Por Raúl Picazo.
Cuando leo la contraportada de un libro, me percato que sin la reseña que indica que estamos ante la obra que todo mundo espera, dicho libro no vendería lo propuesto por la casa editorial.
Muchas veces los escritores realizan su trabajo sin mirar el futuro de su obra, no saben cuántos lectores tendrán, y menos si el libro aguantará el paso de los años.
Los temas que un escritor desentraña nacen de sus motivaciones más intimas, aunque algunos ya posean las formas y tópicos que desencadenarán las ventas.
Ante la disyuntiva de los libros impresos y digitales, instalados en los albores de un siglo destinado a la abulia, así como el sacrifico del humanismo por los medios digitales, las obras que muestran la sustancia más intima del escritor, son los que nos hacen tener esperanzas sobre el mundo libresco.































