Ciudades

Vampire Weekend. Imagen cortesía de José Luis Dávila

Vampire Weekend. Imagen cortesía de José Luis Dávila

Por José Luis Dávila.

El nuevo álbum de Vampire Weekend recuerda a ese New York del blanco y negro, a la Gran Manzana de los hombres de los 50’s que ahora es cruzada por los pasos de nuevos especímenes, de personas que ya no se dan el tiempo, como en esa época, para detenerse un momento y escuchar cómo se desenvuelve la vida de la urbe, y sin embargo, todavía hay algunos que surgen de las sombras para dar un respiro y amar su ciudad en la quietud del ajetreo, ya que tal vez ese sea el reto para disfrutar de un lugar así: encontrarle lo pacifico y lo bello al gris y al ruido que dominan a nuestro alrededor; tal vez por ello el disco se llama Modern Vampires of the City.

Y, también, tal vez por ello su sonido hace añorar otros tiempos, pero no como si el pasado fuera mejor que el presente, sino la añoranza de aquello que no se tuvo y no se tiene. Y tampoco se tendrá. La añoranza de la necesidad no satisfecha, de las horas no pasadas al lado de quien nunca se tuvo, de los recuerdos que no están construidos más que en la fantasía. Pero no por ello es triste. Porque si algo no es, si algo no fue en la realidad, siempre queda la capacidad para preguntarse por el hubiera, y responderse; y al responderse, crearlo.

Vampire Weekend. Imagen cortesía de José Luis Dávila

Vampire Weekend. Imagen cortesía de José Luis Dávila

 

Crear un tiempo, sí. Estoy seguro de que eso logra la banda. Vampire Weekend hace que se encuentre la forma para construir desde las notas una época propia que se desarrolle como a uno le gustaría. Los edificios de una ciudad hechos con las letras de las canciones, y las avenidas con los ritmos. El fluir de los autos en la voz que al cambiar modula el tráfico. El ruido de las calles principales en la batería. Pero que sea diseñado en la experiencia de la música, y por cómo lo queramos nosotros, no significa que se pueda evadir lo trágico de la ciudad, pues de otro modo estaría incompleta, incompleta como la vida de quienes no se permiten ese respiro del que hablo al inicio, para dejarse llevar por la metrópoli.

Se puede decir que este álbum es capaz de tomarnos de la mano para enseñarnos que un poco de contaminación puede hacer más bellas las puestas de sol y que el ruido de las calles es capaz de crear música. Que caminar por caminar, recorrer la ciudad, entre las multitudes es también una forma de vivirla. Escuchar a cada vuelta de esquina una conversación puede ser parte de la letra de una canción. Experimentar la ciudad al ritmo de Vampire Weekend puede que sea lo que se necesita para empezar a disfrutar la ciudad. 

Portada de "Modern Vampires of the City" de Vampire Weekend. Imagen cortesía de José Luis Dávila.

Portada de “Modern Vampires of the City” de Vampire Weekend. Imagen cortesía de José Luis Dávila.

Posted on by Átomo Durán. Posted in This is happening

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