De la pasión por la vida y la certeza de la muerte: Paula Modersohn-Becker.

Paula Modersohn-Becker. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

Paula Modersohn-Becker. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

Por Rosa Borrás.

Qué lástima. Fueron sus últimas palabras. Hacía tres semanas había dado a luz a una niña a la que llamó Mathilde. Era el 21 de noviembre de 1907 y Paula se había levantado de la cama por primera vez desde el nacimiento de su hija. Se había peinado con sumo cuidado y había adornado su cabello con rosas rojas. Pocos minutos después de acercarse a la cuna y de tener en brazos a Mathilde, se desplomó. Paula se dio cuenta en ese momento que se moría. Qué lástima, alcanzó a decir.

Paula Modersohn-Becker nació en febrero de 1876 en Dresde, Alemania, en el seno de una familia aristócrata, culta y refinada. Los padres de Paula reconocieron muy pronto el talento de su hija y la apoyaron para que desarrollara sus aptitudes artísticas. Sin embargo, como condición para mantenerla y permitirle asistir a la Sociedad de Mujeres Artistas en Berlín, la obligaron a estudiar para maestra, así que, como su hermana mayor también lo había hecho, obtuvo el título de maestra en dos años.

Autoretrato. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

Autoretrato. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

En 1888 su padre consiguió un trabajo en Bremen, por lo que la familia se mudó a esa ciudad. En 1897 tomaron unas vacaciones en la Colonia de Artistas de Worpswede, cuando Paula tenía 22 años. Ella se enamoró del lugar, que se caracterizaba por acoger a pintores alemanes vanguardistas, que intentaban romper con la influencia del Impresionismo, movimiento pictórico imperante en esa época. Durante su primera visita a la Colonia, Paula conoció a los artistas Heinrich Vogeler, Otto Modersohn y Fritz Mackensen, entre otros, así como al poeta Rainer Maria Rilke.

Paula se mudó a Worpswede para continuar sus estudios de pintura tiempo completo, y en 1901 contrajo matrimonio con Otto Modersohn. Desde el principio ambos manifestaron gran respeto y admiración mutuos. Otto animaba y apoyaba a Paula a desarrollar su trabajo artístico.

La Vieja Campesina. 1903. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

La Vieja Campesina. 1903. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

A pesar del amor que se tenían, Paula pronto empezó a sentir que el matrimonio y el deseo de Otto por ser padre la limitaban. En una de las tantas cartas que escribió a Rilke decía: Y ahora ni siquiera sé cómo debo escribir mi nombre. No soy Modersohn, pero ya tampoco soy Becker. Yo soy yo misma y espero convertirme en esa yo misma cada vez más. Esa es, de seguro, la finalidad de todas nuestras luchas. Lo que más le importaba a Paula era el arte, quería poder dedicar su vida entera a ello.

Paula Modersohn-Becker y Clara Westhoff 1905. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

Paula Modersohn-Becker y Clara Westhoff 1905. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

Después de varios viajes a Paris, donde permanecía por semanas enteras para asistir a la Escuela de Bellas Artes, en 1906 decidió separarse de Otto. En su última residencia artística en París ese mismo año, Paula produjo una serie de pinturas que le provocaron gran satisfacción y emoción. Este trabajo la motivó a seguir consolidando su muy particular lenguaje pictórico. Fue en éste periodo cuando Paula pintó su primer autorretrato desnuda, acción sin precedentes en la historia de la pintura hasta ese momento. Me impresionan la fortaleza de carácter y convicción de Paula al atreverse a pintarse desnuda en un momento en el que difícilmente las mujeres eran, siquiera, admitidas a las escuelas de arte. De por sí un autorretrato significa mirarse profundamente a una misma; mirarnos desnudas y representarnos tal cual implica aun hoy una gran valentía…

Clara Rilke Westhoff 1905. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

Clara Rilke Westhoff 1905. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

A pesar de las peticiones de Paula, Otto se negó a renunciar a su matrimonio; viajó a París y la convenció de que volviera con él a Worpswede a principios de 1907. Ella accedió. Estaba embarazada, tenía 31 años. Paula estaba contenta con su decisión de ser madre, a pesar de que en aquel tiempo un embarazo después de los 30 años ya era considerado de alto riesgo. Los estándares sociales y médicos eran otros, y una mujer que no estuviera casada y con hijos después de los 28 se consideraba ya inservible. Paula murió de un embolismo pulmonar causado por una trombosis tres semanas después de dar a luz a Mathilde. Qué lástima

Paula Modersohn-Becker 1906. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

Paula Modersohn-Becker 1906. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

Paula dejó cientos de pinturas, dibujos y grabados como legado a la historia del arte moderno. Su capacidad de experimentación en cuanto a técnicas y lenguajes es poco usual para su tiempo; su aporte, enorme. En vida, Paula sólo vendió cinco cuadros. Como en la historia de tantas otras mujeres (amantes del Escritor Y, hijas del Sr. W, protegidas del Artista Z) ella era conocida por ser la esposa del Pintor X.

Paula Moderson-Becker embarazada. 1907. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

Paula Moderson-Becker embarazada. 1907. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

En 1927 un coleccionista alemán, incitado por el pintor Heinrich Vogeker, abrió el Museo Paula Modersohn-Becker, que en 1988 fue adquirido por el gobierno de la República Federal Alemana, y su colección ampliada posteriormente gracias a la Fundación Paula Modersohn-Becker, creada y dirigida por Mathilde Modersohn.

Conocí el trabajo y la historia de Paula cuando era estudiante de pintura, en el Massachusetts College of Art en 1993. Mi hija Mariana tenía tres años, y yo estaba pensando en tener un segundo hijo. Mi identificación con las preocupaciones estéticas, creativas y de vida de Paula fue inmediata. Mis circunstancias, sin duda, eran otras y mucho más benévolas también. Sin embargo el conflicto entre la maternidad y el arte como camino de vida estaba presente, y siempre lo ha estado. Me pregunto si es posible para una mujer, aun hoy en día, dedicarse a su carrera sin sentimientos de culpa…

Paula y Mathilda. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

Paula y Mathilda. Imagen cortesía de Rosa Borrás.

Me estoy convirtiendo en algo (alguien); estoy viviendo el momento más intensamente feliz de mi vida, escribió Paula a su hermana durante una de sus estancias en París en 1906. Ese fue el año más productivo de la corta vida de esta gran artista, una de mis mujeres favoritas.

Paula dejó, además de toda su producción artística, un gran número de cartas y diarios, todos bellamente escritos. Si les interesa saber más sobre esta mujer, les recomiendo que lean esos textos, así como las siguientes páginas, de donde he obtenido los materiales para escribir este artículo:

http://books.google.com.mx/books?id=HhY-MJyy3REC&pg=PA267&lpg=PA267&dq=paula+modersohn+becker+diaries&source=bl&ots=oNNU1jcRXj&sig=VkdsrqgtzJtjnuKKeYTDQQbH7ZM&hl=es&sa=X&ei=xEwAUKm6Denm2gWwlKSMBA&sqi=2&ved=0CHQQ6AEwBw#v=onepage&q=paula%20modersohn%20becker%20diaries&f=false

http://es.wikipedia.org/wiki/Paula_Modersohn-Becker

http://en.wikipedia.org/wiki/Paula_Modersohn-Becker

http://www.peh-med.com/content/6/1/11/

http://www.pmbm.de/de/english

http://www.paratheatrical.com/pages/videofilms/gc-rilkepaula.html

http://tallerdeencuentros.blogspot.mx/2010/11/paula-modersohn-becker-adelantada-del.html

 

CONTACTO: 

MAIL: rosaborras@gmail.com
FB: /rosaborras.puebla
TWITTER: @rosaborrosa

Posted on by Átomo Durán. Posted in Mis Mujeres Favoritas

About Átomo Durán.

Paradoja con patas.

2 Responses to De la pasión por la vida y la certeza de la muerte: Paula Modersohn-Becker.

  1. Itzel Velázquez Lara

    Compañera, el artículo me encantó y definitivamente me incitó a leer más sobre esta gran mujer.
    Te mando un abrazo y definitivamente me encuentro en espera del próximo artículo que vayas a publicar.
    Saludos.

  2. rosa borras

    hola itzel, qué gusto que te gustara 🙂 y que leteras más sobre Paula. perdona que responda hasta ahora, apenas entré a revisar. ¡saludos!

Add a Comment