El botóx no es para siempre

Portada de ""Las viudas de los jueves" de . Imagen cortesía de Marina Gavito.

Portada de “”Las viudas de los jueves” de Claudia Piñeiro. Imagen cortesía de Marina Gavito.

Por Marina Gavito.

El ruido, el mundo exterior lejos de nuestro hogar siempre llegan, pocas veces tenemos  la oportunidad del escape, de hacer una burbuja que nos proteja de la realidad,  solo algunas almas son elegidas o eligen ese destino como es el caso de los habitantes de La cascada, un fraccionamiento argentino en donde sus habitantes han decidido crear su propio mundo funcional. Claudia Piñeiro nos presenta un universo jugando a las matrioskas en otro universo, hace un retrato de la clase media alta Argentina a lo largo de las últimas décadas.

La autora  comenzó su carrera de escritora en 1991, cuando tuvo un despertar en un largo viaje de negocios y decidió  concursar en  “La sonrisa vertical” de la editorial Tusquets y en al actualidad cuenta con diversos títulos Tuya”, “Elena sabe” y “Un ladrón entre nosotros”. Fue galardonada con el premio Alfaguara de novela en 2005 por “Las viudas de los jueves”,la cual ya cuenta con una adaptación cinematográfica, pero por ahora nos centraremos en la versión de papel y tinta. El estilo de Piñeiro es sumamente minucioso, enfocado en los detalles del mundo que rodea a sus personajes,  su atractivo radica en la ligereza de su narración, en su belleza y que se puede sentir una  mirada  atenta y sensible.

Un jardín del edén es lo que buscan los habitantes de  “Altos de la cascada” un residencial ubicado en las afueras de  la ciudad, un lugar cercado, equipado con un gran sistema de seguridad para evitar la entra de extraños a ese pequeño paraíso artificial  construido  para protegerse del exterior y todos sus peligros. Altos de la Cascada es un country o fraccionamiento,  en dónde todas  las necesidades y caprichos de los habitantes están más que satisfechas, lleno de esposas de hombres con dinero que se dedican a divertirse en el club, a hacer colectas de caridad y a salir eventualmente de su burbuja para poder ir a derrochar el dinero que sus maridos les proporcionan en algún centro comercial. El problema es que las dificultades traspasan los cercos más altos.

Mavi Guevara, madre, empresaria inmobiliaria, es la encargada de contarnos los detalles de la vida en la Cascada, es un mujer que ante la ineficacia de su esposo decidió  emprender un negocio que sería su única manera de sustento, esa mujer anota  una serie de detalles de la vida de sus vecinos con la intención de usarlos para poder mejorar su sistema de ventas de casas dentro de la Cascada. Ella y su grupo de amigas Teresa Scalglia una mujer que vive tranquilamente y disfrutando del abundante salario de su marido, Lala Urovich una mujer  tonta y superficial,  Carla Masota  una pintora que no puede llegar a esperar que alguien amé su arte y que recibe golpizas de su marido son las Viudas de los Jueves, apelativo que toman debido a las reuniones de sus maridos cada semana.

La muerte de  tres de los esposos de ellas en una sus habituales salidas genera un gran conmoción en todo el Country, una  muerte  al parecer accidental encarna más que eso, es causada por la codicia pero sobre todo por ocultar la realidad.

El quiebre de ese mundo hermoso y perfecto comienza con pequeñas fracturas que solo algunos les dan importancia, las crisis del exterior pocas veces llegan a afectar el mundo en que se desenvuelven, pero cuando lo hacen resultan abrumadoras.

Es interesante tener en las manos una novela histórica que aborde temas tan actuales, pero además que han sacudido a las últimas generaciones,  las crises económicas internacionales y en el caso de Argentina sus propias crisis, la caída de las torres gemelas y junto con ello como corrió  ante nuestros ojos las década de los noventa que ya traía entre manos eso fenómenos sociales de la indiferencia y la alabanza de la apariencia sobre cualquier otra cosa. Además de ello vemos la inserción de la tecnología en al vida cotidiana, la llegada a la clase media de  la cirugía plástica, junto de ello se hace notar que ciertos prejuicios prevalecen pese a todo símbolo de modernización.

Los habitantes de la cascada  pocas veces se muestran como en realidad son, viven apartando, ocultándose de  las miradas de los vecinos tras sus enormes árboles. La dura relación de los Masota, el odio de una madre adoptiva  hacia una hija que no es lo que ella deseaba pero no podía deshacerse de ella, los hijos que pocas veces son lo que los padres querían y que son el resultado de vivir en un mundo solitario y vació emocionalmente por parte de sus padres;  todo esto sucede en el paraíso artificial, y la única forma de hacerse palpable es cuando aparece en la libreta roja de Mavi Guevara pero en otras ocasiones es visible hasta que explota y  ensucia a todos los vecinos del country.

Además de esto nos presenta esa distancia que se pone con el otro, con la servidumbre, los jardineros, con todos aquellos seres que viven del otro lado y que  solo tiene derecho de acceso para poder trabajar, la curiosa y hasta un tanto lésbica relación de  Carmen Insuá con su sirvienta es el reflejo de qué sucede cuando a los que son considerados menos se les intenta involucrar en al vida de la Cascada.

En ocasiones el lector puede llegar a preguntarse ¿hacia dónde vamos por qué tanta descripción? Esto se puede considerar como parte fundamental del retrato que intenta hacer la autora, el cual logra  de una gran manera para ponernos al tanto de la vida en lo que parece ser otra dimensión. Además de ello los personajes están estructurados con agudeza y cada uno de ellos lleva sobre sus hombros la carga de un pasado que  los intentan devorar y que decide ponerlos a correr y a sufrir en cuanto le es posible y de las maneras más insospechadas. Esa descripción se justifica con la intención de darnos  la mejor toma de ese mundo.

La historia es pequeña pero los acontecimientos que la rodean son enormes y violentos los cuales nos hacen pensar acerca de nuestra ubicación en el mundo, de la relación con el otro que es menos favorecido, además de esto nos pone ante nuestros ojos cuáles son los problemas de las otras clases sociales que a pesar de destilar un delicado perfume de elegancia siempre mostrarán la podredumbre que los alimenta de una u otra forma y  los hace más terrenales de lo que ellos pesaban.

Posted on by Átomo Durán. Posted in Palabras para el Ocio

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