Takuya Kuroda.


Takuya Kuroda es un trompetista que logro llamar la atención del sello Blue Note Records, en su disco Rising Son mezcla desde afrobeat hasta algunas líneas de Hip-hop, pero también podemos notar algo de Sigue leyendo

No soy Stiller de Max Frisch.


Siempre hay algo que leer. nos dice Brandon Vázquez y nos recomienda No soy Stiller de Max Frisch, el libro habla acerca de un hombre que es confundido con otro y es encarcelado. Entonces Sigue leyendo

Matar de Carlos Sánchez.


La literatura es un placer que exige. Llega a ocurrir que no es el trabajo con el lenguaje lo que representa un reto para el lector, tampoco la estructura ni una cuestión técnica, sino Sigue leyendo

Reflexiones de un héroe.


Pablo Prieto nos trae su segunda entrega en la sección de fotografía. Una imagen tomada en el Museo Erasto Cortés. Pablo la ha titulado: Reflexiones de un Sigue leyendo

Los Antiguos.


Los Antiguos, se han caracterizado por tocar un Stoner con mezcla de Hard Rock, el cual serviría para conducir un auto a toda velocidad en una carretera desierta. Hoy el Eduardo Hernández nos trae Sigue leyendo

Entrevista a Jesús Pérez Ortiz.


Jesús Pérez Ortiz es estudiante de maestría en física en la BUAP, impartió la conferencia "Agujeros negros primordiales" en la prepa Alfonso Calderón. Lorena Victoria platicó con él para hablar sobre Sigue leyendo

La óptica en México, entrevista al Doctor Alejandro Cornejo Rodríguez.


El doctor Alejandro Cornejo Rodríguez platicó con Iván Gómez sobre la importancia de la ciencia con énfasis en la óptica y su divulgación en Sigue leyendo

México Noir y Un Plan Perfecto: Entrevista a Iván Farías.


La antología México Noir y Un Plan Perfecto, la novela más reciente de Iván Farías pusieron sobre la mesa de discusión la vigencia y la buena salud del género negro en México. Una charla Sigue leyendo

Pasar el duelo.


Pablo Prieto nos ofrece su primera colaboración en la sección de fotografía: Pasar el duelo. Porque las imágenes no solo se ven sino que también se leen, pasen a leer el trabajo de Sigue leyendo

El escritor y sus obsesiones: Donde no hay Dios de Omar Delgado.


Iván Gómez escribe sobre el nuevo libro de Omar Delgado, Donde no hay dios, el cual se nos presenta como un conjunto de cuentos en el que el eje central de las historias es Sigue leyendo

Fotografia

Indispensables de abartraba:

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Tres de Wajda

Por Rodrigo Durana

Andrzej Wajda es quizá el máximo representante del cine polaco; tras la ocupación nazi, comenzó su carrera siguiendo siempre la línea política y lo que muchos llaman crónica de su país, aunque más bien se trata de una visión crítica de su cultura y el actuar del individuo polaco dentro de su sociedad: el gen religioso y la enorme capacidad de reconstruirse históricamente como país, como nación, a pesar de las múltiples guerras y ocupaciones. Wajda representa la realidad en sus filmes y encuentra lo bello en lo adverso y lo hostil del ser humano. Admirado por muchos cineastas, ha marcado una forma de hacer cine, es decir un matiz cinematográfico personal.

Wszystko na sprzedaz (Todo en venta).
Polonia 1968.
DIR: Andrzej Wajda
GUIÓN: Andrzej Wajda
FOTOG: Witold Sobocinski
MÚSICA: Andrej Korzynski
INT: Beata Tyskiewicz, Elzbieta Czyzewska, Andzej Lapicki, Daniel Olbrychski.

Portada de Todo en Venta

Tras la muerte, al caer de un tren en movimiento, de Zbigniew Cybulski, Wajda dirige un film donde se nos presenta a un director de cine realizando una película en la que una mujer actúa el personaje de la esposa de un personaje determinado. Al salir del set, la actriz busca a su marido, (el actor principal de esa película) y cuya ex mujer es la actual esposa del director y quien la ayuda en la búsqueda; averiguación que las lleva a encontrar el lugar donde dicho actor murió la noche anterior cayendo de un tren en movimiento. La muerte del actor obliga al director a buscar un reemplazante que trabaje en una nueva película que se tratará sobre la vida del actor recién muerto, pero sin su presencia.

Wajda realiza un film en el que su alter ego es el personaje del director dentro de la película. La premisa es la muerte, en la vida real, de su actor principal hasta ese momento, de la mayoría de sus filmes. Wajda crea un espiral de tiempo y espacio en el que la historia resulta ser otra historia dentro de otra historia y que hace recordar a Julio Cortázar y su Continuidad en los parques. Wajda no sólo realiza una metáfora del momento que vivía, también realiza el ejercicio metatextual cinematográfico perfecto: el cine dentro del cine, en donde el cuestionamiento a la creación y la labor del creador es el principal motor. La fotografía nos lleva por paisajes fríos, azules y grises de la Polonia invernal. Mención especial merecen las actuaciones de Elizbieta Czyzewka y de Beata Tyskiewicz, pues actuar de una actriz que actúa que es una actriz, no es cosa de todo los días.
Finalmente, Wajda concreta un film en el que es expuesto el concepto de verdad en el sentido más amplio.

Krajobraz Po Bitwie (Paisaje después de la batalla).
Polonia, 1970
DIR: Andrzej Wajda
GUIÓN: Andrzej Wajda y Andrzej Brozowski basado en los cuentos de Tadeusza Barowskiego.
DIR FOTOG: Zygmunt Samousiuk.
INT: Daniel Olbrychski, Stanisawa Celinska, Aleksander Bardini.
Portada de Paisaje después de la batalla

Film en el que Wajda nos presenta a un grupo de judíos presos por los nazis en la segunda guerra mundial, y que meses después de terminada la guerra, son trasladados, por los norteamericanos, de cuartel en cuartel por toda Alemania, pues temían que “hicieran mal uso de su libertad”. El film comienza con la música de Vivaldi, la primavera, los presos polacos en la nieve, matan a un soldado alemán. Ya en el verano los presos marchan para no perder la conciencia, algunos, como un poeta (Brozowski) que lleva toda la guerra preso, prefieren refugiarse tras las paredes, y al cuestionar a un superior es encarcelado. En el otoño llegan y con él, otro grupo de refugiados en el que arriban mujeres y un grupo de religiosos, entre ellos un cardenal, que ofician una misa para los “presos”. Una alemana roba comida en la cocina y es llevada con golpes y ya sin pantalón con las autoridades para que ellos la juzguen, al salir del lugar llora perturbada, va sin calzoncillos y sólo con una camisa rota, “ha sido perdonada”. Una de las mujeres polacas cuestiona al poeta sobre su estado como prisionero, lo incita a escapar y al hacerlo llegan a un bosque en la que el poeta se siente incomodo, deciden regresar y al llegar al cuartel la mujer es muerta por accidente. Ya en el invierno (con música de Vivaldi) vemos los créditos pintados en los vagones del tren.

Wajda no sólo cuestiona a los americanos y su proceder tras la guerra, también hace un cuestionamiento, como en casi todo su cine, al concepto de libertad, al encierro del hombre tras las paredes de la sociedad, mostrando cómo la liberta
d es sólo parámetros cambiantes sobre cuales movernos. Cuando el poeta y la mujer van al bosque, se entiende una reminiscencia al jardín del edén, pero en éste, Adán no quiere nada con Eva y cuando por fin se entrega, se da cuenta que ya no puede con esa libertad “absoluta”, necesita regresar a la tierra, a sus paradigmas de libertad humana, ella le dice: “no eres persona, eres polaco”; ella quería ser libre y lo era, al regresar, irónicamente es muerta. Wajda no sólo realiza un film sobre la guerra y sus consecuencias en Polonia, hace un cuestionamiento sobre el hombre, su proceder y su estadio en el mundo.

Ziemia Obiecana (La tierra prometida).
Polonia, 1975.
DIR: Andrzej Wajda
GUIÓN: Andrzej Wajda, basado en la novela de Wladyslaw Stanislaw Reymon.
INTER: Daniel Olbrychsky, Wojciech Pzoniak, Andrzej Seweryn, Anna Nehrebecka, Tadeusz Bialoszcynski.
MÚSICA: Wojciech Kilar.
DIR FOTOG: Witold Sobocinski
DIR ARTE: Tadeusz Kosarewicsz

Portada de La Tierra Prometida
Polonia desde mucho tiempo atrás ha sido presa de invasiones y por tanto su territorio ha pertenecido a diversos países y gobernado por distintas ideologías políticas; a pesar de ello, se mantuvieron como patria bajo un nacionalismo basado en la estructura religiosa católica cristiana y todo lo que de ello se deriva. En La tierra prometida (basada en la novela de Reymon). Wajda nos ubica en la ciudad de Lodz cuando alcanzaba su máximo auge como centro capitalista. Habitada por obreros, empresarios alemanes y rusos, aristócratas polacos y prestamistas judíos. La historia se centra en Karol Borowiecki (Daniel Olbychsky), quien es un polaco con abolengo y se desempeña como administrador de una fábrica. XXX con sus dos amigos Max, un alemán, hijo de un dueño de fábricas y Mortiz un judío con habilidades con el dinero, se embarcan en la enorme empresa de poner una fábrica, haciéndose valer de todos las acciones, algunas de ellas completamente inmorales. Karol conquista a la esposa de un judío y consigue información privilegiada, está comprometido con una polaca de abolengo a la que hace vender sus propiedades para tener capital para la fábrica. La inmoralidad de las acciones los lleva a tener múltiples enemigos, mismos que los llevan al desastre al poco tiempo de inaugurar la fábrica. Karol, tras la pérdida, consigue una esposa, hija de un magnate ruso y nuevamente se ubica en el lugar privilegiado que tanto buscó.

La dirección de arte es casi perfecta pues, aunque son pocas las calles que vemos del Lodz de esa época, están perfectamente “caracterizadas” y los interiores y el vestuario nos ubican en una especie de cuadro costumbrista del siglo XIX. Wajda realiza un film que podría adjetivarse como político, pues critica de forma contundente el estilo de vida arrollador capitalista, sin reserva alguna. Sin embargo el film, más que político, trata sobre el ser humano en general y las diversas manifestaciones de la naturaleza humana. Karol es el Hombre, todos los hombres y Lodz es el mundo actual, voraz y mordido.

Diseño, edición y manipulación digital de las imágenes: Óscar Alarcón para abartraba.

Fallece Alí Chumacero, poeta

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A los 92 años “callo la voz, mudos los labios”


Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba

Indispensables de abartraba:

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Cayendo en la levedad de Kundera
Imagen de portada
Con este texto, abartraba inaugura su sección “Indispensables“, en el que se dan a conocer textos o reseñas de obras no de reciente aparición pero que tienen un significado importante para el mundo literario.
Esperamos que lo disfruten.

Por Marina Gavito

Imaginemos que ciertos eventos históricos se repitieran una y otra vez. ¿Qué sería de la Revolución Francesa? ¿Seguiría siendo tan memorable? Milán Kundera en La insoportable levedad del ser, plantea que nunca sabremos si nuestras decisiones serán las correctas; sólo tenemos una vida y nunca tendremos experiencia previa.
El tema en el que gira la obra es la levedad y el peso de las decisiones y las formas de vida. Los griegos preferían la levedad, que es estar cerca del cielo, porque el peso es un equivalente a la muerte.

La obra de Kundera es una novela de amor, pero en el fondo va más allá de eso. La relación entre las dos parejas de la historia nos lleva a conocerlos como individuos: podemos ver a través de sus obsesiones y temores lo que los ha llevado a estar con el otro.

Teresa llega un día a casa de Tomás, y su amor se iniciará por la compasión acompañada de una gripe. Él teme que ella entre a su vida; los encuentros con sus amantes son parte de su cotidianidad y al ofrecerle su cama teme perderlo todo. Al final un serie de casualidades hace que ella se quede en la casa de Tomás y se vuelva la esposa. Bohemia es la ciudad testigo de este relato, una ciudad que en cualquier momento puede adquirir el nombre de Praga, y que será invadida por el ejército Ruso.

Sabina, una pintora, es la amante de Tomás. Una de las tantas mujeres que mantiene en su vida sexual; además de eso y ser su amiga, es la encargada de involucrar a Teresa en el mundo artístico de Bohemia. Sabina opta por romper los cánones, busca ser libre con su pintura, toda su vida busca la levedad; además vive bajo el deseo de traicionar, primero a su padre cuando ésta huye con un joven y se casa, después cuando se topa con la pintura realista y finalmente cuando abandona a Franz.

Es Franz, el médico —casado y con una hija— quien bajo la serie de máscaras de los “simposios” y “congresos”, se encuentra con su amante en diversas ciudades y países, y precisamente esta mujer es una pintora. Durante casi un año mantienen la relación hasta que decide dejar a su esposa pero Sabina lo abandona antes.

Este es el tronco argumental de la historia, pero hay más: Teresa encierra las heridas de su vida junto a su madre, ella sufre ante la imposibilidad de ser un cuerpo único, la carencia del pudor de la madre y la imposibilidad de obtener una muestra de cariño por parte de ella. Cuando ésta se presenta con Tomás, esos traumas se hacen válidos ante sus constantes infidelidades.

Franz nos lleva a ser testigos de los efectos del kitsch que para Kundera es: “un biombo que oculta la muerte” Además de ser un ideal estético-político, la forma de reflejarlo es en el momento en el que Franz emprende una marcha en pos de una causa social, que en realidad se vuelve un mero espectáculo.

Kundera dedica un capítulo al absurdo: “La sonrisa de Karenin”, que es la mascota de nuestra primera pareja. Teresa sueña que Karenin, su perra, ha parido dos panecillos y una abeja.

La muerte es el final de esta novela. El tema amoroso es tratado desde un punto de vista diferente, la vida es vista en otra perspectiva.

En la novela se manifiesta una visión de la vida actual, pero no en lo referente a la tecnología y el horrible modelo económico, si no a las relaciones humanas, las que nos conciernen a todos; además del tema amoroso, los personajes giran dentro de sus mundos interiores, vemos las fantasías, los sueños, deseos de seres que llegan a ser casi posibles.

Existe una serie de reflexiones que nos atraparán, pero no se deben de considerar como reflexiones sentimentales de tono rosa o consejos para la vida, son solo eso: pequeñas frases que nos atraen y nos acercan a la obra para una relación más íntima con ella.
Ese es el valor de Kundera, ahí parte su levedad.

La insoportable levedad del ser de Milán Kundera. Tusquets Editores, México, 2008, 336 pp.


Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba

TURBOSÍLABAS

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Libro de Leo Lobos, poeta chileno
Leo Lobos mirando ángeles eléctricos. Fotografía de Emilio Arnes, con permiso para abartraba

Por *Antonio Arroyo Silva

A Benjamín, esa inocencia que ilumina.
No sé por qué los libros de poesía son a veces tan especiales. Quizás lo sean aquéllos que nacieron de una palpitación, o que a lo largo de los años su existencia ha alcanzado un alto nivel de energía. Hay palabras que nacen muertas porque, de pretenciosas, agotan su decir; en cambio, otras, que recién nacidas apenas son un soplo, con los años adquieren la fuerza de un huracán. El caso es que, cuando tenemos la fortuna de leer uno de estos libros, sentimos un impulso de emoción inmenso y, al intentar abordarlo desde un punto de vista mínimamente crítico, podemos caer en la tentación de la exaltación deformante. No es exactamente lo que me ocurrió con esta antología que recopila los poemas del poeta chileno Leo Lobos, desde 1986 a 2003, bajo el título Turbosílabas. Poesía Reunida. Muchos viajes que median en el autor desde una fecha a la otra (Francia, Estados Unidos, Brasil, México….) le han dado ese talante universalista de ciudadano del mundo, aparte del que heredó de sus antecesores de la poesía chilena. Un poeta que trasciende no sólo las fronteras físicas, sino las del mismo idioma, y hace que se sumerja en la traducción de poetas brasileños con la misma soltura y mimo que si escribiera sus propios textos. En este sentido, Leo Lobos no es el típico traduttore tradittore sino alguien que capta la respiración de otro poeta y la conduce a su lengua. Un traductor conciente y defensor de un lenguaje universal de la poesía y, además, poeta. Otra frontera que cruza es la de la palabra misma, la electricidad que produce la palabra al ser articulada. De ahí la otra cara de su obra: la poesía visual. Un número infinito de sugerencias nos trae a la mente esta faceta del autor; pero ahora ocupémonos de Turbosílabas.

Inventar paraísos e infiernos a través de la palabra es narrar, es llevar la mente humana más allá de donde el pensamiento pueda alcanzar. Sin embargo, de la necesidad de narrar la vida de una persona surge la magia de la poesía. No se trata, pues, de fijar géneros literarios ni de dilucidar la adscripción de esta obra.

Es cierto el tono narrativo que comenta la autora del prólogo del libro, como ciertos son el profundo lirismo que va más allá de la metafísica de manual al uso. Se trata de la vida, donde (es un hecho) está y debe estar todo el referente de la poesía, que nada dice al que no se deje llevar por la inocencia primigenia. En este punto, la intención del autor es inversa al del simple narrador: no la gran mentira expansiva de la ficción narrativa sino la verdad desnuda de todo saber ulterior al hecho de la vida misma. Aunque esta verdad sea contradictoria.

El mismo poeta, desde el principio, nos hace una declaración de intenciones enfocada siempre hacia y por la vida. Testimonio de un trabajo –dice—que a ratos me parece puede llamarse poesía, ideas líquidas como la sangre, barcos que silenciosamente se estrellan contra la nada, delirios, augurios, amor, cartas que se escapan de la mano, botellas arrojadas al mar durante años, humo y alcohol, voces, libros, sueños, vigilias, partidos y caballos negros de ajedrez, películas, profecías, viajes, dinero, soledad, fotos y óleos, dibujos, sol y tormentas, amistad, música, palabras, signos, enigmas regresando del olvido.

No la vida a partir de la escritura anterior, sino escribir con el cuerpo este que cargamos.

Leo Lobos en Marnay, Francia. Fotografía de Cristiane Grando (2003), con permiso para abartraba
De esta manera, despersonalizando el hecho literario, dejándolo desnudo a la intemperie del vivir, llega la palabra inaugural a la poesía de Leo Lobos. Palabra que regresa del olvido; pero llega acompañada de todos esos objetos y acciones que bordean el existir y forman parte de su aura. Palabras que con el roce de los objetos recuperan su música y fluyen como ríos de energía vital y dada su vocación líquida no renuncian a su expansión hacia el mar próximo, que no separa sino une, porque nos trasciende. No vivir vidas de ficción y derrochar energías ocultándose en el texto sino expandir la vida propia para buscar ese Uno que somos. Una idea orientalista que no parte de los conocimientos previos sino que forma el tejido de la respiración del autor: sin bien saberlo, haciéndolo bien. Asimilación, diría yo, rechazo de la batuta de la tradición literaria, ésa que se construye a base de recortes celulares para encontrar la razón del vacío.

Si que hay una tradición que Leo Lobos recoge en su escritura, tanto de sus lecturas de Jorge Teillier, Enrique Lihn, Nicanor Parra, Gonzalo Rojas… como del entusiasmo que estos autores le transmitieron en vida, el hálito de sus poéticas, ese extrañamiento y alejamiento crítico de la literatura oficialista para ahondar en un coloquialismo que les confirió mayor vitalidad a la expresión.
También hay que matizar la importancia que nuestro autor le ha dado a los grandes novelistas de ciencia ficción. Ya los escritores norteamericanos de la beat generation vieron en este género, no ya una literatura de evasión y entretenimiento, sino una búsqueda de utopías posibles o imposibles. Nova Express de William Burroughs es un ejemplo. Deleuze buscando la pulsión del rizoma en la expresión. Pero, además, tenemos la presencia de Frank Herbert e Isaac Asimov.

La ciencia-ficción, en principio considerada un género narrativo menor por la Academia, cobra en la poesía de Leo Lobos entidad de utopía como las de Platón, Tomás Moro o Erasmo de Rotterdam. El poeta ve en ellos no la evasión romántica hacia mundos imaginarios y fantásticos, sino la presencia de unos visionarios que ven a la humanidad expandida por el universo buscando la inocencia de la cuna primera o paseando entre las dunas de su propia desolación proyectada hacia un futuro lejano, donde, a pesar de todos los obstáculos, el ser humano encontrará una salida en su propia energía vital. De esta manera, Leo Lobos no pestañea a la hora de citar a estos autores junto a los poetas chilenos, citas, por cierto, desmadejadas de toda intención academicista o postmoderna. No en el sentido que le dieron los llamados novísimos españoles de los años 80. Es su manera de que estos personajes participen en el poema-vórtice posterior. No personajes, como dice el prólogo, sino integrantes de una conversación intemporal que se extiende a los lectores. Voces corales estratégicamente situadas en el tejido epidérmico del poema. Visionario, pues, el propio poeta. De esta manera apunta al hombre de la ciudad, como un ser contradictorio (como humano que es) que unas veces se ve como un pequeño dios y otras la criatura más ínfima de la creación en toda su finitud y desasosiego, que ni siquiera se para a pensar en su infinitud

Cuando pase nada,
y el cielo se estrelle sobre nuestras
cabezas, y entremos a empujones al
cementerio, como
vacas muertas
al vividero.

He aquí la urbe donde el ser humano se transforma en homúnculo, que se diluye entre la multitud y se despersonaliza, donde más que la muerte realmente le aterra la vida. Es la primera muerte de la que habla el poeta, la inanición de la conciencia del uno cuyo destino es integrarse en una totalidad también unitaria. Sin embargo,

No habrá en el
paraíso otra
muerte.

No la habrá, desde luego, porque el ser pierde de esta manera su entidad, está perdido del decir, porque


Cuántas veces después
de morir
has sentido ganas de vivir,
y probar qué se siente.

Es lo que el poeta llama la muerte grande. Nótese la agilidad que producen los encabalgamientos que no sólo se dan en estos ejemplos sino a lo largo de todo el poemario. Una utilización que va más allá de lo retórico y nos sitúa en el plano de lo visual. De esta manera, por ejemplo, el cielo cae sobre nuestras cabezas o hay una disociación entre el paraíso y su concreción, pues entre él y paraíso aparece un abismamiento visual, como si se cortara el cordón umbilical entre el hombre y su deseo de trascender. Textualidad que aspira y llega a los niveles del caligrama. Es un mirar-leer, como dice Leo Lobos, es la voz que se toca. No es extraño que el poeta irrumpa en el territorio de lo visual, pues, en este sentido, esta otra faceta viene a ser no la otra cara de la misma moneda, sino dos aspectos que se intercomunican y complementan.

A todo esto hay que sumarle ese ritmo sincopado que nos remite al jazz. Otra vez lo urbano y la forma posible de liberación de las cadenas alienantes de las grandes ciudades. Una música que procede de los esclavos rurales negros norteamericanos que acallaban sus penas con el soul y sonreían a pesar de todos sus males. Sonrisa de jazz para que el ser humano pueda recuperar la individualidad de su conciencia que una vez estuvo apegada y en consonancia con la naturaleza.

Mirar el ojo de ese halcón y asustarse/ No del ojo, sino de su alegría”. En este díptico de El hombre de la guitarra azul de Wallace Stevens veo un resumen de lo que vengo diciendo y que Leo Lobos manifiesta de esa manera tan sugerente a lo largo de su viaje por las calles de todas las ciudades del mundo que recorre, en el poemario y en su vida. Asustarse de los sentimientos que surgen del centro de cada cual, asustarnos de mirar al espejo y ver que a pesar de todo brillamos. Miedo no de conocer sino de conocernos. Y todo porque los seres humanos observan la triangular estructuración de la vida que no dice nada a nadie descalzo de preguntas. Quizás cuando todas las palabras pierdan su sentido primero, sobrevivan los latidos eléctricos de unas sílabas cargadas de electricidad latiente de un corazón vivo que irradie energía y luz desde un lugar tan lejano como nosotros mismos.

*Antonio Arroyo Silva: nacido en Santa Cruz de La Palma, Canarias, España, en 1957. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de la Laguna y profesor de Lengua y Literatura Española. Ha sido colaborador de revistas en papel, como Artymaña, La menstrua Alba (de Canarias), Zurgai (de Bilbao) y de revistas como la Sociedad de Escritores de Chile, Cinosargo, la Antología de Poesía Mundial de Fernando Sabido entre otras. Ha publicado los libros de poemas: Las metamorfosis (Cabildo Insular de La Palma, 1991) Esquina Paradise (El Vigía Editora, 2008) y Caballo de la luz (El Vigía Editora, 2010). En preparación tiene los siguientes poemarios: Symphonia, Marzo, Fila Cero, Poética de Esther Hughes y Casi luz. Fue 2º premio en el concurso de poesía de Granadilla (Tenerife), en 1981. Ha participado en el Festival Internacional de Poesía encuentro 3 Orillas (Tenerife 2009) y en el Homenaje de Poetas del Mundo a Miguel Hernández (junio de 2010). Actualmente es vocal de la Asociación Canaria de Escritores.



Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba

Fallece Friedrich Katz

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Reconocido por su aportación a la cultura y las ciencias de México

Resalta su trabajo sobre la vida de Francisco Villa, pero no podemos olvidar la contribución en el terreno científico pues era miembro de la Academia Mexicana de Ciencias.
Impulsor y amante de la cultura de nuestro país su legado intelectual, con su desaparción física, comenzará a redimensionarse.

Un poeta solitario atraviesa la ciudad:

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Algunos poemas de Roberto Piva

Literatura brasileña contemporánea
Traducción, selección y notas
Leo Lobos

“Piva define el momento. Un poeta con cara de niño atraviesa solitario la ciudad rompiendo un himen gigantesco. Poesía de sangre, que genera una flor en el sexo de la adolescencia. Visión de Piva, antropófago, São Paulo en la boca, madrugada en el diente, poesía en el estomago. Un poeta con cara de niño atraviesa la ciudad. Tirando la juventud.”
Thomaz Souto Corrêa
SP, Brasil 1963

Jorge de Lima, panfletario del caos

Fue el día 31 de diciembre de 1961 que te comprendí Jorge de Lima
mientras caminaba por las plazas agitadas por la melancolía presente
en mi memoria devorada por el azul
supe descifrar tus juegos nocturnos
sin disfraz entre las flores
unísonos en tu cabeza de plata y ampliadas plantas
como tus ojos crecen en el paisaje Jorge de Lima y como tu boca
palpita en los bulevares oxidados por la niebla
una constelación de ceniza se desintegra en la contemplación inconsútil
de tu túnica
y un millón de luciérnagas que traen extraños tatuajes en el vientre
se despedazan contra los nidos de la Eternidad
es en este momento de agitación y agonía que te invoco gran alucinado
querido y extraño profesor del Caos sabiendo que tu nombre debe
estar como un talismán en los labios de todos los pequeños


Jorge de Lima: Médico, ensayista, profesor, historiador, político, traductor, novelista, pintor, escultor y poeta brasileño nacido en 1893 en la ciudad de União dos Palmares Estado de Alagoas y fallecido en Rio de Janeiro en 1953. Entre sus libros de poesía podemos mencionar: A Túnica Inconsútil (1938), Poemas Negros (1947), Invención de Orfeo (1952). Místico y visionario, Jorge de Lima, es admirado y venerado como gran maestro por poetas de diversas generaciones y estilos. Una obra cargada de ternura por el ser humano y de desenfrenado lirismo, que anticipó las principales cuestiones del siglo XX. (Nota del traductor).

Los ángeles de Sodoma

Yo vi a los ángeles de Sodoma escalando
un monte hasta el cielo y sus alas destruidas por el fuego
abanicaban el aire de la tarde.
Yo vi a los ángeles de Sodoma sembrando
prodigios para que la creación no
perdiera su ritmo de arpas.
Yo vi a los ángeles de Sodoma lamiendo
las heridas de los que murieron sin
alarde, de los suplicantes, de los suicidas
y de los jóvenes desaparecidos.
Yo vi a los ángeles de Sodoma, creciendo
con el fuego de sus bocas saltaban
medusas ciegas.
Yo vi a los ángeles de Sodoma desgreñados y
violentos aniquilando a los mercaderes,
robando el sueño de las vírgenes,
creando palabras turbulentas.
Yo he visto a los ángeles de Sodoma inventando
la locura y el arrepentimiento de Dios.

Stenamina boat

“Prepara tu esqueleto para el aire”
Federico García Lorca

Yo quería ser un ángel de Piero della Francesca
Beatriz apuñalada en un oscuro callejón
Dante tocando el piano en el crepúsculo
yo pienso en la vida reclamado soy por la contemplación
desconsolado miro el contorno de las cosas copulando en el caos
yo reclamo una leyenda instantánea para mi Mar Muerto
Tiempo y Espacio posan en mi antebrazo como un ídolo
hay un hueso cargando un dentadura
yo veo a Lautréamont en un sueño en las escaleras de Santa Cecília
él me espera en la plaza de Arouche en el hombro de la estatua de un santo
hoy por la mañana los árboles estaban en coma
mi amor escupía brazas en el trasero de los locos
había tinteros medallas esqueletos vidriados copos dalias
explotando en el culo ensangrentado de los huérfanos
niños visionarios arcángeles del suburbio entrañas en éxtasis alfileteados
en los urinarios atómicos
mi locura alcanza la extensión de una alameda
los árboles lanzan panfletos contra el cielo gris

Paranoia en Astrakan

Yo vi una linda ciudad cuyo nombre olvide
donde ángeles sordos recorren las madrugadas tiñendo sus ojos con
lagrimas invulnerables
donde crios católicos ofrecen limones a pequeños paquidermos
que salen escondidos desde las tocas
donde adolescentes maravillosos cierran sus cerebros para los tejados
estériles e incendian internados
donde reconocidos nihilistas distribuyen pensamientos furiosos y tiran
la descarga sobre el mundo
donde un ángel de fuego ilumina los cementerios en fiesta y la noche
camina en su hálito
donde el sueño de verano me tomó por loco y decapite el otoño de su
última ventana
donde nuestro desprecio hizo nacer una luna inesperada en el horizonte
blanco
donde un espacio de manos rojas ilumina aquella fotografía de pez
oscureciendo la página
donde mariposas de zinc devoran las góticas varices de las venas del ano
de las beatas
donde las cartas reclaman drinks de emergencia para lindos tobillos
arañados
donde los muertos se fijan en la noche y aúllan por un puñado de débiles
plumas
donde la cabeza es una bola digiriendo los acuarios desordenados de la
imaginación

Leo Lobos (Santiago de Chile, 1966) poeta, ensayista, traductor y artista visual. Laureado UNESCO- Aschberg de Literatura 2002. Realiza una residencia creativa en CAMAC, Centre d´Art Marnay Art Center en Marnay-sur-Seine, Francia los años 2002-2003 con apoyo Fondo Internacional para la Cultura y la Fundación francesa Frank Ténot. Ha realizado exposiciones de sus dibujos, pinturas y una residencia creativa los años 2003 hasta comienzos del 2006 en el centro de cultura Jardim das Artes en Cerquilho, SP, Brasil. Como traductor desde el portugués ha realizado versiones en castellano de autores como Roberto Piva, Hilda Hilst, Claudio Willer, Tanussi Cardoso, Helena Ortiz y José Castelo entre otros. Sus dibujos, poemas visuales y pinturas forman parte de colecciones privadas y publicas en Chile, México, Estados Unidos, Brasil, España y Francia. El 2003 recibe la beca artística del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes del Ministerio de Educación de Chile y el 2008 la beca de creación para escritores profesionales del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile. Forma parte del equipo productor del Encuentro Internacional de poetas CHILEPOESIA, uno de los principales festivales de poesía de Hispanoamérica. Trabaja en la actualidad como gestor y productor cultural en la Corporación Cultural de
Peñalolén en Santiago de Chile.

Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba


revolucien

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Instalaciones e Intervenciones de Arte
de abracadabra
Tierra y esperanza

Una vez que la euforia de la fiesta por el Bicentenario ha pasado, es el momento de detenerse y hacer una reflexión sobre este acontecimiento histórico, que no sólo se vive en nuestro país, sino que es compartido por varios países de América Latina. Por lo tanto la reflexión es compartida, pero cada nación tiene sus particularidades.
En México la búsqueda continua de la identidad es una asignatura pendiente. Y aunque muchos no crean que ya existe una, aún se siguen preguntando ¿de qué está hecho el mexicano?
Vía Muerta

Vía Muerta

El colectivo abracadabra decidió montar una serie de instalaciones en la Capilla de Arte, en la ciudad de Puebla (2 norte, número 6, Col. Centro) siguiendo con la temática de la Revolución, para reconstruir y construir nuevos campos semánticos, los cuales nos trasladan de una época a otra, retrotrayéndonos hacia el presente, y ver que no ha cambiado nada, quizá.
El valor del tiempo
¿Quién soy?
Como en otras exposiciones que se han dado este año, ésta es una resignificación de muchos lugares comunes que nos siguen dando identidad. Que pueden llegar a constituir un discurso contestatario y que da lugar a múltiples interpretaciones.

Emblema de Acero.
Imaginar Patria.
Dentro de la exposición nos encontraremos con elementos presentes en el Arte Popular, con técnicas conocidas de sobra por todos -como el arte textil o el maguey- y que sirven de marco para re-pensar el significado de la nueva mexicanidad.

Todos a la bola
30-30 Tiro al blanco

En las instalaciones realizadas no sólo están presentes los lugares comunes sino también el espacio para la reflexión: ¿son estos los símbolos o imágenes que aún nos siguen representando como mexicanos?
¿Hacia dónde ir cuando no nos queda otro asidero, mas que los viejos clichés fabricados de sobra por los medios de comunicación?
Cananas

Cananas (Detalle).
La respuesta se encuentra en el veedor que no es engañado, a lo mucho transportado a un espejo partido en pedazos, cuyos restos no se han caído del todo de aquél muro que parecía infranqueable, el muro del tiempo; y que continúa siendo una máscara de felicidad pero con un rostro debajo de ésta, demasiado gastado.
Entre paísanos

La exposición permanecerá hasta el 31 de octubre de 2010.


Fotografías, texto, edición y diseño: Óscar Alarcón para abartraba, 2010.

Premio Nobel de Literatura 2010:

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Tal vez recordado por una frase que le costó la salida de México:
El PRI es la dictadura perfecta“.

El escritor nacido en Arequipa, Perú declaró sentir un poco de vergüenza por haber recibido el Nobel sin que Jorge Luis Borges lo haya recibido.
Pese a ello, al autor de novelas como Los Cachorros y La Fiesta del Chivo, tiene un motivo para celebrar. Y es que la Academia suiza decidió premiarlo con el máximo galardón de literatura. Además de ser un premio para Perú, es un premio para Latinoamérica.
En horabuena.

Texto, edición y diseño: Óscar Alarcón para abartraba

Takashi Murakami en Versalles

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El pasado 14 de septiembre se inauguró la muestra del artista japonés, Takashi Murakami, en el palacio de Versalles.
Imagen obtenida de: http://25gramos.com/expo-takashi-murakami-en-el-palacio-de-versalles/
Por Blanca Edna Alonso

El universo creativo de Takashi Murakami es el resultado de la mezcla entre el arte tradicional japonés, las corrientes contemporáneas niponas —como el anime o el manga— y movimientos artísticos como el pop art americano y el surrealismo europeo.

Imagen obtenida de: http://25gramos.com/expo-takashi-murakami-en-el-palacio-de-versalles/
En sus primeros trabajos de la década de los noventa, Murakami, explora su propia identidad. En 1995 funda Hiropon Factory, que bajo su dirección crea imágenes y figuras perfectamente elaboradas y ordenadas, y de la cual surge un estilo propio: Superflat, que se caracteriza por imágenes basadas en la animación, colores planos y un fuerte contenido sexual fetichista, lo que acaba produciendo un efecto de superficialidad como el del mundo pop: de mercancías e íconos.
Imagen obtenida de: http://25gramos.com/expo-takashi-murakami-en-el-palacio-de-versalles/
No resulta prosaico para los confines traslúcidos del arte contemporáneo superponer la colorida obra de Murakami —que nos remite a la producción industrial de los objetos merchandising—, a la fastuosidad de las formas clásicas y barrocas del Palacio de Versalles.
Muy por el contrario basándose en las reglas no escritas de dicho arte, la muestra entera cae en la re-utilización, la re-interpretación y la descontextualización, del espacio mismo.
Imagen obtenida de: http://25gramos.com/expo-takashi-murakami-en-el-palacio-de-versalles/
Sin embargo eso no es propiamente un atrevimiento del artista japonés. El año pasado el turno de “trasgredir” el hermoso palacio, fue del artista Jeff Koons —autor del simpatiquísimo “Michel Jackson y su mono Bubbles”—; lo que nos lleva a preguntarnos, ¿el acercamiento de Versalles con el arte contemporáneo propone una trasgresión suprema de contextos y épocas distantes? O simplemente ¿la creciente demanda de las subastas de arte encabezadas por Christie’s y Sotheby’s, que acarrean fortunas de millones de dólares, han convertido para sus fines ostentosos un escenario igualmente imponente en una galería más?

La monstruosa industria del arte contemporáneo tiene la respuesta.

Imagen obtenida de: http://25gramos.com/expo-takashi-murakami-en-el-palacio-de-versalles/
A nosotros, simples mortales, no nos queda más que deleitarnos en la pecaminosa fiesta de colores y texturas que se entremezclan en la obra del artista japonés; en temas que sugieren al mismo tiempo ternura y perversión, reflexión y banalidad, industrialización e hiper-consumismo.

Apenas puedo contener la emoción.

Imagen obtenida de: http://25gramos.com/expo-takashi-murakami-en-el-palacio-de-versalles/


Diseño y edición: Óscar Alarcón para abartraba

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