Editorial.
Esperamos que sean de su agrado.

Taxi Libre

Sentado al volante del taxi
emerjo de una espesa niebla
como aquellas que preceden las actuaciones
de los grupos de rock
y entro lentamente en escena
a las calles de la citi
a la página en blanco
a la radiante oscuridad de la sala de cine.

De aquí en adelante ya todo es mundo:
esquinas violentas, música a todo volumen
tráfico endemoniado
y película corriendo a la velocidad de la noche.

Cero Kilómetro

Hablando en cómic
arriendo un departamento miserable
en las afueras de la citi.

Tengo un TV cable con 666 canales apagado todo el día
videos porno,
rock en abundancia, música pasada de moda
y desordenados libros que no termino más
de leer.

Me emborracho frecuentemente, a lo Ginsberg
fumo marihuana toda vez que puedo
y ando taxiando hasta el fin
de la maldita noche americana.

No es mucho, lo sé, pero al menos
estoy en el medio desta road movie
a miles y miles de kilómetros todavía
de la negra e inevitable palabra FIN.

Egor Mardones, en La Chascona, una de las casas de Pablo Neruda, Santiago, Chile.
Foto de JP del Río (2009) con permiso de Egor Margones, para abartraba.
Asalto a mano armada

Los muy putas me abordaron en la traficada
Avenida Utopía Forever.

Me encañonaron y robaron en las inmediaciones de Suburbia
la implacable Chinatown desta violentísima citi.

Me encontraron dos días después en el portaequipajes
del taxi: golpeado, delirando, casi vivo…

Y aquí me tienen de nuevo en vuestras calles
radiantes de perdición y mala noche
rodando y rodando como siempre
con el acelerador a fondo y la vista fija
en el espejo retrovisor.

Free Way

Nadie en estas calles por las que voy rodando a la hora del lobo
Nadie cuando me voy de drogas y copas al Bar Terminal
Nadie en el departamento cuando regreso a él de madrugada
Nadie en este taxi la mayoría de las veces.

En fin,

NADA
encima de la citi
debajo de la citi
NADA

¿Quién es Egor Mardones?

Solapa del libro Taxi Driver de Egor Mardones.


Diseño, edición, manipulación digital de imágenes y texto: Óscar Alarcón para abartraba

Festival Tamalista de Días de Muertos

Posted on by Oscar Alarcon Leave a comment
Se realizará en Puebla, México. Comienza el domingo 31 de octubre de 2010.

Cartel cortesía de Blanca Edna Alonso

La procesión de Día de Muertos es un festival colectivo convocado por Los Tamalistas, realizado con éxito desde 2007. Consiste en una convocatoria abierta para que creadores independientes de esta ciudad muestren trabajos en torno a dicha fiesta.

La primera procesión fue un desfile de calaveras gigantes de papel maché, con la colaboración del Museo de los Ferrocarriles de Puebla. Para el 2008 ésta se convirtió en un desfile independiente que partía de la galería café Los Tamalistas, ubicado entonces en 4 Oriente 802, en el Barrio del Artista. Llegó al zócalo de la ciudad invitando a la gente a unirse, y regresó a la 4 oriente para levantar una ofrenda.

El desfile se acompañó con música compuesta especialmente para Día de Muertos. Misma que fue retomada con mayor participación para 2009.
El programa incluyó:

Procesión de títeres monumentales de papel maché (5.5 metros de altura) con invitación abierta para que la gente participara disfrazándose de calavera. Ruta: de 16 oriente 1407 (Barrio El Alto) al zócalo y de vuelta.
Levantamiento de ofrenda y cena (tamales, envueltos de mole, ponche, hojaldras, fruta y dulces) para más de 300 asistentes, entre familias que se unieron a la procesión y vecinos del barrio.

4º Festival Tamalista de Día de Muertos 2010

La cuarta edición de la Procesión de Día de Muertos, en el marco del Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana se realizará los días 31 de Octubre, 1 y 2 de Noviembre de 2010 en la 14 Norte 1801, El Alto.

Dicho evento incluye una procesión de calacas monumentales de cartonería el día 2 de noviembre y un festival de danza, música, literatura, teatro, artes plásticas y visuales, resultado de una convocatoria abierta para artistas y agrupaciones o colectivos de creadores poblanos.

Integrantes del Colectivo Tamalista:
Daniel Bello Carrasco/Blanca Edna Alonso/Isaías Bretón Cordero/Idalia Elena Hidalgo/Israel Flores Cerezo.

Texto: Colectivo Los Tamalistas
Diseño y Edición: Óscar Alarcón para abartraba

Indispensables de abartraba:

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Fotografia | Leave a comment
Tres de Wajda

Por Rodrigo Durana

Andrzej Wajda es quizá el máximo representante del cine polaco; tras la ocupación nazi, comenzó su carrera siguiendo siempre la línea política y lo que muchos llaman crónica de su país, aunque más bien se trata de una visión crítica de su cultura y el actuar del individuo polaco dentro de su sociedad: el gen religioso y la enorme capacidad de reconstruirse históricamente como país, como nación, a pesar de las múltiples guerras y ocupaciones. Wajda representa la realidad en sus filmes y encuentra lo bello en lo adverso y lo hostil del ser humano. Admirado por muchos cineastas, ha marcado una forma de hacer cine, es decir un matiz cinematográfico personal.

Wszystko na sprzedaz (Todo en venta).
Polonia 1968.
DIR: Andrzej Wajda
GUIÓN: Andrzej Wajda
FOTOG: Witold Sobocinski
MÚSICA: Andrej Korzynski
INT: Beata Tyskiewicz, Elzbieta Czyzewska, Andzej Lapicki, Daniel Olbrychski.

Portada de Todo en Venta

Tras la muerte, al caer de un tren en movimiento, de Zbigniew Cybulski, Wajda dirige un film donde se nos presenta a un director de cine realizando una película en la que una mujer actúa el personaje de la esposa de un personaje determinado. Al salir del set, la actriz busca a su marido, (el actor principal de esa película) y cuya ex mujer es la actual esposa del director y quien la ayuda en la búsqueda; averiguación que las lleva a encontrar el lugar donde dicho actor murió la noche anterior cayendo de un tren en movimiento. La muerte del actor obliga al director a buscar un reemplazante que trabaje en una nueva película que se tratará sobre la vida del actor recién muerto, pero sin su presencia.

Wajda realiza un film en el que su alter ego es el personaje del director dentro de la película. La premisa es la muerte, en la vida real, de su actor principal hasta ese momento, de la mayoría de sus filmes. Wajda crea un espiral de tiempo y espacio en el que la historia resulta ser otra historia dentro de otra historia y que hace recordar a Julio Cortázar y su Continuidad en los parques. Wajda no sólo realiza una metáfora del momento que vivía, también realiza el ejercicio metatextual cinematográfico perfecto: el cine dentro del cine, en donde el cuestionamiento a la creación y la labor del creador es el principal motor. La fotografía nos lleva por paisajes fríos, azules y grises de la Polonia invernal. Mención especial merecen las actuaciones de Elizbieta Czyzewka y de Beata Tyskiewicz, pues actuar de una actriz que actúa que es una actriz, no es cosa de todo los días.
Finalmente, Wajda concreta un film en el que es expuesto el concepto de verdad en el sentido más amplio.

Krajobraz Po Bitwie (Paisaje después de la batalla).
Polonia, 1970
DIR: Andrzej Wajda
GUIÓN: Andrzej Wajda y Andrzej Brozowski basado en los cuentos de Tadeusza Barowskiego.
DIR FOTOG: Zygmunt Samousiuk.
INT: Daniel Olbrychski, Stanisawa Celinska, Aleksander Bardini.
Portada de Paisaje después de la batalla

Film en el que Wajda nos presenta a un grupo de judíos presos por los nazis en la segunda guerra mundial, y que meses después de terminada la guerra, son trasladados, por los norteamericanos, de cuartel en cuartel por toda Alemania, pues temían que “hicieran mal uso de su libertad”. El film comienza con la música de Vivaldi, la primavera, los presos polacos en la nieve, matan a un soldado alemán. Ya en el verano los presos marchan para no perder la conciencia, algunos, como un poeta (Brozowski) que lleva toda la guerra preso, prefieren refugiarse tras las paredes, y al cuestionar a un superior es encarcelado. En el otoño llegan y con él, otro grupo de refugiados en el que arriban mujeres y un grupo de religiosos, entre ellos un cardenal, que ofician una misa para los “presos”. Una alemana roba comida en la cocina y es llevada con golpes y ya sin pantalón con las autoridades para que ellos la juzguen, al salir del lugar llora perturbada, va sin calzoncillos y sólo con una camisa rota, “ha sido perdonada”. Una de las mujeres polacas cuestiona al poeta sobre su estado como prisionero, lo incita a escapar y al hacerlo llegan a un bosque en la que el poeta se siente incomodo, deciden regresar y al llegar al cuartel la mujer es muerta por accidente. Ya en el invierno (con música de Vivaldi) vemos los créditos pintados en los vagones del tren.

Wajda no sólo cuestiona a los americanos y su proceder tras la guerra, también hace un cuestionamiento, como en casi todo su cine, al concepto de libertad, al encierro del hombre tras las paredes de la sociedad, mostrando cómo la liberta
d es sólo parámetros cambiantes sobre cuales movernos. Cuando el poeta y la mujer van al bosque, se entiende una reminiscencia al jardín del edén, pero en éste, Adán no quiere nada con Eva y cuando por fin se entrega, se da cuenta que ya no puede con esa libertad “absoluta”, necesita regresar a la tierra, a sus paradigmas de libertad humana, ella le dice: “no eres persona, eres polaco”; ella quería ser libre y lo era, al regresar, irónicamente es muerta. Wajda no sólo realiza un film sobre la guerra y sus consecuencias en Polonia, hace un cuestionamiento sobre el hombre, su proceder y su estadio en el mundo.

Ziemia Obiecana (La tierra prometida).
Polonia, 1975.
DIR: Andrzej Wajda
GUIÓN: Andrzej Wajda, basado en la novela de Wladyslaw Stanislaw Reymon.
INTER: Daniel Olbrychsky, Wojciech Pzoniak, Andrzej Seweryn, Anna Nehrebecka, Tadeusz Bialoszcynski.
MÚSICA: Wojciech Kilar.
DIR FOTOG: Witold Sobocinski
DIR ARTE: Tadeusz Kosarewicsz

Portada de La Tierra Prometida
Polonia desde mucho tiempo atrás ha sido presa de invasiones y por tanto su territorio ha pertenecido a diversos países y gobernado por distintas ideologías políticas; a pesar de ello, se mantuvieron como patria bajo un nacionalismo basado en la estructura religiosa católica cristiana y todo lo que de ello se deriva. En La tierra prometida (basada en la novela de Reymon). Wajda nos ubica en la ciudad de Lodz cuando alcanzaba su máximo auge como centro capitalista. Habitada por obreros, empresarios alemanes y rusos, aristócratas polacos y prestamistas judíos. La historia se centra en Karol Borowiecki (Daniel Olbychsky), quien es un polaco con abolengo y se desempeña como administrador de una fábrica. XXX con sus dos amigos Max, un alemán, hijo de un dueño de fábricas y Mortiz un judío con habilidades con el dinero, se embarcan en la enorme empresa de poner una fábrica, haciéndose valer de todos las acciones, algunas de ellas completamente inmorales. Karol conquista a la esposa de un judío y consigue información privilegiada, está comprometido con una polaca de abolengo a la que hace vender sus propiedades para tener capital para la fábrica. La inmoralidad de las acciones los lleva a tener múltiples enemigos, mismos que los llevan al desastre al poco tiempo de inaugurar la fábrica. Karol, tras la pérdida, consigue una esposa, hija de un magnate ruso y nuevamente se ubica en el lugar privilegiado que tanto buscó.

La dirección de arte es casi perfecta pues, aunque son pocas las calles que vemos del Lodz de esa época, están perfectamente “caracterizadas” y los interiores y el vestuario nos ubican en una especie de cuadro costumbrista del siglo XIX. Wajda realiza un film que podría adjetivarse como político, pues critica de forma contundente el estilo de vida arrollador capitalista, sin reserva alguna. Sin embargo el film, más que político, trata sobre el ser humano en general y las diversas manifestaciones de la naturaleza humana. Karol es el Hombre, todos los hombres y Lodz es el mundo actual, voraz y mordido.

Diseño, edición y manipulación digital de las imágenes: Óscar Alarcón para abartraba.

Fallece Alí Chumacero, poeta

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Fotografia | Leave a comment
A los 92 años “callo la voz, mudos los labios”


Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba

Entrevista a Óscar de la Borbolla

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Entrevistas | Leave a comment
La Libertad de Ser Distinto

Óscar de la Borbolla.
Fotografías de Pascual Borzelli Iglesias

Por Óscar Alarcón
22 de octubre de 2010

¿Cómo ves el estado de salud de la literatura en México? Se dice mucho de la generación de los nacidos en la década de los 70’s que son la generación sin generación.
Te soy franco: ni la veo. He adoptado —no sé si como filosofía o política vital— no enterarme.

La verdad es que estoy muy desconectado de la literatura; llevo años ya —creo que voy para diez— en que rara vez leo libros de literatura. Lo debo de confesar vergonzosamente, lo que sucede es que lo último que leí me sonó tan desabrido que mandó a las páginas de los libros de ciencia. Y con aquel proyecto que estaba haciendo de una novela con un matemático empecé a aficionarme y ahora es un vicio y una adicción, leer libros de ciencia. Me interesa sobre todo la filosofía de las matemáticas y ahí ando detrás de autores como John D. Barrow o Ian Stewart, y los leo con fruición. Existe otro matemático que es John Allen Paulos, que de verdad me han absorbido todas las horas de lectura que tengo. Y no estoy enterado. De las últimas cosas que leí de literatura, el último libro que leí fue La Soledad de los Números Primos de un italiano, un físico muy jovencito. Me llamó la atención justo por el tema, la novela me pareció más o menos. No estoy metido en eso. Ni sé.

Imagen de la portada del nuevo libro de Óscar de la Borbolla: La Libertad de Ser Distinto
Con anterioridad ya se había manifestado tu inclinación por la lectura de ciencia, su reflejo es en Dios sí Juega a los Dados, en donde los cuentos están armados sobre una teoría de las leyes de la física, o una teoría filosófica. No es nada nuevo ¿no?
No, no es nada nuevo. Voy por etapas, durante un tiempo estuve clavadísimo en la filosofía, luego clavadísimo en la literatura, y ando como regresando a la filosofía; de hecho este último libro, La Libertad de Ser Distinto, es como una mixtura entre el ensayo filosófico muy clavado como en La Rebeldía de Pensar, éste es la mezcla de las dos vocaciones que tengo.

Nunca dejé de preocuparme por la filosofía —aunque la desatendí un rato para clavarme en las cuestiones narrativas— pero creo que ahora quisiera cultivar las dos cosas a la par; y en lo que más me entretengo, lo que más me gusta es la parte de la ciencia, creo que hay cosas más imaginativas de ese lado. En los modelos de los matemáticos hay unos delirios de imaginación que ni los más potentes poetas son capaces de hacerme ver. Hay un montón de ciencias: la cibernética, la genética en ella se están trabajando cosas que, de veras, me provocan orgasmos de imaginación.
En cambio las anécdotas de la literatura me suenan parecidas unas a otras, y le he perdido interés.

Óscar de la Borbolla paseando a su perro Lucas

El Curioso Incidente del Perro a Medianoche, de Mark Haddon, es una novela en donde el protagonista es un niño que tiene síndrome de Asperger, y tiene una obsesión con los números y fijación con las matemáticas; ¿podríamos esperar algo en un futuro dentro de tu narrativa? ¿Una novela que contenga claves matemáticas?
Ya está la novela hecha, ya la terminé. Se llama El Futuro no Será de Nadie, y el personaje principal, que es un matemático de profesión, que para poder ganarse la vida no le queda más remedio que trabajar traicionando la pureza de la matemática, metiéndose a trabajar de actuario. Él sueña con resolver el último teorema de Fermat —pese a que ya hace unos años Andreuw Wiles comprobó que sí era verdad—, pero éste que lleva toda su vida tratando de hallar la solución, piensa que la solución de Wiles, es —aunque correcta— demasiado farragosa, poco elegante. Porque Fermat lo que dejó dicho fue que no le cabía en el margen de la página donde estaba comentando las matemáticas de Diofanto, y entonces mi matemático sueña con encontrar esa solución breve. Porque seguramente si Fermat lo dijo, la tenía.

Y en cambio Wiles se echa como 187 páginas de matemática moderna para demostrarlo —que es una cosa verdaderamente tortuosa y tosca. En matemáticas, como en el movimiento de los dedos en una flauta, la solución más sencilla es la más elegante. Porque se pueden sacar las notas de una flauta en muchas formas de poner los dedos, pero hay unas muy incómodas. Igual en matemáticas, cuando se encuentra la ruta corta, esa es la mejor.

Ó de la B

Entonces vive con esa frustración y toda la novela está cifrada con cuestiones matemáticas. El encuentro con el personaje antagonista se da a través de un modelo de Poincaré, que es “La sección de Poincaré”, así que logra encontrarla porque se le pierde en el metro. Tiene implícita una crítica a la ley más famosa de Gauss, que es la
de curva decreciente. Tengo dos personajes principales: siempre que el matemático aparece, todas las metáforas tienen alguna alusión a los números; y la co-protagonista es una pintora, todas las veces que ella aparece tiene que ver con pintura.

Ahí creo que está mi planteamiento principal. Leí muchos años para poder presentarlo de una manera suave para el lector. Y me he quedado con la inquietud filosófica de un aforismo de Einstein, que dice “lo misterioso del universo es que no sea misterioso”, y no lo es porque está escrito en caracteres matemáticos.
Le he dado muchas vueltas a esa frase porque creo que actualmente la filosofía debería de tratar de explicarse por qué la estructura última de la Realidad puede expresarse matemáticamente. Cómo es posible que algo que surgió por un mero conteo para llevar la relación de los caballos que se prestaban unos a otros —haciendo marcas en un palo o echando piedritas en una vasija— cómo es que eso ha permitido encontrar —eso que podría no haberse dado, incluso se hubiera podido desarrollar de maneras muy diferentes, hay muchas matemáticas con bases diferentes no sólo la decimal— por qué ésta en particular permite esos alcances para desentrañar el movimiento de lo real. Como filósofo me inquieta muchísimo, sobre todo porque Platón, en el último de sus libros que es el de las Leyes, dice que Dios es un geómetra —y Platón era un matemático importante.

A cada tanto va apareciendo que la verdadera ontología, o sea la lógica de la Realidad, es matemática. Y entre mis colegas veo que andan haciendo una bola de idioteces; todos los posmodernos dedicándose a comentarios de lo más sofisticados y artificiosos, complicados y tediosos, pero nadie está como en algún momento estuvo Kant, enfrentándose al problemón que le representaba la presencia de Newton, y ha conseguido armar unos juicios que eran de experiencia y sin embargo universales. Que ese es todo el problemón de Kant. Creo que actualmente hace falta un Kant que nos haga entender qué demonios pasa con esta arquitectura de lo real, que es matemática. O por lo menos hasta donde se deja ver. Eso me tiene muy preocupado y sigo leyendo cosas.

Ó de la B con Sergio Pitol

Ahora que lo mencionas, esta inquietud es añeja, no sólo en tu caso sino en la Historia de la Humanidad. Pienso en algunos frontispicios de libros que se encuentran en la Biblioteca Palafoxiana, y la maravilla de los grabados tienen una excelente técnica pero a la vez los temas están emparentados con teorías matemáticas. Entonces tiene mucha relación esta explicación que das del universo.
Si te metes un poquito y ves los números —no como las tontas y sosas cuentas que nos enseñan en la escuela que nada más nos vuelven a la matemática una cosa mecánica— y lo que representan, descubres cosas maravillosas. En el crecimiento de cualquier árbol o de cualquier persona se da una proporción áurea que tiene que ver con la numeración de Fibonacci. Si te pones a pensar en lo que representa el número Pi, parece que la relación que hay entre la distancia lineal del nacimiento del río y su desembocadura en el mar es, respecto de la trayectoria real que el río describe por todas las vueltas que va dando, la relación es de 3.14 a 1. Una cosa es la distancia lineal y la otra es 3.14 esa distancia, ¿en todos los ríos? Eso es una cosa muy extraña.

Si te pones a ver, a la hora de hacer iteraciones —que es en lo que se basan las matemáticas del caos, gracias a las computadoras que son capaces de hacer multiplicaciones por sí mismas de una cantidad por una cantidad— se consiguió una gráfica que en el principio parece ser meramente caótica, después comienza a cobrar forma, y descubre uno imágenes fractales que permiten hacer predicciones. Es interesantísimo, por ponerte un ejemplo: la primera vez que esto se nota es por una anécdota muy reveladora: llega un tipo a una universidad y pone en el pizarrón una gráfica de cómo se había comportado el precio de venta del trigo, entre tal año y tal año. Deja la gráfica en el pizarrón, termina la conferencia y sale. A continuación entra un geógrafo, que había creado un microclima y traía graficada esa conducta del clima. Y cuando ve en el pizarrón la gráfica que él traía —que era absolutamente inédita— piensa que es una broma de muy mal gusto querer burlarse de él. Arma un escándalo y descubren que no, que una y otra concuerdan. Una era simplemente un modelo por iteraciones, y la otra era el registro de la conducta de un producto.

Ó de la B

A partir de eso empiezan a hacerse estudios de cómo se reproducen los conejos; si hay manera de armar un modelo matemático que explique cómo se desenvuelven las epidemias; cómo se arraciman los autos en una carretera de un solo carril… Incluso llegaron a proponer los caóticos la posibilidad de prever movimientos insurreccionales, con modelos matemáticos. De pronto eso que parece no tener nada con la vida real, se entromete; al menos yo me quedo muy desconcertado porque ya no sé si los que suicidan lo hacen porque tienen motivos individuales y personales, o se suicidan porque cumplen con el pronóstico de suicidios anuales y tienen que completar la cifra.

Todo se rige con exactitud más o menos diabólica. Ese tipo de cosas a mí me inquietan mucho y yo me imagino que en todas las épocas han inquietado, pero ahora que los matemáticos verdaderamente están en todas partes —porque detrás de todos estos aparatos que nos rodean y n
os facilitan la vida, hay patrones matemáticos nomás. Para decírtelo de una forma, la parte más abstracta, más abstrusa, más metafísica de las matemáticas, era La Teoría de los Números, era ver qué relaciones había entre ellos. Pitágoras comienza a ver qué relaciones existían, como la de los números amigos: que uno número respecto de otro tiene unos divisores y la suma de esos divisores da un número y la suma de los otros divisores da aquél, eso que es una necedad empezó a servir para desarrollar cosas de ese tipo.

Eso que fue durante milenios un trabajo de puro regocijo personal, ahora es lo que está detrás de tu computadora, detrás de todo. Pura Teoría de los Números puesta en la práctica, ya por fin se le dio la parte tecnológica a eso que era conocimiento puro. Así como a mí, me imagino que a mucha gente, a lo largo de la historia le debió haber preocupado. No es casual es que en esos libros haya signos diversos.

Óscar de la Borbolla frente a un mural de Siqueiros

¿Y la poesía? Sabemos que tenías esa espinita clavada, por eso publicaste Los Sótanos de Babel, sería interesante ahora que planteas este tema, ver un libro de poesía con temas numéricos. Se me antojan un montón de ejercicios literarios, por ejemplo en Las Vocales Malditas, que obviamente tiene que ver con letras, pero no un cuento sino un poema que sea numérico.
¡Híjole!, a ese grado no llegaría. Lo único que conozco al respecto es un libro maravilloso, que se llama La Patología del Ser de Ramón Martínez Ocaranza, ya muerto, que era loquísimo, y trata de hacer un poema relacionado con las matemáticas “para llorar tus ceros sensitivos/toda de negro hasta los pies desnuda/todos los manicomios están locos/y Dios está tan loco como sus manicomios”, muchos de los versos tienen relación con los números, pero no conozco más. Y a mí no se me antoja. ¡Qué horror!

Ó de la B

Entonces podríamos decir que te vas en banda y que dejas de lado los temas que se están tocando, no sé si por una necesidad de la literatura mexicana o si se están tocando por moda. Si hacemos una lectura de muchos autores jóvenes siguen una misma línea. Me parece que tu literatura ya le apuesta por otro lado.
Desde siempre estuve muy alejado de lo que es mi contexto cultural. De niño, mientras que los otros leían Hombrecitos, Tom Sawyer y cosas de esas, yo leía a Giovanni Papini y a los poetas malditos y siempre he estado como en otra parte.
Hay un verso, que incluso he convertido como cosa emblemática mía, que dice: “He soñado tanto/he soñado tanto/que ya no soy de aquí”.
Óscar de la Borbolla con René Avilés Fabila

Mis ingredientes espirituales, por llamarlos de algún modo, siempre obedecen a cosas muy extrañas. Se dan montones de modas, por ejemplo ahora que estamos viviendo, sufriendo y padeciendo esto del Bicentenario, todo mundo trae una novela histórica bajo el brazo. Yo pero ni loco haría una de esas cosas. Tengo deseos autóctonos, que me salen quién sabe por qué, que me llevan quién sabe por dónde; como esto de La Libertad de Ser Distinto. De pronto se me ocurrió armar textos muy breves sobre temas que a nadie le importan como las ruedas, las ventanas; pensar qué sería eso esencialmente y luego generar ocho textos por tema. Ir armando una especie de rosario de octaedros y no sé si parezca a alguien, o sea cosa rara.

Los que escriben al grado de poder armar una secta, me parecen escritores de manada. A la hora de que me vaya a psicoanalizar, aspiro a tener una psiqué individual, odiaría que me pudieran analizar en masa.

Ó de la B

En un tema mucho más terrenal, ¿por qué cambiar de editorial, de Patria a Mondadori?
Por razones de ambición. Estuve contento en la editorial Patria, incluso me hicieron una Biblioteca que lleva mi nombre y no sé qué tanto, pero la distribución y la posibilidad de tener un trampolín desde el cual brincar, me la ofrece mucho mejor Random House. De hecho me estoy mudando completito otra vez.

Me acaban de publicar esta novedad pero en la colección de bolsillo, aparecieron simultáneamente Filosofía para Inconformes y Las Vocales Malditas, y en cuanto terminen los contratos de los otros libros, me los voy a traer también para acá. Ya sea a esta edición grandota o en la colección de los long sellers, que es la colección de bolsillo. Pero me mudo completo para Random.

Ó de la B
La última, ¿qué significa para tu vida Pascual Borzelli Iglesias?
Es un buen amigo.

Gracias, tocayo.

Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba
Fotografías: Pascual Borzelli Iglesias

Indispensables de abartraba:

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Fotografia | Leave a comment
Cayendo en la levedad de Kundera
Imagen de portada
Con este texto, abartraba inaugura su sección “Indispensables“, en el que se dan a conocer textos o reseñas de obras no de reciente aparición pero que tienen un significado importante para el mundo literario.
Esperamos que lo disfruten.

Por Marina Gavito

Imaginemos que ciertos eventos históricos se repitieran una y otra vez. ¿Qué sería de la Revolución Francesa? ¿Seguiría siendo tan memorable? Milán Kundera en La insoportable levedad del ser, plantea que nunca sabremos si nuestras decisiones serán las correctas; sólo tenemos una vida y nunca tendremos experiencia previa.
El tema en el que gira la obra es la levedad y el peso de las decisiones y las formas de vida. Los griegos preferían la levedad, que es estar cerca del cielo, porque el peso es un equivalente a la muerte.

La obra de Kundera es una novela de amor, pero en el fondo va más allá de eso. La relación entre las dos parejas de la historia nos lleva a conocerlos como individuos: podemos ver a través de sus obsesiones y temores lo que los ha llevado a estar con el otro.

Teresa llega un día a casa de Tomás, y su amor se iniciará por la compasión acompañada de una gripe. Él teme que ella entre a su vida; los encuentros con sus amantes son parte de su cotidianidad y al ofrecerle su cama teme perderlo todo. Al final un serie de casualidades hace que ella se quede en la casa de Tomás y se vuelva la esposa. Bohemia es la ciudad testigo de este relato, una ciudad que en cualquier momento puede adquirir el nombre de Praga, y que será invadida por el ejército Ruso.

Sabina, una pintora, es la amante de Tomás. Una de las tantas mujeres que mantiene en su vida sexual; además de eso y ser su amiga, es la encargada de involucrar a Teresa en el mundo artístico de Bohemia. Sabina opta por romper los cánones, busca ser libre con su pintura, toda su vida busca la levedad; además vive bajo el deseo de traicionar, primero a su padre cuando ésta huye con un joven y se casa, después cuando se topa con la pintura realista y finalmente cuando abandona a Franz.

Es Franz, el médico —casado y con una hija— quien bajo la serie de máscaras de los “simposios” y “congresos”, se encuentra con su amante en diversas ciudades y países, y precisamente esta mujer es una pintora. Durante casi un año mantienen la relación hasta que decide dejar a su esposa pero Sabina lo abandona antes.

Este es el tronco argumental de la historia, pero hay más: Teresa encierra las heridas de su vida junto a su madre, ella sufre ante la imposibilidad de ser un cuerpo único, la carencia del pudor de la madre y la imposibilidad de obtener una muestra de cariño por parte de ella. Cuando ésta se presenta con Tomás, esos traumas se hacen válidos ante sus constantes infidelidades.

Franz nos lleva a ser testigos de los efectos del kitsch que para Kundera es: “un biombo que oculta la muerte” Además de ser un ideal estético-político, la forma de reflejarlo es en el momento en el que Franz emprende una marcha en pos de una causa social, que en realidad se vuelve un mero espectáculo.

Kundera dedica un capítulo al absurdo: “La sonrisa de Karenin”, que es la mascota de nuestra primera pareja. Teresa sueña que Karenin, su perra, ha parido dos panecillos y una abeja.

La muerte es el final de esta novela. El tema amoroso es tratado desde un punto de vista diferente, la vida es vista en otra perspectiva.

En la novela se manifiesta una visión de la vida actual, pero no en lo referente a la tecnología y el horrible modelo económico, si no a las relaciones humanas, las que nos conciernen a todos; además del tema amoroso, los personajes giran dentro de sus mundos interiores, vemos las fantasías, los sueños, deseos de seres que llegan a ser casi posibles.

Existe una serie de reflexiones que nos atraparán, pero no se deben de considerar como reflexiones sentimentales de tono rosa o consejos para la vida, son solo eso: pequeñas frases que nos atraen y nos acercan a la obra para una relación más íntima con ella.
Ese es el valor de Kundera, ahí parte su levedad.

La insoportable levedad del ser de Milán Kundera. Tusquets Editores, México, 2008, 336 pp.


Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba