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Entrevistas

Entrevista a Tres Tigres Sound System

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Entrevistas, Neotraba | 4 Comments
Tres Tigres Sound System, Foto Jorge Durán para Neotraba

Tres Tigres Sound System, Foto Jorge Durán para Neotraba

Por Óscar Alarcón y Jorge Durán

Profética, Ciudad de Puebla

17 de agosto de 2011.

Óscar Alarcón. ¿De dónde surge la idea de hacer Tres Tigres Sound System?

Óscar Cantún. El proyecto lo hicimos entre mis colegas y amigos Daniel, Sergei Ramírez y yo. La idea inicio principalmente como un colectivo de diseño gráfico; hay muchos colectivos de ilustración, como El Comando, o Tripas y otros más en Puebla. Se trata de hacer diseño gráfico, dejar a un lado la cuestión artística, no del todo, pero sí hacer algo más formal y más trabajado.

Después, Sergei tuvo la idea de mezclarlo con música, proponerlo como un proyecto de diseño y de música, la cual sería de selecters, para ponerla en las fiestas. Si tú invitas a Tres Tigres Sound System, es para llevarte toda una propuesta visual y musical y armarte toda la fiesta.

En nuestra fiesta de presentación hubo carteles, visuales, escenario y DJ’s.

Jorge Durán. ¿Cuánto tiempo llevan planeando Tres Tigres Sound System?

Óscar Cantún. Lo comenzamos a planear en febrero de 2011. Y hemos tenido impacto en la propuesta musical. El plus de Tres Tigres Sound System es que si nos invitas a una pasarela, seleccionamos la música adecuada para ésta, o si se trata de un lounge o minimal, escogemos algo más tranquilo. Pero igual nos pueden invitar a una fiesta de reggae y únicamente pondríamos ese tipo de música. Ese es nuestro plus, la calidad y lo demás vienen implícitos.

ÓA. ¿Como diseñadores gráficos o como artistas, cuáles son sus influencias?

Daniel Azcatl. Para mí, una referencia mexicana es Vicente Rojo; me gusta su gráfica, se me hace muy simple, directa y sin adornos de más.

ÓC. La propuesta de Alejandro Magallanes me gusta, ya que no es bonita, pero sí bastante funcional, tiende a ser bastante grotesco.

Aunque me inclino más por la ilustración, tengo influencias desde Alex Pardi hasta Mathew Cooper —que es un actor sale en Mentes Criminales como el doctor Spencer— es un ilustrador muy bueno y también es muy grotesco. José Guadalupe Posada me resulta bastante atractivo.

ÓA. ¿Lo sientes cercano a ti?

ÓC. Sí porque proponía una gráfica muy grotesca, su obra estaba muy bien trabajada y al mismo tiempo encuentras sencillez; tuvo propuestas para trabajar en grandes periódicos pero le ponían muchas limitantes y por eso las rechazó, tanto así que murió en la pobreza total y casi lo entierran en una fosa común.

Óscar Cantú y Daniel Azcatl, de Tres Tigres Sound System, foto Óscar Alarcón para Neotraba

Óscar Cantú y Daniel Azcatl, de Tres Tigres Sound System, foto Óscar Alarcón para Neotraba

JD. ¿Cuál es el mensaje que ustedes como Tres Tigres Sound System quieren dar?

ÓC. La reinvención, juntar a la música con el diseño. Si se dan cuenta traemos la idea de los Sound System jamaicanos, de lo que se trata es poner el ambiente en la calle para todo el mundo.

En Jamaica se escuchaba la radio, pero tenían que ocupar radios con antenas muy poderosas para captar las frecuencias de Miami; como es bien sabido Jamaica fue una isla de esclavos, entonces la marginación es bastante grande y no podían escuchar un disco, la radio o ir a un concierto. Por ello surgen los Sound System, que eran sistemas de sonido móviles en los que ponían música en las calles. Básicamente un DJ les ponía rock steady, dance hall, ska y ahí comenzó el reggae.

ÓA. ¿Como los bailes sonideros en México?

ÓC. Sí, esa sería la versión del Sound System.

ÓA. Acercar la música hacia lo popular, para impactar masivamente.

ÓC. Y convertirlo en varias escenas. En Tres Tigres Sound System también tenemos algo que se llama DivertiSet, que es poner música divertida; éste se pone en un punto específico de la fiesta, y pongas la música que pongas, todos van a bailar, como mezclar Mecano con cumbias de los Ángeles Azules.

Lo que intentamos es llevar la fiesta a todos lados, ofrecerles carteles, artes visuales y un escenario para que la fiesta tenga más presencia.

Cartel de Tres Tigres Sound System, foto Jorge Durán para Neotraba

Cartel de Tres Tigres Sound System, foto Jorge Durán para Neotraba

JD. ¿Qué tipo de música escuchan ustedes?

DA. Stereolab, Industrial; canciones muy tranquilas que me voy encontrando.

ÓC. Yo soy un poco más random, desde son jarocho, folklore chileno, hasta hardcore, post hardcore, dubstep, reggae, dub. Dentro de Tres Tigres Sound System tenemos raperos, skin-heads; a los DJ’s Grim y Perux —que les gusta el techno y el folk. Pero también nos gusta la música negra: el soul, ska, rock steady y dance hall. Eso es lo interesante de nosotros: todos somos diferentes.

ÓA. Entonces no hay discriminación. En muchos de los colectivos generalmente tienen una estética predestinada y no se salen de ahí, ustedes no, están muy abiertos.

ÓC. Es parte del diseño gráfico, no te puedes quedar en un solo lugar, como diseñador debes estar abierto a todas las posibilidades.

JD. ¿Qué les motivó a realizar el colectivo Tres Tigres Sound System?

DA. Óscar y yo trabajábamos solos, andábamos dispersos, cada quien por su lado. Entonces quisimos hacer las cosas bien, empezar un proyecto y no nada más hacer diseño por hacerlo, y como los DJ’s son nuestros amigos, dijimos: “vamos hacerlo, a ver qué pasa, no perdemos nada”.

Cartel de Tres Tigres Sound System, foto Jorge Durán para Neotraba

Cartel de Tres Tigres Sound System, foto Jorge Durán para Neotraba

JD. ¿Cuántas personas integran Tres Tigres Sound System?

ÓC. Hasta el último conteo, somos 10 tigres.

ÓA. Son bastantes, ¿entonces por qué en el nombre nada más tres?

ÓC. Porque comenzamos tres: Daniel, Sergei y yo. Ellos son amigos desde la secundaria, Sergei y yo somos amigos desde hace un año, hemos formado una buena amistad entre los tres, y entonces dijimos que si siempre nos juntamos para la fiesta porqué no hacer algo mejor. Con el proyecto tenemos mayor justificación para diseñar, no es lo mismo hacer un diseño como me gusta a plantearte diversas problemáticas: “vamos a hacer un cartel para una tocada de rap” o “para un fiesta en Cholula”.

JD. ¿En dónde y con quiénes más han trabajado?

ÓC. Hemos estado en eventos en Musa, en el Arto Mode, en Mixmedia, y en Espacio también nos invitaron a selectear.

Además, tenemos a nuestro rapero Karma DHiluz, quien tiene eventos continuamente, él también nos promociona. Para la fiesta de presentación lanzamos un CD conmemorativo: Tres Tracks Tres Tigres, es lo que estamos promoviendo.

Carteles expuestos durante la presentación de Tres Tigres Sound System, foto Jorge Durán para Neotraba

Carteles expuestos durante la presentación de Tres Tigres Sound System, foto Jorge Durán para Neotraba

ÓA. ¿Es de sello independiente o quién lo editó?

ÓC. El diseño es mío, exceptuando la tipografía. Trabajamos con tres DJ’s: Triple Mike de Tlaxcala, Le Rock, de Apizaco, y Revolver de Cholula, en la escena rap es muy conocido, muy underground.

JD. ¿Ustedes qué escena prefieren?

ÓC. Yo prefiero algo más conocido, el underground no me gusta tanto. Si quieres hacerla como diseñador no puedes ser underground.

ÓA. ¿Por qué decidieron estudiar diseño?

DA. Primero empecé como graffitero y después me metí a la pintura, el acrílico es mi fuerte, pinté cerca de dos años en la prepa, después me decidí por el diseño gráfico en lugar de artes plásticas.

ÓC. Desde muy joven tuve una educación artística, dibujo desde que tengo uso de razón, en mi casa siempre hubo libros de arte, ahí conocí a Van Gogh, Lautrec, Salvador Dalí; por otra parte también me gusta la psicología, entonces me pareció que el Diseño Gráfico podía ser la mezcla entre el dibujo y la psicología.

ÓA. Sabemos que Martha Vivar Cóyotl, quien se dedica a la fotografía, colabora con ustedes, ¿en Tres Tigres Sound System caben todas las expresiones?

DA. Nos gusta que no sólo seamos nosotros quienes expongan su trabajo, invitamos a los demás para que también formen parte, así fue como invitamos a Martha. El espacio está abierto.

JD. ¿Y cómo ha respondido la gente a Tres Tigres Sound System?

ÓC. Formalmente iniciamos el 12 de agosto de 2011. Ese evento fue como la fiesta de XV años de las niñas: “Órale, mija, ya estás grande”. Como se hacía antes, la presentamos en sociedad para el mejor postor o quien ofreciera más vacas, se casa con ella. Para eso fue la fiesta, no hubo lucro.

Tres Tigres Sound System, foto Jorge Durán

Tres Tigres Sound System, foto Jorge Durán

ÓA. Entonces ya tienen el proyecto, forman el colectivo, lo presentan y ahora, ¿qué hay más allá?, ¿cuáles son los objetivos a largo o mediano plazo para Tres Tigres Sound System?

ÓC. La idea es promocionarnos como diseñadores, tener una empresa que nos respalde, en la que nuestro trabajo esté funcionando, y por otra parte, en la cuestión musical que los DJ’s, puedan decir “somos Tres Tigres Sound System y traemos un buen show”.

Después, ganar dinero, porque está bien hacer las cosas por amor, pero éste es como una bolsa de pan, se acaba cuando no hay que comer. Debemos estar conscientes de que hay que comer.

También queremos Karma grabe para ofrecer otra variante, no sólo DJ’s; queremos traer música en vivo, rap en vivo, pero que sea más fresco, que salga del contexto, de la onda callejera, del ser malo, del “si me ves te golpeo”, romper con esos esquemas y enriquecer todo.

JD. Estos son los objetivos de Tres Tigres Sound System ¿y sus objetivos personales?

DA. Yo ser carterilsta, 90×60 es un chingo. Es un espacio muy padre.

ÓC. Quiero especializarme en ilustración, así como Daniel va a especializarse en cartel, yo pretendo ser ilustrador. Y dedicarme a la música, diseñar para bandas

JD. ¿Tienen algún despacho de diseño que les guste?

ÓC. Me gustaría trabajar con El ilustradero, aunque ¿por qué llegar a un lugar donde ya todo está establecido?, cuando tú puedes armar algo con tus propias ideas.

ÓA. ¿De qué les gustan los tacos?

ÓC. De tripa, de panzota y la barbacoa, incluso mi hermano y yo decíamos algo como “mataría a un borrego sólo para comerme las tripas”.

ÓA. Finalmente, ¿cómo definirían a Tres Tigres Sound System?

ÓC. Dinamita pura.

Entrevista a Ricardo Cartas

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Entrevistas, Guajolote Vengador | Leave a comment

“El espacio de la literatura es donde debes arriesgarte. Hasta la fecha no tengo miedo a caerme.”

Ricardo Cartas

 

 

Ricardo Cartas en Neotraba Radio, fotografía de Martha Vivar Coyotl

Ricardo Cartas en Neotraba Radio, fotografía de Martha Vivar Coyotl

 

 

El pasado jueves 28 de julio de 2011, Ricardo Cartas estuvo en Neotraba Radio. Con motivo de su visita publicamos una entrevista inédita que le realizó Óscar Alarcón en abril de 2010.

Por Óscar Alarcón

Tal vez pueda considerarse tarea sencilla entrevistar a un conocido. Pero me parece que no lo es. ¿Qué preguntarle cuando casi se le conoce por completo? ¿O cuando los temas que se de los que se le preguntará son temas de los que todos los días platicamos?

Ser miembros del movimiento Ultracostumbrista pudiese pensarse que simplificaría las cosas. Pero acercarse a un amigo con el ánimo de un periodista no es labor simple, es necesario despojarse de una vestimenta y enfundarse en otra.

Estoy casi seguro que para mi interlocutor, el cambio de disfraz apenas es perceptible. El rito es clichesco, la emoción grande, las preguntas muchas. El café nos hace compañía, se enciende la luz roja de la grabadora y comenzamos. Intento dejar mi nerviosismo a un lado, después de todo, a Ricardo Cartas lo reconozco como uno de los escritores que más me ha influido, y eso es un alivio para que las manos no suden. Le suelto a quema ropa una pregunta que me rondaba la cabeza desde hacía mucho tiempo:

 

Óscar Alarcón. Mucho se ha dicho sobre la paternidad del Ultracostumbrismo, ¿éste es un tema que te quita el sueño?, ¿quién es el verdadero padre del Ultracostumbrismo?

Ricardo Cartas. La verdad no me quita el sueño y no creo que haya un padre del Ultracostumbrismo. Más bien creo que es un movimiento que nació a partir de las coincidencias de varios escritores —en aquella época insipientes escritores— y lo que nos unió fue precisamente que compartíamos puntos de vista, tal vez no tanto literarios, pero sí de la atmósfera.

Cada quien tenía a sus escritores favoritos, sus formas y sus estilos. Pero lo que nos unió —y nos sigue uniendo— es el enfoque que tenemos de la cultura. A partir de nuestro punto de vista hemos entendido cómo se debe difundir ésta. Son simples coincidencias, inclusive hasta en la forma de vivir, de ver la vida. Ése es el punto neurálgico.

ÓA. Pero eso es lo más difícil…

RC. Sí, yo creo que es más difícil. Si se dejara de escribir seguiría siendo el Ultracostumbrismo simplemente por la percepción que tenemos de los acontecimientos.

ÓA. Un profesor de la Maestría de Literatura Mexicana de la BUAP, dijo que los escritores poblanos tienen problemas porque no les gusta salir de Puebla, que no les gusta mostrar su trabajo, ya no digamos en la capital del país sino en otros estados. Se refirió a varios grupos, desde el estridentismo, pasando por la bohemia poblana hasta terminar con los Ultracostumbristas, ¿qué piensas de esta declaración?

RC. Yo creo que no cabe la comparación ni con la bohemia ni con el estridentismo. La bohemia poblana fue un movimiento que tuvo sus propias características y que efectivamente nunca trascendió, ni siquiera en Puebla.

Por otra parte, el estridentismo fue un movimiento que sí trascendió. Hace algunos años aún existían escritores estridentistas, y no necesariamente en México, en España había algunos.

A veces hay interferencias en la comunicación, y muchas declaraciones como esa son chismes. Que yo recuerde el Ultracostumbrismo jamás se planteó para trascender a nivel nacional.

Ahora bien, los comentarios de ese estilo me agradan porque ya nos consideran en las cátedras de la maestría; lo he platicando con Rodrigo [Durana] y contigo: nunca hemos sentido la necesidad de volvernos escritores conocidos. Creo que eso responde a otro tipo de necesidades, a otro tipo de escritores.

En lo personal considero que cada quien va a publicar en donde pueda y en donde quiera; si no se puede en editoriales grandes tampoco está mal. Lo mismo sucede con escritores de talla nacional a los que sólo los leen sus cuates. Yo sé de muchos escritores que publican en grandes editoriales españolas y que solamente venden 600 ejemplares al año, realmente eso no indica si eres bueno o malo. Ahí está la literatura y lo demás dependerá de las estrategias de cada escritor, de la crítica o de la historia.

Ricardo Cartas y Gilberto González, foto de Martha Vivar Coyotl

Ricardo Cartas y Gilberto González, foto de Martha Vivar Coyotl

ÓA. ¿Cómo ves a los movimientos literarios actuales, compartes la idea de que esta generación de escritores es una generación huérfana?

RC. Te refieres a la generación inexistente ¿no? Precisamente la negación es una de las características de una nueva generación. Las generaciones nuevas niegan a las anteriores. Históricamente así sucede, y pasa en todas las manifestaciones artísticas.

Lo que sí creo es que en la generación de los 70’s, la mayor cantidad de escritores no jala para un mismo lado. No hay un planteamiento como generación, no hay movimiento en conjunto; eso no lo veo mal, pues así se dan las generaciones. Pero eso de negar las paternidades sinceramente —si lo hacen de manera consciente— se me hace torpe.

Es como si negáramos toda la existencia de la literatura mexicana. Es una gran torpeza. Creo que debemos retomar a todos los escritores que a nosotros nos gustan y nos impactan para tratar de superarlos, pero de ninguna manera negar esa paternidad. Eso sería caminar sobre el vacío total, seguramente lo dicen como un slogan pero no creo que sea real.

ÓA. Eso llegué a pensar, que se trataba de una pose.

RC. Tal vez una pose o un slogan. Y está bien. Si les funciona, adelante. Pero es poco verídico.

ÓA. ¿Qué piensas de los premios literarios, te gustaría ganarte uno y ser famoso?

RC. Nunca he ganado un premio en forma. Y ya soy bastante famoso, no necesito de esos premios [risas].

Me imagino que los premios son necesarios en algunas ocasiones, si un escritor no tiene un premio grande le va a costar diez veces más que lo lea mucha gente. Por otra parte, considero que ya hay muchísimos premios, prácticamente todo mundo puede estar premiado y seguir en lo mismo; los premios no repercuten en el proyecto literario: premios, becas, publicaciones en las mejores editoriales todo es circunstancial. Desde luego que sí aliviana, quién no va querer ganarse un premio donde te den 100 mil pesos; como escritor te aliviana muy bien. Pero al galardón no le veo mucho sentido.

ÓA. Y también está el hecho de que se pueden inventar los premios.

RC. Claro, y todo mundo sabe que los premios siempre son manipulados. Hay cierto grupo de jueces que conocen a los que van a participar. Si no en todos los premios, sí en la mayoría. De pronto te enteras que tal escritor ganó un premio “x”, revisas quiénes fueron los jueces y en ese momento entiendes por qué lo ganó.

Óscar Alarcón y Ricardo Cartas, foto de Martha Vivar Coyotl

Óscar Alarcón y Ricardo Cartas, foto de Martha Vivar Coyotl

ÓA. Cuando se publicó tu primer libro, La noche de Karmatrón, tu estilo era más desenfadado, no quiero decir que eso sea malo; cuando acudimos a Tus zapatillas suenan a sexo notamos a un escritor maduro, sin ataduras temáticas y muy bien encanchado en los cuentos; y al llegar a Los Suplicantes, nos encontramos con un escritor distinto, con la madurez de un escritor de cuentos parado frente a su primera novela, sin alejarse de su literatura y muy parecido al de los libros anteriores, ¿cómo ves tu progreso literario?

RC. Creo que La noche de Karmatrón fue un atrevimiento, un libro con el ansia y la aventura de publicar: aventarme al ruedo. Ese libro lo publiqué cuando tenía 24 o 25 años, todavía estaba en la licenciatura y ninguno de mi generación había podido publicar un libro.

Yo sabía que no era un libro bueno, pero eso no importaba. Lo que en realidad importaba era romper las estructuras psíquicas y sociales, es decir, aventarme. Afortunadamente no me fue tan mal, el libro fue reseñado a nivel nacional, con buenas críticas y se agotó el tiraje.

Tus zapatillas suenan a sexo es un libro mucho más pensado, publicado mucho tiempo después del primer libro. Ahí es donde se configura mi proyecto ultracostumbrista —me refiero a mi proyecto ultracostumbrista porque hay muchos ultracostumbrismos, no sólo es el mío.

En Los Suplicantes sucede lo mismo que pasó en La Noche de Karmatrón: es un atrevimiento, porque hablar sobre Puebla, en esas circunstancias, es un tema muy duro.

Algunas personas me han dicho que si nadie me ha comentado algo de ese libro, pero creo que ha pasado desapercibido. Y eso más que enojarme me agrada, porque quizá tendría muchos problemas por haberlo publicado. Los Suplicantes es una historia que me costó mucho tiempo concebirla, armarla. Lo que se cuenta en la novela, fue un reto al valor de escribir.

ÓA. ¿Cuándo escribiste Los Suplicantes era un momento tortuoso en tu vida?

RC. Tortuoso no, pero sí con mucho enojo. El libro está escrito con mucha furia. De hecho el primer título tenía que ver con eso, se iba a llamar Inventario de la Furia. Y poco a poco fue cambiando de título.

Trato de atacar los puntos clave de la sociedad poblana: el clero, la familia, el estado, todo lo que a título personal no me agrada. Quitarles la careta y exhibir a la otra ciudad. Una ciudad completamente nocturna, bizarra, llena de vicios y llena de personajes muy tortuosos, eso sí, y que padecen al vivir en ella.

Cuando la terminé sentí una gran descarga pero después pensé “De qué chingaos voy a escribir si ya escribí todo ahí”. Todas mis historias, mis vivencias se fueron con esa novela, todo mi aliento se fue con ella.

Ricardo Cartas y Gilberto González, foto de Alan Villaseñor Morales

Ricardo Cartas y Gilberto González, foto de Alan Villaseñor Morales

ÓA. El cuento “El Tigre de San Baltasar”, que aparece en el libro Tus Zapatillas Suenan a Sexo, es festivo pero también tiene una crítica social, ¿es ésta tu verdadera visión de la realidad?

RC. Es una parte de la realidad. Ese cuento salió en automático, ya lo había creado en mi memoria y solamente me senté a escribirlo y a divertirme, que era una de las tesis que manejaba en aquella época: escribir para divertirme.

No es mi visión total de la realidad, es una parte; refleja una anécdota que deja ver la crítica social pero nada más.

ÓA. En tu novela Los suplicantes, nos encontramos con que el Bisuras —el protagonista de la historia— es la invención de un personaje netamente poblano, ¿cómo vives tu mexicanidad?, ¿cómo sientes tu poblanidad? ¿Estás orgulloso de ser poblano? Tal vez mi pregunta sea un lugar común: el orgullo de ser poblano.

RC. La ciudad me agrada, creo que es un buen escenario para escribir y vivir. Pero sentirse orgulloso es algo que te engaña. Me podría sentir orgulloso de ser poblano si Puebla fuera otra, si fuera Londres, pero no lo es.

Sobre la mexicanidad creo que es un fenómeno geopolítico, no hace falta decirlo, no me identifico.

ÓA. Porque hasta Rius sacó su libro sobre la mexicanidad.

RC. Es el tema del año, estar a favor o en contra es un hit editorial. Hay mucha historia que se puede retomar y desmitificar. La pasión por ser mexicano no es algo que me llame la atención, ni siquiera había pensado en eso. Me agrada porque es como una novela que tiene puntos cumbres de tensión y eres participe de ello, pero sentirme orgulloso, para nada.

ÓA. Después de la aparición de La Noche de Karmatrón, Ignacio Trejo Fuentes se refirió a ti como un escritor de esos que no tienen miedo a caer, ¿consideras que tu literatura sigue siendo así?

RC. Sí. No te das cuenta hasta que te hacen ese tipo de comentarios. No escribo sobre temas literarios, es decir, no está presente la historia de amor, ni escribo historias arquetípicas que ha manejado la literatura, porque no me agrada.

Trejo Fuentes se refería a que soy un escritor que no radica en el D.F., que era muy joven, que publicaba en editoriales desconocidas, que prácticamente todo me valía madre. Y hasta el momento he conservado eso, el espacio de la literatura es donde debes arriesgarte. Hasta la fecha no tengo miedo a caerme.

Ricardo Cartas y Gilberto González, foto de Jorge Durán

Ricardo Cartas y Gilberto González, foto de Jorge Durán

ÓA. ¿Es Perla —la ciudad que describes en Los Suplicantes— la ciudad ideal para vivir?

RC. Depende, si eres un proxeneta sí. Si eres un músico o un escritor, también. Pero no se lo desearía a una familia común y corriente.

Es una ciudad literaria completamente, no creo que sea una ciudad habitable. Es completamente apocalíptica, y es una ciudad nocturna. Que tal vez se puede vivir en ella pero no en la tradición.

ÓA. Alguna vez leí minificciones y poesía tuyas —de hecho ganaste un premio de poesía—, ¿por qué te has alejado de estos géneros?

RC. De pronto te atrapan proyectos de largo aliento como Los Suplicantes, novelas breves o los cuentos, pero no sé por qué me aleje de la poesía. Sigo leyendo y escribiendo una serie de poemas que no he publicado. Tengo una tesis sobre los poetas…

ÓA. ¿Que buscan groupies?

RC. Pues hasta en las groupies son desafortunados, no tienen. Y las que encuentran son bastante feítas. Creo que no deben existir poetas, aquél que quisiera hacer poesía debería tener una banda de rock. En la música es en donde se pueden dar los verdaderos poetas. La imagen del poeta a mí me produce mucha flojera. Quizá por eso ya no escribo poesía porque me dan mucha hueva los poetas. Prefiero las cosas mucho más carnales.

ÓA. Regresando al Ultracostumbrismo, recuerdo que alguna vez te comenté que era un grupo sui generis, porque algunos de sus integrantes querían ser escritores y no podían, otros querían ser cineastas, y otros más eran buenos narradores pero no querían ser escritores, ¿qué crees que le depara a este movimiento?

RC. Creo que no mucho. El Ultracostumbrismo prácticamente se convirtió en una marca, y eso me agrada. El hecho de que se haya quitado el perfil de movimiento literario.

El futuro que tendrá es que los integrantes van a continuar con sus proyectos, pero no creo que dejen de escribir. Será un movimiento que en el futuro va a dejar sembradas algunas perlas dentro de la literatura. El Ultracostumbrismo se está cocinando como una literatura de culto, conocida, identificada, poco leída y que mostrará una de las facetas literarias contra todo el sistema literario hecho en México.

Desde el mismo nombre te puedes percatar de ello: prácticamente está prohibido enunciar la palabra “costumbrismo” en la literatura del siglo XXI. Sin embargo los ultras se sienten orgullosos de eso, porque saben que van a la contra.

Óscar Alarcón, Ricardo Cartas, Gilberto González y Edgar de la Cruz, foto de Jorge Durán

Óscar Alarcón, Ricardo Cartas, Gilberto González y Edgar de la Cruz, foto de Jorge Durán

ÓA. ¿Cuáles son los escritores que más te han influido?

RC. Curiosamente la mayoría de escritores que más me han impactado son norteamericanos: John Kennedy Toole, Raymond Carver, David Foster Wallace, Bob Dylan, Leonard Cohen y hasta Jack Kerouac.

ÓA. Sabemos que tu columna “Las cartas de Ricardo Cartas” es muy escuchada por radio BUAP, ahí tratas temas no tan literarios y que tienen que ver con las instituciones burocráticas que administran la cultura, ¿qué piensas ahora de las instituciones culturales?

RC. Las instituciones culturales —aunque existen honrosas excepciones— a nivel general ya no tienen razón de ser. Están enquistadas por los burócratas de la cultura. Cualquier secretaría de cultura de cualquier estado tiene un techo presupuestal que está generado con la intención de promover y crear la cultura hacia toda la población, con el objetivo de elevar los niveles culturales de la sociedad. Sin embargo, hemos sido testigos de que esas instituciones confunden la política cultural con la organización de espectáculos.

Si te dan un millón de pesos para hacer cultura se plantean objetivos de impacto. En sus mentes de burócratas ellos mismos se dicen “si publico una serie de libros que cuestan 25 mil pesos, de los cuales van a ser leídos —con mucha suerte— cien ejemplares, prácticamente es dinero tirado a la basura, no hay razón de existir”. En cambio, si organizas un concierto con cualquier banda, digamos Calle 13, que les cuesta una millonada y que reúne en el zócalo 10 mil personas, los indicadores cambian. Ahí, sí hay impacto, se ve el trabajo de la secretaría o de la institución cultural.

Pero si te fijas, la producción de libros aquí en Puebla es bajísima. Si no fuera por la Universidad Autónoma de Puebla, prácticamente no habría producción editorial en el estado, acción que en otros años era totalmente diferente.

Los burócratas se enfrentan a un dilema: invertir el dinero en libros que no necesariamente impacten, o hacer espectáculos para justificar que el trabajo sí se ve. Pero no hay un esfuerzo para que la gente se entere de la cultura.

ÓA. Porque sólo se organizan circos.

RC. Exacto, sale en todos los diarios, justifican el presupuesto y el sistema de gobierno. Aunque en los conciertos les estén mentando la madre a los políticos.

Hay una falta de creatividad en las instituciones culturales. Dentro de la burocracia la imaginación no existe; y si no existe, si no cumples los objetivos de elevar los niveles de cultura, no tiene caso que se invierta tanto dinero en una institución cultural donde se mantiene a cientos de burócratas, muchos de ellos con aires de artista, y que en realidad viven del estado y no producen nada.

Lo más interesante es que los focos de cultura, de extensión, de imaginación no se están dando alrededor de la Casa de la Cultura, están creciendo solos. Crean sus maneras para sobrevivir, y eso es lo más interesante: cómo los marginados están creando alternativas.

ÓA. ¿Se les vacunará a los burócratas para ser poco imaginativos, o se vuelven cuadrados al dirigir una institución?, ¿pensarán que el papel del estado es ser cuadrado?

RC. El estado es cuadrado, no hay de otra. Hasta el estado más liberal es completamente cuadrado.

Un ejemplo: cuando Cuauhtémoc Cárdenas era gobernador de Michoacán era lo más liberal que existía. Cada año se organizaba un festival de poesía donde llegaban los mejores poetas del mundo, entonces se les ocurrió invitar a Allen Ginsberg, y comenzó a hablar de las vergas; cuando lo oyó el gobernador, no aguantó y en ese momento se fue.

Lo que hay que entender es que el estado nunca va a poder entablar una relación con los creadores. Los creadores con el estado sí, de manera conveniente se moverán, lanzarán sus estrategias; pero el estado por su naturaleza no va a aceptar tanta libertad, atenta contra su principio. La cultura que se produce a nivel estatal es suavecita, no ofende, no produce ningún malestar. Y eso es lo que le gusta al estado, que se hagan cosas bonitas pero que no tenga la experiencia estética, pero eso sería lo más importante.

Ricardo Cartas, foto de Alan Villaseñor Morales

Ricardo Cartas, foto de Alan Villaseñor Morales

ÓA. Aquí en Puebla hemos visto puentes grafiteados sin temáticas fuertes.

RC. Le quitas todo, por naturaleza el grafitti debe ser espontáneo. Debe de ir en contra, si no, se vuelven rotulistas, y vale madre. Es como pedirte permiso para mentarte la madre: “ah sí miéntamela”, entonces ya te la voy a mentar suavecito.

ÓA. Mucha gente conoce tu trabajo no sólo literario, también el de promotor cultural, en el radio, en el mercado de letras, en la revista Marvin, en Radio BUAP, en radio funk, ¿crees que estas facetas forman parte de ti como escritor o las consideras como actividades que están al margen?

RC. Van a la par, es un camino paralelo. El uso de los medios es fundamental. Si te fijas todo mundo se queja de que en los medios no hay crítica, solamente aparece gente imbécil, gente a la que no le interesa la cultura. Si tienes acceso a los medios y no te vetan, adelante. No puedes dejar escapar esa oportunidad, hay poca gente que señala los talones de Aquiles de la política cultural. A todo mundo le vale madre.

Los diputados proponen un consejo de cultura en Puebla, ponen fechas para que se culminen las acciones y no se respetan las fechas. Les vale madre porque no hay ningún tipo de presión por parte de la ciudadanía, si fuera un tema como el aborto o el matrimonio entre homosexuales sería un tema candela.

A poca gente le interesa porque no hay difusión de los medios. Mientras más medios se abran para discutir estas cosas, más gente se enterará de lo que está sucediendo. Porque a pesar de todo no deja de ser dinero de la propia sociedad. Por lo menos como comunicador tu tarea es difundir.

Lo de ser promotor es algo que se da en automático, al ver que nada se mueve lo tienes que hacer tú.

ÓA. ¿Nadie se ha acercado a ti para vetarte?

RC. Hasta el momento no. He recibido réplicas, críticas, mentadas de madre, pero ningún contratiempo. El estado debe ser consciente de que son personas públicas y que están expuestos a la crítica.

ÓA. ¿Por qué escoger a la literatura como forma de vida?

RC. Fue prácticamente el único camino que se me presentó en la vida. Nunca quise ser contador o policía. Desde que entré en razón, en la adolescencia lo único que me gustaba era leer. Me quedé cautivado con la lectura y además se me hacía algo a la contra. Mientras todo mundo pensaba en sus carreras administrativas, a mí se me presentó la literatura.

Gracias a ella he podido sobrevivir, divertirme y padecer. Es el paréntesis donde uno puede estar en paz y alrededor el mundo lleno de locura.

Ricardo Cartas también habita en: http://www.ultracostumnews.blogspot.com/

 

Entrevista a Alberto Jorge Zarate Ramos

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Alberto Jorge, foto por Alberto Jorge

Alberto Jorge, foto por Alberto Jorge

 

Por Óscar Alarcón

16 de julio de 2011

Alberto Jorge Zárate es antropólogo, estudió en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, y a la par se desenvuelve como fotógrafo. Antes de comenzar la entrevista, platicamos un poco sobre la visión que mucha gente tiene de la antropología. Algunas personas me han dicho que es la ciencia más fácil, pues sólo vas a ver cómo se comporta la gente, haces anotaciones y eso es todo, me comenta mientras enciendo la grabadora.

Óscar Alarcón. ¿Cómo te ha permitido la antropología desarrollar tu fotografía? Sabemos per se que la fotografía es un registro antropológico.

Alberto Jorge Zárate. He descubierto que en la fotografía se puede captar más que una imagen, que puedes captar un sentimiento, he tratado de que a través de la fotografía se tengan registros fidedignos. Es complicado porque con la cámara sólo ves un escenario, y a la vez éste se multiplica en miles.

Estoy realizando investigaciones sobre memoria colectiva en comunidades de Tlaxcala, rescatando material fotográfico de principios de siglo. Ha sido complicado porque a las instituciones —y a veces a las mismas familias— se les olvida la importancia de este material. O le dan tanta importancia que no permiten el acercamiento y lo mantienen en cajas de zapatos. Eso hace que la foto se eche a perder.

Para mí, la fotografía no sólo es un registro, es la forma de ver la realidad en este momento. Este trabajo no lo tengo publicado porque a mucha gente le resulta agresivo.

He tratado de estar en diferentes vertientes de la fotografía: periodística, de publicidad, de moda; estuve en SICOM en un programa que se llamó Planeta; e hice denuncia social: violencia infantil, maltrato a la mujer, material que estoy tratando de refinarlo.

 

ÓA. ¿Con el trabajo que acabas de mencionar, estás construyendo los espacios de memoria o sólo te están sirviendo como registro para ver cómo la comunidad está construyendo su lugar de memoria?

AJZ. Sólo guardo un registro de comportamientos y actividades socioculturales, que nos permitan tener una mayor comprensión futura de todo lo que está pasando ahora. Y también tengo otros proyectos, como la construcción de una memoria colectiva sobre las fiestas de navidad en un pueblo de Oaxaca. En este momento sólo se trata de registros.

El trabajo interdisciplinario de fotografía y antropología es el que estoy haciendo en San Pablo del Monte, Tlaxcala, con limitado apoyo del CONACULTA, y es un trabajo arduo. En este trabajo no sólo es el rescate de la memoria, sino encontrar gente que sea creativa: como pintores o artesanos, que lamentablemente ya no están trabajando —a pesar de ser gente muy talentosa— simplemente porque el arte no da.

ÓA. ¿La fotografía puede llegar a ser un lugar en donde la gente se identifique? Así como en un momento fueron las pinturas, ¿la fotografía puede construir identidades o solamente está en la línea del registro?

AJZ. Construir una identidad depende de muchas cosas, y la fotografía forma parte de éstas, sobre todo en este mundo tan digital. En medios como facebook o twitter, las personas te describen todo su mundo, pero hay que recordar que lo que esa persona muestra con sus fotografías es sólo lo que quiere que la gente vea. Muchas veces omitirá partes vergonzosas y por lo tanto podríamos hablar de una identidad limitada porque no nos está mostrando toda la realidad.

No van a colocar una fotografía en la que se note que están engañando a su pareja —aunque mucha gente lo ha hecho— o una foto en la que ponga en riesgo su persona o su honor. Por lo tanto el concepto de “construir la realidad a través de la fotografía” se vuelve limitado. Y más cuando existen medios de la edición de las fotos.

Imágenes que vemos y que pueden no ser reales resulta que pueden servir para la construcción del imaginario. Creo que entender a la fotografía como parte de una identidad es demasiado subjetivo, porque debemos comprender bajo qué contexto se realizó. Como las pinturas o los libros. No puedo decir que es un espejo fidedigno pero nos muestra mucho de la realidad.

Cantante, foto por Alberto Jorge

Cantante, foto por Alberto Jorge

ÓA. ¿Entonces por qué seguir creyendo en la fotografía?

AJZ. La fotografía es importante dependiendo de quien la realice, lo que no quiere decir que una persona que no conozca nada de foto no pueda tomar una y ésta forme parte de un registro o de una realidad.

Por ejemplo, al Huey Atlixcáyotl van cientos de turistas y alguien toma una fotografía, y como tal ya forma parte de un hecho real. La fotografía va a servir de apoyo, “la imagen vale más que mil palabras”, el problema es saber qué palabras y además saber qué tan reales son esas palabras. La fotografía va a carecer de sentido hasta que alguien le dé una correcta interpretación y para darle sentido a la foto vamos a necesitar personas, investigadores, cronistas.

Hoy en día la imagen se encuentra por todas partes —y no quiero decir que antes no estuviera— pero el boom es completo: desde celulares, ipods, ipads, internet. La imagen bombardea por todas partes, entonces hay que separar aquellas en las que voy a basar mi trabajo. Tenemos imágenes publicitarias en las que podemos ver personas volando, fotografías trabajadas  en la que podemos ver a la misma persona repetida varias veces y no es real. Y podemos ver otros materiales que nos van a ayudar a entender el desarrollo de un hecho. En internet encontré una fotografía de un conflicto en el D. F. en donde se veía a una pareja besándose, entonces podemos pensar que el fotógrafo les dijo “aprovechen”, y así se construyó la imagen.

Hablando de besos, la fotografía en la que se ve al marinero besando a una muchacha al término de la segunda guerra mundial, se convirtió en un ícono y se ha demostrado gracias a la investigación, que estas dos personas no se conocían.

En Francia apareció una fotografía en la que se ve la Torre Eiffel y se ve a una pareja besándose en un restaurante, tiempo después se descubre que el fotógrafo lo montó todo, y se creía que había sido similar a la de Nueva York. A pesar de que en ambas se ve un beso, una es espontánea y la otra es construida. Depende quién hace la foto y para qué se va a utilizar la fotografía.

ÓA. ¿Cómo ves el estado de salud de la fotografía en Puebla?

AJZ. Crítico. Estuve trabajando en diferentes líneas. Acabo de hacer un trabajo en el terreno de la publicidad, ahí me pude dar cuenta de que a la gente en Puebla no le interesan las cosas artísticas sino las cosas económicas. Te pueden comprar una fotografía que cueste mucho si antes tuviste ya un cliente de renombre. El cliente es lo que hace al fotógrafo.

Por otra parte, existe otro tipo de gente —que es la mayoría— que busca más cantidad que calidad. La fotografía en Puebla se encuentra en estado crítico porque muy poca gente le apuesta, hay muy pocas galerías. El concepto de fotógrafo está devaluado, se piensa que por tener la cámara ya eres fotógrafo. Y no es así. Se necesita una formación intelectual, emocional, estética para tomar una imagen.

Me he encontrado con mucha gente que le dice “qué precioso”, a la fotografía de su perrito; y a la foto de un profesional, que ha sido trabajada con estilismo, le dicen “no me gusta” y en esa foto se ponen a ver los detalles. Por eso es que las fotos del perrito suben a una categoría que no le corresponde, y a la persona que la tomó le dicen “tú podrías ser fotógrafo”. Es algo alejado de la realidad porque no sólo es darle click, sino que involucra las luces, el escenario, la comunicación, la intención, el sentir. Debes transmitir algo, ya sea diversión, queja, pero no se puede quedar en la imagen.

ÓA. Te referiste a los que ven y a los que compran fotografía, pero ¿y los creadores en Puebla?, ¿cuál es el estado de salud de los fotógrafos?

AJZ. Hay muchos fotógrafos con talento. Cuando me preguntabas sobre mis referentes pensé en un fotógrafo poblano, joven, y que en Puebla no lo conocen: Daniel Aguilar. Se llevó a cabo un concurso de fotografía de boda a nivel mundial y él quedó en segundo lugar. Imparte cursos en Barcelona, Nueva York, es un fotógrafo increíble y poca gente lo conoce.

El fotógrafo en general es muy envidioso, esa es la parte negativa. Muchos fotógrafos no han querido compartir su trabajo y se limitan a lo individual. Se forman colectivos pero a veces se desintegran o son resultado de otros colectivos. No se construye una comunidad real, se crean grupos y colectivos de fotógrafos, y no ayudamos a impulsar o a crear espacios o exposiciones colectivas. Hay muchos intentos, pero no hay autores. Y como la fotografía en Puebla no tiene mucho arraigo, se pierde.

El estado de salud del fotógrafo como creador realmente es crítico. Todos los fotógrafos que yo conozco tienen que salirse de Puebla para hacer algo.

Fragilidad, foto por Alberto Jorge

Fragilidad, foto por Alberto Jorge

ÓA. ¿Y los apoyos del gobierno?

AJZ. Son mínimos. Hay pocos concursos pero —tal vez me equivoque— es más tendencioso.

ÓA. ¿Cuáles son las condiciones propicias que se necesitan para formar a un fotógrafo en Puebla?

AJZ. Primero, la sociedad debe entender que la fotografía no sólo es hacer click, debe comprender que cada hecho involucra una historia. Los grupos y gobiernos deben involucrarse en el concepto de imagen. Hubo instituciones en Puebla que pretendieron desarrollar carreras de fotografía y fracasaron. Son pocos los espacios.

Debemos entender que la fotografía no es la que se toma para graduaciones, que una buena fotografía no cuesta veinte pesos. Me han tocado empresas grandes que te piden hacer una buena fotografía, pero te piden que les cobres como si fuera una foto de graduación. Las mismas empresas deben entenderlo. Creo que sí se puede cambiar pues estamos cerca del D. F. en donde se le da un gran valor a la imagen. Lo que le ocurrió a la fotografía en Puebla se debe a que la ciudad siempre ha sido una ciudad comercial, una zona de paso, de comercio hacia el D. F., entonces te piden “algo bueno pero que sea barato”.

¿Cómo van a surgir fotógrafos? Siendo autodidactas y buscando opciones afuera.

ÓA. ¿Entonces la fotografía debe aprenderse como un oficio? En las universidades se enseña en muchas disciplinas pero no existe la carrera de fotografía.

AJZ. El diseño gráfico es una materia que se está desarrollando mucho en Puebla. Prácticamente todas las universidades lo ofrecen, y la fotografía es parte del tronco común. Por ello se cree que cualquiera puede hacer foto.

Lamentablemente en México para aprender fotografía sí debe considerarse como un oficio. Como carrera hay que desplazarse a Europa en donde existen instituciones dedicadas a formar fotógrafos. Si realmente quieres aprender de fotografía en Puebla, necesitas acercarte a la gente que sabe y que ellos te vayan enseñando; si quieres aprender en las universidades, hay muy pocas escuelas. Una de ellas es Casa de Cultura pero mucho de lo que ahí se enseña comienza a ser limitado.

Hay lugares en donde aún te enseñan a trabajar con rollo, siendo que ya no se trabaja él. Y se piensa que es fácil manejar photoshop y otros programas de edición, pero involucra un arte. La imagen está muy devaluada. En Puebla no se puede hablar de la fotografía como carrera.

ÓA. ¿Te interesa la fotografía como discurso político?

AJZ. No mucho, no me gusta porque todo discurso político se construye. Es muy fácil colocar a varias personas sonriendo en un aspecto utópico, pero después de tomar la foto no queda nada. Regresamos a que la imagen va a tener un fundamento en el sentido de la realidad que tenga. Una fotografía de ese tipo, sólo va a tomar a un político dentro de cierto estatus.

Elena, foto por Alberto Jorge

Elena, foto por Alberto Jorge

ÓA. Hiciste un registro cuando Elena Poniatowska vino a Puebla por la conmemoración del 2 de octubre, ¿te interesa hacer fotografía como denuncia social?

AJZ. Sí, en el sentido de mostrar aquello que la gente no quiere ver. Me encanta el concepto de “realidad”, que está presente en la fotografía y en la antropología. Si tú le preguntas a una persona que tiene trabajo si existe el desempleo, seguramente te va a contestar que no.

El día que vino Elena a develar una placa, había cerca de cien personas. Mucha gente se queja del por qué no se hace nada a nuestro alrededor pero también muy poca gente se pregunta qué cosa estoy haciendo yo.

Cuando se incrementó la tarifa del transporte público se hicieron manifestaciones pero después de tres o cuatro marchas todo se apagó. Para mí la fotografía es mantener ese discurso vigente, entendiendo que la foto va a cobrar importancia cuando la gente la vea. Es importante porque va a mostrar aquello de lo que no quiere darse cuenta. Hay quienes piensan que para ver la pobreza hay que irse a otros estados, mientras que en Puebla te encuentras con la pobreza extrema. La imagen nos ayuda a mostrar aquello que la gente no quiere ver, la foto nos ayudará a mostrar que sí existe el racismo, la segregación cultural, la discriminación, y que son reales en nuestra ciudad.

ÓA. ¿Hacia dónde crees que vaya en este momento la fotografía en Puebla?

AJZ. La fotografía difícilmente va a desaparecer pues siempre existirá alguien que esté haciendo registros, pero la calidad va ir acabándose poco a poco. Los buenos fotógrafos poblanos buscan salir. Te comentaba el caso de Daniel Aguilar, no vive en Puebla.

Hay gente que se encuentra en los medios de comunicación pero que ha perdido cierta sensibilidad. Cuando ocurrió la explosión en San Martín Texmelucan, muchos fotógrafos fueron a tomar las fotos y dijeron “una desgracia más, me tengo que ir a otro trabajo”, muy pocos se sintieron conmovidos después de ver el impacto del desastre. Siempre habrá creadores pero van a tener que buscar algo que hacer por la comida o tendrán que buscar apoyo en otros lugares.

Por parte del gobierno hacen falta apoyos verdaderos, que se abran espacios, que se apoye a más gente, que se creen concursos para buscar nuevos talentos; en los museos hace falta gente y retomo: se cree que cualquiera puede tomar una fotografía.

Se cree que el precio de la cámara repercute en la calidad de la fotografía, cuando en realidad, desde mi punto de vista, primero debe tomarse en cuenta al fotógrafo y después a la cámara. Y también el tratamiento que cada fotógrafo le dé a su imagen.

ÓA. ¿En dónde te sientes más cómodo, haciendo fotografía de moda o haciendo fotografía para registro antropológico?

AJZ. Ambas. Con registro, es estar al tanto de la situación, ver las emociones de la gente, los discursos colectivos. La fotografía de moda me permite jugar y controlar la imagen.

En una marcha, si quieres guardar un verdadero registro, no puedes pedirle a alguien que grite. Si se lo dices, en ese instante tu registro pierde sentido. Hay fotógrafos que sí piden que lo hagan. Por eso es que no podemos creer todas las imágenes.

La fotografía de moda me permite ir equilibrando mis emociones. La fotografía, junto con la antropología, me permite mostrar mis emociones y tratar de construir un diálogo. Me gusta mucho hacer los registros de movimientos sociales pero también la fotografía estética, que es la que más da de comer. Seguimos en lo mismo.

ÓA. ¿De qué te gustan los tacos?

AJZ. Los árabes, sin albur. O al pastor.

Si quieres contactar a Alberto Jorge puedes escribirle a: kadem_623_@hotmail ó  alberto@propixel.com.mx

Si te interesa saber más de su trabajo, puedes visitar el lugar donde habita en: http://www.flickr.com/photos/cemazatl623/ 

Entrevista a Isabel Pinkskull

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Isabel Pinkskull, fotografía de Óscar Alarcón para Neotraba

Isabel Pinkskull, fotografía de Óscar Alarcón para Neotraba

Por Gilberto González y Óscar Alarcón

9 de julio de 2011

Isabel Pinkskull, fotógrafa poblana, platicó con el equipo de Neotraba para contarnos sobre su propuesta de trabajo y su visión de la fotografía.

Óscar Alarcón. ¿Por qué existiendo tantos programas como el photoshop, aún existe la necesidad de expresarse mediante la fotografía?

Isabel Pinkskull. Todos los fotógrafos somos diferentes y cada uno escoge el medio. Yo estoy en contra del photoshop, la gente que lo maneja me parece impresionante, pero yo no puedo ni me interesa.

La foto siempre me ha gustado, no importa que cuando vean mi trabajo me digan “usaste photoshop”, ni modo, es con lo que tendrás que lidiar. Me tengo que acostumbrar y adaptarme.

ÓA. Me refería a que si mucha gente usa el photoshop y eso traiciona la esencia de la fotografía, ¿por qué seguir ahí?

IP. Creo que es el sentirte cómodo. Si la fotografía te gusta, puede aparecer cualquier tipo de tecnología y no traicionar su esencia. Puedes adaptarte pero tu trabajo tendrá continuidad.

Gilberto González. En tus fotografías podemos ver que tienes una tendencia hacia el pop art, ¿qué tan emparentada estás con este movimiento?

Isabel Pinkskull. Me gusta el pop art, me gustan los 60’s pero también lo siento muy choteado.

Lo que hago tiene que ver con el pop art, pero tiendo más a hacer editoriales de moda.

GG. ¿Cuál es la intencionalidad de tu fotografía?

IP. Tengo una obsesión por la belleza de la gente, me puedo pasar horas y horas viendo el rostro de una persona, para poder compartir lo que veo y que quizá tú no ves.

Es una obsesión con el retrato y el maquillaje —que también es algo que me fascina de la moda.

ÓA. ¿Tu trabajo está en la línea entre lo comercial y la moda y el arte?

IP. Tengo fotos muy comerciales, pues tengo varios clientes que me piden determinadas cosas. Y también está mi trabajo personal. La línea está en el concepto. Puedes ver a una niña que está vestida divinamente pero sólo te dice que la ropa está bonita.

Cuando te vas al arte la foto habla más: qué es lo que quieres transmitir, contar algo, quién es la persona que está en la foto. Y por supuesto la forma de tomar la foto.

Isabel Pinkskull, fotografía de Óscar Alarcón para Neotraba

Isabel Pinkskull, fotografía de Óscar Alarcón para Neotraba

ÓA. ¿De dónde viene tu nickname, Pinkskull?

IP. Tenía 17 años, una amiga y yo estábamos haciendo un perfil, y no quise ponerle “Isabel”, entonces ella me dijo ponle “Pinkskull”, porque traía un collar con una calavera rosa. Entonces le pregunté si era por eso, y ella me dijo “no, es que eres dulce pero malvada”.

ÓA. En tus fotografías notamos mucha fuerza sin caer en la violencia, y con todo lo que estamos pasando en México, ¿por qué no acercarte a esos temas?

IP. Nunca me han interesado esos temas. La foto de periodismo no es algo a lo que quiera meterme. Mis fotos son muy egoístas, muy personales. La gente que me conoce las entiende; las fotos de política o de medio ambiente no me sirven para expresarme. Hay temas que me interesan pero hablar de la política en México, no.

GG. ¿Y el panorama de la fotografía en Puebla?

IP. Conozco a muchos fotógrafos con talento. El problema es que no hay exposiciones, reseñas o no tienen páginas; la gente en Puebla no compra fotos, en general no compra arte.

Y el trabajo que ya salió a la luz es una repetición; son 800 niños en Cholula queriendo ser hipsters y fotógrafos, y le toman fotos a sus tenis, a la sudadera de su amiga. Son amateurs y no son fotógrafos.

No basta con tener una Canon y que en tu perfil aparezca que eres fotógrafo. Con todo eso ya no sabes quién tiene talento y quién no. La gente en Puebla no sabe de arte, si tú le vendes que eres fotógrafo se lo van a creer. Somos muchos fotógrafos pero la gente no sabe qué es arte y qué no lo es. La gente compra fotos editadas y dice “increíble”.

Isabel Pinkskull, fotografía de Óscar Alarcón para Neotraba

Isabel Pinkskull, fotografía de Óscar Alarcón para Neotraba

GG. ¿Cuáles son tus parámetros para escoger una buena fotografía?

IP. Es muy difícil decir “esto es arte y esto no”, cada quien tiene sus ideas. Si la gente quiere conocer a un buen fotógrafo, que investigue un poquito, para saber qué es arte y qué no lo es.

A los chavos que tienen talento nadie los busca, y a los que sí, todo mundo los sigue porque están de moda o porque aparecen en el internet.

ÓA. ¿Es una cuestión de educación?

IP. Hablando de arte, sí. Se me hace impresionante que en Puebla, la gente pueda ver un Picasso y un cuadro de manzanitas y piense que es lo mismo.

ÓA. ¿En Puebla hay algún fotógrafo que llame tu atención?

IP. Dana Albicker, es excelente. Creo que hasta tiene fotos de bodas —que suelen ser horribles— y también son perfectas.

Javier Liogatti, que acaba de comenzar en la fotografía, sus fotos son tan simples y tan elegantes.

ÓA. ¿Qué nos puedes decir del apoyo del gobierno a la fotografía?

IP. Creo que es como si pasara una mosca. Cualquiera que hace arte en Puebla le va como en feria, si tratas de buscar algún lugar te dicen: “ah sí, en el café de la esquina chance y te hacen caso”. Nunca he ido al gobierno porque sé que son casos perdidos. Lo he visto con la gente que lo ha intentado.

Tienes que ser de renombre y haber vendido muchas obras. No hay espacios para nuevos artistas. Quizá todos nos quejamos de lo mismo pero es la verdad. Hay muy pocos foros en donde te van a dar chance.

Ni siquiera las nuevas galerías lo hacen, buscan a los artistas de renombre y a los nuevos no les hacen caso.

Isabel Pinkskull, fotografía de Óscar Alarcón para Neotraba

Isabel Pinkskull, fotografía de Óscar Alarcón para Neotraba

GG. ¿Y qué tanto se han organizado los fotógrafos? ¿En colectivos o agrupaciones?

IP. Conozco varios colectivos, pero ninguno que genere cambios en Puebla, se nota que están en contra del gobierno pero no buscan moverse. Cualquier cosa que les ofrezca el gobierno, lo rechazan como protesta a no haberles hecho caso.

Gustavo Flores tiene un colectivo, creo que es el que más vale la pena. Estudiaron conmigo en Unarte, y hay que revisar su trabajo.

ÓA. ¿En dónde nace o cómo se hace un fotógrafo en Puebla?

IP. Todos nos movemos por internet. Y ahorita que el facebook es el boom, es lo único que nos queda. Es imposible hacer flyers o anuncios.

GG. ¿Existirá un canon fotográfico en Puebla?

IP. Lo que está en auge es la foto estilo vintage, creo que es una moda que va a pasar. No lo veo muy artístico pero es lo que vende. En Cholula ese tipo de fotos están de moda.

ÓA. Aunque criticable, ¿se está haciendo fotografía en Cholula?

IP. Sí, está de moda lo hipster. Lo vintage. O las fotos de fiesta, el flashazo espontáneo está de moda. En Estados Unidos ya está pasando pero aquí apenas comienza.

Se están haciendo esas fotografías, las suben a sus blogs y tienen quince mil visitas porque todo mundo entra para ver si sale.

ÓA. ¿En tu serie fotogáfica “Alter Ego”, inventas historias de lo que podría ser?

IP. En esta serie quise contar una historia. Me interesa la bipolaridad de las personas. Abrí la convocatoria para que llegara quien quisiera posar, y al final escogí a las personas que aparecen en las fotografías. Mucha gente me pregunta si aún puede posar.

Me divertí mucho maquillando a la gente, buscando su ropa. Todo se hizo en un solo día.

GG. ¿Hacia dónde va tu trabajo en este momento?

IP. Me interesa mucho trabajar con las letras de canciones, de ahí salen las fotografías. Algo como diseño gráfico, la serie fotográfica te va contando la letra de la canción.

ÓA. Para el 2012, ¿hacia dónde crees que vaya la fotografía en Puebla?

IP. Siento que la fotografía se está volviendo vulgar. No encuentro nada artístico ver a un chico ebrio con un flashazo en la cara. Pero si eso es lo que la gente pide, la fotografía se va a perder.

En este momento la fotografía artística es de flojera. La gente busca lo grotesco, y comercial.

Entiendo que como fotógrafo quieres vender pero se está perdiendo la obra personal. Se pierde el arte. Todo es el retrato para facebook.

GG. ¿De qué te gustan los tacos?

IP. ¡Las niñas no comen tacos!, aunque los básicos son los tacos al pastor. Eso es más importante que todo lo que acabo de decir.

 

Neotraba Radio: Serpiente Elastica

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Neotraba Radio, segundo programa con La Serpiente Elástica, foto Mariana Añas

Neotraba Radio, segundo programa con La Serpiente Elástica, foto Mariana Añas

 

 

El segundo programa de Neotraba a través de http://pueblaprioridad.com tuvo la presencia de La Serpiente Elástica, quienes nos dieron una muestra de cómo se hace el blues en Puebla.

La Serpiente Elástica tocó tres canciones en vivo, y por supuesto también contestaron el Examen Antidoping de Neotraba.

 

 

La Serpiente Elástica, foto Mariana Añas

La Serpiente Elástica, foto Mariana Añas

 

 

Para la segunda emisión, la música de fondo no podía ser otra más que de La Serpiente Elástica, con el disco “Serpiente Negra”, segunda producción del grupo.

 

La Serpiente Elástica, foto Mariana Añas

La Serpiente Elástica, foto Mariana Añas

 

 

El Examen arrancó con una pregunta referente al blues:

 

Neotraba. ¿El blues renacerá en 2012? Cierto o Falso

Serpiente Elástica. Sí, con mucha fuerza.

 

 

La Serpiente Elástica, foto Mariana Añas

La Serpiente Elástica, foto Mariana Añas

 

 

Neotraba. ¿Literatura o blues?

Serpiente Elástica. Martín: Blues y Literatura. David: Yo dejé la universidad, blues.

 

La Serpiente Elástica, foto Mariana Añas

La Serpiente Elástica, foto Mariana Añas

 

 

Neotraba. Para tocar blues, ¿whiskey o ron?

Serpiente Elástica. Whiskey, aunque no lo conocemos, nos han dicho que sabe chido.

 

Neotraba. ¿La Serpiente Elástica paga su renta con un poco de blues?

Serpiente Elástica. Con mucho blues. Cuando tenemos tocadas.

 

La Serpiente Elástica, foto Mariana Añas

La Serpiente Elástica, foto Mariana Añas

 

 

Neotraba. Para tocar a una mujer, ¿David o Martín?

Serpiente Elástica. David, es el gigoló de la banda.

 

La Serpiente Elástica, foto Mariana Añas

La Serpiente Elástica, foto Mariana Añas

 

 

Neotraba. La Serpiente Elástica es…

Serpiente Elástica. Algo propio, algo original. Sentimiento puro.

Entrevista a la Serpiente Elastica

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Serpiente Elástica, foto Jorge Durán

Serpiente Elástica, foto Jorge Durán

 

Serpiente Elástica son: David Pedraza y Martín Pérez Páiz

30 de mayo de 2011

Puebla, Puebla

Por Gilberto González y Óscar Alarcón

 

Óscar Alarcón. ¿Cuál es la historia de la Serpiente Elástica, de dónde surge?

David Pedraza. Es un grupo poblano que surge en el año 2000, con la intención de tocar canciones que nos gustaban y que nos influenciaron. Principalmente, rock clásico en inglés y rock nacional. Después surge la intención de tener una banda en donde tocáramos canciones, desde Three Souls in My Mind hasta Jaime López, Trolebús, canciones de Cecilia Toussaint y toda la camada rupestre. Todos esos músicos fueron nuestra influencia.

Conocí a Martín Pérez, en la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP, y se integró en 2001, con la idea de crear el grupo para tocar covers que nos gustaban, y después crear canciones originales, canciones propias de blues, porque es un género que a Martín y a mí nos encanta. A partir de eso, la Serpiente Elástica se constituye como un grupo de creación.

Llevamos casi diez años tocando, en noviembre-diciembre de este año los cumplimos; tenemos tres discos grabados de manera independiente. Hemos tocado en festivales culturales, bares y cafés, con nuestra propuesta de hacer blues en español.

 

Gilberto González. ¿Qué tan fácil o difícil es tocar blues en Puebla?

David Pedraza. Ha sido complicado pues poca gente conoce el género, y hay poca respuesta masiva. Y a la vez ha sido fácil porque en los lugares que hemos buscado se nos han abierto las puertas. Aunque es cierto que hay que generar el público, tenemos que ser constantes. Creo que cualquier género musical en México es difícil; alguien puede decir que el reggae o el ska son masivos, se debe a la cantidad de bandas pero también es complicado. El blues también es complicado porque hay pocas bandas.

Estamos hablando de cultura musical en Puebla. Y con los cambios gubernamentales, los espacios para la música se ven restringidos aún más. Una banda de blues poblana no cabe en algunos lugares. Estamos conscientes de ello, pero tenemos que seguir tocando.

Como todo en el arte, no es fácil. Si ustedes le preguntan a un escritor se los dirá. Puede ser que esté buscando en dónde puede publicar o escribir poesía. Creo que es la cultura en general, y cuando hablamos de blues, es todavía más.

Martín Pérez. Y más cuando hablamos de una propuesta propia de blues en español. Muchos grupos en el D. F., tocan clásicos del blues en inglés; pero tenemos el modelo de Real de Catorce, que logró hacer su poesía en el blues.


David Pedraza, foto de Jorge Durán

David Pedraza, foto de Jorge Durán

 

GG. ¿Cómo ven ustedes la música en Puebla, qué piensan de la decadencia de los espacios y de géneros? Parece ser que ahora todo es trova, ¿ustedes qué opinan?

DP. Puebla es un lugar ávido de cultura. La gente no repudia la cultura, pero es que no hay una política gubernamental para difundir los proyectos musicales. En los pocos espacios en los que hemos tocado blues, a la gente le ha encantado aunque no supiera de qué se trataba. No se hace cultura en Puebla por la falta de apoyo gubernamental —por ejemplo no hay una escuela de pintura en Puebla—; sin embargo hay brotes contraculturales, que siguen aportando sus propuestas a contracorriente.

Estoy seguro de que si hablamos de lugares como California, Chicago, o Barcelona, muchas propuestas culturales se pueden autosustentar, pero en México es difícil. Por eso es que hay bandas de blues que a veces se van por el lado fácil y comienzan a hacer música comercial.

No tiene nada de malo la música que hacen los trovadores, el problema es cómo se ha descontextualizado. Escuchamos “Unicornio Azul” en una peña y el trovador no tiene una idea de lo que la canción significaba en un inicio. Hay muchas canciones con temas de protesta y se piensa que son amorosas. Tocar Shakira con Luis Eduardo Aute es una mezcla que ya se puede hacer. No está mal escuchar esas canciones, pero también existen otras cosas; a veces nos encontramos con hibridaciones sin sentido y la gente está buscando nuevas cosas, pero tampoco hay muchas respuestas. Cada quien escoge lo que quiere hacer.

Nosotros hacemos canciones originales porque tenemos algo que decir; habrá almas receptoras que capten el mensaje y habrá otras que no, también eso es válido. Preferimos seguir por este camino, aunque no nos vaya bien económicamente, nos sentimos bien con nuestras convicciones. Hemos sobrevivido diez años porque hemos buscado los espacios y la calidad de nuestra propuesta se ha mantenido.

 

ÓA. ¿Entonces en este momento ustedes no reciben ningún tipo de apoyo gubernamental?

MP. Tal vez sea el tiempo de esperar, después de estos cien días y una vez que se ha formado el Consejo para la Cultura y las Artes en Puebla, sea momento de ver las propuestas. Aunque hasta el momento no tenemos ninguna, la estamos esperando. Démosle un poco de tiempo para saber qué es lo que está pasando.

En el caso del blues, necesitamos espacios y crear públicos que sepan del tema. Y eso es lo que ha estado haciendo con la Serpiente Elástica en Puebla, creando nuestro propio camino y picando piedra. Los mismos Pata de Perro se fueron al D. F. para que tuvieran oportunidades. Nosotros pensamos que hay que pelear desde la propia trinchera y crear al público para abrirse paso. Nos agrada que no sólo a gente de nuestra edad le guste el blues, sino que a los más jóvenes también les está interesando.

La prueba de esto es que dentro de la Serpiente Elástica tenemos a dos jóvenes que están tocando con nosotros, Poncho Soto y Rodrigo Espinoza, de 18 años.

DP. Y además, muy buenos músicos. Al inicio me parecía muy extraño que Rodrigo estuviera tocando con nosotros. Si bien tenía intención de hacer música, dudaba que tocara bien el bajo, y cuando hizo las audiciones me di cuenta de su talento. Conoce y nos comparte discos de gente joven que toca blues. A mí me gusta escuchar a los clásicos, a Muddy Waters o B. B. King, pero él trae discos de músicos norteamericanos jóvenes que están haciendo blues y suenan muy bien. En la Serpiente Elástica los jóvenes traen a sus amigos, y eso nos gusta porque estamos creado un público, que le gusta el blues y que lo sabe diferenciar.

 

 

Martín Pérez, foto de Jorge Durán

Martín Pérez, foto de Jorge Durán

 

 

ÓA. ¿Puebla es la ciudad ideal con las historias ideales para hacer blues?

DP. Puebla es un mosaico de historias, la gente tiene una forma de ver el mundo de manera diferente en esta ciudad —los metaleros ven a la ciudad de un modo, los salseros de otro y los bluseros de otro. El blues tiene la capacidad de mezclar emociones básicas: erotismo, tristeza, emoción, melancolía, depresión y la cachondez. Al igual que en Chicago, la gente tiene malos días en el trabajo. No vamos a hablar de pizcar algodón, sino de lo que nos ocurre en la ciudad.

Puebla se presta para escribir. Un blues al Parián; a la seis poniente. Puebla te marca. Recién pasado el escándalo, cuando íbamos al D. F., y les decíamos que veníamos de Puebla nos comenzaron a etiquetar, luego luego nos dijeron los preciosos. Hay muchas cosas que pasan aquí y a la vez todo sigue igual, no hay avance positivo.

Lo que intentamos es crear circuitos de blues en Puebla, en el D. F. ya se están abriendo los espacios. El domingo 14 de agosto de 2011, en el Teatro Universitario del Complejo Cultural de la BUAP, vamos a hacer un maratón de blues con bandas invitadas, tocaremos 50 minutos cada banda: blues clásico y nosotros con nuestro repertorio. Dentro de las bandas invitadas están Confort Sureño, Híkuri, Blues Walkers y Cuarto Blanco. La idea es ver cómo sale este encuentro de blues, y después buscar la posibilidad de hacer un encuentro internacional.

 

 

Serpiente Elástica, foto por Jorge Durán

Serpiente Elástica, foto por Jorge Durán

 

GG. ¿Cuáles son los grupos que más los han influido?

MP. Al inicio fue el rock clásico y el rock urbano. Comenzamos tocando rock rupestre en el Colegio de Lingüística y Literatura Hispánica de la BUAP en los eventos escolares; “Rockdrigo” González fue una de nuestras primeras influencias. Comencé a escuchar el blues de los negros y me encantó, y lo combiné con la influencia del rock mexicano: Jaime López, Armando Rosas. Y después fui a las raíces: John Lee Hooker, Muddy Waters, Sonny Boy Williamson.

DP. Cuando conocí a Martín, usaba mi copete como el de Elvis Presley. Y platicábamos de las canciones que Elvis se había fusilado del blues de los negros; entonces fue cuando decidí echarme el copete hacia atrás.

MP. Es curioso ver cómo muchos jóvenes no saben que canciones famosas de Led Zepellin, The Doors, son originales del ambiente negro, que con ellos no alcanzaron difusión.

DP. Hay una anécdota en la que se comenta que cuando los Rolling Stones, llegaron a la disquera, quien les ayudó a bajar sus maletas fue Muddy Waters, antes de entrar al estudio. Los bluseros, alcanzaron fortuna y fama pero no como los rockstars; grababan discos, tocaban en las noches pero en las mañana trabajaban en una fábrica. Así como nosotros [Risas].

 

 

Martín Pérez, foto por Jorge Durán

Martín Pérez, foto por Jorge Durán

 

 

ÓA. Ahora que mencionas esto, en la literatura, al igual que los poetas, los rockstars buscan groupies, ¿los bluseros qué buscan?

DP. A nosotros nos buscan las groupies, ellas llegan solas, nos abrazan y nos besan, nos dejamos querer [Risas].

 

ÓA. Hace rato que hablábamos del blues que se hace en Puebla y de las letras, vemos que en su nuevo disco, Viejo Blues, tienen dos canciones que se llaman “Echen unas monedas I y II”, ¿es difícil llegar a la gente con canciones que no tienen letras y respetar el espíritu del blues?

DP. Tal vez por la falta de educación musical, en donde se aprecia más la letra puede llegar a ser difícil colocar estas canciones en radiodifusoras comerciales.

MP. Aunque hablando de estas dos canciones son meras improvisaciones.

DP. Martín y Victorio Silva comenzaron a improvisar y así surgieron estas pequeñas piezas de blues.

MP. Tenemos un pequeño blues instrumental que se llama “Tabula Rasa” que tiene la suficiente energía para prender a la gente. El nombre de esta canción es porque así se llamaba el bar donde tocamos hace años en Oaxaca, el cual hace referencia a la teoría de filósofos como David Hume y otros, que decían que nacemos como una tabla lisa o rasa; y que las experiencias nos dan conocimiento. El dueño estaba borracho cuando llegamos, y como se quedó dormido nos dejó todo el día en el bar. Por eso compusimos ese blues instrumental.

DP. O la canción “Sonámbulo”, que no tiene letra. Pero tienes razón, pocas son las canciones que pueden llegar a ser conocidas sin contar con una letra. Pero en el blues puede llegar a ser instrumental porque es rítmico.

MP. Como una confluencia con el jazz.

 

 

Serpiente Elástica, foto por Jorge Durán

Serpiente Elástica, foto por Jorge Durán

 

ÓA. ¿Entonces ustedes no buscan ser populares, a que se vendan millones de copias de sus discos?

MP. Para eso tendríamos que pertenecer a una disquera que nos promoviera. Como músicos independientes es muy difícil lograr la masificación. Lo más que hemos logrado es utilizar el internet para que se difundan nuestras canciones.

DP. Sí nos interesa que nos conozcan, si no, no haríamos discos. Comprende que somos un grupo de blues [Risas].

MP. Ni los mismos de Real de Catorce los conocían al inicio. De hecho una chica en el último concierto se acercó a decirme que le había gustado la harmónica, que la única referencia que tenía de ésta, había sido con Shakira.

 

 

David Pedraza, foto por Jorge Durán

David Pedraza, foto por Jorge Durán

 

 

ÓA. ¿Les gusta que el blues esté enmarcado en un sino un oscuro?

DP. Somos el blues en persona [Risas]. No es agradable que se cierren espacios ni tampoco lo deseamos, pero tenemos que seguir pese a eso. Aunque a estas alturas ya no tenemos miedo de no alcanzar el cielo. No vamos a lograr ser un grupo famoso.

MP. A nuestra edad los Beatles ya se estaban separando [Risas]. El blues tiene una naturaleza distinta al rock. Podemos disfrutar tanto una velada con tan sólo veinte personas, se hace un ambiente muy íntimo, delicioso, agradable y a la vez prendido, que no necesitamos estar en una tocada ante mil personas. Una tocada con poca gente genera un ambiente que nos retroalimenta, terminamos contentos al finalizarla. Me gusta tocar así sea para cinco, veinte, para doscientas o trescientas personas.

DP. Además, el blusero conforme se hace más grande se va haciendo más sabio; el rockero se va haciendo viejo, el blusero no. Mientras envejece comienza a adquirir más experiencia. Así como los escritores que hacen sus grandes obras cuando son mayores de edad, al blusero le pasa igual. Yo disfruto más en este momento que hace cinco o diez años. En el blues se adquiere kilometraje, experiencias, tocadas. Es un aprendizaje muy especial. Nos haremos viejos y no nos veremos mal tocando blues.

MP. En nuestro fuero íntimo sí nos gustaría que una rola nuestra saliera a la radio. Quizá Radio BUAP tocó algo nuestro; en Tlaxcala nos comentan que Radio Altiplano nos hizo sonar. Estaciones culturales más que comerciales.

 

GG. Sin embargo, ya son un referente musical en Puebla.

“Sí, cuando nos escuchan ya dicen ‘ah, los viejitos’”

David Pedraza.

 

 

Serpiente Elástica, foto por Jorge Durán

Serpiente Elástica, foto por Jorge Durán

 

 

GG. Noto en sus discos una identidad, ¿qué tan fácil ha sido adquirirla? Sin querer se asocia el blues con un ambiente melancólico, cuando escuchas a Real de Catorce se nota una atmosfera pesada, sin embargo en ustedes no, se nota mucha vitalidad.

MP. Eso se debe a que es otra vertiente del blues; el blues no sólo es melancolía sino también la energía, la fuerza que puede generar algo al expresarlo con sentimiento. Muchos de los tipos de blues clásicos no son lentos, sobre todo en la etapa cuando se electrifica el blues, cuando la gente emigra a Chicago. El sonido se vuelve agresivo, fuerte. Esa es nuestra vertiente. No tenemos muchas rolas lentas, en la fuerza y la energía está nuestra expresión del blues, y en la honestidad con la que tocamos.

DP. Y la forma de ser original, somos compositores, hacemos las letras. Somos músicos y compositores de blues. Sonamos distinto a las demás bandas, incluso a las del D. F. Es algo inconsciente, no decimos “vamos a sonar distinto que los demás”.

Con todas nuestras influencias hacemos la música y sale de manera diferente, sin pensar. Si te pones a pensar “voy a hacer esta canción, que sea original, que no se parezca, que tenga estilo propio…” ¡no acabas!, no te concentras; lo que hacemos son rolas muy propias. Músicos profesionales no somos, nos salva el ritmo y el feeling. Por ejemplo, José Cruz no tenía voz de negro, pero tenía un feeling extraordinario.

MP. Incluso hay una diferencia entre la grabación y nuestras presentaciones en vivo. Son más intensas de lo que en el estudio se puede captar. Se presta a la improvisación, el ambiente te la va generando.

DP. No hemos logrado grabar un disco en el que yo sienta que tenemos ese calor como cuando tocamos en vivo. Tal vez no falta aprender a mezclar correctamente, la remasterización; vamos aprendiendo poco a poco. Si tú escuchas los primero discos de Botellita de Jerez, están mal grabados —tal vez el Mastuerzo se encabrone por esto pero sí están mal grabados—, como nuestro primer disco.

Es un aprendizaje, porque no hay una escuela que te enseñe bien a hacer blues, a grabar. En México, los estudios no se pueden comparar con los de Estados Unidos.

 

Serpiente Elástica, foto por Jorge Durán

Serpiente Elástica, foto por Jorge Durán

 

GG. ¿Cuáles son los proyectos que tiene la Serpiente Elástica?

DP. En el CCU, vamos a tocar el domingo 14 de agosto a las 12:00; pretendemos seguir difundiendo el disco Viejo Blues, buscar tocadas. Queremos grabar discos en vivo y seguir tocando. El material de la Serpiente Elástica lo pueden encontrar en Profética, y principalmente en las tocadas.

Entrevista al Poeta Leo Lobos

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Leo Lobos en Chimkowe, en la Corporación Cultural de Peñalolén, foto de Charlie Urrutia 2010

Leo Lobos en Chimkowe, en la Corporación Cultural de Peñalolén, foto de Charlie Urrutia 2010

 

 

Leo Lobos é um poeta chileno muito amado pelos brasileiros. Nesta entrevista, feita em castelhano, esperamos mostrar um pouco deste artista tão querido para nós.

Por Jiddu Saldanha

 

 

Jiddu Saldanha. Relaté su experiencia con Brasil. ¿Lo que le tocó vivir y como eso sumó en su vida?

Leo Lobos“Esta es una mañana/ del Brasil. Vivo adentro/ de un violento diamante, / toda la transparencia/ de la tierra/ se materializó/ sobre/ mi frente, / apenas si se mueve/ la bordada verdura, / el rumoroso cinto/ de la selva: / ancha es la claridad, como una nave/ del cielo, victoriosa” estos versos de Pablo Neruda, me hacen mucho sentido en relación a lo que me preguntas. Brasil es como todos nuestros países latinoamericanos una abstracción, la misma que solo las personas y su lengua logran hacer piel y espíritu, especialmente los brasileños poetas, artistas, escultores, músicos, arquitectos, diseñadores, editores, gestores culturales, periodistas con quienes he tenido la oportunidad de conversar y compartir experiencias creativas es decir, mucho más vida a la vida. Imposible no mencionar a Cristiane Grando, Jorge Bercht,  Bez Batti, Artur Gomes, Claudio Willer, José Geraldo Neres, Jiddu Saldanha, Ademir Bacca, Naiman, Tchello de Barros, Tanussi Cardoso, Helena Ortiz, Hebert Emanuel, Ademir Assunção, Tarso de Melo, Olga Bilenky, Antonio Miranda, Angélica Torres Lima, Ana Lúcia Vasconcellos, Lúcia Gönczy, Rubens Jardim, Claudio Daniel, a mis queridos amigos fallecidos José Luis Mora Fuentes, Hilda Hilst y Roberto Piva. Brasil me dio otra lengua, otro mundo de expresión, amistad, reconocimiento el vuelo, la trayectoria, el impulso, el tramo de aire recorrido en su ascenso.

 

JS. ¿Cómo es ser poeta y artista visual, la pintura y la poesía son prácticas separadas o juntas?

LL. La poesía es un desafío. Creo fundamental la vida que ilumina la palabra y la palabra que logra a la vez iluminar la vida a través de la poesía, y en la misma medida para mi la pintura, el dibujo, la fotografía, el video y cualquier otro medio de expresión creativa, que permita desarrollar niveles superiores de comunicación. Creo en la creación multimedia e interdisciplinaria, porque la mente es como un paracaídas, sólo funciona bien cuando esta abierta a todos los estímulos de nuestro entorno cultural. El arte es una fuerza que se exterioriza capaz de cambiar la vida. Un medio para dar intensidad a la vida, un medio para dar visibilidad a lo inexpresable en palabras.

 

JS. Las últimas experiencias políticas de Chile parecen haber creado impacto en los intelectuales del país, que siente usted en relación a esto.

LL. Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe; nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos, sin destruir la tiranía.


Leo Lobos en Peñalolén, foto de Sebastián Castillo, 2011

Leo Lobos en Peñalolén, foto de Sebastián Castillo, 2011

 

JS. No tenemos, en Brasil, mucha información sobre que período literario vive Chile actualmente. ¿Quiénes son los vanguardistas chilenos? ¿Hubo rupturas?

Creo que estamos en un tiempo más bien de retaguardias artísticas aquí y en muchos lugares del mundo. La vanguardia en Chile del siglo XX tiene voces sumamente originales, dos poetas consagrados con el premio Nobel, y que forman un concierto armónico propio a pesar de la multitud de tendencias fragmentarias de nuestra época.

 

JS. ¿En qué contexto, exactamente, nace el poeta Leo Lobos?

He sido un lector incansable desde mi infancia, mi encuentro con “escritores vivos” se ha producido en la Universidad, a la que ingresé cuando tenía 17 años a comienzos de 1980. He tenido entre mis compañeros de carrera y entrañables amigos, hasta el día de hoy, a los poetas Mario García y Sergio Ojeda. Con ellos fuimos activos participes de los encuentros culturales realizados en la Universidad de La Serena en aquellos años, con los poetas Aristóteles España y Raúl Zurita, y encuentros académicos e informales con poetas como Braulio Arenas, Eduardo Llanos y Arturo Volantines. Desde muy niño he sido un lector perseverante, y desde la lectura a la escritura todo ha ido de manera natural, como del dibujo a la pintura, como de la palabra hablada a la escrita, desde el castellano a un idioma ajeno y desde ahí nuevamente a mi propia lengua.

 

JS. ¿Cuáles son sus lecturas, quién encantó tu universo poético?

Entre mis autores podría mencionar a los poetas chilenos Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, Jorge Teillier, Eduardo Anguita y poetas cercanos a quienes leo y con quienes dialogo como por ejemplo José María Memet, Francisco Véjar y Milagro Haack. Entre los autores extranjeros que me han influido podría mencionar al poeta venezolano Rafael Cadenas, al mexicano Octavio Paz, al poeta francés René Char, a los brasileños Ferreira Gullar, Ledo Ivo, Roberto Piva y Décio Pignatari. La música y la pintura de creadores a quienes siento muy cercanos y que me han influido poderosamente como: Joan Miró, Roberto Matta, Miquel Barceló y Antoni Tápies. A los músicos Bach, Mozart, The Beatles, Tom Jobim y João Gilberto y su maravillosa música que me acompaña.

 

 

Pintura de Leo Lobos, 2009

Pintura de Leo Lobos, 2009

 

JS. ¿Quién es Leo Lobos por Leo Lobos?

LL. Alguien que pretende descubrir la vida que ilumina la palabra. El poeta Vinicius de Moraes decía que no debemos hacer “ninguna concesión a la poesía no vivida”. Pues “La poesía es subversión del cuerpo”, nos dice el mexicano Octavio Paz. Goethe decía “los poemas que nacen de la nada no me interesan”. “Entonces un buen poema para mí es aquel que logra iluminar la vida vía verbo” dice el poeta brasileño Roberto Piva.

http://leolobos.blogspot.com/

http://www.germinaliteratura.com.br/llobos.htm

 

Leo Lobos

TEXTOS EM PORTUGUÊS

Tradução: Adriana Zapparoli – Cristiane Grando

 

Uma secreta forma

“As palavras como o rio na areia

se enterram na areia”

Roberto Matta

 

o automóvel está possuído pela força

dos animais que o habitam

como uma carruagem puxada por cavalos

sobre pedras úmidas de um passado verão

Rio de Janeiro aparece de repente como

a secreta forma que o Atlântico

deixa entrever de suas colinas de açúcar:

baleias à distância algo

comunicam à nossa humanidade surda

e cegadas pelo sol preparam seu próximo vôo

caem uma vez mais como

o têm feito há séculos

caem e crescem nas profundezas

caem e crescem em seu líquido amniótico

 

 

 

Hi-tech

com dinheiro de plástico pagamos nossos

instrumentos importados de terras distantes,

caminhões com alimentos transgênicos nos ultrapassam

na calçada

automáticos seguimos em transe numa super rodovia

lemos cartas no telefone portátil imagens ativas

de quartzo líquido que satélites

de prata nos ligam de

uma órbita desconhecida

o tempo

é

sem ser o espaço

o mesmo complemento

o relógio digital anuncia a queda do sol

aperto o controle remoto

do portão eletrônico

e no carro de combustão interna nos

deslocamos paraplégicos.

 

 

 

Uma visita ao zoológico fantasma

“Livre da enfermidade, embora em meio à enfermidade”

Yagyu  Munenori

Tenho visto tanta merda de cão

nas ruas de Paris que devo

caminhar com cuidado à noite

é quando me parece então

escutar meninos e meninas fantasmas

rirem na fila de entrada do

zoológico que para eles ali se levanta:

um desfile de elefantes brancos cruza

a praça do Louvre fazendo

malabarismos com obras de arte e restos

de arqueologias extraterrestres, girafas

correm pelos Campos Elíseos comendo

as luzes natalinas que crescem em

suas árvores, baleias, delfins,

patos selvagens nadam pelo Sena

tragando turistas desprevenidos

que acendem flashes em seus narizes

leões copulam famintos

sobre os telhados como relíquias

de cristal de uma cidade iminente…

Hipopótamos ébrios se encalham em suas

ruas serpenteantes, em seus arcos triunfais,

em sua torre famosa…

Galeristas confusos

correm atrás de cavalos livres de

carrossel que levam gravada uma estrela

de ouro em seu flanco…

Bandos de aves tropicais cobrem a lua

de plumas de plástico que

ursos vestidos à la mode sopram

com ventiladores nucleares de

globos que intermitentes sobem

e descem por escadas invisíveis

que águias cegas trazem

de Nôtre-Dame…

Sinosnuvens carregados de

perfumes humanos chovem

no final desta noite sobre

o zoológico de plasma e tudo

retorna nos olhos de um gato

sabiamente

a ser luz solar

e Paris

é outro dia.

Neotraba Radio: Fernando Morales

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Neotraba Radio, con el primer invitado Fernando Morales; foto María José Morales Muñoz

Neotraba Radio, con el primer invitado Fernando Morales; foto María José Morales Muñoz

En nuestro primer programa de Radio, a través de http://pueblaprioridad.com nos acompañó Fernando Morales con quien pasamos un buen rato platicando sobre Borges, el futbol y Puebla.

 

Fernando Morales; foto María José Morales Muñoz

Fernando Morales; foto María José Morales Muñoz

El programa estuvo conducido por Jorge “el átomo” Durán; Gilberto “Pac-Man” González y Óscar “el tsunami” Alarcón.

En la música tuvimos la presencia de Friendly Fires.

 

Fernando Morales; foto María José Morales Muñoz

Fernando Morales; foto María José Morales Muñoz

Fernando Morales fue el padrino del programa y se sometió al Examen Antidoping, entre sus respuestas estuvieron:

Neotraba. ¿Borges o Maradona?

Fernando Morales. Maradona, porque Maradona es dios y Borges su profeta.

 

Fernando Morales; foto María José Morales Muñoz

Fernando Morales; foto María José Morales Muñoz

Neotraba. ¿El Sub comandante o el Peje?

Fernando Morales. El Sub comandante, porque me gustan los enmascarados.

 

Neotraba Radio; foto María José Morales Muñoz

Neotraba Radio; foto María José Morales Muñoz

 

Neotraba. ¿Banda derecha o banda izquierda?

Fernando Morales. El corazón está a la izquierda.

Neotraba. ¿Nietzsche o Schopenhauer?

 

Fernando Morales; foto María José Morales Muñoz

Fernando Morales; foto María José Morales Muñoz

Fernando Morales. Nietzsche, porque dijo que el mundo sólo tiene razón de ser como experiencia estética.

Neotraba. Fernando Morales es…

Fernando Morales. Un epígono de Borges.

Entrevista a Juan Gerardo Sampedro

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Juan Gerardo Sampedro, foto de Óscar Alarcón

Juan Gerardo Sampedro, foto de Óscar Alarcón

 

Por Óscar Alarcón y Gilberto González

Ciudad de Puebla, 7 de mayo de 2011

 

Es americanista de corazón; experto en los símbolos de la corrección de estilo, por mucho tiempo ha trabajado en el mundo editorial; sarcástico y gran conversador. Juan Gerardo Sampedro, nació en Zacatecas pero es poblano por adopción; Puebla lo vio llegar en 1977, ha sido profesor en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla por muchos años, en donde ha visto pasar a muchas generaciones de escritores.

Por ello, a punto de cumplirse los primeros 100 días de la administración del gobernador, Rafael Moreno Valle, Neotraba se acercó a este narrador, periodista y escritor, quien ganara el Premio Latinoamericano para Libros de Cuentos, en 1984, para que nos diera su opinión del ambiente literario y cultural, que actualmente se vive en Puebla.

 

Óscar Alarcón. ¿Cómo percibes la administración de la cultura en Puebla?

Juan Gerardo Sampedro. Mi único contacto con lo que fue la Secretaría de Cultura —que era la Casa de la Cultura antes de que se convirtiera en Secretaría—, fue mi participación en los talleres literarios que impartía Miguel Donoso Pareja.

Creo que fuimos los pioneros en participar en un taller literario, al antecedente inmediato son los que formaron la Bohemia Poblana, pero de ellos casi todos han desaparecido. El último miembro que aún vive es Antonio Esparza; acaba de morir Luis Neve, Eladio Villagrán, era un grupo nutrido. Hacían varias cosas en Puebla: teatro, literatura. Era el círculo de intelectuales de ese momento.

Después hubo una especie de vacío hasta los años 70’s. A iniciativa del profesor Pedro Ángel Palou Pérez —que era el director de la Casa de la Cultura—, se le ocurrió invitar a Miguel Donoso Pareja a que fundara un taller literario; el taller básicamente era de cuento y poesía, no se veía novela porque Donoso decía que la novela era algo más complejo.

Miguel Donoso abrió una convocatoria, a la que atendieron cerca de cincuenta personas, y admitió quince, pues previamente te pedía un trabajo. De esos quince, quedamos ocho o diez quienes terminamos los tres años del taller, que era lo que en aquél tiempo se tenía como meta. Ese taller literario se impartió del ’79 en adelante; después vinieron David Ojeda, Ignacio Betancourt, y después se acabaron los talleres. Los que quedaron, eran de iniciación artística para niños. Nacho Betancourt se fue cuando Héctor Azar inició su periodo, su administración también se quedó sin talleres.

 

Pero Azar impulsó el teatro, le dio continuidad a los concursos de literatura, les dio vida a las bibliotecas; tenía un Subsecretario de Cultura con toda la experiencia del mundo, que era Pedro Ángel Palou Pérez.

 

La Secretaría de Cultura se funda a inicios de los 80´s. El primer secretario de cultura fue Pedro Ángel Palou Pérez; le sigue Efraín Castro; después un maestro del CENCH; a continuación Pedro Ángel Palou García; y después tenemos la desgracia de que llega una persona que no tiene ninguna trayectoria cultural, que no es un administrador, o promotor de la cultura, y que llega como el Borras. Llega sin tener publicada una obra, no es creador —a diferencia de los otros secretarios—, no es cuentista, pintor, músico, ni siquiera bailarín. Él dice que es historiador. Y digo que tuvimos esa gran tragedia, porque todo lo que se había hecho en la Secretaría de Cultura, hasta Pedro Ángel Palou García, se viene abajo en los primeros cien días de gobierno de Mario Marín Torres.

Aún desconozco por qué fue designado un personaje como éste, nunca lo quise averiguar, creo que fue como comprar un billete de lotería. Lo que sí hace muy bien es ser un intrigoso de primer nivel, y después arma un equipo de incompetentes —claro, no todos pero sí en su mayoría— y se dedica más que hacer cultura, a golpear a sus detractores, o simplemente a quien le cayera gordo. Sólo porque se levantaba con la idea de correr a alguien. Es un hombre de ideas fijas pero agresivas. Me acuerdo de una frase del doctor en física, Jaime Krasov, que decía que lo peor de este mundo era una persona con baja capacidad y con iniciativas. Creo que se le aplica muy bien al ex secretario de cultura: Alejandro Montiel. Él pensaba que estaba haciendo algo innovador para la cultura en Puebla, y lo que provocó fue que la Secretaría de Cultura tuviera que desaparecer, para dejarle el paso al Consejo Estatal para la Cultura y las Artes.

Yo creo que Saúl Juárez va a tener nuevamente la capacidad necesaria para echar a andar todo lo que dejó tirado el ex secretario del sexenio anterior.

 

 

Juan Gerardo Sampedro, foto de ÓA

Juan Gerardo Sampedro, foto de ÓA

 

ÓA. ¿En todas las áreas, incluso literatura?

JGS. Yo creo que sí. Aunque creo que literatura es el área más dañada de todas.

Si te fijas, los museos están abandonados, las bibliotecas están sin atención. El área de música está bien, porque la dirige un gran conocedor del tema como Elio Huesca.

Y digo que el área de literatura ha sido la más dañada de todas, porque tenía grandes responsabilidades que echaron abajo. Voy a poner un par de ejemplos: los talleres literarios —que estaban antes de que llegaran Montiel y Roberto Martínez Garcilazo—, y las convocatorias de los concursos. Te hablo sobre las convocatorias porque en la época de Héctor Azar y un poco antes, yo ayudaba con su distribución. Todo lo que aprendí en gestión de la cultura se lo debo al profesor Pedro Ángel Palou Pérez. Las convocatorias tenían que salir en enero, para que se enviaran a las embajadas de todos los países latinoamericanos. Estamos en mayo y no he visto las convocatorias.

Desde hace tres años no sabemos quiénes son los que han obtenido los premios de cuento. Parece ser que es una medida que ellos tomaron, ya que regularmente trabajaron juntos. Cualquier decisión que tomaba Martínez Garcilazo la tomaba con el Simpatías [Alejandro Montiel], y entre ellas fue no dar a conocer quiénes habían ganado los concursos de cuento. Si hay alguien que me diga quién ganó los últimos tres años, se lo voy a agradecer mucho, porque nunca se dio a conocer en la prensa. Lo mismo pasó con el concurso de Ciencia Ficción y Fantasía y con el concurso de Lenguas Indígenas; no sé qué diablos pasó por su cabeza que hasta la fecha la convocatoria no ha salido. Si sale en mayo o junio, la gente tiene muy poco tiempo para participar, además, sólo circulan a nivel local.

 

 

Juan Gerardo Sampedro, foto de ÓA para Neotraba

Juan Gerardo Sampedro, foto de ÓA para Neotraba

 

ÓA. Aunque eso no quiere decir que no haya concurso o ganadores, si nos metemos a los archivos de la Secretaría podremos encontrarlos, ¿estaríamos hablando de que son concursos amañados?

JGS. Yo no digo que estén amañados, yo digo que está muy restringida la participación de los escritores de México y Latinoamérica porque no les llega la convocatoria, no se da a conocer ni siquiera a nivel nacional. Se da a conocer a través de la página de la Secretaría de Cultura pero nada más.

Esta convocatoria hace muchos años la publicaba la revista El Cuento, de Edmundo Valadés, y circulaba por toda América. Cuando les preguntabas a los ganadores de los concursos cómo se habían enterado, te respondían que lo habían visto en la revista El Cuento, o bien, que en Argentina lo habían publicado en una revista que leían, o en Perú a través de un periódico, porque las embajadas las hacían llegar.

 

Actualmente, la participación de escritores para un concurso latinoamericano es, si acaso, de trescientos cuentos, cuando en una buena época llegó a tener mil cuatrocientos concursantes. Incluso se exhibían en el patio los paquetes de los cuentos que llegaban a la Casa de la Cultura. El año pasado tuvieron que ampliar la convocatoria porque tenían cincuenta cuentos en junio, y todos de una calidad infame.

 

 

Juan Gerardo Sampedro en el café Wimpy's, foto ÓA para Neotraba

Juan Gerardo Sampedro en el café Wimpy's, foto ÓA para Neotraba

 

ÓA. ¿Y solamente eran locales? ¿Ya no tiene impacto en Latinoamérica?

JGS. Pero no por ser locales son infames. En Puebla tenemos grandes cuentistas. La participación fue escasa.

Quienes leyeron lo que alguna vez escribí en una nota para el periódico Milenio: “no ha salido la convocatoria”, me escribían para preguntarme “oye y por cierto, ¿cuándo sale?”, entonces yo tenía que mandarles las bases —que tomaba de las fotocopias que mandaban a la Casa de la Cultura. Ahora las convocatorias las reparten como si fueran volantes, sólo falta que alguien se pare en la puerta de Casa de Cultura y reparta las fotocopias para ver quién entra.

 

ÓA. ¿Has sido de los mayores críticos del director de la Casa del Escritor, a qué se debe?

JGS. No sólo de él sino de toda la administración completa. Yo creo que se debe al doble discurso del director. Ideológicamente uno se va formando desde muy joven, y eso es importantísimo. Roberto Martínez Garcilazo, proviene de las Juventudes de la Izquierda Mexicana mientras nosotros militábamos en el glorioso Partido Comunista Mexicano. Después, entró a trabajar a la burocracia de la Secretaría de Salud, donde finalmente se hace de una plaza. Era secretario particular del doctor [Eduardo] Vázquez Valdez, que era el Secretario de Salud en la época de Manuel Bartlett.

Pedro Ángel Palou me comentó que no había alguien que dirigiera la Casa del Escritor, porque [Enrique de Jesús] Pimentel se había ido. Le comenté que yo tenía un alumno con mucho talento; Palou me pidió que lo llevara con el subsecretario, que era Alejandro Montiel. Lo llevé para presentárselo y la impresión que le dio fue que no cubría el perfil, no sé por qué lo dijo pero lo comentó delante de mí, sin embargo, a los dos días estaba contratado como director de la Casa del Escritor. Después vi que hizo una gran amistad con el subsecretario; cuando llegó a ser secretario de cultura esa amistad se afianzó. Aquello de que lo quiso despedir fue show para hacer creer que había diferencias, si las hubiese habido, lo hubiera corrido sin miramientos. Todo fue preparado,  no sé con qué fin.

Cuando se da el cambio de sexenio, de Melquiades Morales a Mario Marín, nombran a Pedro Ángel como secretario de cultura, pero está muy poco tiempo. Para mi sorpresa, Martínez Garcilazo ocupa la dirección de literatura, es como si tú propones a alguien para que le den un empleo, se queda y te quita tu carga de trabajo. Es normal que esto suceda sexenio tras sexenio porque los cargos no son eternos, lo que no se entiende es que desde el cargo que recién ostentaba te despida. Esto lo hizo en un convenio verbal con el entonces secretario de cultura, Alejandro Montiel, y me dejan afuera.

Aquí es donde me refiero al doble discurso, porque él dice que el ex secretario de cultura lo castigó y por eso su área no funcionó. Eso está declarado a una reportera de La Jornada: “Alejandro Montiel me castigó y no quiero que me pase lo mismo con Saúl Juárez”, porque éste tiene una gran trayectoria como creador y promotor de la cultura. Como si esa declaración le diera inmunidad a lo que hizo en seis años, como casi desaparecer los concursos, abandonar la Casa del Escritor o una biblioteca como la Tola de Habich, —esta biblioteca, inicialmente tenía setenta mil ejemplares sobre el siglo XIX, y la montan en un espacio muy pequeño. Por eso nadie cree que lo hayan castigado, porque en contubernio hicieron muchas pendejadas. Nadie lo cree.

Por eso he criticado su tarea de seis años. No sólo yo, si revisas las notas de los últimos meses verás las notas de La Jornada, las declaraciones de Juan Carlos Canales, lo que han escrito Fermín Alejandro García, Ociel Mora, Humberto Sotelo, y no hay un área de la Secretaría que haya sido más golpeada que ésta. Cuentas con los dedos las ediciones que se hicieron en seis años —porque no fueron ediciones sino reediciones.

 

 

Juan Gerardo Sampedro, foto ÓA para Neotraba

Juan Gerardo Sampedro, foto ÓA para Neotraba

 

La tarea actual del Consejo, será levantar todo lo que quedó tirado —como en el temblor del ’99—: la Casa del Escritor huele a excusado porque no tiene agua, nadie se puede hospedar porque no hay gas. Dolores Castro se fue muy enojada de Puebla porque le dijeron que tenía que llenar la cochina —el contenedor de gas— para que pudiera hospedarse. No soy el único crítico, hablo de un doble discurso, porque si Martínez Garcilazo proviene de la izquierda y su pensamiento corresponde a esa línea política, porque dice “mi voto por el PRI, yeah señores, porque Moreno Valle no tiene proyecto cultural”, eso es lo que él dice y está publicado en una colaboración que tiene para un diario local. Encontré un link y lo subí a mi facebook y twitter. Ahí tengo de amigo a Margarito, que aparecía en televisión con el Güiri-Güiri, leyó esa nota y comentó “lo que hay que ver jojojo”. ¡Todo mundo vio la nota, hasta Margarito!

Y en Puebla, la comunidad literaria lo vio como un oportunismo porque desde su cargo de director de literatura, ediciones y bibliotecas, hizo proselitismo por un partido político que finalmente perdió las elecciones. Cuando se da cuenta de eso, publica en el periódico “espero que me levanten el castigo los que han llegado”.

No es una cuestión personal. Si él tuviera la mínima dignidad ya hubiera dicho Good Bye, irse hubiera sido una medida digna.

La época de Héctor Azar está contabilizada así: tiene más de sesenta ediciones en seis años, Piña Olaya tiene ediciones del gobierno del estado pero son ediciones exclusivas, como para coleccionistas. El periodo de Melquiades Morales tuvo más de doscientas ediciones, con la colección de siglo XIX, que se encargaba de hacerla Tola de Habich. En el sexenio que acaba de concluir, el de Montiel, no llega a diez, pero de esas, ocho son reediciones.

 

 

Juan Gerardo Sampedro, foto de Óscar Alarcón

Juan Gerardo Sampedro, foto de Óscar Alarcón

 

Gilberto González. Entonces, ¿qué opinas de la desaparición de la Secretaría de Cultura?

Juan Gerardo Sampedro. Desaparece por el proyecto del actual gobernador, se origina porque él se da cuenta de la ruina en la que está la Secretaría; es insalvable. Lo que se puede hacer es un Consejo para que todo vuelva a encausarse. Creo que con la llegada de Saúl Juárez y esto va a cambiar. Platiqué con él brevemente, hace un mes, y tiene ideas, está por presentar su proyecto de cultura, tiene experiencia que lo respalda, ha estado en CONACULTA, el INBA, su trayectoria como promotor de cultura es muy larga. Lo conocí en el ’81 y él ya estaba en los talleres de Monterroso y de Donoso.

Estamos confiando en que él va a hacer un buen papel en cuanto arranque el proyecto sexenal, que será anunciado después de que se cumplan los cien días de la administración.

 

GG. ¿Qué piensas de la literatura que se hace en Puebla? Tienes mucha experiencia después de dar clases en el Colegio de Lingüística y Literatura Hispánica (COLLHI) de la BUAP, has visto pasar a muchas generaciones.

JGS. Estaría de acuerdo con Daniel Sada, al decir que las nuevas generaciones son las que vienen después de la de Pedro Ángel Palou, porque hay un parte aguas. El antes, sería hablar de Ángeles Mastretta, Juan Tovar, los de la Bohemia Poblana, el grupo de los Cronopios, los del taller de Miguel Donoso.

Hasta donde estoy enterado hay autores que han publicado en editoriales importantes, pero no han tenido el reconocimiento necesario, como para decir que la literatura en Puebla está presente a nivel nacional. Después de Pedro Ángel Palou, nadie lo ha logrado y antes de Palou hablamos de Pitol, o de Mastretta. A pesar de que Palou podría tener muchos detractores y envidiosos, también tiene un gran trabajo que lo respalda.

Y después vienen las generaciones de los jóvenes talleristas, que han publicado su trabajo a nivel nacional. Creo que son los que vienen con más fuerza, desgraciadamente, son los que fueron muy mal atendidos por la administración pasada.

Los que fueron publicados en editoriales grandes como Alfaguara, pensaron que eso los iba a meter en la carrera de la gran literatura mexicana y eso no es cierto. Una editorial tiene exhibidos tus libros seis meses y si no vendes, los recicla. Te puedo hablar de otro autor que tiene sus lectores, Fritz Glockner —con quien nunca me he enojado y le mando un saludo— que también ha tenido proyección a nivel nacional.

Hay que esperar lo que se está desarrollando ahora. Los jóvenes a los que les quitaron el taller eran los que estaban comenzando. Se fueron Guillermo Samperio, Daniel Sada, José Vicente Anaya, quienes fueron impulsores de otra generación, y se fue abajo todo. Los que venían ya no tuvieron opción de una guía.

La propuesta del Ayuntamiento anterior al actual, que fue regresar a la SOGEM a Puebla, lo hizo pensando en que iba a tener muchos alumnos, y en realidad no la tuvo, también tenemos que señalar que fracasó rotundamente. Que alguien me diga dos escritores que hayan salido de ahí y que tengan renombre, ya no a nivel nacional.

 

 

Juan Gerardo Sampedro, foto Óscar Alarcón

Juan Gerardo Sampedro, foto Óscar Alarcón

 

ÓA. Ese es un problema a nivel nacional, las escuelas de escritores no producen escritores, ¿no te parece?

JGS. Son contados. Pero tampoco las escuelas de letras impulsan escritores. Acabo de leer una nota de un periodista de Milenio, que lleva por título “Lo que natura no da, el ipad no lo proporciona”, y eso es cierto: “Lo que natura no da, Salamanca no lo proporciona”. Creo que está bien que haya una escuela de Letras, porque los alumnos no sólo van a aprender a escribir, sino también aprenden la docencia, a ser correctores de estilo, periodistas, historia de la literatura, investigación.

Después da la UNAM, tenemos una de las mejores escuelas de letras, la de Universidad Autónoma de Puebla. Sus fundadores tenían una gran proyección y experiencia. Gente como el doctor Carlos Colchero, gran teórico de los clásicos —yo me metía de oyente a sus clases porque yo estudiaba psicología— y era un erudito; Óscar Walker, que enseñaba el arte de la corrección de estilo; el maestro Pantaleón Riveroll, con toda su rigidez del mundo. Esa escuela viene de una gran tradición, fue de las primeras que se fundaron en el país —en 1965— después de la UNAM.

 

 

Juan Gerardo Sampedro durante la entrevista, filmado por Rodrigo Durana, foto Óscar Alarcón

Juan Gerardo Sampedro durante la entrevista, filmado por Rodrigo Durana, foto Óscar Alarcón

 

GG. Platícanos sobre el Premio Latinoamericano para Libro de Cuentos que ganaste.

JGS. Yo estaba trabajando en el taller de Donoso, y había escrito un libro que se llama Lo Terrible ya Ha Pasado, en aquel tiempo no teníamos la oportunidad de corregir en computadora, escribíamos en máquina Olympia, llevábamos el texto al taller, lo tachaban y a pasarlo otra vez. Era mucho trabajo pero era la única forma y estábamos acostumbrados.

Yo me fui de vacaciones a Zacatecas, me llevé el libro con las correcciones del taller, lo pasé en una máquina eléctrica IBM, y se me ocurrió fotocopiarlo y mandarlo al concurso, obviamente no pensé que ganaría porque llegaban muchos trabajos —por eso les digo que en ese entonces las convocatorias sí se difundían en toda Latinoamérica—, no recuerdo cuántos participaron, pero me dieron la noticia de que yo lo había obtenido.

Me dio mucho gusto porque ese libro lo imprimió la editorial Premià, que era una editorial importante por su distribución; ese ha sido mi best seller, porque el tiro fue de dos mil ejemplares y está agotado, quien tenga uno, se lo compro.

Así sucede a veces con algunos libros, uno piensa que no se van a agotar y cuando lo buscas ya no está. Aquí pueden suceder dos cosas: se captura el libro y se busca un editor que lo quiera, o le pido a quien lo tenga que me regrese todos.

 

ÓA. ¿Y una reedición?

JGS. Nunca se hizo porque el propietario de Premià vendió la editorial con todos los derechos, se la vendió a Coyoacán, pero no creo que les interese reeditar algunas cosas. Les vendió todo, hasta las matrices, se quedaron con todo y él se fue a España.

Él vendió la biblioteca a Puebla, por eso se llama Tola de Habich. Cada libro tenía un ex libris, por eso insisto en saber qué fue lo que pasó con esa biblioteca. Tal vez sólo sacaron algunos libros de la biblioteca “Miguel de la Madrid” y los metieron ahí.

 

 

Juan Gerardo Sampedro, escribió una crónica como nota previa a esta entrevista en: http://www.poblanerias.com/columnas/juan-g-sampedro/40005-los-utracostumbristas.html

Entrevista a Rene Aviles Fabila, tercera parte

Posted on by Oscar Alarcon Posted in Entrevistas, Neotraba | 4 Comments

 

René Avilés Fabila, foto de Óscar Alarcón

René Avilés Fabila, foto de Óscar Alarcón

 

Entrevista a René Avilés Fabila, tercera y última parte.

Por Óscar Alarcón

Ciudad de México, 25 de abril de 2011

En la última entrega de esta entrevista, René Avilés Fabila nos platica su relación “afecto-aversión” con Carlos Monsiváis; cómo espera la elección presidencial de 2012; y los planes inmediatos en su vida como escritor.



ÓA. Y de los personajes de ciudad de los que ahora estás comentando, ¿qué significó para ti Carlos Monsiváis?

RAF. Con Carlos tuve una especie de relación de afecto-aversión, nos conocimos por allí de 1960, no en la escuela —él era mayor que yo, no mucho, él era del ’38, yo soy de fines del ’40—, lo conocí y él vivía en Portales y yo en la colonia anterior. Alguna vez se acercó a preguntarme algo, y pensé que era una tomadura de pelo lo que me estaba preguntando, ya era famoso, supongo que nació famoso.

Nunca se entendió, no sé si decirte con mi generación, pero por lo menos con José Agustín y conmigo no se entendió. Y en esa época Agustín y yo éramos muy unidos, muy juntos. Yo fui testigo en su boda y él fue testigo en la mía, es una relación que viene de la secundaria, nos tenemos confianza. Supongo que esas mismas afinidades nos hicieron no simpatizar con Carlos.

Yo soy un poco más sociable, o por lo menos eso aparento, y tuvimos una relación en la que viajábamos mucho, estuvimos en Alemania, en Estados Unidos varias veces, y platicábamos bien, pero después algún sarcasmo suyo o mío nos volvía a la realidad. Entonces decidimos que no podíamos ser pareja.

Cuando yo escribí mi texto, que nunca se ha publicado y que está en internet, que se llama algo así como “Sueño de una tarde de verano” —lo escribí muchísimo antes de que remotamente se supiera que iba a morir o que estuviera enfermo, estaba muy bien— y lo publiqué. La reacción fue impresionante, nunca había tenido tantos correos electrónicos y llamadas como esa ocasión, todos felicitándome, elogiándome, todos estando de acuerdo. Y no sólo eso, sino que en ocho días se había traducido al inglés —son casi veinte páginas— y estaba circulando en blogs.

Entonces me dio la impresión de que más que afecto y admiración le tenían miedo, temor y se necesitaba que alguien diera ese primer paso. Tan es así que cuando muere, Excélsior —que es uno de los periódicos en donde yo habitualmente escribo— me llamó y me dijo que iba a morir Monsiváis. Les dije: “he oído eso desde hace muchos días, ¿es cierto?” respondieron que sí y me pidieron mi opinión. Yo contesté “no será la mejor y a mí no me gusta hablar de quien no se puede defender”. Entonces ellos me dijeron que les interesaba una opinión distinta, y volví a dar una opinión del Carlos Monsiváis que yo veía, y se me quedaron cosas en el tintero.

Aunque siempre afirmé que el deslumbramiento que los mexicanos sentían por él, se debía a que no lo entendían, y entonces no sabían si criticaba o elogiaba. Era confuso —como diría Hegel— por razones de claridad. Yo nunca lo entendí y me propuse leerlo con calma, pero no sabía exactamente qué era lo que estaba diciendo.

Esto lo comprobé una vez en la que fuimos a San Antonio Texas, a una mesa redonda sobre la presencia de la literatura norteamericana en la literatura mexicana; nos pidieron, con el rigor de la academia norteamericana, que enviáramos uno o dos meses antes los textos para que pudieran ser traducidos y publicar un libro, de tal suerte que cuando llegáramos a San Antonio ya estuviera. Y efectivamente, cuando llegamos ya estaba el libro.

Lo abrí y obviamente busqué primero “Avilés” y ahí estaba yo. Lo seguí ojeando y me llamó mucho la atención de que Monsiváis estuviera en español, pregunté y me dijeron: “es que nadie lo entendió y por eso no lo pudimos traducir”.

Puedo decir en su abono que inventó un nuevo lenguaje, que sólo entienden los elegidos o que realmente tienen la habilidad de comprenderlo, pero nunca pudimos ser buenos amigos.

Y esto se acentuó cuando él se convirtió en lopezobradorista; me pareció absurdo, ridículo, que un hombre inteligente y culto no viera la clase de charlatán que es López Obrador. Porque Carlos fue uno de los beneficiarios de todos los gobiernos: de los panistas, priistas, perredistas, como Elenita [Poniatowska], como la mayor parte de los intelectuales mexicanos. De los pocos que lanzarían la primera piedra sería yo, nunca me he visto beneficiado por ningún gobierno, y sí he sido crítico absoluta y abiertamente de todos; siempre he retado a quien me critica a que me encuentre un artículo elogiando a algún político. Ahí están las hemerotecas.

Esto nos puso distancia. Yo vi a Carlos siempre muy autoritario, muy prepotente y lo era en realidad. Tan es así, que una vez que estábamos José Agustín y yo en Nueva York, se nos pegó. Los tres íbamos a lo mismo, pero con las distancias del caso, José Agustín y yo teníamos de qué hablar, e incluso éramos bebedores —yo sigo siéndolo, no sé si él— y Carlos se nos pegó, pidió una cuba —que me pareció absurdo pedir una cuba en Nueva York, pero cada quien sus gustos y yo desde luego estaba tomando etiqueta negra— y le dijo a José Agustín: “oye, por favor, no andes diciendo que soy fascista”. Entonces José Agustín con una enorme naturalidad y rapidez le dijo: “pues hijo, deja de ser fascista”.

Eso me llamó mucho la atención porque me di cuenta de que era un hombre autoritario, que decidía quién iba a ser famoso y quién no. Y como nosotros no estábamos en la lista de elegidos, no hubo esa cercanía que él tuvo con muchos otros escritores. Sin embargo, he leído a otros críticos suyos que sí pasaron por una larga e intensa amistad, como es el caso de Luis González de Alba y ha sido demoledor. A grado tal que señala cosas que a mí me parecen tontas, como el hecho de que Carlos tenía todos sus libros forrados de plástico. Nunca entendí qué objeción tenía a que un imbécil forre sus libros de plástico ¿no?, yo lo hacía de niño.

 

Creo que la falta de crítica literaria real, seria, responsable, que sea eso solamente: crítica literaria, que no se esté convirtiendo en “un día soy escritor, otro día soy crítico”, esa crítica como en Estados Unidos o en Europa, egresada de las aulas, preparada para tal efecto, es lo que nos lleva a no saber quién es quién en México, de eso estoy totalmente convencido. No sabemos quién es quién y tampoco sabemos si dentro de veinte o cincuenta años, Poniatowska va a seguir siendo la Sor Juana Inés del siglo XX y XXI. Puede ser que las cosas se queden así, puede ser que no. Por ahora es muy difícil decir quiénes ya se quedaron.

 

Veo un desdén hacia los Estridentistas, y que curiosamente ustedes los jóvenes han tratado de recuperar: una postura que por lo menos fue inalterable toda la vida. Todos estos ruquitos —yo los conocí cuando no eran tan rucos y yo era excesivamente chico, eran amigos de mi padre— fueron anti-imperialistas todo el tiempo, críticos, vieron con simpatía el marxismo, fueron irreverentes, muchas de las cualidades que uno puede y debe admirar, las presencié en ellos.

O ahí está Revueltas, citado y citado pero no te das cuenta de que alguien lo haya leído realmente. Les conmovió su actitud política y ética, pero su literatura, no. La mejor prueba es que tardaron mucho en salir sus Obras Completas, y fueron promovidas más por el sentimentalismo que por una razón estética, por la presión de la familia, de los amigos que quisimos a Revueltas —ahí me confieso parte, fui de los que presionaron para la primera edición, que venían con epílogo de José Agustín—; porque veíamos con respeto a todos esos escritores, a los que veíamos realmente marginales, y que presentaban una actitud combativa constantemente. Eso es algo que hay que apreciar, y lo fundamental es la belleza de la obra.

 

 

RAF, foto por María José Morales Muñoz

RAF, foto por María José Morales Muñoz

 

ÓA. ¿Crees que la literatura —como la de la Posguerra, la del Boom, la de la Onda— pueda volver a mover y a generar un cambio para que las cosas mejoren, con todos los acontecimientos que han ocurrido últimamente en nuestro país?

RAF. En términos generales la cultura es una manera inteligente de combatir la inseguridad, la violencia, pero no por sí misma, no ella sola, tiene que ser un conjunto de acciones. Ahí está el resultado de un gobierno panista tan tonto como el de Felipe Calderón.

Yo estaba en Finlandia o Dinamarca, no lo recuerdo, cuando Felipe declaró formalmente la guerra al narcotráfico. Las noticias las estaban dando en francés y me llamó mucho la atención porque el periodista dijo —mala cosa—: “va a perder la guerra”. Solamente él cree que va ganando.

Por otro lado no tenemos a las autoridades necesarias, competentes, preparadas, capaces para manejar e impulsar la cultura. Lujambio puede ser un hombre inteligente, no lo dudo —ya me mandó sus libros para que no lo critique— pero no hay espíritu social en el gobierno mexicano. No lo hubo tampoco en el de Fox, y para ser honestos tampoco en el de Zedillo. En los estados las cosas están muy mal.

¿Cómo podemos esperar una mejoría si los secretarios de estado, antes de serlo, eran jefes de piso del Palacio de Hierro, o gerentes de sucursal bancaria en pueblo de tres mil habitantes? Son de una incapacidad total. Ya es monótono hablar con los altos funcionarios panistas —que como periodista tengo oportunidad de hacerlo— todos te cuentan lo mismo, lo primero que te dicen es: “yo no soy del PAN, yo vengo de la empresa privada”, ¿por qué no se quedaron ahí? Esta enorme carencia es algo que ha acelerado el deterioro. No tenemos la estructura cultural necesaria para echarla andar con todo su peso, a lo largo y ancho del país, para coadyuvar al esfuerzo que militar o policíacamente se lleve a cabo.

Sí se puede, pero no será en manos del PAN. Es muy curioso que un partido fundado por un intelectual como [Manuel] Gómez Morín —que justo perteneció a una generación brillante: la de los Siete Sabios, donde había figuras extraordinarias como Lombardo Toledano, con todo y lo que se le pueda criticar—, sea un partido totalmente negado para la acción cultural. No veo cómo se pueda hacer.

Al escenario que sigue —hasta este momento las encuestas indican que el PRI regresa—, en el que gana Peña Nieto, de manera abrumadora para los términos de hoy en día —o contundente para que se escuche menos dramático—, llega también un grupo o un PRI nuevo, que no tiene nada que ver con el fomento y el desarrollo cultural. El estado de México puede ser ese mismo laboratorio, ahí tienen un enorme laboratorio cultural que está en las peores manos, que no tienen idea hacia dónde va. Aunque saben que la cultura tiene un valor y repercute políticamente de manera positiva; siempre es encantador retratarte con Carlos Fuentes.

Fidel Herrera, por ejemplo, llevó a Veracruz a cuanto intelectual pudo, no porque los lea o le interese, le vale madre, el tipo es ignorante, pero sabe que tiene importancia, que te ven con Vargas Llosa y dices ¡wow! Eso es lo que el PAN no entiende.

Aunque estoy anticipándome demasiado. Veo una enorme inactividad de CONACULTA, que todo lo hacen de modo torpe, como lo que ocurrió con Bellas Artes, ¡pero es el país! Lo que se hizo con el monumento a la Revolución es un atentado, y lo que se ha hecho con infinidad de obras valiosas cuya intención era otra, menos la de divertir a una bola de piojosos que no les alcanzó para ir a la playa de Villa Olímpica, porque hasta allá no hay metro —te lo digo porque es a la que voy yo.

 

ÓA. Si pudieras recomendarle un libro a Lujambio, a López Obrador, a Peña Nieto y uno a Felipe Calderón, ¿cuáles serían?

RAF. A Felipe Calderón le recomendaría México Bárbaro; a Lujambio, los libros de Vasconcelos para que vea cómo surge esa intención de crear una Secretaría de Educación Pública de gran aliento; a López Obrador, creo que lo más adecuado sería regalarle un libro que se llama Dios mío, hazme viuda, de Josefina Vázquez Mota, ahora que está en cursos de autoestima porque dice que mientras más felices seamos, más prósperos llegaremos a ser los mexicanos. Pero eso también lo dice Og Mandino, si tú vendes durísimo eres feliz.

Creo que ese es el problema, están lejos de los libros, están lejos de la literatura adecuada. Casi a todos los conozco, me sorprende el caso de López Obrador, porque se ha hecho rodear por muy distinguidos intelectuales. Ahí está por ejemplo un hombre de gran formación marxista, Enrique González Pedrero, autor de extraordinarios ensayos y libros de historia sobre Santa Ana; igual que Víctor Flores Olea, que tuvieron un tránsito del marxismo al priismo, en donde ocuparon altos cargos y luego se fueron a la oposición perredista. En González Pedrero, probablemente tenga una explicación: fue maestro y tutor de López Obrador. Pero me refiero a que si está rodeado de personas inteligentes, de personas de cultura, de personas que políticamente tienen una gran experiencia, por qué no utilizarlas y crear un gran proyecto de gobierno, de país, distinto al que tenemos.

Lo que tiene López Obrador es un montón de parches para poner aquí y allá, y eslogans tediosos y aburridos como “primero los pobres”, que no conducen a ningún lado. Marx nunca imaginó a los pobres llenos de caridad, los imaginó con trabajo y en actitudes revolucionarias, buscando una nueva imagen. Y para que no fuera considerado un peligro para México —como decían los panistas— se convirtió en un autor de frases de autoestima y de superación personal, pero como es un político rudo, tosco, no encuentra la manera de decirlas inteligentemente, de manera que nos pueda convencer. Habría que regalarle un buen número de libros de autoestima para que siga por allí.

No va a ganar las elecciones, eso es seguro, aunque se enojen los perredistas. No es algo que yo lo diga, estoy viendo los escenarios y las encuestas. Podrá haber recorrido cuarenta veces el país, municipio por municipio, pero ya hay demasiados decepcionados de su actitud violenta, iracunda, de sus errores.

Los tiempos han cambiando aceleradamente, y cómo estaremos de perdidos que pensamos que el PRI llegará nuevo, distinto y que será otro. Para empezar, será una linda sorpresa cuando se vea que el gabinete de Peña Nieto está integrado por sus primos, tíos, cuñados, abuelitos, toda la familia y por el grupo de Atlacomulco, que para el caso es el mismo. Ya que en ese momento a Eruviel Ávila, al que no habían dejado entrar, le darán su credencial.

 

Estoy más esperanzado en la sociedad, en el lento aprendizaje que tiene la sociedad mexicana, primero en romper con el paternalismo estatal, luego dejar de creer en caudillos, pensar en ideas, buscarlas, saber cuáles son las más adecuadas para un país como el nuestro, no tenemos ejemplos internacionales sobre cuales basarnos.

 

A no ser por estas mezclas extrañas que hay ahora en Cuba, Vietnam, China y que pronto se empezaran a ver en Corea del Norte, posiblemente, y que López Mateos llamaba economía mixta. No es ninguna novedad, es un estado fuerte con presencia de una iniciativa privada vigorosa pero controlada por el mismo estado. Eso es a lo más que se puede llegar.

Lula venía del partido comunista, era un obrero, y no vi que hiciera cambios radicales; tienes que acostumbrarte a saber que debes tratar con Estados Unidos, con las potencias europeas, con el capitalismo asiático. Lo más inteligente es ir trabajando, poniéndose al servicio de la sociedad mexicana para que ella pueda decidir su propio camino sin necesidad de personajes iluminados, sea porque resultan muy osados o porque se casan con una actriz muy guapa; pero tienen que aprender que no son los partidos políticos una solución por ahora.

Habrá que obligar a esos partidos políticos a asumir responsabilidades mayores. Y buscar en los intelectuales el apoyo necesario, siempre y cuando no sean intelectuales orgánicos de nuevo cuño, que se ponen al servicio del mejor postor.

 

 

RAF, foto por Óscar Alarcón

RAF, foto por Óscar Alarcón

 

ÓA. ¿Qué sigue para René Avilés Fabila?

RAF. Lo de siempre: seguir escribiendo literatura. La escribo con mucho entusiasmo como siempre y quizá con más rigor que antes, porque siento que ya estoy en fila para morir.

Trabajo con más cuidado mis materiales, pero no puedo dejar el periodismo por las dos razones que me inicié: porque me pagan bien y porque necesito decir cosas, dar mis opiniones.

Hay un René Avilés Fabila político, que militó muchos años en el partido comunista y que sigue viendo en las ideas marxistas un asidero como para de pronto abandonarlo. Y ese René sólo se puede ver en el periodismo.

Mis novelas son de amor, mis cuentos son fantásticos. No le veo mucho sentido a entrometer a la política, sólo de modo ocasional. Ya no es hora de escribir El Gran Solitario de Palacio.

Escribo gradualmente y te va a parecer absurdo, porque ahora soy un escritor muy reconocido, premiado, me han hecho homenajes en Bellas Artes, en la Ciudad de México, en Puebla, Veracruz, Querétaro, Morelos, en la UNAM, en la UAM, el Politécnico, todos me han hecho fiestas tumultuosas, llenas de personas que aplauden, que me quieren; todo esto es perfecto, pero no tengo en dónde editar mis libros.

En este momento no tengo editorial. Nueva Imagen finiquitó el convenio que tenía a contrato y coincide con que Larousse compró todo el consorcio, y ya no quiere autores, quieren diccionarios, enciclopedias.

Llegó a su fin el contrato de Obras Completas, nos quedamos en quince volúmenes, todos agotados desgraciadamente. Y estoy exactamente igual o peor que cuando empecé, porque ahora, a la edad que tengo ya no puedo esperar a que surja una editorial salvadora.

Tampoco creas que estoy muy preocupado, me vale madres, te lo digo con toda sinceridad; debería decírtelo con odio y con mucho resentimiento. Si aparece una editorial que se interese por un libro mío, perfecto y si no, no.

Nunca en mi vida he tenido la necesidad de tocar puertas para dos cosas: para pedir empleo, y para buscar editor. Siempre han llegado, siempre me han ofrecido.

Ahorita estoy muy contento porque van a traducir al árabe dos novelas mías: Tantadel y El Amor Intangible, me gustará ver cómo salen las mujeres desnudas con burka para que no se escandalicen los que siguen el Corán. En eso estoy, esperando ver pronto estas dos traducciones.

Disfrute mucho el año pasado cuando cumplí cincuenta años como escritor con tanta fiesta, mucho alcohol, tantos viajes, medallas, diplomas, pero no estoy preocupado. No sé si la vejez te tranquiliza o te haces creyente y esperas un milagro: que de pronto el Fondo de Cultura Económica sea puesto en tus manos, y como primer paso me mande a hacer mis obras completas en edición de lujo, en piel —humana, desde luego—, con hilos de oro.