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René Avilés Fabila, foto de María José Morales Muñoz para Neotraba
René Avilés Fabila, foto de María José Morales Muñoz para Neotraba

 

Por Óscar Alarcón

Ciudad de México, 25 de abril de 2011

En esta Primera Parte de la entrevista con el escritor René Avilés Fabila, nos habla sobre la administración de la cultura en México.

 

Parte del trabajo periodístico es entrevistar a gente que entrevista. Platicar con René Avilés Fabila, después de la entrevista que le hizo a Mario Vargas LlosaPremio Nobel de Literatura 2010— se me presentaba como un reto. Y aunque ya conocía a René por sus viajes reiterantes a la ciudad de Puebla, esta vez la plática sería distinta.

En la fundación que lleva su nombre se encuentra el Museo del Escritor, de los objetos que podemos encontrar están primeras ediciones de libros como los de Gabriel García Márquez, específicamente de Cien Años de Soledad; cartas que José Revueltas escribió desde la cárcel, o la mesa en donde él y José Agustín tallerearon con Juan José Arreola.

Unas semanas atrás René estaría en Puebla, en la Casa del Escritor. Se pudo haber encontrado con Sergio Pitol, pero resultó que odia a René. Antes de la entrevista, René comenta que sólo ha visto una vez en su vida a Sergio “y fue en París, el debió tener cerca de 30 años, yo era más joven —siempre lo he sido— y sólo esa vez lo he visto, es bueno saber que tengo enemigos como Sergio Pitol, de gran tamaño”.

Entre risas, René platica y se anima más, la atmosfera para la entrevista se va creando. De Vargas Llosa, platica cómo lo recibió en la UAM; René le regaló un par de libros suyos. “No tuve tiempo de platicar previamente con él, los de CNN acapararon todo. Cuando comenzó la entrevista me di cuenta de que no había apagado mi celular y comenzó a sonar, por suerte Varga Llosa no se dio cuenta. Creo que él esperaba una entrevista con el tipo de preguntas de Carmen Aristegui ‘díganos qué piensa del narcotráfico’, pero pronto se dio cuenta que mi intención era mucho más cortés, yo quería que mis preguntas no fueran las ordinarias”.

 

Óscar Alarcón. ¿Qué piensas de la administración de la cultura en México?

René Avilés Fabila. Cada vez está peor. Tradicionalmente no ha habido una política cultural clara, definida, precisa. Hubo proyectos vagos, como los que tuvo [Víctor] Flores Olea —que fue el primer presidente de CONACULTA— pero en términos generales, la tónica es seguir las simpatías de la profesión del titular. Entonces si es un músico, se favorece a la música; si es un escritor se favorece a la literatura.

En términos generales ya no se favorece a nadie porque los actuales, son promotores culturales improvisados, no de carrera. Sergio Vela era un poco de la música, pero realmente no tenía una idea clara; lo pude comprobar siguiendo su trabajo. Y [Consuelo] Sáizar sabe algo de ediciones de libros, se formó en JUS, una editorial conservadora en su momento que hoy ha cambiado de manos, pero tampoco tiene una idea clara. No hay una idea clara de política cultural.

Esto es algo en lo que yo he insistido siempre, pues siendo México un país que promueve muchísimo las artes, que tiene como costumbre y tradición luminosa el apoyo a las artes, tendría que verse como un avance. Dado que Vasconcelos arranca la Secretaría de Educación Pública con un proyecto también muy vago, poco preciso y muy personal pero con la idea de esparcir la cultura por todo el país. No hay ninguna cosa que se pueda parecer a un proyecto cultural, serio, bien hecho en donde participen distintos sectores de la cultura: los creadores, los periodistas culturales, los promotores culturales. Eso definitivamente no lo hay.

 

RAF, foto de María José Morales Muñoz
RAF, foto de María José Morales Muñoz

 

ÓA. Tocando el tema que acabas de mencionar, hace un par de meses hubo muchas críticas hacia Consuelo Sáizar, sobre todo en los usuarios de las redes sociales, quienes estaban en contra de la desaparición de algunos talleres, como se había anunciado, ¿con la llegada de los tecnócratas se forman este tipo de vicios en los que se atenta contra la cultura o es inherente al país?

RAF. El abandono ha sido gradual y a pesar de que con el PRI siempre creció la estructura cultural, ya se notaban visos de decaimiento. Zedillo —último presidente priista— hizo crecer la estructura cultural, la apoyó, pero como una costumbre, como un “bueno, habrá que seguir apoyando las cuestiones culturales”. Parecía algo que en efecto los priistas tenían. Podían ser ignorantes pero tenían un respeto por las manifestaciones artísticas, por la cultura en general. Y la llegada del PAN lo que hizo fue acelerar ese proceso de desinterés por la estructura cultural del país.

Creo que es ofensivo que hayan puesto a Sari Bermúdez, a Sergio Vela y finalmente a Consuelo Sáizar. No tienen tamaño, no tienen obra, no tienen experiencia; y a cambio son autoritarios, difíciles. Son estructuras muy sensibles con las que hay que trabajar y manejar con cuidado, con delicadeza; no son obreros, son pintores, bailarinas, escritores. Es un sector muy sensible de la sociedad.

Honestamente, la globalización trae consigo el abandono estatal de la cultura porque en el proyecto capitalista que se hace, existe la costumbre de que sean los particulares los que creen la estructura cultural como en Estados Unidos, para no ir más lejos. Lo que da el estado es poco comparado con los grandes museos. Es el proyecto globalizador el que nos ha incluido.

Los grandes museos los hacen los particulares, las grandes fundaciones de apoyo al arte son de particulares: BANAMEX, Jumex, Televisa. El capitalismo tiene un interés en adelgazar al estado y comienza por la cultura, les parece lo más simple y lo más sencillo.

Finalmente, el escritor sigue siendo escritor, el pintor siguen pintando con o sin el apoyo del estado, podrá ser más difícil el camino pero el talento aflora.

 

ÓA. La siguiente pregunta tiene que ver con lo que acabas de mencionar. ¿Qué piensas de las nuevas campañas de lectura que se están haciendo? Podemos ver a Gloria Trevi, a Ely Guerra, diciéndonos que leamos un libro, pero son de cartón. Aunque está bien que los particulares lo hagan, ¿por qué hacerlo de esta forma?, ¿no crees que eso aleja a los lectores?

RAF. Esas son tomaduras de pelo. Honestamente, los particulares no tienen gran interés en la cultura, salvo en la medida en la que se publicitan, se promueven y eliminan impuestos.

Hay otros casos como el de Carlos Slim, que tiene algún afecto por la cultura —y mucho más por su esposa—, que ha hecho el Taj Mahal mexicano. Creo que está bien que los particulares participen e intervengan, pero nosotros debemos seguir dentro de la tradición en la que el Estado protege y estimula a las artes con libertad.

 

RAF, foto de María José Morales Muñoz
RAF, foto de María José Morales Muñoz

 

ÓA. ¿Las becas del estado producen buenos escritores?

RAF. No sabemos exactamente porque la mayor parte de los becados son escritores con méritos propios. En el primer año del FONCA, todos los grandes escritores se repartieron las becas alegremente: Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Monsiváis, Elena Poniatowska. Primero, se adjudicaron becas a perpetuidad, y luego pues si sobro alguna también se la dieron.

No es fácil obtenerla y varían los criterios de acuerdo a las autoridades, por ejemplo, para quitármela, argumentaron que yo era un hombre rico. Y realmente no lo soy. Ese no es un argumento literario. Hay una cantidad de escritores que han sido becados y que no tienen realmente ninguna importancia, son recomendaciones.

No creo en las becas, no creo en estímulos, no creo ni siquiera en los premios literarios. Pueden ayudarte, pueden acertar pero las más de las veces tengo la impresión de que llueve sobre mojado. ¿Cuántos premios no recibió, o ha recibido, Elena Poniatowska? ¿Cuántos recibió Monsiváis? Infinidad.

 

Y por otro lado, hay muchos escritores que han recibido premios y no mejoraron nunca, se quedaron en su gran mediocridad. Esto tiene que ver con la gran falta de crítica literaria, porque quien te da los premios, las becas o los reconocimientos, siempre son tus semejantes, tus pares.

No son críticos literarios especializados, siempre es un imbécil que también escribe y que le caes bien o le caes mal. Punto.

 

ÓA. ¿Por compadrazgo?

RAF. Sí, de alguna manera así funciona. De ahí, la necesidad de una política cultural, de un proyecto en donde efectivamente se sepa con claridad cómo y por qué te van a dar un premio o una beca.

 

ÓA. Con todo y rendición de cuentas.

RAF. Como hacía el Centro Mexicano de Escritores, que es un buen ejemplo. Curiosamente era de iniciativa privada. Te daban dos o tres mil pesos mensuales, ibas cumpliendo, al final entregabas el libro y te daban una cantidad extra. Todos teníamos que entregar el libro.

Yo tengo la memoria del Centro Mexicano de Escritores —no sé cuántos escritores hayamos tenido la beca de esa legendaria institución— y son más los desconocidos que los conocidos. Gente que tuvo la beca, escribió un cuento afortunado, un fragmento de novela atinado, y que hizo creer a Rulfo, Arreola, Monterde, Elizondo, Alí Chumacero, que tenía mucho talento y fue un fracaso. Son golpes de fortuna, hay suerte buena y mala.

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